NCAA2011: y además…   Leave a comment

(publicado entre el 15 y 17 de marzo de 2011)

En las semanas (meses, tal vez) anteriores les he metido unos cuantos rollos macabeos a cuenta de los equipos universitarios que en ese momento más llamaban mi atención: KentuckyConnecticutMissouriDukeNotre DameOhio StateTexasTennesseePittsburghSyracuse… De haber tenido tiempo y fuerzas les habría metido muchos más, agotando aún más si cabe su exigua paciencia, pero no fue el caso y es ahora, cuando llega lo mejor de lo mejor, cuando reparo en que quizá no estaría de más hacer alguna somera mención a otro montón de centros que no pudieron tener capítulo aparte pero que bien habrían podido merecerlo por unas u otras razones. Así que allá van, y que zeus les coja confesados…

Arizona: La Pac10 (que hace apenas unos años era la mejor Conferencia de la nación) anda hoy buscándose a sí misma, intentando salir de estas últimas temporadas de ostracismo y reverdecer pasados laureles. La cosa pinta bien: UCLA parece que podría volver a ser UCLA (les vi sólo una vez y me encantó su alero Honeycutt), Washington emerge gracias a su maravilloso base Isaiah Thomas (nada que ver, recuerden) pero por encima de todas ellas destaca Arizona: retirado (y eternamente añorado) Lute Olson, acabados los interinatos que tanto daño hicieron hoy ya es el turno de un Sean Miller que realizó un magnífico trabajo en Xavier y cuyos resultados ya empiezan a notarse en el campus de Tucson: presentan en sociedad al portentoso alero Derrick Williams, una fuerza de la naturaleza, intenso como él solo y que además sabe jugar muy bien a esto, todo dios le sitúa ya en los primeros puestos del draft. Y si le añaden a los bases Lamont Mo Mo Jones y Kyle Fogg (sí, debería llamarse Willy) o al alero Solomon Hill pongamos por caso, pues el resultado de todo ello nos dará un equipo aún no preparado para ganarlo todo pero ya sí capacitado para hacer un magnífico papel. Por algo se empieza.
Baylor: el año pasado hicieron la mejor temporada de su historia, este año se las prometían muy felices pensando que aún podrían superarlo pero al final se han caído con todo el equipo. Ahí seguía el anotador compulsivo LaceDarius Dunn, ahí seguía el interesante pívot Quincy Acy, vale que se les había ido Ekpe Udoh pero a cambio recibían a un freshman del que se hablaba como si fuera la octava maravilla del universo, Perry Jones III. Es verdad que el chico tenía buena pinta, tanta que en un momento dado los profetas del draft se liaron la manta a la cabeza y le situaron unánimemente como el número 1 de su promoción. Bueno, pues ni tanto ni tan calvo que decía mi abuela: está bien, tiene un físico muy al estilo de Kevin Durant (que es lo que se lleva ahora), tiene mucha clase… Y ya está, no nos volvamos locos, para número 1 del draft ni de coña salvo que estemos sólo por draftear potencial sin pararnos a pensar en cómo nos pueda salir ese potencial. Sus expectativas se vinieron abajo más o menos a la misma vez que las de su equipo, ni Perry es ya hoy presunto número 1 de ningún presunto draft ni Baylor aspira ya a otra cosa que no sea ganar el NIT porque en el Torneo Final no tendremos el placer de verlos. Fueron de más a menos y de menos a nada, y para rematarlo lo acabaron de estropear en el Torneo de su Conferencia. Eso sí, nada que les preocupe especialmente, Perry Jones se les irá pero ya andan pensando en el próximo freshman maravilla que al parecer recibirán el año que viene…

