del 4 al 15   Leave a comment

(publicado el 13 de septiembre de 2010)

 

4. Fernando San Emeterio. Infrautilizado. Nos pasamos media temporada pidiendo a gritos (virtuales) su presencia en Turquía, no para que conociera el país sino para que jugara el Mundial. Apenas lo ha hecho. Vale que la sobreabundancia de doses dosesymedios no le ponía precisamente las cosas fáciles pero ayer en la segunda mitad ante Argentina quedó bien claro, para quien aún no se hubiera dado cuenta (el propio seleccionador, por ejemplo) que bien merecería haber tenido unos cuantos minutos más. Puestos a poner undos a ejercer de falso tres, al menos su perfil parecía bastante más adecuado (por estar bastante más acostumbrado a ello) para interpretar ese papel.

5. Rudy Fernández. Efervescente. Se le podrá reprochar falta de acierto pero no falta de compromiso, en absoluto. En demasiadas ocasiones se vio obligado a hacer de lo que no es (de tres, por ejemplo) y lo hizo de la mejor manera que supo: por ejemplo ofreciendo un aporte suplementario de rebotes para compensar así nuestro déficit endémico en ese capítulo del juego. Sigo pensando que habría podido ser un perfecto sexto hombre, no empezando los partidos pero sí probablemente acabándolos, liderando a la segunda unidad (a la manera de ayer en la segunda mitad, junto a Llull y SanEme) sin que ello hubiera de suponerle necesariamente una disminución de minutos, más bien al contrario. Por ponerle alguna pega, en varias ocasiones la adrenalina como que se le desbordó, como si anduviera inquieto por algo (por su futuro, mismamente) y esa inquietud se le reflejara sobre la cancha, metiéndose en líos (arbitrales, sobre todo) que no le beneficiaban en absoluto. De lo mejor, en cualquier caso.

6. Ricky Rubio. ¿Y qué les cuento yo a estas alturas que ustedes no sepan? Como en este país no tenemos término medio, tras cinco años tratándole de crack ahora andamos preguntándonos si en el fondo no será unbluff. Yo no dramatizaría hasta ese punto, aunque sí es cierto que lo que antes parecía un parón en su evolución ahora más bien parece una involución. Mira que todo fue bien mientras estuvo en la Penya, progresaba adecuadamente como suele decirse, pero aquella indefinición del verano de 2009 (que si el draft, que si los Wolves, que si sí, que si no, que si el Madrid, que si finalmente el Barça, que si yo qué sé) pareció acabar con su frescura de un plumazo. Ricky probablemente no será hoy peor jugador que en la temporada 2008/2009 pero tampoco parece que sea mejor, y eso es lo verdaderamente preocupante. Para colmo de males la lesión de Calderón (que nunca lamentaremos lo suficiente) le cambió el guión, iba a ejercer deagitador y de repente se encontró ejerciendo de (presunto) capitán con mando en plaza durante treintaitantos minutos por noche. Y se le vino el mundo encima, mucho más que en la Final de Pekín 2008 (tras la lesión de Calde) o en Polonia 2009 (liderazgo más o menos compartido con Raül y Cabezas). Como si se estuviera haciendo mayor, como si (una vez finalizada la edad de la inocencia) le pesara ya demasiado esa misma responsabilidad que antes parecía resbalarle. De cara al futuro nos deja sumidos en la inquietud: porque no sabemos cómo le irá este próximo año con el Barça, porque el próximo verano querrá irse a la NBA pero tal vez la NBA no esté allí para recibirle, no por nada sino porque andarán de lock out y no podrán fichar a nadie… Creíamos tener asegurado para muchos años a uno de los mejores bases del mundo mundial, pero a día de hoy ya ni siquiera sabemos lo que tenemos.

7. Juan Carlos Navarro. El mejor. Y eso que tampoco ha sido ni de lejos su mejor torneo pero da igual, cuando las cosas se tuercen (y mira que se han torcido en esta ocasión) nada mejor que recurrir albombasistema. Nuestro principal anotador y a ratos también nuestro principal asistente, lo que habla bien de él y mal de aquellos a quienes en principio correspondía el papel de asistir. Ahora que tantos se apuntan al carro del final de ciclo, no quiero ni pensar qué futuro tendríamos si diéramos ya por cerrado el ciclo del capitán. Esperemos que aún continúe entre nosotros (en la selección, me refiero) al menos un par de años más.

8. Raül López. Meramente simbólico, [y por añadir esa típica frase que no significa nada pero siempre queda bien meterla en cualquier ocasión] como no podía ser de otra manera. Le embarcaron hacia Turquía cuando apenas acababa de quitarse las chanclas y el bañador, y con un mes menos de preparación que sus compañeros le pidieron que diera relevos de calidad a Ricky. Jugó muy poco, hizo lo que pudo, alguna vez aportó algo bueno, la mayoría de las veces pasó completamente desapercibido. Como no podía ser de otra manera.

