enemistoso   Leave a comment

(publicado el 20 de agosto de 2010)

Les supongo a estas alturas al cabo de la calle, sospecho que lo habrán visto ya repetido hasta la náusea en todo noticiario que se precie (quien sólo vea según qué canales acabará confundiéndonos con el hockey sobre hielo). Permítanme pues que, sin más preámbulos (que no ando yo sobrado de energía ni de tiempo ni de medios en estos agostos) les diga lo que yo haría, ya ven, como si eso tuviera la menor importancia: yo sancionaría por unos cuantos partidos a Teodosic, a Fotsis y si me apuran también a algún otro, pongamos por ejemplo a Tsartsaris; es decir, los dos que empezaron la bronca y los primeros que contribuyeron a propagarla, a que aquello no se quedara en un mero lance desagradable del juego. Yo sancionaría por unos cuantos meses (el Mundial ni olerlo, desde luego) a Schortsanitis, qué lástima de criatura, tanto cuerpo para tan poca neurona, tanto más atrofiada ésta según pasan los años, repartiendo patadas y mandobles por doquier hasta a quien era aún su compañero de equipo hace apenas dos meses. Y yo sancionaría por unas cuantas temporadas a ese presunto ser humano llamado Nenad Krstic, tantas que si de mí dependiera no volvería ya a jugar ni aquí ni allá, ni en los Thunder de Oklahoma ni en los Trotamundos de Carabobo ni en el equipo de su barrio siquiera; que se dedicara a la caza y el pastoreo o aún mejor, que le pusieran a trabajar en Ikea, sección sillas, a realizar exigentes controles de calidad dando de paso rienda suelta a sus instintos (pero claro está, convenientemente aislado en una urna, no vaya a salpicar a los clientes). Y a ser posible (ya puestos) que todo ello sucediera en la mismísima Ikea de Atenas (que haberla hayla, bien se ve desde el aeropuerto), invitando también a Bourousis para la ocasión pero invirtiendo esta vez los papeles, a ver si me entienden…

 

Todo esto haría yo si fuera yo quién para hacer algo, y hasta añadiría una última modificación, si bien ésta ya sólo de índole semántica: suprimiría de nuestro vocabulario, de una puta vez, la expresión partido amistoso. ¿En qué mala hora se nos ocurrió llamar a estos partidos no oficiales amistosos como si en verdad lo fueran, como si no fueran oportunidades sumamente socorridas para resolver pendencias y saldar toda clase de cuentas pendientes, gozando además de la más absoluta impunidad? Les cuento lo que yo haría como si eso importara, pero lo que en verdad debería importarnos es qué hará la FIBA y la FIBA no hará nada, pero lo que se dice nada, pero nada de nada salvo (si acaso) pasar la gorra y poner el cazo, eso en el mejor de los casos; lavarse las manos y mirar hacia otro lado, no, mire usted, esto es un amistoso (¡¡¡amistoso!!!) luego no nos compete, no está en nuestra jurisdicción. Y aquí paz y después gloria, y el espectáculo debe continuar. Schortsanitis y Krstic (no digamos ya los demás) jugarán el Mundial, seguirán jugando luego en sus equipos (sean éstos cuales sean, sean éstos de donde sean) y a algunos cada vez que los veamos se nos volverá a caer la cara de vergüenza, vergüenza ajena más concretamente. Acaso sea esto ya lo único que nos va quedando pero no teman, no hay cuidado, recogeremos los pedazos como tantas otras veces, nos recompondremos de cualquier manera y ya está, aquí no ha pasado nada. Hasta la próxima.

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Publicado octubre 29, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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