mi abuela   1 comment

(publicado el 8 de abril de 2010)

 

Allá por mi más tierna (y lejana) infancia, era relativamente corriente que los niños nos viéramos sometidos a una extraña suerte de tortura psicológica. De repente se cruzaba en tu camino alguna vecina, o una de esas tías lejanas a las que sólo veías de pascuas a ramos, y sin venir a cuento te espetaba la pregunta, dime, Pepito, ¿tú a quién quieres más, a papá o a mamá? Pepito palidecía de inmediato, luego poco a poco su color se iba tornando del blanco del amarillo y del amarillo al rojo fucsia, tragaba saliva y finalmente, con su último hilillo de voz, acertaba a contestar, pues……… yo……… pues a los dos igual, a ver qué otra cosa podría contestar si casualmente papá y mamá estaban delante, y todo ello claro está sin dejar de observar ni por un momento esa sonrisa sádica que permanecía imperturbable en el rostro de la interlocutora en cuestión. En este sentido siempre me resultó envidiable el temple de aquel otro niño del portal de al lado, cuando una vez le fueron con la preguntita de marras, Albertito, ¿tú a quién quieres más, a papá o a mamá?, y él contestó sin dudarlo un instante, yo a mi abuela, sumiendo así en la perplejidad de una tacada a su padre, a su madre y a la vecina tocapelotas de turno.

Parece que hoy en día ya no se lleva poner a los críos en semejante brete (que yo haya visto, al menos), pero aquellos que en aquel entonces éramos niños debimos interiorizar de algún modo aquel proceso, porque fue llegar a la edad adulta y persistir en nuestro empeño de jerarquizarlo todo, entre dos cariños cuál puede ser más verdadero, entre dos quereres cuál es más y cuál es menos, como si todo en la vida necesitase un orden, como si todo esto tuviera algún sentido. ¿Tú qué prefieres, la ACB o la NBA? Más de una vez me he visto en la tesitura de tener que responder a esa pregunta, y en similares circunstancias lo que me pide el cuerpo es responder a la manera de Albertito (qué habrá sido de él, por cierto; menudo bicho era…), yo a mi abuela

 

Mi abuela en este caso vendría a ser la NCAA, y ya sé que la metáfora resulta un poco lamentable pero qué quieren, no doy más de sí, no se me vayan a sorprender a estas alturas. La NCAA que un día fue tercera víay que a fuerza de serlo ha acabado formando parte de mi vida tanto o más que las dos primeras, la NCAA que de algún modo logra reunir lo mejor del baloncesto de aquí y de allí, que hasta me atrevería a decir (aunque suene a herejía) que es baloncesto de allí a la manera de aquí, con esa espectacularidad, ese impacto visual, ese colorido, ese aire festivo que acostumbran a gastarse por allí, pero también con esa intensidad, esa pasión, esa riqueza táctica, ese sentido colectivo del juego que acaso alguna vez creímos (errónemente) que ya sólo se estilaba por aquí. La NCAA que no te decepciona nunca, que cada partido importa, que rara vez encuentras ese dejarse llevar tan característico del ochenta o noventa por ciento de la temporada regular NBA. La NCAA que es además, y sobre todo, baloncesto de formación, y por ello imperfecto, y por eso mismo perfecto en su imperfección, y por todo lo cual sencillamente maravilloso.

 

Pero (sigamos con las metáforas lamentables) la NCAA vendría a ser también como las almorranas, sólo que al revés. Hace años, la publicidad de cierta pomada se refería a las hemorroides como algo que se sufre en silencio. Bueno, pues con el baloncesto universitario sucede algo muy parecido, pero exactamente al contrario: la NCAA se disfruta en silencio. Sí, vale, está Internet, eso es lo que me salva, yo puedo llegar aquí y ponerle a usted la cabeza como un bombo acerca de esta o aquella universidad a sabiendas de que más tarde o más temprano huirá despavorido, qué le vamos a hacer, es mi blog y no puedo evitar hablar de lo que me apetezca, aunque no deba… Pero Internet es el mundo virtual, no el mundo real; en el mundo real yo puedo llegar un lunes al trabajo y decirle a los (más o menos) allegados, sumidos generalmente en su tertulia futbolística, que por la mañana estuve viendo un Fuenla-Estu y por la tarde me tragué un Toronto-Orlando pongamos por caso, y a todos les parecerá de lo más normal, es territorio conocido y al fin y al cabo ya les voy teniendo acostumbrados, pero si en vez de eso les dijera que me metí vía Internet un Georgetown-Villanova, es sumamente probable que en ese mismo momento, pasado el inicial estupor (¿eso qué es lo que es?), directamente me mandaran a encerrar. Y ya ni les cuento el antepasado lunes 29 de enero, el derby madrileño por antonomasia impregnando todas las conversaciones, si yo aquel día les hubiera soltado, no, yo en vez de ver el Madrid-Atleti en Canal Plus preferí irme a Canal Plus Deportes que daban la Final Regional Tennessee-Michigan State, y no contento con eso me fui luego al ordenador a ver la otra Final Regional, Duke-Baylor… Ahí ya no es que me encerraran, ahí ya es que me habría encerrado yo solo, sólo con ver las caras que me habrían puesto…

 

Sirva todo ello como autojustificación. Ustedes son mi mundo virtual (buena parte de él, al menos), y por esa misma razón les ha tocado comerse con patatas (o huir como de la peste, según) toda esta ristra de rollos macabeos acerca de universidades que ni les van ni les vienen, acerca de jugadores que acaso un día les resultarán más familiares (o no), pero que a día de hoy a ver qué coño les importan. Sé positivamente que cualquier post sobre NCAA va a tener siempre un número de lectores significativamente menor al que pueda tener cualquier otro post sobre cualquier otro baloncesto, es así pero qué quieren que les diga, de algún modo son mi última oportunidad, porque si no se lo cuento a ustedes no se lo cuento a nadie, porque mi mujer y mi hijo (por ejemplo) pueden saber de sobra quién es Kobe o quién es Ricky pero si llego y me pongo a hablarles acerca de Evan Turner o Greg Monroe pues lo mismo hasta me mandan a cagar… La temporada de baloncesto universitario ha finalizado, para mí desgraciadamente, para (muchos de) ustedes afortunadamente, puedo prometer y prometo que pasará algún tiempo antes de que vuelva a darles la paliza con este tema… Pero vamos, que tampoco se me confíen, que el día menos pensado atacaré de nuevo con cualquier pretexto, qué le vamos a hacer, no escarmiento, supongo que a estas alturas ya es un poco tarde para escarmentar.

 

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Publicado octubre 28, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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