9. Felipe Reyes. Tampoco ésta ha sido ya su mejor versión. Se ha dejado el alma, ha peleado como siempre, pero rara vez (por no decir nunca) se le ha visto a gusto sobre la cancha. Vale que viene de un año raro, en el que las lesiones le lastraron seriamente y cuando éstas (más o menos) se curaron nunca pareció sentirse a gusto con Messina (ni Messina a gusto con él, tampoco). Y con Scariolo tampoco se le ha visto precisamente feliz. Él progresa, quiere hacer más cosas, adaptarse a eso que llamamos baloncesto moderno, que hoy los cuatros si no tiran triples ya parece como si no fueran cuatros, hay que ver cómo cambian los tiempos. Y él se los tira y a veces hasta los mete, pero sin que parezca en absoluto convencido de hacerlo quizá porque en el fondo se conozca a sí mismo mejor que nadie, quizá porque sepa que él no acaba de ser un cuatro sino un cinco con tamaño (a duras penas) de cuatro. Algunos otros también lo sospechamos, como sospechamos que los beneficios de alejar a Felipe del aro son siempre menores que los perjuicios. En fin, el baloncesto moderno, eso debe ser.

10. Víctor Claver. Ha hecho realidad algo que para cualquiera de nosotros sería un sueño, un viaje a Turquía con todos los gastos pagados y con derecho además a localidad en primera fila para contemplar el Mundial. Usted y yo habríamos sido inmensamente felices si nos hubiera correspondido algo así, en cambio a él no se le veía especialmente satisfecho, quizá porque le engañaron diciéndole que iba para jugar. Vale que en todos los torneos hay tipos que juegan mucho y otros que lo hacen poco, pero esto de Claver es menos que nada, minutos de la basura al margen. Y dado que casi todos los equipos con un verdadero tres en sus filas nos fueron dando sopas con onda (nos fueron dando, punto), digo yo que algún día Scariolo podría haberle dado un poco de bola aunque sólo fuera por probar. Llevarlo a la selección está muy bien, pero llevarlo sólo para decir que lo llevas porque en realidad no confías en él no tiene sentido. Tanto lío con los descartes allá por agosto y al final resultó que a Scariolo le sobraba también alguno de los que fueron. Para este viaje no hacían falta alforjas, para esto lo mismo daba haber llevado a Claver, al Chimpa o a mi primo el del pueblo, que de baloncesto no entenderá pero poco bien que se lo habría pasado ahí el tío en primera fila mirando a las Red Foxes.

11. Fran Vázquez. Desaprovechado. En los primeros días anduvo metido de lleno en el inicial fracaso colectivo de eso que dimos en llamar la segunda unidad (denominación patrocinada por Carrefour, que diría Itu) pero en la segunda mitad del Torneo fue de lo mejorcito. Hizo falta que mejorara su actitud, que se pusiera intenso, que él se dejara ver, que los compañeros le encontraran, que le metieran buenos balones especialmente Ricky y Navarro que saben dónde ponérselos más que nada porque llevan ya un tiempo poniéndoselos, si hubieran coincidido más tiempo en cancha lo mismo hasta le habrían puesto más. Al final sus minutos se nos han hecho muy escasos, lo cual nos lleva a darnos de bruces con otro de los enigmas de Scariolo: ¿por qué demonios Marc y Fran no pueden jugar juntos al menos alguna vez, aunque sea sólo por probar? Scariolo es de etiquetas, qué duda cabe, la primera unidad, la segunda unidad, y el cuatro sólo por el cuatro, y el cinco sólo por el cinco… Pero del mismo modo que antes decíamos que Felipe se veía obligado a ejercer de cuatro cuando en tiempos era más bien un cinco con tamaño (apenas) de cuatro, en el caso de Fran cabría decir que sí, que es un cinco pero que tiene también muchas cosas de cuatro: versátil, capaz de jugar tanto de cara como de espaldas, con buena mano, hasta triples le he visto tirar (y meter) en un pasado remoto. No digo como norma pero de vez en cuando, por probar, por sorprender, una pareja Fran-Marc podría haber resultado puntualmente demoledora. Otra vez será, espero, como espero también que por la mente de Fran no vuelvan a cruzarse nunca más esos extraños motivos personales. Prescindir de Fran es un lujo que no nos podemos permitir, con o sin Pau.

