hay Final   Leave a comment

(publicado el 11 de junio de 2010)

 

Allá por mis años mozos (los más jóvenes ni lo habrán conocido) la Vuelta Ciclista a España solía disputarse en primavera, de finales de abril a mediados de mayo poco más o menos. De hecho según acababa la Vuelta empezaba el Giro, apenas cuatro o cinco días de margen había entre el final de la una y el comienzo del otro. Y había equipos (españoles e italianos, generalmente) que disputaban las dos pruebas, había corredores que se veían obligados a participar en ambas competiciones por lo que solía suceder que aquellos que llegaban al Giro tras haber corrido la Vuelta lo empezaran como motos, con un ritmo de competición muy superior a aquellos otros que lo empezaban partiendo (más o menos) de cero. Claro, aquello no era como empezaba sino como acababa: los de la Vuelta generalmente acababan pagando el exceso en la última semana (los Dolomitas, ya saben), mientras que aquellos otros que habían ido de menos a más eran los que finalmente terminaban llevándose el gato al agua.

No, no es que me haya dado de repente por cambiar la temática del blog y consagrarlo al noble a la par que sufrido deporte del pedal, es sólo que me acordé de todo esto ayer durante la contemplación del Barça-Baskonia, muy especialmente en su primer cuarto. Claro, resultaba sumamente tentador establecer un símil, los del Caja Laboral son los que llegan cual motos, los del Regal (nótese el esfuerzo de citar siquiera por una vez a los patrocinadores, para así aportar mi débil granito de arena en la rentabilización de su esfuerzo publicitario) son los que están fuera de punto tras nueve días de parón… Resultaba sumamente tentador, pero acaso resultara también sumamente injusto: lo que habría dado el Baskonia, menos plantilla y más achaques, por haber podido contar ellos también con esos nueve días de descanso. No es ya que nunca llueva a gusto de todos sino que siempre llueve a gusto de nadie: si empalmas una serie con otra te quejarás de falta de descanso, si te toca parón te quejarás de falta de ritmo, el caso es poderte quejar.

Pero era inevitable pensar en ello, como era inevitable también acordarse de aquel primer partido Barça-Unicaja: vidas paralelas, primer cuarto de claro dominio visitante, segundo cuarto para irlo igualando, tercero para que el Barça pusiera ya las cosas en su sitio… y hasta ahí, ahí mismo se acabaron las semejanzas. Baskonia no es Unicaja (nadie lo entienda en términos peyorativos, sino exclusivamente en términos de realidad deportiva), Baskonia no se iba a limitar a contemplar en primera fila cómo el Barça les arrasaba, Baskonia tenía otros planes, tiene sus propios planes, Ivanovic y sus chicos no tienen por costumbre jugar finales para luego perderlas, no sin pelearlas al menos. No sé si al final acabarán pagando el síndrome de la Vuelta, no sé si acabarán desfondándose justo cuando el Barça encuentre el ritmo, sólo sé que hoy por hoy la única realidad palpable es que (parafraseando a Romay) hay Final, y esa es una magnífica lección para todos aquellos (yo el primero) que procedimos a enterrar al Baskonia sin que se hubiera bajado aún del autobús. Hay Final, maldita la gracia que les hará a los del Barça pero al menos permítannos que todos los demás estemos encantados con la novedad. Hay Final señores, y ésa es, sobre todo, una maravillosa noticia para nuestro baloncesto. Disfrutémosla.

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Publicado octubre 28, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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