la Copa Intercontinental   Leave a comment

(publicado el 7 de octubre de 2010)

 

Aquellos que sean futboleros (en el improbable supuesto de que alguno se pasara por aquí de vez en cuando) recordarán sin dificultad que durante largo tiempo existió una extraña cosa llamada Copa Intercontinental, que enfrentaba anualmente al ganador de la Copa de Europa y al de la Copa Libertadores de América de tal manera que el vencedor era poco menos que proclamado como el mejor equipo de todo el mundo mundial. La cosa en cuestión se jugó a ida y vuelta en los sesenta y setenta, luego los calendarios comenzaron a estrecharse y hubieron de hacerse encajes de bolillos para que dicha cosa subsistiera: buscar un campo neutral japonés para que se jugara a partido único, buscar una marca de coches japonesa para que lo patrocinara, qué sé yo. Creo recordar que hoy ya no existe como tal, creo recordar que ahora se han inventado otra cosa a la que llaman Mundial de Clubes (o algo así) para que participen también el campeón de África, el de Asia, el de Oceanía, el de la Antártida si lo hubiere, etc etc, todo ello con el pretexto teórico de globalizar el evento y el pretexto práctico de recaudar más pasta. El signo de los tiempos, supongo.

No, en baloncesto no solíamos tener nada parecido aunque no crean, que algún intento hubo. Allá por los setenta (es decir, cuando aún la NBA no era de este mundo) la FIBA se inventó una especie de Mundialito de Clubes, genial idea que se les murió casi antes de nacer. Y ya en los ochenta, cuando la NBA ya fue de este mundo, la susodicha Liga (que no la FIBA) parió el Open McDonald’s, que no era un concurso para ver quién era capaz de comer más hamburguesas sino un torneo abierto (de ahí la primera parte de su nombre) a ambos mundos, FIBA y NBA. En los primeros años invitaban a cualquiera, en los últimos intentaron darle algo más de formalidad al evento, abrirlo a todos los continentes, que participaran sólo equipos campeones de su ámbito respectivo, ya saben, toda esa típica parafernalia previa para que al final siempre se la acabaran jugando el campeón NBA y el mejor equipo europeo del momento (que no necesariamente tenía por qué ser el mismo que hubiera ganado la Euroliga apenas unos meses antes), De primeras la cosa prosperó, luego languideció en cuanto ambos mundos se fueron haciendo cada vez más permeables, finalmente acabó cayendo por su propio peso (y por el propio peso de la caída de las Torres Gemelas, también). Hasta hoy; hoy (es decir en estos días, en estos últimos años) algunos equipos NBA hacen de vez en cuando su pretemporada en Europa, juegan aquí un par de bolos promocionales a los que llaman partidos por aquello del qué dirán, ponen cara de estar encantados de habernos conocido como si con ello pudieran disimular la poca gracia que les hace estar aquí pero al fin y al cabo se aguantan porque tampoco les queda otra, porque son meras franquicias de un inmenso tinglado empresarial llamado NBA y saben perfectamente que Mr. Stern tiene que hacer caja en el viejo continente, faltaría más. Se hacen la foto ante el monumento emblemático, echan la pachanguita y a casa, que para luego es tarde.

Pero siempre hay excepciones que confirman la regla. Sin ir más lejos hoy, 7 de octubre de 2010, en apenas unas horas tendremos el placer de presenciar nuestra particular Copa Intercontinental de baloncesto, que no se llama así ni se llamará así nunca pero que bien podría llamarse. No vayan a pensar, no es que lo hayan hecho precisamente aposta, cuando se programó este partido el Barça aún no había ganado la Euroliga y los Lakers aún no habían ganado la NBA (bueno, sí, de hecho eran los campeones vigentes, pero eso había sido el año anterior), que ambos ganaran sus respectivas competiciones era posible, podía ser hasta probable pero no era seguro, en absoluto. No, Stern simplemente se planteó sacar de paseo esta vez a los Lakers que siempre venden más que los Raptors o los Nets pongamos por caso, traerlos a Barcelona que siempre queda bien en las fotos y que además como Pau es de allí pues seguro que tendrán más tirón, esas cosas. Luego sí, ambos ganaron lo que ganaron pero eso ya no fue buscado, ya sólo fue casualidad. Bendita casualidad.

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Publicado octubre 30, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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