una jornada cualquiera   Leave a comment

(publicado el 25 de octubre de 2010)

 

Mañana empieza la NBA, es decir, a partir de mañana y hasta mediados de junio asistiremos una y otra vez, en los bloques deportivos de cada telediario (o similar), a la consabida sucesión diaria de cabriolas imposibles, mates espeluznantes y canastas sobre la bocina con el fin de recordarnos una vez más, por si aún no nos hubiéramos enterado, que aquello es otro mundo, que el espectáculo de verdad, el único, el incomparable, el irrepetible, ése está en la NBA mientras que todo lo demás no es más que un un mero sucedáneo, verdad absoluta e incontrovertible donde las haya ante la que no pueden caber discrepancias de ninguna clase, sólo faltaría, hasta ahí podíamos llegar…

Pero como solía decir un anuncio de hace muchos años (no recuerdo de qué), hay otros mundos pero están en éste. Escoja usted al azar una jornada cualquiera de nuestra Liga ACB, pongamos por ejemplo la cuarta, es decir, casualmente la disputada este pasado fin de semana. Échele un amplio vistazo, véase unos cuantos resúmenes y luego, como decía aquel otro anuncio (éste sí recuerdo de qué), busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo. Que quiere canastas sobre la bocina, pues más difícil todavía, en el Barça-CAI encontrará no ya una sino dos por el precio de una, la de Quinteros sobre la bocina del minuto 40, la de Van Rossom sobre la bocina del 45, no fue ya que la bola hiciera la corbata sino que subió hasta el techo (ligera exageración) para caer finalmente en mitad del agujero, luego Manel Comas atribuyó el mérito a la Pilarica que debe ser una virgen milagrosísima, no digo yo que no, nada que ver desde luego con la patrona de Fuenlabrada (si la hubiere), aún andarán los chicos de Maldonado preguntándose qué extraña ley física expulsó del cesto aquel presunto triple de Kus tras trazar tres roscas sobre el aro y llegar a estar más dentro que fuera, toda una no-canasta sobre la bocina como si dijéramos pero es que aún hubo más, aún nos contaron que hubo otra (ésta sí-canasta) del Menorca en Alicante por si nos pareciera poco todo lo anterior; ahora bien, que usted prefiere remontadas (o cuasi-remontadas) épicas, pues también de eso vamos sobrados, que ya dijo Hussein (no Sadam sino Manolo) que un partido no se acaba hasta que no se termina(añadió además un par de epítetos malsonantes que no reproduciré, no vaya a ser que estemos en horario infantil), dígaselo si no a su mismísimo Pagüer valenciano desafiando lo imposible hasta caer rendido por esas injusticias del calendario (las mismas que habían condenado a su rival cinco noches antes en El Pireo), dígaselo también a aquel mismo Fuenla de la no-canasta, dígaselo al Cajasol, tanto nadar contracorriente para morir finalmente en la orilla, dígaselo sobre todo al Baskonia, ésta sí, remontada culminada con todas las de la ley, a estas horas a Trifón Poch aún no se le habrá pasado el cabreo. Y añádale a todo este guiso un buen chorro de Blancos de Rueda, páselo por la Penya y no me quite ojo tampoco al GBC, y una vez visto y bien visto todo ello dígame si aún cree que esta Liga tiene tanto que envidiar a la otra (en esto, al menos), si aún no habrá cosas que la otra tendrá también que envidiarle a ésta…

Tanto habremos escuchado los (sufridos) aficionados aquella retahíla de que la ACB es la segunda mejor liga del mundo que de algún modo ya nos hemos acostumbrado a ella, ya la oímos como quien oye llover, ya no la damos ni la menor importancia. Y sin embargo el común de los mortales, todos aquellos que día tras día se quedarán boquiabiertos en cada sobremesa con las escenas estratosféricas que les habrán de llegar del otro lado del charco, aún ignoran que aquí a la vuelta de la esquina tienen si no lo mismo sí tres cuartos de lo mismo, un verdadero lujo a su alcance, gratis total con sólo apretar un botón y cambiar de canal. Y ya que aún no lo saben quizá no estaría de más que alguien se lo dijera, no yo que no soy nadie y sólo me leerán los cuatro fieles de siempre (eso en el mejor de los casos) sino quien verdaderamente tiene la capacidad de vender la moto. Miren, ahí fuera está su potencial clientela, pero salgan a buscarla porque si no no se va a enterar; vendan por una vez la moto a aquellos que aún puedan comprarla, no tanto a aquellos que ya se la compramos hace mucho tiempo.

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Publicado octubre 30, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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