Brigham Young
: este año no les he visto (como tampoco he visto a la otra revelación de la temporada, San Diego St.), no por falta de ganas sino porque sus partidos no suelen contar con la consideración de la ESPN, supongo que los darán por otro lado, la CBS tal vez. Les vi en el Torneo Final del pasado año y ya por aquel entonces me causó una magnífica sensación su portentoso anotador Jimmer Fredette; pensé entonces que si la NBA pasaba de él bien podría acabar por aquí siguiendo el camino de tantos otros predecesores suyos, Steve Trumbo, Andy Toolson, Travis Hansen Jaycee Carroll, etc etc. Bueno, pues eso que entonces pensé (y escribí) se me ha quedado totalmente obsoleto esta temporada porque Fredette ya no está a ese nivel, ya no está al nivel de estrella de su Universidad ni de su Conferencia sino de estrella a nivel nacional, legítimo candidato a jugador del año si acaso con el permiso de Kemba Walker. Ya no se cotempla que la NBA pase de él, ya hay quien le sitúa en los primeros puestos del draft aunque no falten las dudas, están los que ven en él un nuevo Stephen Curry o los que ven en él un nuevo J.J. Redick (o aún peor, un Adam Morrison…) ¿Qué más tienen estos Cougars? Pues cabría añadir al costamarfileño Abouo y habría cabido también añadir al alero Brandon Davies si no fuera porque éste fue suspendido recientemente por la Universidad tras haber reconocido que mantuvo relaciones prematrimoniales con su novia, algo que a usted o a mí nos puede parecer muy saludable pero que mucho me temo que los rígidos preceptos de la moral mormona no son de la misma opinión. En fin…
Butler: Gordon Hayward ya es historia, maravillosa historia por otra parte, la historia de un sueño del que les costó mucho trabajo despertar. Podría parecer que sin Hayward no son lo mismo, sería cierto pero no es menos cierto que todo lo demás sigue igual: el mismo Brad Stevens convertido ya a tan temprana edad en uno de los grandes técnicos de esta Liga, la misma filosofía del baloncesto bien jugado, el mismo Shelvin Mack ahora ya reconvertido en estrella del equipo, el mismo Nored ejerciendo de base, el mismo Matt Howard ejerciendo de sucedáneo de pívot y cargándose de faltas a las primeras de cambio… El mismo título de su Conferencia pero ya no la misma consideración en los pronósticos, el año pasado partían con el número 5 y este año con el 8, lo que entonces ya nos pareció casi imposible hoy resultaría totalmente impensable… o no; no pensemos en términos de Final Four, pero no descarten que si pasan el difícil escollo de primera ronda (Old Dominion) aún puedan dar algún que otro susto, quién sabe si a la mismísima Pittsburgh dos días después…

Colorado
: me van a permitir que rinda mi pequeño y particular homenaje a esta Universidad que no veremos en el Torneo Final (incomprensiblemente, en mi opinión y en la de muchos que saben de esto bastante más que yo), pero que ha sido de las que más me han hecho disfrutar a lo largo de la temporada. Con un técnico nuevo que tiene una pinta excelente, Tad Boyle, y con un escolta-alero maravilloso, uno de esos jugadores que te entran por los ojos en cuanto les ves, con talento e intensidad a chorros: Alec Burks, por lo que más quieran no se les ocurra olvidar ese nombre. Poca cosa a su alrededor, si acaso los exteriores Higgins y Knutsen, pero ya puestos me permitirán que haga también hincapié (famoso ciclista) en un jugador de banquillo que pese a ser freshman ha liderado a su equipo en rebotes, robos y tapones y que en ataque tampoco es manco, en absoluto: Andre Roberson, que (si, como parece, Burks lo deja) está llamado a liderar a estos Buffaloes (no me pidan que se lo traduzca) en las próximas temporadas. Esperemos que para entonces el Comité de Selección les tenga un poquito más en consideración.

