ni hecho aposta   Leave a comment

(publicado el 9 de abril de 2010)

Sé que debería darme vergüenza (y me da, de hecho), pero reconozco no tener ni la menor idea de cómo se confecciona el calendario de la ACB. Es decir, en mi eterna ingenuidad siempre pensé que se haría quizás a la manera del calendario futbolístico, sorteándose (de forma más o menos dirigida) la primera jornada para que luego el ordenador, en base a una serie de parámetros, confeccionara las restantes. Y puede que sea así… o puede que no, lo cual en cualquier caso tampoco me parecería tan grave: sin ir más lejos, basta con ver los calendarios de NBA y de las diversas conferencias NCAA para entender que éstos (siempre con la informática de por medio, supongo) están completamente teledirigidos: choques de cierta rivalidad agrupados siempre en la misma semana, ciertos partidos destacados puestos en fechas no menos destacadas, giras con las visitas a California, Texas o Florida convenientemente agrupadas para que no haya que ir y volver varias veces… No sé si alguna mínima parte aún seguirá estando en manos de los caprichos del azar, pero todo lo demás (o sea, casi todo) resulta ser un verdadero prodigio de orfebrería.

¿Y aquí? Pues (dejemos a un lado la ingenuidad) supongo que tres cuartos de lo mismo: recuerdo que en otro tiempo, cuando eran más frecuentes (y estaban más apretadas) las jornadas entresemana, ya se habló de agrupar las visitas a determinadas zonas en jornadas consecutivas, para que así los equipos más lejanos no tuvieran que desplazarse dos veces. Y este mismo año, sin ir más lejos, desde varias tribunas se aplaudió el gran acierto que supuestamente habría tenido la ACB colocando aquel Madrid-Barça de la Primera Vuelta precisamente el 27 de diciembre, precisamente aquel fin de semana en el que descansaba el calendario futbolístico, precisamente con la finalidad de que toda la atención deportiva de aquellos días recayera sobre el baloncesto… Vale, luego si parece haber consenso en que la fecha del Madrid-Barça (Primera Vuelta) se adjudicó a dedo, ¿qué habríamos de pensar entonces acerca de la fecha del Barça-Madrid (Segunda Vuelta)?

O dicho de otra manera: ¿a qué mente calenturienta se le ocurrió la brillante idea de colocar el Barça-Madrid de baloncesto justo el mismo día del Madrid-Barça de fútbol? No sé, supongo que el cerebrito en cuestión debió pensar ya está, así mientras esperan el plato fuerte del fútbol se toman el aperitivo del básquet, ya verás, este año arrasamos con la audiencia… Pues puede ser, no digo yo que no, al fin y al cabo qué sé yo de esto, pero así en principio me da la sensación de que el efecto puede ser exactamente el contrario: la trascendencia hiperultramegaplanetaria de ese partido del milenio de los collons (en catalán queda como más fino), ése que habrá de suponer un antes y un después en nuestras vidas, ése que provocará que el planeta deje de girar, que se interrumpa su rotación y hasta su traslación incluso, es tal que, no ya de diez a doce de la noche sino desde mucho antes incluso, los sufridos corazones blancos y blaugranas sólo albergarán espacio en su interior para el gran clásico entre los clásicos, todo lo demás estará de más, valga la repugnancia

Y entre ese demás que estará de más sitúese precisamente en primer plano nuestro Barça-Madrid baloncestero, tanto más si resulta que venimos de una sobredosis de Barça-Madrid, cuatro en las últimas semanas; que vale, esto último el sumo hacedor del calendario no podía saberlo en agosto, tampoco vamos a pedirle a estas alturas que adivine el futuro; pero que ese mismo día se habría de jugar el Madrid-Barça de fútbol digo yo que lo sabría de sobra, más que nada porque el programa de festejos de la ACB suele hacerse público más/menos un mes después de que se haga público el de la LFP. No nos engañemos, este clasiquillonuestro será fielmente seguido (a la par que por los baloncesteros neutrales, claro) por aquellos aficionados madridistas y barcelonistas que acostumbran a seguir fielmente a su equipo de baloncesto durante todo el año. Es decir, por los fijos, por aquellos que lo habrían visto igualmente (y aún más atentamente si cabe) en cualquier otra semana. El resto, la inmensa mayoría futbolera, cualquier otro sábado podría haber dicho anda mira, si jugamos contra éstos, voy a echarle un vistazo a ver cómo van. ¿Hoy? Hoy no, por dios, hágame el favor, a mí déjeme en paz de canastas de mierda, si dentro de un rato nos jugamos la Liga, si el mundo se detiene, si nada más importa, si ninguna otra cosa en la vida tiene ya sentido, como para pensar en tonterías estoy yo ahora

No sé, quizás hasta yo podría entenderlo si al menos resultara que ambos choques, el de fútbol y el de básquet, se disputaran en la misma ciudad. Lo entendería relativamente, claro, porque no dejaría de ser un trastorno para aquellos aficionados que quisieran asistir a ambos eventos, que en Barcelona lo tendrían fácil (ir del Palau al Camp Nou debe ser poco más o menos como cruzar una calle) pero en Madrid sumamente chungo, que ir de Vistalegre al Bernabéu implica atravesar la ciudad de punta a punta. Pero al menos podrían argumentar que así el equipo visitante abarataba costes, con un solo desplazamiento de avión y una sola reserva de hotel ya lo apañaba… Pues no, tampoco parece que ese sea el caso, así que la única causa posible debe ser aquella otra, ya que todos los medios andarán centrados en el Madrid-Barça metámonos nosotros también en el programa, sin reparar en que ese día los susodichos medios sólo tendrán ojos paramessis cristianorronaldos varios, que cualquier otro ser humano así blanco como blaugrana que no juegue con los pies resultará por completo prescindible, que las supuestas hazañas de rickysnavarrosprigionis ofelipes siempre tendrán mucha menor repercusión este sábado, aún jugando contra el eterno rival, que la que podrían tener cualquier otro sábado aún jugando contra (pongamos) el Lagun Aro. Que si fuera otra semana los minutos finales aún podrían tener cabida en los carruseles radiofónicos pero ésta no, ésta nunca, jamás, este sábado estarán mucho más ocupados retransmitiendo la salida de los equipos desde sus respectivos hoteles de concentración con destino al Bernabéu, entendámoslo, es lógico y normal, reconozcamos que ante un acontecimiento de tal calibre como la puesta en marcha de un autocar mientras un grupúsculo de desaforados energúmenos berrea desde la acera de enfrente cualquier otro suceso, sea éste cual sea, carece por completo de importancia.

Estaría bien que por una vez mi sempiterna ingenuidad estuviera en lo cierto, que todo hubiera sido fruto de las leyes inexorables del azar, ya ves tú, también es casualidad, hay que ver, es que ni hecho aposta… Me gustaría, pero hoy por alguna extraña razón la inocencia ya no me da más de sí, hoy ya sólo acierto a imaginarme al iluminado de turno diciéndole a Portela (o al propio Portela diciéndoselo a sí mismo, en su defecto), si no puedes vencer a tu enemigo únete a él, ya que no podemos ni aspirar siquiera a competir con el fútbol intentemos al menos arrancarle un pedacito de pastel, adosémonos a él cual parásito a ver si cae algo… Pero el parasitismo es lo que tiene, te pegas a ver qué puedes chupar y antes de que te des cuenta resulta que es a ti a quien chupan, por arrimarte demasiado, porque de tanto acercarte al final te acabaste metiendo en la boca del lobo. Mandagüevos.

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Publicado octubre 28, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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