4.821   Leave a comment

(publicado el 4 de marzo de 2011)

 

Al Real Madrid por definición se le pide que gane siempre, esa es su grandeza, esa es también su cruz. Dichosa cruz, cuántos la quisieran: al Manresa o al Fuenla pongamos por caso nadie les va a pedir que ganen siempre, con que lo hagan de vez en cuando ya les vale, con ir tirando tienen ya más que suficiente; ya les gustaría a ellos cambiarse el rol, tener los posibles que tienen otros aunque fuera a costa de que se les subiera el nivel de exigencia. Pero al Madrid sí, al Madrid se le exige siempre la victoria, va en su naturaleza, lo lleva en los genes, ser rico de cuna es lo que tiene. Toda derrota en la casa blanca (y en la blaugrana, que para el caso viene a ser casi lo mismo) es una tragedia, así suceda en la Final de Copa o en el Torneo de la Galleta tanto da pero con todo y con eso habremos de convenir que en las derrotas también hay clases, hasta para una entidad de la grandeza del Madrid hay derrotas y derrotas: hay derrotas dignas, derrotas decorosas, derrotas vergonzosas, derrotas ignominiosas y finalmente derrotas como la de ayer.

Cuentan que el ex futbolista, ex entrenador y hombre de letras Jorge Valdano (ayer presente como máxima representación institucional de la entidad, por cierto), en su ya lejana etapa como técnico blanco solía decirles a sus jugadores que en cada partido debían devolver a los aficionados el precio de la entrada. En sentido figurado, claro: que había gente que hacía auténticos sacrificios para ir al fútbol, gente que se quitaba de lo que no tenía para pagar su localidad, y que su responsabilidad como jugadores del Real Madrid era que esa misma gente supiese al salir del estadio que no había tirado el dinero, que el espectáculo presenciado les había merecido la pena, que les compensaba con creces el precio pagado por él. Pues bien, ayer, según comentó en un momento dado Virtudes Fernández, 4.821 espectadores se dieron cita en la Caja Mágica; cuatromil ochocientos veintiún seres humanos que pagaron su localidad o la parte proporcional de su abono, que se atravesaron Madrid de punta a punta (vivas donde vivas la Caja Mágica siempre te pilla en la otra punta, ahí reside parte de su magia) en una noche de perros, que algunos habría que hasta se escaparan antes del trabajo o se fumaran alguna clase y todo ello sólo por el mero placer de disfrutar del juego de su equipo ya que por una vez el resultado no tenía la menor importancia. Claro, yo no conozco ni tengo por qué conocer las tácticas motivacionales de Messina pero a lo mejor ayer no tenían mucho sentido las estrategias habituales, la mirada asesina, el si fallas te siento, esas cosas. A lo mejor habría bastado con decirles, mirad chicos, ahí fuera hay casi cincomil personas que se han llegado hasta aquí a pesar de la hora, de los atascos, de los retrasos del metro, del frío, de lo lejos que está esto, casi cincomil almas que aún sabiendo que hoy no hay nada en juego se han tomado la molestia de venir a veros en lugar de conformarse con verlo por televisión, así que aunque sólo sea en atención a ellos vais a salir ahí a darlo todo, a jugar como si importara, a partiros el pecho, a pelear como si esto fuera la Final de la Euroliga, a honrar la histórica camiseta que lleváis puesta aunque sólo sea porque se lo debéis a toda esa gente… Técnicas motivacionales o vergüenza torera, llámelo usted como le parezca. Algo así.
 
Pero claro, ya lo sé, el Real Madrid tenía coartada, al fin y al cabo no se jugaba nada… Es decir que se jugaba exactamente lo mismo que el MontePaschi, equipo del que no creo que hubiera ni un solo aficionado en todo el pabellón, nadie a quien compensarle lo pagado por la entrada ni por el viaje ni por haber echado a perder la noche pero tanto dio, MontePaschi jugó como si tuviera algo que demostrar, como si le fuera la vida en ello, jugó como se presupone que debe jugar siempre un equipo profesional. ¿Será acaso que en Italia no se habrían enterado de la intrascendencia del choque? Claro que sí, va a ser eso…
 
(Aclaración probablemente innecesaria: este post fui pensándolo ayer mientras veía el partido y lo he escrito esta mañana en el trabajo, a salto de mata, entre correos y llamadas de teléfono, evidentemente sin tener ni la menor idea de cuáles habían sido las palabras de Messina al acabar el encuentro, evidentemente teniendo aún menos idea de que el susodicho técnico italiano había presentado la dimisión. Al enterarme mi primer impulso ha sido no publicarlo y ponerme a escribir otra cosa pero qué le vamos a hacer, no doy tanto de sí, a estas horas no tengo ya ni cabeza ni tiempo como para parir algo nuevo, siquiera mínimamente decente; así que ahí les queda aunque esté ya obsoleto desde antes de nacer, aunque publicarlo ahora no tenga ya ningún sentido. Ustedes me lo disculpen…)

Anuncios

Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: