disquisiciones entre rondas   Leave a comment

(publicado el 24 de marzo de 2011)

 

Antes de nada, una precisión terminológica: en toda la vida de dios siempre ha habido primera ronda, segunda ronda, semifinales regionales (más conocidas como sweet sixteen) y finales regionales (más conocidas como elite eight). Bueno, pues ahora ya no: ahora se han sacado de la manga una ronda previa de cuatro eliminatorias (First Four, le dicen) y es a eso a lo que ahora llaman primera ronda, de tal manera que lo que siempre fue primera ronda ahora es segunda y lo que siempre fue segunda ronda ahora es tercera, el resto creo que se seguirá llamando igual… (no, aún no he enloquecido aunque lo parezca; pero estoy en ello). Se lo cuento por si luego más adelante me columpio al hablar de una u otra ronda, que al menos por esta vez no me lo tengan en cuenta…

Este año entraron al Torneo once equipos de la Big East, récord histórico de una misma conferencia, lo que parecía significar que el nivel de dicha Conferencia estaba infinitamente por encima del de todas las demás. Pues bien, una vez disputadas dos rondas (o tres, no sé) de esos once equipos ya sólo quedan dos, y hasta se podría argumentar que si aún quedan dos es porque éstos se cruzaban con otros equipos de la Big East, Marquette con Syracuse y UConn con Cincy, uno de ellos tenía que pasar por narices, vamos que si no llega a ser por eso lo mismo no quedaba ninguno. En cambio de la ACC, conferencia aparentemente venida a menos, entraron cuatro y aún siguen tres, Duke, North Carolina y la sorprendente Florida St. Conclusión: es obvio que yo no tengo ni huta idea, pero es aún más obvio que quienes deberían de tenerla tampoco tienen mucha más idea que yo…

Varios equipos (más o menos favoritos todos ellos) entraron al Gran Baile en un estado marcadamente depresivo, equipos que tuvieron sus momentos buenos y hasta extraordinarios en otras fases de la temporada pero que ahora andaban manifiestamente de bajón, pongamos Villanova, pongamos Georgetown, pongamos Missouri: casualmente todos ellos se despidieron del Torneo a las primeras de cambio. Y hasta podríamos incluir en este mismo lote de la predepresión a Purdue (lastrada por las lesiones) o a Notre Dame (lastrada por el agotamiento, fruto de su escasa rotación), que ambas sobrevivieron a la primera ronda para luego acabar cayéndose con todo el equipo en la segunda. Otros en cambio tras haber ido al trantrán todo el año ahora están que se salen, ironías del destino. Y es que en ésta (como en cualquier otra) competición puedes estar muy bien en diciembre o enero pero cuando realmente tienes que estar bien es en marzo, pedazo de obviedad donde las haya… pero que no parece que todos sean capaces de entenderlo.

El ejemplo perfecto de la obviedad anterior sería el Syracuse-Marquette de segunda ronda, digo tercera: Marquette ha hecho un año tremendamente irregular, ha entrado al Torneo por los pelos (de hecho muchos pensamos que no debería haber entrado) pero a la hora de la verdad ahí les tenemos, cargándose primero a Xavier y luego a Syracuse. Claro que no es por quitarle méritos a los Golden Eagles pero Syracuse sabe perder sola, no necesita que nadie le ayude, tocó techo en enero y ahora en marzo ha acabado de tocar fondo; con Rick Jackson fuera de punto y Scoop Jardine fuera de control (su estado natural) la verdad es que tampoco cabía esperar nada mejor.

Marquette se enfrentará ahora a North Carolina, y el pronóstico no favorece precisamente a estos Golden Eagles pero yo tampoco los descartaría de antemano: tienen un equipo simplemente apañadito (quédense sobre todo con Darius Johnson-Odom, DJO para los amigos) y cuentan con un buen entrenador-motivador como Buzz Williams, auténtico azote arbitral por cierto. Poca cosa parece para oponerse a los efervescentes Tar Heels pero en éstos me da miedo su inexperiencia: sus dos mejores jugadores (para mi gusto), el chico-maravilla Harrison Barnes y el base Kendall Marshall (extraordinario pasador por cierto), son freshmen (es decir novatos) ambos dos, mientras que Dexter Strickland y John Henson son sophomores y sólo el sorprendente pívot Tyler Zeller es júnior: por calidad deberían pasar más que de sobra, pero es bien sabido que a veces a estos niveles acostumbran a suceder cosas que la calidad por sí sola no puede explicar…

Esta esquina superior izquierda del cuadro la completan Ohio St. (que a mí sigue pareciéndome el mejor equipo y el indiscutible favorito… es decir que se la pegará, seguro) y Kentucky. Ojito con Kentucky, que (aunque a mí no me entusiasmen en absoluto ni la filosofía ni las maneras de Calipari) siguen teniendo sobrada capacidad para liársela a cualquiera, sobre todo en sus freshmen como suele ser habitual: el mejor era Terrence Jones pero el que ahora está que se sale es Brandon Knight, sin duda uno de los jugadores del Torneo hasta la fecha. Será uno de los grandes partidazos de estos Sweet Sixteen, no nos quepa la menor duda.

Como lo será también (pasemos a la esquina inferior izquierda del cuadro) el Duke-Arizona. Arizona se cargó a Texas, unos Longhorns que también andaban ya un poco de predepresión a estas alturas, como si siempre les sobrara el último tramo de la temporada, justo el más importante, vaya por dios. Los Wildcats fueron mejores, ganaron con todo merecimiento pero con todo y con eso se las vieron y se las desearon, y hasta contaron con el favor de alguna decisión arbitral de esas que si en vez de suceder allí suceden aquí habrían hecho correr ríos de tinta. Vale, pero ¿suficientes estos emergentes Derrick Williams y Mo Mo Jones para cargarse también a Duke? Pues difícil lo veo, francamente (pero no imposible): Nolan Smith está que se sale (lleva así todo el año, de hecho) y el retorno de Kyrie Irving (aunque aún no esté ni al veinte por ciento de lo que puede ser) les vuelve a hacer favoritos a casi todo… con permiso de Kansas y Ohio St.

Y hablemos un poco de Connecticut, que llevo yo enterrándolos medio año y medio año llevan dándome con el entierro en las narices: que si son un equipo de un solo jugador, que si demasiados novatos a su alrededor, todo lo que ustedes quieran pero ahí les tienen, se llevaron la Big East tras jugar (y ganar, obviamente) cinco partidos en cinco días consecutivos, lo nunca visto y ante rivales de postín como Pittsburgh, Syracuse (prórroga incluida) o Louisville pongamos por caso, luego llegaron al Torneo y pensé yo que tanto trajín les haría mella, que la fatiga les pasaría factura; huelga decir que me equivoqué, una vez más. Cincy fue coser y cantar, y ahora a Kemba y sus amigos Huskies les esperan Kawhi Leonard y sus amigos Aztecas de San Diego St., la criatura del veteranísimo Steve Fisher, la gran revelación de la temporada. ¿Les pesará el cansancio a los unos? ¿Les pesará el vértigo a los otros? En unas pocas horas, la respuesta.

Gane quien gane será un marrón para quien vendrá después que podrá ser BYU Florida, según. Los Cougars de la universidad mormona por antonomasia encomendados a su Fredette del alma, los Gators encomendados a sus Walker, Parsons o Macklin e intentando recuperar a marchas forzadas al renqueante Boynton. Será una eliminatoria completamente diferente a la otra, será una eliminatoria como mínimo tan apasionante como la otra.

Y nos queda echar un ojo a a esquina más sorprendente del cuadro, es decir la de Kansas, que para llegar (supuestamente) a Final Four se las tendrá que ver primero con Richmond y luego con el ganador del VCU-Florida State. O lo que viene siendo lo mismo, con equipos que entraron con los números 12, 11 y 10 de su Región respectivamente. Claro, visto así tiene pinta de chollo pero no debería serlo, en absoluto; entre otras cosas porque si están estos y no los otros es porque estos son mejores, sencillamente.

Richmond empezó deshaciéndose de los Commodores de Vanderbilt, otra Universidad en fase depresiva que tiene la mala costumbre de entrar en el Baile y cagarla, todo a la misma vez. Luego podrían haberse encontrado a Louisville pero en su lugar se encontraron a la muy sorprendente Morehead State (apunten el nombre de su estrella Kennett Faried, cosa seria el tío), que ya bastante hazaña había hecho con cargarse a los Cardinals como para seguir incordiando después. Así que aquí tenemos a estos Spiders (ésta nos la sabemos todos) de Richmond en Sweet Sixteen, pellizcándose aún sin acabar de creérselo: apenas les he podido ver en sus dos partidos anteriores pero los números nos dicen que su estrella al parecer es el alero Justin Harper, lo digo más que nada por si se quiern fijar en alguien más allá del colectivo. En cualquier caso deberían ser carne de cañón para los Jayhawks, otra cosa ya será lo que les vendrá después.

Después les vendrá el ganador del Florida St.-VCU, universidades que no es ya que ganaran en segunda/tercera ronda a las potentísimas Notre Dame o Purdue sino que las apalizaron así que algo tendrán, pero que como probablemente le sonarán a chino digo yo que no estará de más que se las presente (y me las presente a mí mismo, de paso): a los Seminoles de Florida State sí que les vi alguna vez en temporada regular, inolvidable el partido aquel en el que acabaron con la imbatibilidad de Duke; cuentan con un pedazo de entrenador como Leonard Hamilton (con pasado NBA en los Wizards, por cierto) y con un puñado de jugadores de lo más interesante, quédense sobre todo con los bases Derwin Kitchen y Michael Snaer y el alero Chris Singleton. Y añadan también entre sus víctimas (en la ronda anterior) a los durísimos Aggies de Texas A&M… Vamos, que Kansas no debería estar tan tranquila, en absoluto; por lo que les pueda tocar.

Y a VCU apenas les conocía hasta hace dos días como quien dice, aunque pueda contarles que sus siglas corresponden a la Universidad de Virginia-Commonwealth, que tienen su sede en Richmond (que en la vida se habrán visto en otra, dos universidades de la misma ciudad en Sweet Sixteen, y que hasta podrían encontrarse -sorpresas mediante- en la Final Regional), que les llaman los Rams, que su entrenador es el jovencísimo Shaka Smart (qué buena pinta tiene, por cierto), que da gusto ver con qué ritmo juegan y que sus principales elementos parecen ser Skeen y Burgess aunque a mí (en lo poco que pude verlos) me gustó más su peculiar (hasta en el nombre) base Joey Rodríguez. Y que sí, que habré de reconocerlo, que a priori ésta puede parecer la eliminatoria menos atractiva de las ocho… pero no por ello va a ser menos interesante, sin duda. Esto se reanuda en apenas unas horas, pongámonos cómodos, dispongámonos a disfrutar.

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Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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