expediente Batista   Leave a comment

(publicado el 12 de enero de 2011)

 

Créanme, para mí Esteban Batista vendría a ser como una especie de expediente X. Bueno, no exactamente él, pobrecito mío, sino su trayectoria profesional. Es decir, vale que tal vez no sea el pívot más intimidador ni el mejor defensor del mundo, no digo yo que no, pero no me negarán que esos presuntos defectos, si los hubiere, se ven compensados con creces al otro lado de la cancha: a ver cuántos cincos me encuentra usted a día de hoy con esa clase, con ese juego de pies, con esa capacidad de fajarse y restregarse hasta lo inverosímil, ahora para un lado, ahora para el otro hasta acabar clavándotela una y mil veces por el aro. Tan escaso de buenos cénters como anda el mercado, un tipo así debería haberse convertido automáticamente en objeto de deseo de los más grandes clubesy franquicias a éste y al otro lado del charco. Y sin embargo…

Cierto es que, tras epatar a las masas en un ya lejano Torneo de las Américas, los mismísimos Atlanta Hawks perdieron el culo por llevárselo a la ciudad de la cocacola y la ceneene, pero no es menos cierto que luego apenas le dieron bola y se deshicieron de él en cuanto se les presentó la ocasión. Pues vale, hasta ahí todo (relativamente) normal, una historia como tantas otras de jugadores europeos o latinoamericanos que no logran adaptarse a la NBA (o que la NBA no logra adaptarse a ellos, según). Le perdimos la pista, se la volvimos a encontrar años más tarde en Tel Aviv vestido de amarillo macabeo. Solía ejercer de suplente por esas cosas de Pini Gershon, pero era saltar a la cancha e iluminarse de inmediato el juego de su equipo. Tanto dio: volvimos a perderle la pista, nos contaron que hubo de recluirse en el Libertad de Sunchales argentino, allí anduvo hasta que allá por mayo o junio de 2009 el Fuenla inauguró el mercado veraniego con su fichaje. Pensé (y así lo escribí por aquel entonces) que sería una adquisición extraordinaria, un verdadero hallazgo, todo un lujo para el Fuenla y por extensión para toda la Liga ACB. Quien tenga la mala costumbre de leerme sabe que suelo errar en mis pronósticos, pero no hay regla sin excepción y ésta fue una de ellas: acerté, Batista se salió de principio a fin, qué le voy a contar yo a usted que no sepa, tanto se salió que al acabar la temporada todos dimos por hecho que su etapa en Fuenlabraba había terminado. Pues tampoco. Vuelta al enigma, al expediente equis, acabó el verano de 2010 y ahí seguía el uruguayo (¡¡¡u-ru-gua-yo!!!) en tierras fuenlabreñas, saliendo emeuvepé cada lunes y cada martes, sempiternamente instalado en el podio de jugadores más valiosos o más valorados o con mayor valoración, casi metiendo (en compañía de otros) por fin a su Fuenla en la Copa del Rey. Me lo expliquen.

La pasada semana el Baskonia despejó por fin la incógnita, resolvió la equis previo pago de 900.000 euros. Y aún hace un par de días un afamado columnista, de esos que sólo acostumbran a ver la vida con el blanco de los ojos, se preguntaba en voz alta si el Madrid no podría haber hecho ese mismo dispendio, aflojarle al Fuenla esos mismos novecientosmil del ala e incluir también en la operación el préstamo de Tomic, a ver si en la periferia madrileña se acababa de espabilar… (vamos que si al tito Floren le da por echar casi un millón al baloncesto lo mismo al ínclito Mou le da un vahído, con las ganas que tiene de que le traigan un nueve… o lo mismo se lleva al pívot y lo plantifica en el centro del área para que le remate los córneres, según). Nada que objetar al susodicho columnista si no fuera por el pequeño detalle de que el Madrid (y cualquier otro equipo, claro) ha tenido años y más años, meses y más meses, días y más días que longaniza para hacer esa misma operación (y eso por no hablar de cuando le tuvo de crío, a cala y a prueba en Pozuelo), como para que venga a acordarse de ella justo ahora que le ha dado por hacerla al vecino de arriba. Culo veo culo quiero, que decía mi abuela. Haberlo pensado antes.

Hacia mediados de la última década del pasado siglo, Jorge Valdano, recién pasado de entrenador del Tenerife a entrenador del Madrid (de fútbol, se entiende), andaba detrás de que su eminente centrocampista Fernando Redondo le siguiera en ese mismo viaje. Argumentaba entonces Valdano que la permanencia de Redondo en el Tenerife era algo casi antinatural, como si en un hogar de clase media baja hubiera un valiosísimo jarrón chino de la dinastía Ming, algo así solía decir (aunque esto se le ocurrió a su llegada a Madrid, se ve que antes en Tenerife no se había dado cuenta), analogía un tanto clasista pero supongo que también asquerosamente realista. Pues sí, la vida de los pobres es así de triste, qué le vamos a hacer, pero al menos el Fuenla no podrá quejarse de cómo ha vendido el suyo, pedazo de tajada para estos tiempos que corren. Ahora ya por fin este jarrón se encuentra en las muy expertas manos del afamado coleccionista don Dusko Ivanovic: sólo esperemos que lo trate con sumo cuidado, no se le vaya a romper.

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Publicado octubre 31, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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