los 4 fantásticos   Leave a comment

(publicado el 30 de marzo de 2010)

Butler

El baloncesto como siempre pensamos que debía ser jugado… No sé en qué momento se me ocurrió soltar esa frase para referirme a Butler (bueno, sí lo sé, en aquel post dedicado a -entre otros- Gordon Hayward), pero es posible que sea lo único inteligente que he escrito en estas últimas semanas. Así, jugando como siempre pensamos que debía jugarse, se cargaron sucesivamente a Syracuse y Kansas State, números uno y dos de su Región respectivamente. Así se han metido en Final Four, de paso desmintiendo de un plumazo todos nuestros prejuicios acerca del baloncesto norteamericano, que si es el paradigma del uno contra uno, que si más parece un deporte individual que un deporte de equipo, etc. (prejuicios más que justificados si hablamos de NBA, pero en absoluto justificados si hablamos de NCAA). Nada tiene eso que ver con estos Bulldogs que mueven el balón con un incomparable sentido común, con una utilización magistral de los espacios, con infinita paciencia que no les impide correr cuando es preciso, cada vez que rompen las líneas de pase rivales, cada vez que se les presenta la oportunidad. Da gloria verlos, se lo aseguro, no se me llene usted también de prejuicios porque no son aburridos, en absoluto, más bien todo lo contrario: ponga usted un ojo sobre mi maravilloso Gordon Baby Face Hayward, por supuesto, pero no pierda de vista tampoco a su compañero interior Matt Howard (lo menos parecido a un pívot que encontrarse pueda, en lo que a físico se refiere… pero que hay que ver cómo se las apaña, el tío), al fino tirador Shelvin Mack, al alero Veasley (sí, con V) o al base Nored; no pierda de vista a ninguno de ellos pero no se fije en cada uno de ellos por separado sino en todos a la vez, no piense en este o aquel instrumento, deléitese más bien con la orquesta al completo, con la creación de su joven técnico (apenas 34 tacos) Brad Stevens, apunten ese nombre porque seguro que hablaremos mucho de él en temporadas venideras, ahí le tienen, en sólo tres años ha llevado a estos Bulldogs a cotas a las que jamás se habían acercado, que es que ni las habrían soñado siquiera. Ahí les tienen, en Final Four tras una imponente racha de 24 victorias consecutivas, Final Four que además (también es casualidad) la van a disputar al ladito de casa, en esa misma Indianápolis donde tienen su sede (casi cuarenta años hacía que no pasaba esto, concretamente desde que UCLA -cómo no- jugó la de 1972 en Los Ángeles; el año pasado Michigan State también le anduvo cerca, pero Detroit y East Lansing son del mismo Estado, no son la misma ciudad). No, no vayan a pensar que tendrán a todo el pabellón de su parte (que aquello es inmenso, que habrá gente de todos lados), ni mucho menos… pero algo sí se notará, seguro. Le vendrá bien a un equipo que, no nos engañemos, no será favorito en absoluto: porque no tiene tradición en estas lides, porque en la vida se han visto en otra semejante, porque en semifinales tendrán además que lidiar con el polo opuesto, esos mismos Spartans acostumbrados a estar aquí un año sí y el otro también. No serán favoritos pero tampoco lo eran ante Syracuse o Kansas State y ahí les tienen, como si eso del favoritismo les fuera a preocupar ya lo más mínimo a estas alturas.

 

