eñfermos   1 comment

(publicado el 21 de septiembre de 2010)

Andaba yo de vacaciones aquel mes de julio de 2006. Como tantas otras veces en similares circunstancias me acerqué al quiosco a comprar El País, pero cuando ya me disponía a marcharme con mi periódico en la mano algo llamó poderosamente mi atención. Era otro periódico, el Marca más concretamente, en cuya portada aparecían en tamaño descomunal las siglas NBA. Dios santo, pensé, ¿qué demonios puede haber pasado en pleno mes de julio (offseason, como dicen ellos) en aquella sacrosanta Liga norteamericana, qué puede ser tan importante como para que el Marca le dedique su portada en vez de dedicársela al penúltimo rumor fichajístico del Madrid futbolístico, como dios manda en estas señaladas fechas? Volví mis pasos de nuevo hacia el quiosco, volví mis ojos hacia el susodicho periódico (ante la mirada desconfiada del quiosquero, que andaría preguntándose por qué no me llevaba ése también, si tanto me interesaba) y así pude comprobar que aquellas descomunales letras en realidad no decían NBA, sino ÑBA. La noticia aludía a la presentación en sociedad de nuestra selección de baloncesto, previa a la fase de preparación previa a la disputa del Mundial que habría de tener lugar en Japón mes y pico más tarde. Aquel verano andaba desatado el optimismo acerca de nuestras posibilidades, y a partir de ahí algún redactor del Marca habría tenido la brillante ocurrencia de montar aquel juego de palabras, o juego de letras más bien. De haberlo patentado se habría hecho de oro, qué duda cabe, porque no hará falta que les cuente que la cosa prosperó: ganamos aquel Mundial, estuvimos en un tris de ganar el Eurobasket del año siguiente, ganamos la plata (que no perdimos el oro) de Pekín 2008, ganamos el Eurobasket de Polonia 2009 y tampoco hará falta que yo les recuerde que durante todo ese maravilloso ciclo la expresión ÑBA se convirtió en moneda de uso común. Hasta la Federación, siempre a la vanguardia de las nuevas tendencias, se apuntó rauda y veloz al carro: convirtió la fase de preparación en Gira Eñemanía, parió el eslogan somos la eñe, abrazó con gusto y placer ese extraño concepto de ÑBA. De hecho aún hoy anidan en mi frigorífico unos cuantos briks de Central Lechera Asturiana con la promoción machaca con la eñe, en la que dicen regalar (entre otras cosas) más de cien entradas para la Gira de la Eñemanía. No, la leche no está caducada, no vayan a pensar; la campaña evidentemente sí…
En fin, que supongo yo que a estas alturas ya sabrán que hace unos días, tras nuestra eliminación del Mundial, Pedro Martínez tuiteó (ya de cualquier cosa hacemos un verbo) que si perder hoy contra Serbia es el final del rollito ÑBA me parecerá una derrota provechosa… Claro está, de inmediato José Luis Sáez reaccionó como si le hubieran mentado a la madre, tampoco faltó el habitual coro de bienpensantes tachándole (a Martínez, no a Sáez) poco menos que de antipatriota por haberse (supuestamente) alegrado de la derrota de nuestra selección. A ver, reconozcámoslo para empezar, tal vez el gran técnico del Granca haya tenido días mejores, probablemente haya dicho cosas bastante más afortunadas que ésta. La derrota ante Serbia fue provechosa sobre todo para Serbia (aunque tampoco mucho, a la vista de su resultado final), para nosotros resultó un mazazo así se le pongan las letras que se le pongan. Pero no deberíamos quedarnos sólo con la cáscara en lugar de ir más adentro, haríamos muy mal en limitarnos a la literalidad de las palabras de Martínez sin ser capaces de analizar lo que subyace detrás de ellas.
O dicho de otra manera: que el amigo Martínez (de cuyas palabras yo no interpreto que se alegrara de la derrota, en absoluto) está hasta la punta del pie (y más sitios) del rollito ÑBA, y en esto, qué quieren que les diga, yo no puedo estar más de acuerdo con él. Supongo que quien parió esta expresión lo hizo para equipararnos al paradigma de la excelencia, o a lo que para él debe representar el paradigma de la excelencia. Y la NBA, qué duda cabe, representará la excelencia en materia organizativa, en materia de choubísnes y hasta en materia deportiva por el mero hecho de que allí están (casi todos) los mejores jugadores del mundo; pero eso no significa que allí se practique el mejor baloncesto del mundo, en absoluto. En el modelo NBA el espectáculo prevalece sobre el juego, la estrella sobre el equipo, el individuo sobre el grupo, ellos son así y está muy bien que así sean, para gustos los colores, a mí me gustan todos los baloncestos (cada uno a su tiempo, eso sí) así que no seré yo quien me vaya a poner ahora a darles lecciones (tampoco me las iban a atender, claro). Simplemente digo que ellos tienen sus valores pero nosotros también tenemos los nuestros, no menos válidos que los suyos y probablemente mucho más cercanos a conceptos tal vez ya un tanto rancios, el compromiso, el trabajo colectivo, la solidaridad y demás zarandajas pasadas de moda, pero que a algunos (no menos pasados de moda, me temo) aún nos parecen sumamente importantes. Quizá por eso aún nos duelen las entrañas con esa utilización masiva del concepto ÑBA, como si el ser buenos les hiciera equipararse necesariamente a aquella Liga, como si cualquier otro baloncesto (el de aquí mismo, sin ir más lejos) fuera una pura mierda. Si algo distinguió a nuestra selección durante esos cuatro años maravillosos fue precisamente el trabajo colectivo por encima de cualquier consideración individual, ese jugar por el nombre que hay delante de su camiseta que decían en el anuncio. Les llamarán ÑBA pero su baloncesto siempre estuvo muy lejos del modelo NBA. Afortunadamente.
Claro que no sé si estoy destripando a Martínez o si estaré enredándolo más todavía, así que no estará de más recurrir a otro clásico: Sasha Djordjevic, comentando un partido (no de los nuestros precisamente) durante la primera fase del Mundial. En un momento dado la conversación derivó hacia el juego de nuestra selección y él, tras deshacerse en elogios para con nuestra trayectoria durante todos estos años, añadió que lo único que no le gustaba era eso de ÑBA, no le gustaba en absoluto, no lo entendía, la selección española es suficientemente buena en sí misma, a ver por qué va a tener que equipararse a la NBA. Lo dijo así de claro, lo dijo además en Marca TV, espero que ésa no fuera la razón de que ya no volviera a comentar partidos en las siguientes fases del Torneo. No, evidentemente el bueno de Djordjevic no guardará precisamente un buen recuerdo de su fantasmagórico paso por aquella Liga pero eso no resta valor a sus palabras, más bien todo lo contrario. Y digo yo que hasta podría haber añadido, ya puestos (francamente no sé si lo hizo o si fui yo quien lo pensé), que tanta ÑBA por aquí, ÑBA por allá, hasta puede acabar convirtiéndose en un elemento más de presión. Se lo repites una y otra vez, se lo estableces como una especie de paradigma de la grandeza y el jugador acaba sintiéndose obligado a estar a la altura de su personaje, a la medida de esa misma grandeza. O tal vez no, qué sé yo, acaso no tenga la menor importancia, pero digo yo que bastante presión genera ya la alta competición como para que les fabriquemos otras presiones artificiales desde fuera.
Pero es que además, y más allá de otras consideraciones, ya huele. La cosa hizo gracia en 2006, se sobrellevó con más o menos normalidad en 2007 y 2008, empezó a chirriar en 2009 y cae por su propio peso (o debería caer) en 2010. Sin ánimo de establecer odiosas comparaciones, cuando pienso en esto de la ÑBA no puedo evitar pensar en aquello otro del dream team (en su acepción original, referida a la selección USA): a todos nos encantó aquella denominación referida al equipo que maravilló al mundo en 1992, pero esa misma denominación ya chirriaba en 1994, mosqueaba en 1996, escandalizaba en el 2000 y te hacía partirte el culo de risa en Indianápolis 2002. ¿Iremos nosotros por ese mismo camino, habremos de quedar undécimos (zeus no lo quiera) en algún lejano campeonato para que se nos quite por fin esta toñtería de la cabeza?
Visto lo visto, mucho me temo que sí. Y es que acaso usted, amigo lector, se estará preguntando a qué viene que saque hoy este tema, nueve días después de que acabara el Mundial, doce días después de que Pedro Martínez dijera lo que dijo. Pues viene a que acabo de cometer el craso error de pasarme por la web de Marca, en la cual se me cuenta (entre otras cosas, claro) que Silvia Domínguez es el último descarte de la WÑBA, y que Sancho Lyttle es la Pau Gasol de la WÑBA de cara al Mundial. Es decir, la locura continúa ahora con la selección femenina, a este paso cualquier día llamarán a las selecciones de formación ÑCAA óÑBDL, si no lo han hecho hasta ahora no será por falta de ganas sino porque pensarán (con razón) que ni dios sabría de lo que le estaban hablando… Será que no escarmentamos, o será que estamos definitivamente enfermos. Eñfermos.
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Publicado octubre 30, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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