Florida
: desde aquellos dos títulos de 2006 y 2007 no había vuelto a tener Billy Donovan un equipo medianamente competente, aunque pareció que lo tendría con aquel Speights (o algo así) que se le fue demasiado pronto y aquel Calathes que luego resultó ser griego. Ahora sí, en este 2011 tiene un equipo que no puede compararse a aquel bicampeón (ni de lejos) pero que lo puedes sacar a pasear con toda garantía y a poco que te pongas hasta te sirve para llevarte de calle la Regular Season de tu conferencia: del uno al cinco, Erving Walker (base pequeño y maravilloso, para mi gusto la verdadera estrella de este equipo aunque no siempre se le reconozca), Kenny Boynton (jugón que adolece un poco de tiro exterior), Chandler Parsons (magnífico alero, otra joya en potencia), Alex Tyus (el machaca de turno) y Vernon Macklin (pívot sólido y no exento de clase, más bien al contrario). Donovan es de rotar y he ahí el problema, con los suplentes el nivel baja bastante… pero claro, a cambio los titulares suelen llegar sumamente frescos al final. En la temporada regular de la SEC le dieron sopas con onda (por qué se dirá esto) a Kentucky (que luego se desquitó en la Final del Torneo) o a Vanderbilt, no digamos ya a Tennessee, en el Torneo Final (número 2 de su Región, con Pittsburgh como principal rival) será cosa de seguirlos con mucha atención.

Georgetown
: se fue Greg Monroe a buscarse la vida en los Pistons y les dejó un agujero en el centro de la zona imposible de llenar (Julian Vaughn no es lo mismo) pero su filosofía sigue siendo idéntica, su filosofía que es en realidad la filosofía de John Thompson III y antes fue la de su padre, la filosofía del baloncesto bien jugado; bien jugado y bien pasado, que si algo caracteriza a estos Hoyas es lo bien que pasan todos, da gloria verlos. Gracias a todo ello empezaron francamente bien la temporada, luego atravesaron un pequeño bache, seguidamente arrasaron (o casi) en la Big East… justo hasta que se les derrumbó todo el castillo de naipes por culpa de la lesión en la mano de su base Wright, sin duda uno de sus dos principales jugadores (el otro, más principal si cabe, es el escolta/alero Justin Freeman). Así que andan de bajón, cayeron a las primeras de cambio en el Torneo de su Conferencia y llegan al Torneo Final en un estado francamente depresivo (aunque parece que Wright aún podrá llegar a tiempo), aparentemente convertidos en carne de cañón… o no.

Gonzaga
: la peor temporada de los Zags (también llamados Bulldogs) en estos últimos años, una temporada en la que se han visto con el agua al cuello, en la que han tenido más derrotas que nunca no ya en los partidos de non-conference (que acostumbran a buscárselos contra rivales de cierta entidad) sino en su propia conferencia, esa que otros años acostumbran a dominar de cabo a rabo si acaso con el permiso de St. Mary’s, universidad que les dio un gran susto en Spokane pero que al final se ha quedado en casa viendo cómo Gonzaga salvaba in extremis los muebles. Y eso que los Zags presentan un equipo que no parece inferior al de otras temporadas, más bien al contrario: Steven Gray, el pequeño base Demetri Goodson, el internacional alemán Elias Harris y la habitual batería canadiense: Kelly Olynyk, Mangisto (Manny para los amigos) Arop y el imponente pívot Robert Sacre. Por cierto que del banquillo de Gonzaga emerge también, con el número 11 a la espalda, un pálido y menudo base freshman que responde al nombre de David Stockton, natural de Salt Lake City, Utah. Creo yo que la unión de esos tres nombres propios, Gonzaga,StocktonUtah, me exime de hacerles cualquier otra consideración…
Illinois: el reino de Demetri McCamey, aunque con matices: el año pasado hablábamos poco menos que deMcCamey y cuatro más, este año esos cuatro más han elevado considerablemente su aportación, ya no parecen el chou de un solo hombre, ya hasta el coach Weber se ha permitido alguna que otra vez empezar los partidos con McCamey en el banquillo a la manera de Papaloukas, permítaseme la odiosa comparación. Así que alrededor del gran base encontramos las sustanciosas aportaciones de Mike Davis, Brandon Paul o el pívot Mike Tisdale, tampoco nada del otro mundo pero sí lo bastante como para que este año vayan al menos a saborear las mieles del Torneo Final, que con quedarse fuera en el pasado tuvieron ya más que suficiente. Tienen mal pronóstico, entran con el número 9, si ganan a Nevada-Las Vegas (ya de por sí un marrón importante) se las verán contra el número 1, nada menos que Kansas (para más información véase el párrafo siguiente); lo dicho, mal pronóstico pero por esta vez (y sin que sirva de precedente) probablemente les valga con haber llegado hasta aquí.

Kansas: merecerían más que ningún otro haber tenido capítulo aparte, dado el temporadón que han hecho y que puede ser víspera de todo o de nada, según. Hace tres años se iban a comer el mundo y se lo comieron, el pasado año se iban a comer el mundo y no se comieron ni un colín desde aquel momento en que Northern Iowa les sacó a gorrazos del Torneo en Segunda Ronda. Éste de 2011 no parecía ser tan buen equipo como aquellos, tanto más con los líos que tuvieron en su juego exterior: el freshman maravilla Josh Selby tardó en llegar por no sé que sanción, cuando llegó entusiasmó pero fue apenas un espejismo porque se lesionó y ya no ha vuelto a ser el mismo, el júnior Tayshawn Taylor (aquel del Mundial Júnior de Nueva Zelanda, recuerden) también estuvo sancionado por incumplir las normas del equipo, menos mal que allí estuvieron el chico para todo Tyrel Reed y la estrella de la mañana Brady Morningstar para salvar los muebles… Pero no nos quedemos con los asuntos de fuera porque éste de los Jayhawks ha sido el reino de los gemelos Morris, Marcus y Markieff sembrando el pánico en las zonas rivales y dándose también el lujo de tirarse algún triple de vez en cuando para que nadie olvide su polivalencia; Marcus debió llegar antes al mundo y al reparto de nombres y al del talento, indiscutible jugador del año en su Conferencia y uno de los mejores a nivel nacional, pero vamos, que su hermano menor (unos minutos menor) tampoco le ha andado a la zaga precisamente. Así que ahí les tienen, campeones de su Conferencia casi como de costumbre, números 1 de su Región como ya viene siendo habitual, capaces de cualquier cosa como tantas otras veces: igual pueden ganarlo todo que caer con todo el equipo cuando nadie se lo espere, igual pueden elevar a Bill Self a los altares que cuestionármelo una vez más…