12. Sergio Llull. De menos a más, [repitamos de nuevo la tópica frase] como no podía ser de otra maneradado que venía de una lesión y que empezó la preparación mucho más tarde y a menor ritmo que sus compañeros. A comienzos del Mundial hubo quien (en base a su estado físico) criticó seriamente haberle llevado, en cambio al final lo ha acabado muy decentemente, con mención especial para su inmenso despliegue de ayer ante Argentina. Y muy a su pesar ha protagonizado una sorprendente paradoja: llegó para ejercer de dos, para ejercer sólo de uno en momentos muy puntuales, y sin embargo ha acabado siendo el base preferido de Scariolo, justo aquel con quien se encontraba más a gusto sobre la cancha aunque no sé si más por mérito mérito suyo o por demérito de los demás, prefiero no contestarme a esa pregunta. Sea como fuere habemus Llull para muchísimos años en esta selección, sólo necesitaremos que al menos le acompañe un poco la salud.

13. Marc Gasol. Desconcertante. Aquel Marc imperial de sus tres primeros años en la selección (2006 a 2008) se nos ha ido escurriendo de las manos en 2009 y 2010. Qué casualidad, los dos años que lleva en la NBA. Qué casualidad, los dos años que lleva de seleccionador Scariolo. Lo cual no significa que haya una relación causa-efecto, se trata de hechos objetivos, simplemente. Según ha ido subiendo su rendimiento en los Grizzlies ha ido bajando su rendimiento en la selección, y dado que en ésta su nivel de implicación no es precisamente menor sino más bien al contrario (en eso al menos yo no tengo ninguna duda) cabría legítimamente preguntarse qué demonios pasa. El año pasado culpábamos a la presencia de Pau y este año a la ausencia de Pau, por lo que parece que el que esté o no Pau no debe tener mucho que ver en este caso. Más bien da la sensación que llegue a la selección fuera de punto, o más bien puede ser (y en esto al menos sí tendría coartada) que aquí le llegan muy pocos balones y los que le llegan son bastante malos. Se ha abusado del triple, se ha jugado mucho más por fuera que por dentro y eso teniendo ahí en medio a un tipo como Marc es un auténtico desperdicio. Y luego claro, para dos que le llegan, mordidas además, pídele que las meta. Apostábamos por él (bien es verdad que con exceso de optimismo) como candidato a MVP del Mundial y al final entre unas cosas y otras no ha sido MVP ni de su comunidad de vecinos, como si dijéramos. Imprescindible recuperarlo para próximas citas.

14. Alex Mumbrú. Primero pensé que no debía ir a la selección; luego durante la fase de preparación cambié de opinión, pensé que su concurso podía ser poco menos que imprescindible. Ahora ya no sé qué pensar. Decir que ha pasado desapercibido sería decir mucho: voluntarioso, sí, pero muy poco más que eso. Quizá podamos encontrar alguna explicación en que su estado físico no debía ser precisamente el adecuado, de ahí esos masajes que le daban al comienzo de cada partido (y no por superstición, como pensaban en LaSexta). Fuera por lo que fuese, ésta (en mi modesta opinión) debería haber sido ya su última presencia en la selección, qué le vamos a hacer, es ley de vida, agradeciéndole por supuesto los servicios prestados durante estos años maravillosos.

15. Jorge Garbajosa. Tres cuartos de lo mismo. Habré de reconocer (precisamente yo que no quería llevarle) que en el tiro exterior ha estado sencillamente espectacular, que de no haber sido por sus triples lo mismo no habríamos pasado ni de octavos. Y eso está muy bien, mucho mejor de lo que yo esperaba… pero es que el baloncesto no es sólo meter triples, tanto menos si juegas en la posición de cuatro. Aquel que un día fue el pegamento del equipo hoy ya parece haber perdido casi toda su capacidad de adherencia; aquel a quien Montes (siempre Montes) apodaba el Multiusos parece ya hoy habérsenos quedado para un solo uso, poner algún bloqueíto y luego apostarse más allá del arco hasta que le llegue (si le llega) para enchufarla (o intentarlo) de tres. Y no está mal, pero aún mejor estaría si mantuviera el tono en defensa y si mezclara el juego en ataque, y no digamos ya si de vez en cuando fuera a pelear algún rebote. Tampoco su físico es ya el que era, qué duda cabe. Insisto, no sé si estaré siendo injusto porque en el fondo ha estado muy encima de mis expectativas… pero es que mis expectativas para con él eran bastante bajas, esa es la verdad. En un club (el Madrid o el que sea) aún puede resultar sumamente útil, pero en el quinteto titular de una selección como la nuestra digamos que ya empieza a chirriar. También a él habrá que agradecerle los servicios prestados a esta selección, y más pronto que tarde a ser posible.

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Publicado octubre 29, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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