Michigan State

El año que viene, cuando me dé por pronosticar los equipos que jugarán la Final Four de 2011, desde luego que no pienso complicarme la vida: Michigan State y tres más, y ya está, y así acabo antes. Los demás ya se verá luego quiénes son, pero los Spartans casi mejor que vayan reservando ya vuelo y hotel, que con tanta antelación lo mismo hasta les hacen un precio… Loor y gloria a Tom Izzo, seis F4 en doce años, ya saben el dato, todo jugador que haya completado su ciclo universitario en Michigan State habrá disputado al menos una Final Four, habríamos de remontarnos a Duke en los 80/90, no digamos ya a UCLA en los 60/70, para encontrar algo medianamente parecido… Pero eso, parecido. Porque si llegar a Final Four siempre es un mérito, llegar con las plantillas de que ha dispuesto Izzo más bien parece una heroicidad. Recordemos el año pasado, un equipo normalito en el que brillaba con luz propia Kalin Lucas, el resto tipos del montón pero dio igual, con eso le bastó y le sobró no ya para llegar sino para mantenerse, cargarse a Connecticut, meterse en la mismísima Final para estrellarse finalmente contra el inmenso muro de UNC. Bueno, pues este año, como en el circo, más difícil todavía, de repente a Kalin Lucas se le avería el tendón de aquiles, de repente salvan los muebles contra Maryland en un partido memorable, faena de aliño ante Northern Iowa (verdugos de Kansas, no lo olvidemos) y acaban con otro partidazo ante Tennessee, primeros diez minutos jugados al ritmo frenético de Bruce Pearl (y Michigan State aguanta), los treinta restantes al ritmo pausado de Izzo (y Tennessee también aguanta… hasta que revienta, claro; pero aún vivos hasta el último instante). Y todo esto, ¿con qué? Durrell Summers, Chris Allen, Korie Lucious, Raymar Morgan, Delvon Roe, el orondo Draymond Green, el aún más orondo Derrick Nix… No los veremos en NBA, ni por asomo, si acaso alguno de ellos se dejará caer por Europa, algún otro tocará bola en sabradiós qué liga americana muy menor, otros ni eso siquiera; pero ahí los tienen, estando siempre donde tienen que estar, moviéndose con la precisión de un reloj suizo, apenas cometiendo errores ni por el gusto de cometerlos siquiera… Ya se lo digo yo, si les gusta apostar no lo duden, pongan cada año sus dineros en que los Spartans llegarán a Final Four, claro está que algún año fallarán (nadie es perfecto) pero la mayoría de las veces acabarán acertando, tanto dará la temporada que hayan hecho, tanto dará el equipo que tengan, a las pruebas me remito…

 

West Virginia

Country roads, take me home, to the place I belong, West Virginia, mountain mama, take me home, country roads… Lo escribió John Denver hace ya un porrón de años, y deduzco que debe haberse convertido en algo así como el himno oficioso de la Universidad, no sé si incluso de todo el Estado. Este mismo Take me home country roads sonó por la megafonía del Madison Square Garden el pasado 14 de marzo, coreado además por una enfervorizada multitud vestida de amarillo pálido, recién llegada a Nueva York para la ocasión, la impagable ocasión de ver a sus Mountaineers proclamarse campeones del Torneo de la Big East. Aquello parecía la culminación de un sueño pero en realidad era sólo el principio. El sueño continúa, y no lo sé (porque cortaron la conexión nada más acabar el partido) pero sospecho que este pasado domingo debió a volver a sonar esa misma cancioncilla por la megafonía del Edward Jones Dome de San Luis, y si no sonó daría igual, seguro que la multitud lo corearía de igual manera. Y seguro que también este domingo, como aquel otro de dos semanas atrás, Bob Huggins, como siempre embutido en su eterno chándal negro, acabaría otra vez con la voz rota, la emoción rebosándole por los poros, su maltrecho corazón casi saliéndosele por la boca. No era para menos, acababan de meterse en Final Four (que no lo hacían desde 1959, ni yo había nacido siquiera), acababan de reivindicarse como virtual número uno (por encima de esedos que les asignó el Comité de Selección), acababan de derrotar por fin a la hipermegafavorita Kentucky, esos Wildcats que se las prometían tan felices, que se iban a comer el mundo y al final acabaron persiguiendo sombras, pagando la novatada, pagando quizá la falta de compromiso de esas estrellas de un solo año que al fin y al cabo sólo están de paso, ese Bledsoe desaparecido en combate, ese DeMarcusTocahuevos Cousins (quien viera el partido, especialmente los minutos iniciales de la segunda mitad, entenderá por qué le llamo así; digamos que inventó una nueva manera de pelear por un rebote, y que a estas horas a Da’Sean Butler todavía le debe estar doliendo) confirmando que tiene físico y potencial por arrobas, que clase tampoco le falta pero que un buen ajuste neuronal le vendría de perlas, finalmente ese John Wall peleando él solo contra todos, intentando inútilmente salvar los muebles… El modelo Calipari vuelve a ser historia, un año más, y el presente son ya estos Mountaineers de West Virginia, el gran Da’Sean Butler (sería curiosa una final Butler vs. Butler), ese Devin Ebanks y hasta ese base Mazzulla, de repente trasplantado a la titularidad por la baja de Darryl Bryant, que no es que sea precisamente una maravilla creando juego pero que se las apañó para destrozar una y otra vez a Wall y compañía en sucesivas entradas a canasta… Jugarán contra Duke la que muchos denominarán final anticipada, llegarán los Blue Devils creyéndose favoritos pero no lo serán más que estos Mountaineers, y ya veremos si el próximo lunes 5 de abril, ya casi martes, no volverá a sonar otra vez, en la megafonía del Lucas Oil Stadium de Indianápolis y en las gargantas de aquellos que hasta allí se lleguen vestidos de amarillo pálido, aquello del take me home, country road

