al estilo Kentucky (2.0)   Leave a comment

(publicado el 29 de noviembre de 2010)

 

No tengo remedio. Hoy no parece haber otro tema en todo el mundo mundial que no sea el partido del siglo y del milenio y de la era y de la eternidad entera, ese que llaman clásico y que habrá de dirimirse a patada limpia (al balón, esperemos) esta noche en el Camp Nou… y sin embargo aquí llego yo a romper la tendencia, a tocar convenientemente los cataplines o lo que viene siendo casi lo mismo, a hablar de baloncesto universitario, esa cosa extraña que sólo vemos dos (hablar de cuatro gatos me parecería excesivo) y de la que quizá luego nos dé por acordarnos en marzo cuando se forme el lío. Pero qué quieren, la temporada empezó hace casi tres semanas y yo ya estoy enganchado (en la medida de mis posibilidades) a ese vicio llamado ESPN360 del que ya les hablé el curso pasado, así que me permitirán (espero) que de forma muy esporádica y sin orden ni concierto les vaya contando historias de equipos, jugadores y demás parafernalia de aquella Liga, que soy consciente de que provocarán la huida despavorida de más de uno y más de dos pero que aún así, quién sabe, lo mismo habrá también alguien que se lo lea aunque sólo sea por aquello de que el saber no ocupa lugar…

Y empecemos por estos Wildcats que resultan siempre sumamente socorridos para romper el hielo. Quizá recuerden que ya el año pasado les hablaba yo del estilo Kentucky, que en este caso nada tendría que ver con pollos fritos sino con las formas y maneras de su entrenador, el ínclito John Calipari que ahora inicia su segundo curso en aquel prestigioso campus de Lexington. Tiene siempre Calipari, así antes en Memphis como ahora en Kentucky, el don de llevarse al huerto a los mejores freshmen de la nación, todos los cuales acuden raudos y veloces a su llamada en la creencia de que nadie les preparará mejor para las duras exigencias que les esperan en el baloncesto profesional. Creencia tal vez fundada, claro, ahí están los recientes casos de Derrick Rose, Tyreke Evans o John Wall para atestiguarlo. En esa avalancha de talento joven reside siempre su principal virtud… y acaso también su principal defecto, la carencia de madurez y aún peor, la carencia total y absoluta de compromiso: los freshmen de Calipari no entienden el periodo universitario como una etapa fundamental en sus carreras sino como un mal menor, una especie de mili, el tributo de un año (nunca más de un año) que tienen necesariamente que pagar antes de apuntarse al draft. Otros jugadores universitarios juegan por hacer más grande a su College, estos Wildcats juegan por y para sí mismos, cada uno a lo suyo no nos vayamos a contagiar. ¿Será por eso (y por el aspecto físico también, sobre todo) por lo que los equipos de Calipari siempre parecen más de NBA que de NCAA?

Pues eso, que este año más de lo mismo. Se fueron sus tres freshmen maravilla del pasado año, Wall, Bledsoe y Cousins; en su lugar llegaron los tres freshmen maravilla de este año, Knight, Lamb y Jones. Por partes: Brandon Knight (su nombre me recuerda sobremanera a un base que jugó hace años en Pittsburgh,Brandin Knight, que a su vez era hermano de otro base de grato recuerdo NBA, Brevin Knight; pero no me consta que este Brandon tenga ningún parentesco con ambos) vendría a ser una especie de fotocopia compulsada de John Wall: (casi) la misma explosividad, la misma potencia física, la misma habilidad en penetración, la misma capacidad de pase aunque eso sí, también me transmite la sensación de estar un poco menos hecho, un pelín menos maduro que su antecesor (cosa lógica por otra parte dado que acaba de llegar, que acaba de empezar la temporada; además tampoco se fíen mucho de mí porque a estos Wildcats les he visto apenas dos veces, un par de partidos en el impagable Maui Invitational de Hawaii, torneo que por sí solo requeriría capítulo aparte). Por la misma razón, Doron Lamb (corderillo, como si dijéramos) vendría a ser algo así como el Bledsoe de este año, escolta que sale desde el banquillo, que puede hacer de base, que da gusto verle correr la cancha y que (sobre todo) tira que es un primor. Y por esa misma regla de tres Terrence Jones vendría a ser el sucesor de DeMarcus Cousins, aunque aquí cabe apreciar algunas sutiles diferencias: aquel Cousins era más pívot, este Jones es más alero; aquel Cousins era una jaula de grillos (y aún hoy lo sigue siendo en Sacramento), este Jones parece más centrado; aquel Cousins se buscaba pendencias con técnicos, compañeros, rivales, públicos y hasta con la humanidad entera, este Jones toda su intensidad (que no es poca) se la deja en la pista: en el primer partido que le vi me encantó, en el segundo me dejó un poco (sólo un poco) más frío, será cosa de no perderle de vista de aquí en adelante.

Tres freshmen maravilla que bien podrían haber sido cuatro, que a Kentucky le falta (y probablemente le faltará ya para toda la temporada) la joya de la corona, el afamado pívot turco Enes Kanter, que resulta que el chaval ya hizo sus pinitos en el primer equipo del Fenerbahçe y la NCAA no acaba de creerse que los hiciera por amor al arte, hay que ver cómo son. Total, que inelegible (Kentucky lo tiene recurrido pero la cosa tiene muy mala pinta, para qué nos vamos a engañar) y que por ahí se les queda un buen agujero a estos Wildcats, intentan taparlo con el dominicano Eloy Vargas y con un larguirucho y paliducho mocetón llamado Harrellson que viene a ser casi como si juego yo, aunque muy de vez en cuando pone algún tapón que yo no lo pondría ni en el mejor de mis sueños, seamos justos. En Maui se las apañaron para ganar con relativa comodidad a Oklahoma en cuartos y Washington en semis pero parece ser (ése ya no pude verlo) que en la Final se atragantaron con los inesperados Huskies de Connecticut, Kemba Walker y cuatro más como si dijéramos (ya les contaré otro día), que llegaban lanzados tras haberse cargado nada menos que a Michigan State. Y es que se echa a faltar también en Kentucky el poso de veteranía que el año pasado les daba Patrick Patterson, un papel que este año correspondería tal vez a secundarios como Darius Miller o DeAndre Liggins pero claro está, no es lo mismo, así que entre unas cosas y otras estas criaturas andan hoy más o menos por el puesto 8 ó el 9 de la nación en casi todos los rankings; que no está mal, cuántos lo quisieran, pero que tampoco es el 2 ó el 3 con el que empezaron (y siguieron) el pasado año. Entonces acabaron frustrados a las puertas de la Final Four, quién sabe si este año con menos mimbres no podrían acabar haciendo un mejor cesto; cuestión de compromiso una vez más, bien escaso por lo general en los equipos de Calipari pero que tampoco descarten que el día menos pensado no pueda acabar apareciendo. Estaremos atentos, por si acaso.

Anuncios

Publicado octubre 30, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: