el arrebato   Leave a comment

(publicado el 1 de octubre de 2010)

 

Yo las vi ya una vez hacer una de éstas, yo aún recuerdo nitidamente (acaso usted también, tampoco hace tanto tiempo) el partido por la medalla de bronce del Eurobasket 2003, que además tenía el premio añadido de que el ganador se clasificaba directamente para los Juegos de Atenas 2004. Eran un manojo de nervios, un puro desastre, a comienzos del último cuarto perdían de diecisiete y fue justo entonces cuando les sobrevino el arrebato, de repente aquella cancha convertida en un manicomio, Nacho Calvo vibrando con la narración (sí, de verdad, Nacho Calvo vibrando, ya sé que parece una contradicción en los términos pero créanselo, por increíble que pueda parecer) como vibrábamos todos nosotros en nuestras casas, la locura. No es ya que igualaran, no es ya que remontaran, no es ya que ganaran, es que al final lo hicieron casi por aplastamiento, que hasta les sobró un buen puñado de puntos. Y unas cuantas de ellas eran estas mismas, Amaya, Laia, Elisa, Marta, Nuria (éstas dos últimas, aún unas crías por aquel entonces, las principalesculpables de que todo aquello se pusiera del revés). Aún andarían por allí Betty Cebrián y Marina Ferragut, aún no habría aterrizado Montañana, aún Cindy andaría preguntándose qué hacer con su carrera de modelo, aún estaría Sancho creciendo sin parar en su Caribe sin preguntarse siquiera dónde quedaba España, aún irían al colegio Alba Torrens y Laura Nicholls. Pero el germen ya estaba echado, lo habían puesto aquellas cinco, algunas de las cuales llevaban ya unos cuantos años partiéndose el pecho por esas canchas de dios sin que las conociera (casi) ni su padre, sin que aquellos que sólo nos acordamos del baloncesto femenino cuando juega la selección (y no siempre) apenas tuviéramos ni puñetera idea de su existencia. Fue aquel un punto de inflexión, algunos hasta hicimos examen de conciencia, aún no conseguimos prestar mucha atención al baloncesto de clubes a partir de entonces (las circunstancias tampoco ayudan) pero aquella selección se hizo un hueco en nuestros corazones del que ya no íbamos a poder sacárnoslas jamás, ni falta que hace. Lo crean o no, el Mundial femenino no ocupa hoy en mi agenda baloncestera menos espacio que el masculino, como tampoco ocupará menos espacio el Eurobasket del próximo año. Es el fruto de aquella siembra, de aquellas semillas que esparcieron en 2003, acaso ya anduvieran esparciéndolas desde mucho tiempo atrás sin haberme yo enterado. El fruto que me lleva permitiendo disfrutar de su baloncesto durante todo el Torneo, el que me ha permitido disfrutar de su arrebato tal día como hoy.

El cruce de cuartos tiene estas cosas, han podido jugar que te cagas de bien las dos primeras fases pero es llegar el cruce y ponerse todo del revés, Montañana desaparecida, Marta sin rumbo, Laia con más cara de sufrimiento aún que de costumbre, Cindy revolcada por el suelo, Sancho tapada por sus defensoras hasta que renace y justo entonces va y se lesiona para no volver, y cada una haciendo la guerra por su cuenta, sin dar un pase, lloviendo piedras, estrellándose una vez tras otra contra el muro, un equipo entero entregado alamayasistema pero eso sólo ya no es suficiente. Apenas queda mitad de cuarto para el final y pierden de trece, y todos y cada uno de nosotros sabemos o creemos saber que ya han perdido, se acabó el campeonato, otra vez la maldición del cruce de cuartos, fue bello mientras duró pero a algunos aún nos queda ese resquicio, aquel recuerdo, no, no puede ser, aquello pasó ya hace mucho tiempo, los milagros no suelen repetirse, hoy no, pero míralas, si son un desastre, si no dan una, hoy no, es imposible. Y pasan los segundos y aún sigue siendo imposible, aunque ya esté aquí Nuria dejándose el alma como aquella otra vez, aunque Amaya ya esté en trance y todos sepamos de lo que es capaz esta criatura cuando entra en trance, dios santo qué grande es. Y a menos de un minuto aún están seis por debajo, aún su genial base Dumerc lo tiene todo controlado hasta que de repente falla esos dos tiros libres, poco a poco lo imposible se torna improbable, luego posible, probable no, probable no llegará a serlo nunca, ni aún cuando Amaya, dos abajo, el aro entre ceja y ceja, encare la cuenta atrás, cinco, cuatro, tres, dos, uno y allá que la deja, tantas veces se ha salido pero esta vez no se sale, aún le sobran siete décimas… Lo han vuelto a hacer como lo hicieron hace siete años, lo han vuelto a hacer como en tantas otras ocasiones, cuando juegan bien se salen, cuando el juego no acompaña está la épica. Queda la prórroga, aún no han ganado pero saben ya (lo sabemos todos, lo saben hasta las francesas) que van a ganar, sólo harán falta cinco minutos para comprobarlo. Lo raro no es que lo sepamos, lo verdaderamente incomprensible es que en tantos minutos anteriores, aún cuando perdían de catorce, albergáramos siquiera alguna duda.

No nos engañemos, mañana no habrá duda que valga. Mañana (hoy ya, cuando usted lea esto) perderán contra Estados Unidos, reconozcámoslo, ahí no habrá vuelta de hoja, una cosa es lo imposible y otra ya lo impensable. Ellas son de otro mundo, llegarán descansadas tras pasearse ante Corea, las nuestras machacadas tras la sobredosis francesa, para más inri Sancho con la espalda hecha puré. Tanto da, tras el sábado llegará el domingo, el presunto partido por el bronce ante el perdedor de la otra semifinal, ésa que presumíamos Australia-Rusia pero que será Chequia-Bielorrusia, quién nos mandará presumir nada. Si son cuartas nos harán igualmente felices, lo hecho bien hecho está; pero vamos, que yo que usted no apostaría en su contra, ni aunque vayan perdiendo de veinte, ni se le ocurra: podrán ganar o perder, podrán acusar ese cansancio que ya las trae reventadas (a todas las trae reventadas, también a las de otros equipos, obviamente) pero eso sí, recuerde, nunca olvide que ellas tienen además ese arma secreta, si como de costumbre juegan bien no les hará falta recurrir a ella, si les vuelve a dar por jugar mal tirarán de arrebato, nos subirán otra vez del suelo al techo en apenas un segundo. Son así, y es una bendición del cielo (o de quien sea) que sean así; de verdad que los aficionados nunca se lo agradeceremos lo suficiente.

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Publicado octubre 30, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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