final de desolación   Leave a comment

(publicado el 9 de mayo de 2011)

¿Para qué sirve un partido por el tercer y cuarto puesto? ¿A quién beneficia? ¿Qué utilidad tiene? Puedo entender este partido en unos Juegos Olímpicos por aquello de que en juego está la medalla de bronce, podría hasta entenderlo (difícilmente) en otros torneos de selecciones (Eurobasket, Mundobasket) por aquello de establecer una jerarquía, por aquello de ser ya una tradición de muchos años (si hasta se disputa un partido por el séptimo y el octavo y otro por el quinto y el sexto, cómo no va a disputarse el del tercero y cuarto), por aquello de que a veces quedar más arriba o más abajo tiene efectos clasificatorios en otro torneo ulterior… Pero en una competición de clubes resulta sencillamente delirante castigar a aquellos que perdieron las semifinales a verse las caras entre sí, como si la derrota anterior no fuese ya castigo suficiente. Y sin embargo lo seguimos haciendo, así un año tras otro, como si su mera supresión hiciera tambalearse las estructuras del baloncesto europeo, como si nos diera pánico tomar esa decisión. ¿Para qué? ¿Para pillar más cacho televisivo (tratándose como se trata de un encuentro que ni siquiera interesa a los aficionados de los propios equipos implicados)? ¿Para entretener a las masas que esperan anhelantes el comienzo de la gran final (y que se les da una higa lo que ocurra en ese tercer y cuarto puesto)? Coño, pues si es por eso contraten ustedes a Shakira (que encantada estará de volver a Barcelona con cualquier pretexto) o al Bombero Torero, tanto da, pero a los que perdieron déjenlos en paz que ya bastante tienen, háganme el favor. Miren, en USA (que otra cosa no tendrán, pero prácticos son un rato más que nosotros) hace ya la tira de años que la NCAA lo eliminó de su Final Four universitaria, e incluso aquí mismo la ACB (que no es que sea el paradigma del rupturismo precisamente) también hace ya tiempo que eliminó dicho evento de su Copa y de su Supercopa y del copón bendito si lo hubiere. En cambio nuestra Euroliga continúa anclada en el inmovilismo, no es ya que sea incapaz de dar ese paso sino que encima en un alarde de humor negro utiliza la manida denominación de final de consolación, como si a alguien pudiera suponerle consuelo alguno semejante engendro. No creo yo que los de Siena, eternos semifinalistas perdedores, se volvieran muy consolados a su casa por el hecho de ganarlo; en cambio a los del Madrid les debió servir para volverse más desconsolados todavía por el hecho de perderlo. Miren que la derrota del viernes ya les había servido para constatar algo que yo ya me barruntaba, que este Madrid a día de hoy no es equipo de Final Four (razón por la cual tiene aún mucho más mérito haber alcanzado la Final Four): pues ya está, con la constatación de ese hecho era ya más que suficiente, a ver qué falta les hacía otra cita el domingo para hurgar todavía más (y más profundo) en la herida. Y es que esa es la principal cualidad de este encuentro, a los que ganan no les sirve absolutamente para nada, a los que pierden les sirve para incrementar todavía más su desolación. Manda huevos.

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Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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