 

Duke

Si ya se lo dije yo, el número uno que me ofrecía más dudas, Kansas, Kentucky y Syracuse ahí estarán pero Duke ya lo veremos, dicho y hecho, Kansas, Kentucky y Syracuse ahí estan, concretamente en la cuneta, y a Duke ya la vemos metida entre las cuatro grandes de esta temporada 2009/2010, vaya crack que estoy hecho, si en el fondo la culpa es suya por fiarse de quién no deben… Sí, qué quieren que les diga, Duke me deja dudas, me las dejaba antes y alguna me sigue dejando ahora, aunque muchas otras ya se hayan disipado. Duke, qué duda cabe, tiene oficio, el que la alegría de la huerta Krzwzkrzwzewski transmite un año tras otro a sus jugadores, el que le permitió hacerse asiduo de esta clase de citas desde los últimos ochentahasta los primeros dosmil, el mismo oficio que parecían tener de capa caída últimamente, no cataban Final Four desde que cayeron ante Connecticut en semifinales de 2004, cinco años de frustraciones y eliminaciones insospechadas antes de tiempo, pero que finalmente se acabaron este pasado domingo en Houston. Kyle Singler se empeñó en confirmar los recelos que me despierta, cero de nosecuántos en tiros para un tío que tiene (o tenía) muchísima calidad (la mostró estos pasados años, puedo asegurárselo) pero sólo la saca a relucir con cuentagotas; Jon Scheyer volvió a demostrar que no es precisamente el base de mis sueños pero que meterlas las mete cuando es preciso; y Nolan Smith volvió a confirmarme que, aunque casi nadie hable de él, a mí sigue siendo el que más me gusta, menudo partidazo se marcó el colega para la ocasión. Añádase al voluntarioso (y poco más) Lance Thomas, al aparatoso pívot Zoubek y a la interesante aportación desde el banquillo de los hermanos Plumlee, y ya está, y entre todos ellos se las apañaron para doblegar finalmente (no sin esfuerzo) la resistencia de Baylor, universidad texana que ha hecho (con diferencia) la mejor temporada de su historia y que nos dejará para el recuerdo a su estrella Lacedarius Dunn y al ala-pívot Ekpe Udoh, vaya exhibición en ambos lados de la cancha, no se les ocurra olvidar su nombre (no será fácil, con ese nombre) porque seguro que oiremos hablar mucho de él en los próximos años. Pero Baylor ya es historia como antes lo fueron California o Purdue, el presente son estos Blue Devils que ya están en Final Four, que lo están con todo merecimiento. Una Final Four rara, dos números 5, un número 2 y ellos como único número 1 superviviente, lo que les convierte de inmediato en favoritos. Pero favoritos engañosos, que ésta tiene pinta de ser una de las F4 más abiertas de la historia. Esa semifinal (¿final anticipada?) será ya un regalo envenenado, y a quien sobreviva no le arriendo las ganancias con lo que llegue del otro lado del cuadro, que ni Butler ni Michigan State tienen por costumbre ser peritas en dulce para nadie, ahí están sus víctimas para corroborarlo… Presuntos favoritismos al margen, el único pronóstico que se me ocurre a estas alturas es decir que no hay pronóstico… Y además, mucho mejor, así ya no me vuelvo a equivocar.

Anuncios

Publicado octubre 28, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: