Archivo para noviembre 1, 2012

final de desolación   Leave a comment

(publicado el 9 de mayo de 2011)

¿Para qué sirve un partido por el tercer y cuarto puesto? ¿A quién beneficia? ¿Qué utilidad tiene? Puedo entender este partido en unos Juegos Olímpicos por aquello de que en juego está la medalla de bronce, podría hasta entenderlo (difícilmente) en otros torneos de selecciones (Eurobasket, Mundobasket) por aquello de establecer una jerarquía, por aquello de ser ya una tradición de muchos años (si hasta se disputa un partido por el séptimo y el octavo y otro por el quinto y el sexto, cómo no va a disputarse el del tercero y cuarto), por aquello de que a veces quedar más arriba o más abajo tiene efectos clasificatorios en otro torneo ulterior… Pero en una competición de clubes resulta sencillamente delirante castigar a aquellos que perdieron las semifinales a verse las caras entre sí, como si la derrota anterior no fuese ya castigo suficiente. Y sin embargo lo seguimos haciendo, así un año tras otro, como si su mera supresión hiciera tambalearse las estructuras del baloncesto europeo, como si nos diera pánico tomar esa decisión. ¿Para qué? ¿Para pillar más cacho televisivo (tratándose como se trata de un encuentro que ni siquiera interesa a los aficionados de los propios equipos implicados)? ¿Para entretener a las masas que esperan anhelantes el comienzo de la gran final (y que se les da una higa lo que ocurra en ese tercer y cuarto puesto)? Coño, pues si es por eso contraten ustedes a Shakira (que encantada estará de volver a Barcelona con cualquier pretexto) o al Bombero Torero, tanto da, pero a los que perdieron déjenlos en paz que ya bastante tienen, háganme el favor. Miren, en USA (que otra cosa no tendrán, pero prácticos son un rato más que nosotros) hace ya la tira de años que la NCAA lo eliminó de su Final Four universitaria, e incluso aquí mismo la ACB (que no es que sea el paradigma del rupturismo precisamente) también hace ya tiempo que eliminó dicho evento de su Copa y de su Supercopa y del copón bendito si lo hubiere. En cambio nuestra Euroliga continúa anclada en el inmovilismo, no es ya que sea incapaz de dar ese paso sino que encima en un alarde de humor negro utiliza la manida denominación de final de consolación, como si a alguien pudiera suponerle consuelo alguno semejante engendro. No creo yo que los de Siena, eternos semifinalistas perdedores, se volvieran muy consolados a su casa por el hecho de ganarlo; en cambio a los del Madrid les debió servir para volverse más desconsolados todavía por el hecho de perderlo. Miren que la derrota del viernes ya les había servido para constatar algo que yo ya me barruntaba, que este Madrid a día de hoy no es equipo de Final Four (razón por la cual tiene aún mucho más mérito haber alcanzado la Final Four): pues ya está, con la constatación de ese hecho era ya más que suficiente, a ver qué falta les hacía otra cita el domingo para hurgar todavía más (y más profundo) en la herida. Y es que esa es la principal cualidad de este encuentro, a los que ganan no les sirve absolutamente para nada, a los que pierden les sirve para incrementar todavía más su desolación. Manda huevos.

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

otros mundos   Leave a comment

(publicado el 5 de mayo de 2011)

 

Decía un afamado y añorado humorista gráfico catalán, El Périch, que el día de Navidad es el día más feliz del año porque una vez que se acaba ya no vuelves a ver a la familia hasta pasados 365 días. Aplicando ese mismo principio, habremos de convenir en que el Barça-Madrid del pasado martes 3 resultó ser el clásico más maravilloso de los últimos tiempos porque una vez que se acabó ya no volverán a ponernos la cabeza mala con otro clásico hasta… joder, hasta agosto, la Supercopa, vaya por dios, apenas tres meses de tregua pero en fin, algo es algo, menos da una piedra…

