ir a Salamanca   Leave a comment

(publicado el 12 de abril de 2011)

Cuando nos da por pensar en ciudades de baloncesto generalmente pensamos (cómo no) en Badalona, a veces también en Manresa o Fuenlabrada, por supuesto en Vitoria, por qué no en Málaga, en Zaragoza… ¿en Salamanca? No, si pensamos en Salamanca pensamos en su incomparable Plaza Mayor, en sus catedrales y su San Esteban, en la Casa de las Conchas o en esa rana que hay que buscar en la fachada de la Universidad; podemos reconocerla como capital del saber o de la cultura pero no solemos imaginarla comociudad de baloncesto, en absoluto. Y sin embargo pocos lugares viven nuestro deporte con tanta pasión, pocas aficiones son más fieles, pocos equipos habrá habido más laureados en estos últimos tiempos. Pensamos, yo el primero, sólo en términos de baloncesto masculino y demasiadas veces olvidamos que el femenino también existe, también pasa apreturas (y más incluso) para sobrevivir, también disfruta y sufre con sus victorias y sus derrotas, también es capaz de proporcionar inmensas alegrías, véase la muestra. De algún modo Salamanca vendría a ser al baloncesto femenino lo que viene siendo Ciudad Real al balonmano masculino: una ciudad poco acostumbrada históricamente a cualquier clase de éxito en cualesquiera otras disciplinas que de repente encuentra una razón de ser (en términos estrictamente deportivos, entiéndase), un equipo al que apoyar en cuerpo y alma, una meta en la que volcarse. El Perfumerías Avenida lleva ya unos pocos años aportándole a las buenas gentes salmantinas su buena dosis de felicidad y de orgullo, era cuestión de tiempo que esa dosis traspasara fronteras, que se pusiera otro apellido más viajero y les trajera lo único que aún les quedaba por conquistar. Ahí las tenemos, rebautizadas como Halcón Avenida, recién proclamadas reinas de Europa, esa Alba Torrens que de lo buena que es se me caen las lágrimas cada vez que la veo (y las que quedan por caérseme), esa Silvia Domínguez que se atrevió (casi) a devorarse a la mismísima Sue Bird, esa impenetrable Sancho Little (aparentemente) fría cual témpano de hielo, incansable e implacable en cada zona, y tantas otras, la eterna Anna Montañana, la no menos eterna Isa Sánchez deshaciéndose en lágrimas con el trofeo en la mano, la casi legendaria Erika de Souza, y Marta Xargay, De Mondt, Snell… Se llevaron por delante a ese Sparta-K (¿?) de (la Región de) Moscú que más parecía casi una selección mundial, se llevaron por delante hasta el desprecio de Teledeporte, mandagüevos priorizar la Paris-Roubaix, no quiero ni pensar que la final masculina del 8 de mayo pueda coincidir con la Milán-San Remo, la Flecha Valona o la Clásica de Alcobendas pongamos por caso… Pero a ellas tanto les dio, ellas pasaron muy por encima de todo eso, dejaron bien sentado que con ellas no va esa frase que tantas veces usamos coloquialmente, para eso no hace falta ir a Salamanca, bueno pues para esto sí, para ver baloncesto del bueno sí hay que ir a Salamanca, para encontrar a un pedazo de equipo campeón de Europa (y para otras muchas cosas) por supuesto que también merece la pena ir a Salamanca, cuantas más veces mejor. Que sea por mucho tiempo.

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Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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