apuntes serbios   Leave a comment

(publicado el 7 de septiembre de 2010)

 

Tras la tempestad del sábado llegó la calma del domingo y el lunes, tres no-partidos y medio (que demasiado había hecho ya Nueva Zelanda). Cabe pensar que hoy martes se animará otra vez la cosa, no tanto en el Lituania-China pero sí seguro en el Argentina-Brasil, pedazo de clásico nos espera. Pero me permitirán que yo vaya mirando ya más allá, a la nueva tempestad que se nos avecina para mañana miércoles: no teman, no les voy a calentar la cabeza con el Turquía-Eslovenia (aunque ganas no me faltan; tiempo sí, desgraciadamente), tampoco esta vez con los nuestros sino con nuestros rivales serbios. Claro, como aquí no tenemos término medio en un solo partido hemos pasado de la nada al todo, de sentirnos el culo del mundo a creernos los reyes del mambo: nos nos creíamos capaces ni de ganar al Líbano y hoy ya andamos diciendo que tiemble USA, somos así. Ni tanto ni tan calvo, mantengamos las cosas en su justa medida: hemos ganado a Grecia, lo cual está muy bien, pero ahora espera Serbia; y Serbia no es Grecia, obviedad geográfica y política, obviedad también baloncestística.



¿Qué tiene Serbia que no tenga Grecia? Básicamente dos cosas, juventud y rotación. Una edad media claramente inferior a la de los helenos, y doce tíos a los que Ivkovic rota en pleno (hasta en partidos sumamente comprometidos como el del sábado ante Croacia) haciendo que se sientan todos ellos igualmente importantes. Luego les podrán salir mejor o peor las cosas pero al menos llegan frescos y lozanos a los minutos finales, no como esos pobres griegos a los que el otro día (por obra y gracia de Kazlauskas) casi se les salía el hígado por la boca. Por bien que la movamos, por mucho que les corramos no parece probable que a los serbios les suceda lo mismo. Habrá que ganar en otras cosas.

No teman, no les voy a marear con una descripción detallada (ni sucinta siquiera) de cada uno de los doce, que entre los que aquí juegan, los que jugaron y los que jugarán más pronto que tarde les conocemos ya casi como si les hubiéramos parido. Si acaso insistir en la rotación, que Ivkovic puede empezar perfectamente con Teodosic, Rasic, Bjeliça, Velickovic y Krstic, continuar luego con Markovic, Tepic, Keselj, Savanovic y Perovic, y (cuando uno ya no imagina que le queden más armas) completar con Paunic y Macvan, aquel fornido mocetón que se nos apareció en el verano de 2007 y que desde entonces apenas ha crecido hacia arriba (para su desgracia) pero sí hacia su interior: ha madurado, ha abierto su juego más allá de la zona: de alguna manera se ha convertido en algo así como el arma secreta de Ivkovic, así el año pasado en Polonia como éste en Turquía.

Alguna otra de estas criaturas también requiere capítulo aparte. Teodosic, por ejemplo. Hace un año le puse más o menos por las nubes, hoy me da la sensación de que se me fue un poco la mano, al menos en base a lo que le estamos viendo en este Torneo (sanción al margen): sí, Serbia ganó a Croacia pero Teodosic no fue mejor que Ukic; el croata casi nunca tendrá el juego colectivo por bandera, pero sacó a relucir su inmensa clase e hizo bien casi todo lo que se le antojó; en cambio el serbio anduvo errático, perdidito en defensa, precipitado en ataque (claro está, no debería llamarle no vaya a ser que se despierte mañana precisamente). Todo lo contrario cabe decir de Krstic (algún narrador de Marca TV lo pronunciaba Krástich, lo que dio pie a que mi hijo, fiel seguidor de los Simpson, le pusiera de inmediato un mote que le pega como anillo al dedo y que no repetiré por respeto a quienes ejercen tan digna profesión): nunca será precisamente un fajador (siempre y cuando no haya sillas por medio) pero ya tampoco parece aquel pívot alérgico a las zonas que conocimos hace tiempo (y que aún seguimos conociendo en cada temporada NBA): juega de espaldas tanto o más que de frente, mostrando un repertorio de movimientos no extraordinario pero sí manifiestamente mejorado. Está haciendo un gran Torneo (es decir, lo poco que lleva él de Torneo, que es bastante más de lo que debería llevar) y la otra tarde sin ir más lejos se merendó a Ante Tomic, así como diciéndole mira chaval, eres muy bueno y vas a ser mejor pero esto no es cosa de niños. Y sin utilizar ninguna silla, insisto.

De entre los demás viejos conocidos y nuevos por conocer, me permitirán que haga al menos una mención a esa particular debilidad mía llamada Dusko Savanovic. Nuevo en esta plaza (a sus años), está haciendo un Torneo simplemente magnífico, aunque Ivkovic por alguna misteriosa razón (para estropearme el argumento, quizás) apenas le dio bola el sábado ante Croacia. Ahora bien, durante toda la fase de grupos se salió en la misma medida en que acostumbraba a salirse en Sevilla y se habrá de seguir saliendo en Valencia: un poco de todo, y todo muy bien hecho. Me pasa con él exactamente lo contrario que con Kosta Perovic, qué le vamos a hacer: sé que su cotización acostumbra a estar por las nubes, sé que rebosa talento a la par que centímetros pero a mí de alguna manera me suele dejar frío, como si siempre me quedara esa sensación de que podría hacer más, de que su rendimiento raras veces acaba estando a la altura de lo que se espera (de lo que yo espero, al menos). Serán manías mías, supongo: a ver si el cambio del taronja al blaugrana (competencia no le va a faltar precisamente) me hace variar de opinión.

Pero no debería yo hablar tanto de nombres, porque la gran virtud de esta Serbia es que acostumbran a ser un equipo. No siempre pudieron decir lo mismo, pero el principal acierto de Ivkovic es haber desterrado aestrellones venidos a menos tipo Stojakovic o Jaric, a egos desmedidos tipo Rakocevic o Milicic para acabar formando un conjunto sin más personalismos que los meramente imprescindibles, un equipo en el que todos parecen jugar por hacer grande el nombre que hay delante de su camiseta (¿dónde habré oído yo esto?). Mejor será que Felipe esté ya recuperado de sus problemas en la espalda (¿por qué tuvo que venir la montaña a Mahoma en vez de ir Mahoma a la montaña, no sé si me explico?), mejor será que Marc ya no esté en la cama con amígdalas (que no es un griego sino unas cosas inflamadas que tiene en su garganta) porque vamos a necesitarlos a ambos, y a todos, y al cientodiez por ciento a ser posible. Ya el año pasado tuvimos ocasión de comprobarlo, Serbia ha vuelto y está aquí para quedarse, no les quepa la menor duda, volverán a ganar títulos más pronto o más tarde. Esperemos (por la cuenta que nos tiene) que sea tarde.

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Publicado octubre 29, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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