Superada por fin la sobredosis, me permitirá que le recuerde que (como decía aquel anuncio) hay otros mundos, pero están en éste. Acaso usted (si es parte interesada) ande aún metido en razones y sinrazones, en agravios y desagravios pero una buena forma de superarlos será entender que la vida sigue, que incluso el baloncesto sigue, sí, aunque usted no lo crea, la ristra de clásicos lo ha mantenido ahí arrinconado al fondo del cajón pero contra todo pronóstico no ha logrado hacerlo desaparecer. Sigue la ACB en plena recta final de su temporada regular, de hecho hoy mismo hay jornada (de hecho empezó ayer), con cosas muy sustanciosas aún por decidir sobre todo en lo tocante a puestos de playoffs; siguen también los pleitos NBA que además este año están de dulce, oiga. Y por si todo ello fuera poco resulta que mañana empieza la Final Four de la Euroliga, cita ineludible donde las haya y que además si es usted de la estirpe de los clasicómanos(es decir, maníaco de los clásicos, aún no suficientemente saciado tras el empacho) le ofrecerá un aliciente añadido ya que cuenta con la participación de uno de los eternos rivales y para más inri se disputa en la ciudad del otro. Aparque pues por unos días (por unas semanas, mejor) las disquisiciones sobre si fue penalty o si fue gol, déjese de mourinhadas y demás zarandajas y abra su mente, quítese por fin las orejeras y descubra que, más allá de la realidad oficial que a cada rato se empeñan en ponernos delante de los ojos, ahí a los costados hay incluso otras realidades que (por increíble que parezca) también merece la pena mirar.

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

memphismanía   Leave a comment

(publicado el 3 de mayo de 2011)

 

Hubo un tiempo no demasiado lejano en el que no tragábamos a los Memphis Grizzlies, por aquel entonces aún más conocidos como Memphis Gremlins. Los teníamos hasta en la sopa, joder otra vez estos tíosexclamábamos cada vez que se nos aparecían, nos aburríamos de verlos perder así una y otra vez, y contábamos los días que faltaban para que Pau saliese de allí, las horas que faltaban para que Juanquisaliese de allí, cuando Pau finalmente salió de allí se nos llevaron los demonios sólo de pensar que los derechos de Marc también tuvieran que acabar allí… Se nos hacían bola, como a mi hijo la carne cuando era chico. Memphisema llamé yo a este mal alguna que otra vez.

Tiempos pasados que (esperemos) ya nunca más han de volver . Sucedió que un día se les fue a lesionar su presunta estrella Rudy Gay, algo que a cualquier franquicia le supondría un problema pero que para ellos resultó ser una bendición del cielo. Lionel Hollins, entrenador que llaman de perfil bajo pero que lleva bastante más baloncesto en sus venas que muchos otros de perfil alto, decidió que era el momento de dar un giro a su equipo, una especie de ejercicio de introspección, mirar de una vez por todas hacia su interior. Entendió que su verdadera estrella era Zach Randolph, quién nos lo iba a decir hace apenas dos años que el amigo Zacarías finalmente acabaría sentando su (inmensa) cabeza; entendió que Marc podría ser no ya su lugarteniente perfecto sino algo más, mucho más que eso; entendió por fin que tenía ahí a su entera disposición a una de las mejores parejas interiores de la Liga, a ver qué otra habría por esos mundos de dios que pudiera siquiera comparársele; y entendió finalmente que a su alrededor necesitaría más bien otra cosa, que tal vez la inspiración habría de dejar paso a la transpiración, tipos aguerridos (pero no exentos de brillantez) como el efervescente Tony Allen y como Sam Young, más el impagable Battier saliendo siempre al rescate desde el banquillo… ¿y O.J. Mayo? Pues ahí le tienen, contra todo pronóstico parece haber aceptado de buen grado su nuevo papel de sexto hombre de mentira, en realidad es tan titular como el que más sólo que lo es a destiempo, una vez que sus fuerzas de choque le han hecho el trabajo sucio ahí emerge él, los rivales ya debilitados y con el paso cambiado, esperando acaso su ejecución… Vienen de cargarse (tal vez para siempre) a la legendaria dinastía de El Álamo, vienen de dar una de las cuatro sorpresas más grandes de la historia de la Liga pero ni siquiera parece bastarles con eso, en Oklahoma City ya andan poniendo a remojar sus barbas (concretamente las de Harden, que es el que más tiene) por lo que pueda pasar.
Y yo bien que me alegro, no de las barbas de Oklahoma (que es otro equipo que me cae realmente bien) sino de los éxitos de Memphis. Me alegro por Marc, claro está, pero me alegro también por alguna criaturilla que les vendí sobremanera en sus años mozos, pongamos ese Darrell Arthur que se salía ya en sus tiempos de Kansas y hoy da el relevo perfecto a Marc y Zach en ese juego interior, pongamos sobre todo esos dos bases que les puse por las nubes en su día, aquel Mike Conley que ahora por fin empieza ya a parecerse a todo aquello que esperábamos de él, aquel Greivis Vásquez que hace apenas un año aún nos maravillaba en Maryland, que tiene toda la pinta de que nos habrá de seguir maravillando durante unas cuantas temporadas más en esta Liga… Pero más allá de nombres me alegro sobre todo porque juegan que te cagas, porque representan un verdadero soplo de aire fresco para una Liga que (aunque allí no lo crean) anda últimamente un tanto necesitada de ventilación. No está mal, nos habrá costado casi una década pero finalmente lo hemos conseguido, por fin hemos logrado pasar de la manía a Memphis a la memphismanía. Que sea por mucho tiempo.

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

mamporreros   Leave a comment

(publicado el 1 de mayo de 2011)

 

Como si se tratara de dos realidades paralelas (o perpendiculares, no sé), no habrá en el mundo dos cosas que (siendo aparentemente la misma cosa) sean en realidad tan diferentes como la temporada regular NBA y los playoffs NBA. Sí, claro, todos los deportes intensifican su intensidad cuando llega el momento culminante de la temporada, todos los baloncestos se cargan de adrenalina cuando llegan los pleitos pero allá en USA el salto cualitativo es infinitamente mayor, algo así como pasar del baile de salón a la lucha libre de un día para otro, sin solución de continuidad (qué expresión tan rara, solución de continuidad). ¿Exagero? Ilustrémoslo con un pequeño ejemplo…

La otra noche me eché a los ojos el sexto partido (que a la postre resultaría el definitivo) de la serie de primera ronda Orlando-Atlanta, de la cual no había tenido el placer de ver nada hasta ese momento. Aluciné. A ver cómo se lo explico: Orlando, de todos es sabido, tiene una estrella, su pivot Dwight Howard, de tal manera que el objetivo de Atlanta para sobrevivir tendría que pasar por parar a la susodicha estrella, por lo civil o (preferiblemente) por lo criminal. Para llevar a cabo tan encomiable labor contaban los Hawks con dosmamporreros (entiéndase el término en su sentido literal) de postín, a saber: Jason Collins, de los Collins de toda la vida, aquellos gemelos de Stanford, esos de los que hay quien asegura haberles visto meter alguna vez en su vida una canasta si bien dicho extremo no ha podido ser comprobado con seguridad. Pega de lo lindo el amigo Collins pero con todo y con eso resulta una especie de hermanita de la caridad si lo comparamos con lo que viene después, lo que emerge sobre la cancha cuando éste se va al banquillo: un día ya lejano Zaza Pachulia cambió su Georgia ex soviética por esta otra Georgia norteamericana, probablemente salió ya de su Tiflis natal con el carnet de leñador debajo del brazo pero ello no debió parecerle suficiente así que lleva ya el hombre varios años perfeccionando su especialidad, haciéndose un máster en la mismísima ciudad de la cocacola. Aquello de Estopa Mix, primero da y después pregunta(siempre Montes) se queda muy corto con Pachulia, él primero da y luego da y luego vuelve a dar y finalmente si es necesario (y aunque no lo sea) da otra vez. Según recibe Howard empieza hincándole los nudillos en el costillar, una, dos, tres veces, las que hagan falta; de ahí pasaremos al codo en el esternón, si aún así no resulta lo siguiente ya será recurrir al zurriagazo infamante en pleno cuello; claro está, llegados a este punto cabe la remota posibilidad de que los árbitros piten falta, hay que ver cómo son, pero ello en ningún caso habrá de detenernos, aún tendremos preparado el hachazo definitivo para después del silbato no vaya a ser que el tío nos coloque el dos más uno aún con la cabeza del revés. De verdad se lo digo, desde aquel legendario Quique Andreu no había visto yo pegar tanto. Claro está, dan con Howard que es un chico bueno y temeroso de dios, afortunadamente se le pasó ya aquello de querer evangelizar la Liga, hoy está más en sus cositas de vestirse de supermán y demás tonterías, es muy grande y muy fuerte y salta mucho pero es buen chaval (o al menos lo parece) así que lo más que hacía era reírse (por no llorar), así llevara ya recibidos treinta golpes o trescientos. Dan con Howard pero se les va a acabar el chollo, ahora toca Chicago, a la segunda que Pachulia le suelte a Noah se puede liar la mundial, avisados quedan…

