una historia eslovena   Leave a comment

(publicado el 2 de junio de 2010)

 

¿Cuántos jugadores eslovenos quedan aún en la NBA? Así en principio, si me paro a pensarlo (esfuerzo ímprobo) me salen cuatro, cifra nada desdeñable dada la pequeñez de dicho país: Rasho Nesterovic (que allí sigue, aunque no lo parezca), Beno Udrih (meritoria temporada en los Kings), Sasha Vujacic y Goran Dragic. Cuatro eslovenos de los que cabría imaginar lo mismo que imaginamos siempre de los nuestros o de los franceses, italianos o argentinos pongamos por caso, es decir, camaradería y buen rollito cada vez que el calendario les cruza en su camino; rivalidad a muerte sobre el parquet, faltaría más, pero cenas y cuchipandas varias antes de después de, que bastante dura es ya la vida en tierra extraña como para no confraternizar cada vez que se te aparece un paisano en el equipo de enfrente. Así debe ser, así imaginamos siempre que sería… hasta esta pasada semana, hasta el pleito entre Lakers y Suns para dirimir el campeón del Oeste. Es decir, no sé si Nesterovic y Udrih se llevan bien, tampoco sé (ni me importa, en realidad) cómo se llevan a su vez con los otros dos, pero lo que sí sé (lo sabe ya el mundo entero) es que Vujacic y Dragic se llevan a matar.

Sasha Vujacic se formó en Italia, se fue prematuramente a la NBA, cayó en gracia en los Lakers, clavó de entrada unos cuantos triples y a los rectores de la franquicia angelina les debieron hacer los ojos chiribitas,hay que ver, qué ojo clínico tenemos, vaya joya nos llevamos, paguémosle el oro y el moro no nos lo vayan a quitar. Dicho y hecho, contratazo al canto, pero apenas hicieron falta unos meses para que Vujacic comprendiera que había pillado el chollo del siglo y para que los rectores angelinos constataran que habían perpetrado el petardazo del milenio. Tanto daba: Vujacic ganó un anillo sin sudarlo siquiera y en plan nuevo rico se marchó a lucirlo a su país natal, ya ves tú, yo que jamás he querido ir a la selección este año sí voy a ir, mira tú por donde, para darles a todos estos con la sortija en las narices… Todos estos eran los que iban a la selección año tras año, los eslovenos de toda la vida, los Lorbek, Lakovic, Smodis, Nachbar, Brezec, Udrih… y sí, también Dragic, a quien no se le caían los anillos (nunca mejor dicho) por acudir a la selección un verano tras otro, hasta enmascarado cuando era menester, así estuviera ganándose las lentejas en Murcia o en Arizona a la vera del mismísimo Steve Nash. Cuentan las malas lenguas que Vujacic llegó en plan soy el rey del mundo, soy el puto amo, rendidme todos pleitesía, arrodillaros todos a mi paso, las citas no son precisamente textuales pero ustedes cogen la idea… A poco que se hubiera integrado en el equipo lo mismo se lo habrían perdonado, pero resultó que su actitud sobre la cancha no fue mejor que fuera (más bien al contrario): en la preparación del Eurobasket Vujacic ya no rascaba bola, y fue llegar a Polonia y ya no es que no la rascara, ya es que ni siquiera estaba allí, pocos días antes le habían mostrado la puerta, se había tenido que marchar con el rabo entre las piernas, cortarme a mí, ¡¡¡a mí!!!, estos no saben quién soy yo, estos no saben con quién se la están jugando

Debieron pasar más cosas en aquella concentración (sospecho, deduzco, infiero) pero no nos constan. Debió jurar venganza eterna contra todos ellos, debió pensar que cualquier momento es bueno para tomársela: hasta la mismísima Final de la Conferencia Oeste, ya puestos. Phil Jackson le mantuvo como de costumbre pegado al banquillo durante los primeros partidos de la serie, pero un día los achaques de Farmar le obligaron a darle algún minutillo y de repente ahí teníamos al esloveno Vujacic defendiendo al esloveno Dragic; o haciendo como que le defendía, más bien: en plan populista (demagogo, casi diría), haciendo aspavientos inauditos, agitando los brazos como un molinillo, si la cosa no hubiera estado tan seria al propio Dragic le podría haber entrado un ataque de risa. Al día siguiente más de lo mismo, más efectismo al que Dragic tuvo a bien responder con baloncesto, por dios qué vulgaridad, cómo no habría de ofenderse Vujacic ante tamaña afrenta, ahí anduvieron ambos frente contra frente como dos carneros, la cosa se quedó en nada, la sangre no llegó al río. Hasta el sexto (y definitivo) partido. Volvieron a coincidir algún minuto (muy pocos, de haber sido más no sé qué podría haber pasado), los suficientes para que Vujacic ensartara algún triple aislado (lo único que sabe hacer, en realidad), los suficientes para que Dragic respondiera a su defensa visual (a la par que aspavientosa) con una ristra de penetraciones a canasta a cuál mejor, finalizadas todas ellas por supuesto con la consiguiente bandeja. La última se la dedicó, la repe nos mostró como le espetó unas palabritas probablemente en su lengua materna y claro está, a Vujacic le faltó el tiempo para hacer gala de su cociente intelectual: apenas unos segundos más tarde soltó el codo contra la barbilla de un Dragic que cayó redondo al suelo (luego la repetición nos mostró que no fue tanto el codo como el brazo, nos confirmó que Dragic puso también de su parte una buena dosis de teatro). Consecuencia inmediata: falta flagrante, dos tiros libres y posesión para los Suns, Vujacic al banquillo para evitar males mayores, se acabó el asunto. Consecuencia diferida: en aquel momento (comienzos del último cuarto) los Lakers ganaban casi de veinte, los Suns llevaban ya la derrota (no ya en el partido sino en la serie) pintada en sus caras, sus aficionados empezaban a pensar si sería ya el momento de marcharse… pero hete aquí que la acción de Vujacic puso el partido del revés, de repente todo el U.S. Airways Center (o como se llame) en pie de guerra al grito unánime de bit eléi (o sea, beat L.A.), y Dragic que seguía metiendo una tras otra aunque ya no estaba Vujacic, y Nasholiendo sangre allá en la banda para cuando le tocara volver, y a Phil y a Kobe que se les llevaban los demonios sólo de pensar la que les acababa de liar el amigo Sasha con sus pendencias domésticas…

El final ya lo saben (y el resto también, probablemente), los Lakers ganaron el partido, les costó mucho más de lo que hubieran podido imaginar apenas unos minutos antes pero finalmente ganaron el partido, y la serie. Fin del capítulo, el insólito capítulo de cómo un par de eslovenos, suplentes por más señas, fueron capaces de detener durante un buen rato uno de los momentos culminantes de toda la temporada NBA. Fin del capítulo pero la historia continúa, todo hace indicar que aún habremos de asistir a nuevas y mejoradas ediciones en temporadas venideras. Permanezcamos atentos a nuestras pantallas.

Anuncios

Publicado octubre 28, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: