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(publicado el 23 de diciembre de 2010)

 

Es Navidad, tiempo de paz, de felicidad, de alegría y de hermandad, y desde este humilde blog (aún con las limitaciones temporales padecidas en estos días) no podemos ni queremos permanecer ajenos a tan magna celebración del espíritu navideño. Y qué mejor manera de hacerlo que sumarnos a esa noble causa de los partidos benéficos tan habitual en otros deportes durante estas señaladas fechas, el partido contra la droga, el partido contra la pobreza, el partido contra la delincuencia, el partido contra la obesidad, el partido contra los partidos, qué sé yo, presentados todos ellos cual si se tratara de una panda de colegas que se montaran un solteros contra casados, amigos de Iker vs. amigos de Figo, amigos de Cristiano vs. amigos de Ronaldo, amigos de Zinedine vs. amigos de Materazzi, amigos de Rafa vs. amigos de Roger (aunque estos no deben de tener muchos, porque casi siempre juegan solos)… No, el baloncesto no podía de ningún modo permanecer al margen de esta inmensa ola de solidaridad pero eso sí, a nuestra manera, desde la discreción, disfrazándolo de competición oficial para que pase aún más desapercibida si cabe la nobleza de nuestro gesto. Tan desapercibida que acaso usted ni tan siquiera se haya dado cuenta pero no tema, para eso estamos aquí, para dejar constancia expresa de los dos grandes eventos navideños que nuestro deporte tendrá a bien lanzar al mundo en estos días…

Amigos de Kobe vs. Amigos de LeBron: no suelo ser yo especialmente inteligente (cualquiera que haya leído lo anterior habrá podido comprobarlo), es bien sabido que carezco por completo de dotes premonitorias pero aún así habré de confesarles algo: este pasado mes de julio, justo aquella misma noche en que LeBron, con la sencillez que le caracteriza, comunicó al mundo que había decidido llevarse todo su talento (y todo lo que no es talento, cabría añadir) a South Beach (o sea, a Miami), supe ya perfectamente que la NBA programaría el Lakers-Heat para el día de Navidad. No, no es que tenga poderes, es que era de cajón: un Lakers-Heat como aquel otro Lakers-Heat que programó tras el traumático divorcio Kobe-Shaq o como el Lakers-Cavs del pasado año, siempre el chou más atractivo y/o con más morbo reservado puntualmente para la resacosa noche del 25 de diciembre, fun fun fun. Y no llega en mal momento, habremos de reconocer: los Heat ya hasta parecen un equipo, de hecho han conseguido dejarme sin argumentos para escribir más entregas de aquella confusión en Miami III y III, el advenimiento de Riley ya ni siquiera se antoja inminente (y de paso procedo a envainármela convenientemente, dado que pronostiqué con mi sagacidad habitual que Spoelstra de ningún modo se comería el turrón, vamos, que ni de coña…). No así los Lakers, que empezaron con elucubraciones sobre si podrían batir algún récord histórico de victorias y hoy en cambio ya pierden hasta (casi) con el lucero del alba: nada grave en cualquier caso, el año pasado andaban más o menos igual a estas alturas y miren luego cómo acabaron, no importa mucho cómo estén ahora sino cómo estén en mayo/junio, la NBA y yo somos así. Pero en lo tocante a este partido que nos ocupa, bien cabría recurrir al tópico y decir aquello de que estarán las espadas en todo lo alto (qué metáfora tan estúpida, por cierto), tanto mejor así, será el pretexto perfecto para escaparnos (o intentarlo, al menos) de la sobredosis familiar que acumularemos ya a esas horas…

Amigos de Juanqui vs. Amigos de Felipe: hay que ver, qué casualidad, otro año más el Barça-Madrid ha ido a caer precisamente en estas entrañables fechas, quién nos lo iba a decir, los designios del azar son verdaderamente inescrutables… Y como en el caso anterior, tampoco podía llegar en mejor momento: un Madrid raro, tan capaz de perder patéticamente en Bamberg o en Charleruá como de ganar brillantemente en la mismísima Vitoria/Gasteiz, un Madrid que se crece con el castigo y en lo tocante a castigos no lo suele haber mayor que el que acostumbran a infligirle las huestes blaugranas. Huestes blaugranas que andan también sumidas en el desasosiego y la desazón en estos días hasta el punto de que siguen viéndose obligados a incorporar primadonnas a su ya de por sí impresionante elenco artístico, lo que haga falta, si hay que tirar la casa por la ventana pues se tira, faltaría más, será por dinero: hace algunas semanas ficharon a un señor de residencia granadina, nacionalidad australiana y apellido Ingles, hoy fichan al rutilante y luminoso ex macabeo Alan Anderson, mañana quién sabe. Sea como fuere un clásico siempre es un clásico, tanto más este clásico que nos lo ponen el jueves 30 a las siete de la tarde y por TVE1 (sí, créanselo, por TVE1, la Primera como si dijéramos, no se me vayan a confundir, nada de teledeportes ni demás zarandajas, y hasta en alta definición para quien disponga de semejante invento): de obligado cumplimiento aún para todos aquellos que no sean ni del Madrid ni del Barça, aún para aquellos que acostumbran a cantar que están hasta los estos del Barça y del Madrid, a ver si por una vez y sin que sirva de precedente (o sirviendo, aún mejor) podemos presumir de audiencias… Será, éste sí, otro de esos pequeños momentos que nos permiten sobrevivir a la Navidad. Por cierto, feliz navidad.

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Publicado octubre 30, 2012 por zaid en ACB, NBA, preHistoria

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