Por supuesto que para que esta sutil estrategia tenga éxito resulta muy conveniente olvidarnos de todas esasmariconadas llamadas baloncesto, no, esto ya es wrestling (pero con golpes de verdad) o al menos fútbol americano, y deberá ser arbitrado como tal. O dicho de otra manera, que el problema no es tanto de Pachulia como de quienes se lo consienten, los que confunden defensa con linchamiento, los que cambian de reglamento según la ocasión, en temporada regular te pitan falta por toser mientras que en playoffs no te la pitan ni aunque te estén agarrando de los huevos. Ahora bien, que no se me malinterprete, con ello no estoy yo queriendo decir que los Magic hayan perdido por los árbitros, líbreme el cielo; mourinhadas las justas. Orlando perdió porque fue manifiestamente peor que Atlanta, en este encuentro y (por lo que cuentan) en toda la serie; perdió porque desde que fue finalista hace dos años no ha dado una a derechas, porque lo ha hecho todo del revés, porque la cagaron entonces fichando a Vince Carter y aún más la han cagado este año fichando a otro prejubilado como Arenas, porque sus despachos parecen estar gestionados por el enemigo. Y tampoco es que esto del pressing catch haya sido algo exclusivo de los Hawks, no nos engañemos, miremos sin ir más lejos a los mismísimos Pacers de Indiana que también pusieron en liza a su buen par de mamporreros, el novel Psycho T Hansbrough y el veterano Jeff Foster, si bien en este caso los resultados no estuvieron a la altura de su desempeño… No, no se trata de que el arbitraje apunte siempre en una misma dirección, en absoluto; se trata de que el arbitraje en llegando los playoffs apunta sólo en la dirección de eso que llaman dejar jugar (¿?), a porrazos, a codazos, a bocados si es preciso. Ponga usted un leñador en su vida si su deseo es ganar el anillo, mejor póngase media docena para más seguridad. Aquella filosofía que en su día se le atribuyó a Aíto, haz veinte faltas y te pitarán veinte, haz doscientas faltas y te pitarán veinte, probablemente nunca fue ni será más cierta que en estos playoffs NBA. Ellos sabrán.

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

Gasolazo   Leave a comment

(publicado el 29 de abril de 2011)

 

Hay jugadores especializados en hacerlo muy bien cuando no importa, tanto mejor cuanto menos importe. Se tiran toda la temporada regular marcándose unas estadísticas del copón pero en cuanto llegan los playoffs se desvanecen, se disuelven cual azucarillo y si te he visto no me acuerdo. Otros hay en cambio que, como se diría en términos taurinos, se crecen con el castigo. Pueden tirarse todo el año a verlas venir, limitándose a cubrir el expediente, haciendo más o menos sus números, que vale, que estarán bien pero que tal vezpodrían estar mucho mejor… ¿Podrían? Denle refriega, pónganle rivalidad, háganme el favor, déjense de una vez por todas de esa sucesión de partidos semiamistosos que llaman Regular Season, métanle de cabeza en la verdadera competición si quieren descubrir su verdadera dimensión…

Los americanos (los de USA, concretamente) están descubriendo en estos días la verdadera dimensión de Marc Gasol, que acaso ya la sospecharan pero de ninguna manera la sabían, y que desde luego que va mucho más allá de esas tibias cifras del invierno; están descubriendo la diferencia entre el buen pívot que creían que era y el pívot dominador que ahora ya saben que es. A Tim Duncan no le queda ya ninguna duda, no le quedarán a nadie que le haya visto restregarse en esta serie contra la susodicha Leyenda de los Spurs. Hace algunos meses, en un enfrentamiento contra su hermano, los narradores hispanos de aquel otro lado del charco aún le llamaban Gasolito. Hoy quizás no estaría de más que empezaran a revisar aquel apodo, pongámosle Gasolazo o aún mejor Gasolón si así lo prefieren; alguien que a estas alturas sabe ya perfectamente que el respeto no se reclama, ni siquiera se merece; se gana. Y él bien que se lo está ganando: el respeto, el pleito (por ahora, aunque el gran Manu no parece dispuesto a consentir que esto acabe así) y hasta el contrato, ese pedazo de contrato que estará esperándole como agua de mayo a la vuelta del lockout…

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

eggs   Leave a comment

(publicado el 27 de abril de 2011)

¿Recuerdan aquella cancioncilla que en tiempos no demasiado lejanos atronaba a veces nuestros pabellones (los auditivos y los baloncesteros, ambos dos por igual)? Estoy hasta los eggs del Barça y del Madrid, laralalá, lalala, lalalá, lalá, del Baaaarça y del Madriiiiid… (ya lo sé, la versión original no decía eggs pero permítaseme la licencia, que dicho así in english parece que hiere menos susceptibilidades). No es ya que me solidarice con esta copla, es que jamás en mi vida me habré sentido más identificado con ella. No sé, lo mismo si vive usted en Lugo, en Jaén o en La Gomera pongamos por caso entonces tal vez sus eggs no se vean tan perjudicados, bien que lo celebro, pero créame que aquí en la Villa y Corte, no siendo uno del Madrid (ni del Barça), la inflamación testicular empieza ya a alcanzar niveles insospechados, sospecho que a seiscientos kilómetros hacia el nordeste les ocurrirá tres cuartos de lo mismo a todos aquellos que no sean del Barça (ni del Madrid). Es más, conozco incluso a algún acérrimo madridista a quien por increíble que parezca también se le están hinchando, supongo que tampoco faltará algún acérrimo barcelonista a quien le empiecen a aflorar los mismos síntomas, seres humanos siquiera mínimamente sensibles que antes que forofos son aficionados y que antes que aficionados son incluso personas, para quienes el ruido ambiental y no digamos ya el mediático sobrepasa ya con creces el límite de lo soportable. Y antes de que me lo diga usted se lo digo yo, no, esto nada tiene que ver con baloncesto (o no necesariamente, al menos) aunque éste siga siendo un blog de baloncesto, pero es que se me empiezan ya a rebosar por los gayumbos y necesito desahogarme, de alguna manera habré de sofocar tamaña desazón… Les ha tocado a ustedes, qué le vamos a hacer.

Y todavía nos queda otra semana…

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en preHistoria, varios

la pachanguita   Leave a comment

(publicado el 26 de abril de 2011)

Ando yo todavía a estas alturas dándole vueltas al caso Biyombo, ya saben, aquella presunta escapada para jugar el Nike Hoop Summit (en adelante NHS), que algo ha llovido ya desde entonces (sobre todo en algunos sitios). Ando yo todavía dándole vueltas a costa de aquella frase de Salva Guardia según la cual los números de Biyombo en dicho partido (ya saben, triple doble, el primero en la historia en semejante evento, 12 puntos, 11 rebotes y 10 tapones, ¡¡¡10 tapones!!!) no tendrían ningún mérito ya que al fin y al cabo se trataba de una pachanguita. Joder, amigo Guardia (dicho sea desde el respeto que le tengo por lo mucho que ha significado y aún significa en nuestro baloncesto), un poquito de por favor, que para usted esto podrá ser una pachanguita, no digo yo que no, pero créame que para él no lo es en absoluto, y para los americanos (los de USA) aún menos: ya puedes hacer tú unos números del copón en tu liga doméstica, ya pueden hacerte unos informes que te cagas todos los ojeadores habidos y por haber que a la larga todo eso importará infinitamente menos que lo que puedan ellos ver con sus propios ojos, esos que se ha de comer la tierra. Los prejuicios es lo que tienen, igual que para (algunos de) nosotros esto no deja de ser una pachanguita, para (muchos de) ellos nuestras ligas no dejan de ser baloncesto de segunda división, típica actitud yanqui hacia todo aquello que viene de fuera; en cambio esto del NHS lo ven como una especie de ensayo general pre-NBA ya que lo juegan contra los suyos, contra (lo que ellos entienden como) jugadores de verdad; quien lo haga bien aquí, quien lo haga bien luego en los workouts (o como llamen a eso) se tendrá ganado el cielo del draft, hasta veinte o treinta puestos podrá subir en las previsiones sin que para ello importe lo previamente hecho (bueno o malo) a este otro lado del Atlántico. Nos podrá gustar más o menos, pero es así.

 

Pero es que además diez tapones como que hay que ponerlos, hay que ponerlos aún tratándose en verdad de una pachanguita o de un partido de solteros contra casados así que tanto más siendo un partido de estos, diez tapones a estas formidables criaturillas en la flor de la vida que de fundamentos podrán andar así así pero de atleticismo están que se salen, que en cada ataque van a muerte como si les fuera la vida en ello porque les va su futuro en ello y aún así clavarles diez tapones, diez… Yo no he visto muchos NHS, de hecho a día de hoy sólo he visto el del 2000 (tengo también por ahí recién sacados del horno internáutico los de 2009 y 2010, a ver si un día de éstos encuentro un rato para hincarles el diente), que por cierto a Sergi Vidal le salió casi tan caro (en términos contractuales) como éste a Biyombo; pero de aquel NHS 2000 recuerdo sobre todo la aparición desde el banquillo de un base francés que traía buena fama, sí, pero cuya eclosión en aquel evento le catapultó a los focos del draft apenas un año más tarde; hoy bien podría decir Tony Parker que aquel NHS le representó un antes y un después; quién sabe si dentro de unos años Bismack Biyombo no podrá decir exactamente lo mismo.

Qué quieren que les diga, yo en mi modesta (y molesta, y tardía) opinión creo que el Fuenla ha manejado pésimamente este asunto. A ver, yo entiendo que no les hiciera ninguna gracia, tan ilusionadas como andaban las buenas gentes fuenlabreñas con la cosa de meterse en pleitos como para andar dejando escapar así como así una pieza (repentinamente) importante de su engranaje justo el día que toca el Estu, vaya por dios. Pero ya está, se rasgan las vestiduras si ello les place y a otra cosa mariposa, está bien chaval, si ese es tu deseo vete a Portland a jugar la pachanguita esa de los webos, qué le vamos a hacer pero eso sí, que sepas que el miércoles siguiente a primera hora te querremos aquí como un clavo para ir prepararando ya el partido del Manresa… No, en su lugar optaron por el llanto y crujir de dientes, por hacerse los ofendidos, por sentirse traicionados como si no existiera esa cláusula en el contrato (que obliga a las dos partes, dicen) que se lo permitiera, si te vas no vuelvas nunca más, cruz y raya, hasta aquí hemos llegado, punto y final. Pues qué bien, pensarán que están en su derecho (casi tanto como lo está Biyombo al emprender las acciones legales pertinentes) pero yo no puedo dejar de pensar que cometieron y aún hoy cometen un craso error, no tanto desde el punto de vista legal (que apenas conozco) sino desde el sentido común: por no perderlo un día le han ido a perder un año, y todo por una mera cuestión de orgullo; cuánto mejor no habrían hecho tragándose ese orgullo, tratándose como se trata de un jugador del que hoy hablan como si le hubieran parido pero al que hasta hace cuatro días apenas le pagaban cuatro perras y que, no lo olvidemos, de no haberse llevado el Baskonia a Batista aún hoy seguiría jugando en el Illescas. Pierde Biyombo, qué duda cabe, pero pierde aún más el Fuenla… y ya veremos si al final de esta historia no acabará perdiendo aún más todavía.

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en ACB, NBA, preHistoria

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