Kansas State: el hotel de los líos; sanciones varias por indisciplina a sus dos principales estrellas, otros dos jugadores que abandonan el equipo a mitad de temporada (los interiores Judge y Asprilla, que suena a futbolista colombiano pero que de futbolista no tiene nada, de colombiano todo, de hecho la presunta razón de su escapada fue irse a jugar como profesional en su país)… Yo a veces me pregunto si en todos estos líos no tendrá algo que ver la volcánica personalidad de su entrenador Frank Martin, algo así como el sargento de La Chaqueta Metálica (o de Oficial y Caballero, o de tantas otras) transmutado en entrenador de traje y corbata: sus broncas son las más apocalípticas que puedan verse hoy día en el baloncesto universitario (y en cualquier otro), me acojonan a mí que estoy al otro lado del ordenador y a miles de kilómetros de distancia así que no quiero ni pensar lo que deben sentir ellos cuando les clava esos ojos inyectados en sangre a medio centímetro de su cara… Ahora que eso sí, al césar lo que es del césar (y al Martin lo que es del Martin), empezaron siendo un desastre, siguieron siendo un caos pero sobrevivieron, renacieron de sus cenizas y ahora están casi que se salen, habiendo dado buena cuenta de los más grandes de su Conferencia (Kansas, Texas) en estas últimas semanas: este año ya no está Denis Clemente (ganándose la vida en Israel, creo) lo que convierte en amo y señor del equipo al extraordinario base anotador (y grandísimo defensor) Jacob Pullen, escoltado por la estupenda muñeca de McGruder. Y el juego interior (pese a las huidas) tampoco está nada mal, con el imponente (y principal exponente de las sanciones disciplinarias) Curtis Kelly a la cabeza, más Jamar Samuels y Jordan Enriquez-Roberts (nada menos) para lo que gusten mandar. Aspirantes a todo, siempre y cuando su técnico no acabe de desquiciarlos definitivamente.
Louisville: no pasan los años por Rick Pitino, da gloria verle con la misma cara que cuando entrenaba a Kentucky o a los Celtics en los noventa, incluso con la misma que cuando entrenaba a Providence o a los Knicks en los ochenta, debe de haber hecho un pacto con el diablo (o con la cirugía). Él no cambia y su baloncesto tampoco (ni falta que le hace), mucho dinamismo, mucha presión por momentos, muchísimos triples (aquellos bombinos pitinos, recuerden), puro espectáculo. Y cuenta además con los jugadores adecuados para semejante planteamiento, un pívot muy móvil como Terrence Jennings, un puro tirador como Kyle Kuric (no nació en los balcanes sino en Indiana, pero lo debe dar el nombre), otro tirador pero que además es muchísimas más cosas como Preston Knowles y sobre todo un base que parece haber sido creado al gusto de Pitino, Peyton Siva, natural de Seattle (¿le pondrían el nombre por Gary, en plan premonitorio?), rápido, eléctrico, muy buen pasador, extraordinario penetrador, tremendamente agresivo de cara al aro rival (claro, no iba a ser al suyo); y una rotación amplísima como en todos los equipos de Pitino: Chris Smith, Buckles, Justice, Marra, Van Treese, Dieng, hasta a aquel Swopshire del pasado año podríamos incluir si no estuviera lesionado… Vienen de menos a más, tan sólo Kemba y sus amigos impidieron que ganaran el Torneo de la Big East, llegan muy bien al Baile aunque muestren siempre esa extraña cualidad inherente a los equipos de Pitino, equipos cíclicos, tan capaces de dejarse ir como de entrar luego en trance y remontar dieciocho o veinte puntos en apenas dos minutos… Podrán ganar o perder pero una cosa está clara, con ellos nunca nos podremos aburrir.
Memphis: No eran santo de mi devoción en la era Calipari y siguen sin serlo en esta nueva era de Josh Pastner, qué le vamos a hacer. No diré yo que el susodicho Pastner sea mal entrenador, quién sería yo para atreverme a tanto, pero sí me permitirán que les diga que no me gusta, en absoluto. A lo mejor será que les pillé en el día tonto (que fue contra Georgetown, a comienzos de temporada, luego ya no he tenido estómago para volver a verles un partido entero) pero me dieron una sensación como de panda de colegas que iban por libre sin el menor atisbo de juego colectivo. Siguen siendo un (presunto) equipo mucho más orientado a lo físico que a lo técnico, con interesantes piezas como el base freshman Will Burton (lo que más me gustó) o el fortísimo pívot Will Coleman que será tal vez muy bueno, no digo yo que no, pero que así de entrada me pareció un macarra de mucha consideración. Y en cuanto al coach Pastner pues qué quieren que les diga, si fuera menos teatral en sus protestas, si no se comportara con esos modales casi infantiles, casi impropios ya de mi hijo a estas alturas, pues como que tal vez le tendría en mejor estima… Vamos que en un momento les he puesto suaves, ahora les toca a ellos dejarme mal en el Torneo.
Michigan State: sin lugar a dudas la gran decepción de la temporada… por ahora. Si el año pasado se metieron en Final Four, si este año volvían a ser casi los mismos (Kalin Lucas, Dreymond Green, Delvon Roe, Cory Lucious…) pues blanco y en botella leche: todo dios les adjudicó el número 2 en pretemporada, tal sólo por detrás de la sacrosanta Duke. Pero fue llegar a Hawaii, primera cita importante, y un insospechado (por aquel entonces) Kemba Walker les puso los pies en la tierra. Y hasta la fecha: han ido de mal en peor, han sido tremendamente irregulares, han perdido en sitios que antes ni se les hubiera ocurrido imaginar. Pero con todo y con eso se han metido (les han metido) en el Torneo Final y he ahí el peligro, esa es la gran especialidad de los Spartans durante todos estos años, se meten de tapadillo, nadie cuenta con ellos y luego cuando menos te lo esperas te los encuentras en la Final Four sin saber ni cómo ni por qué. Claro que este año parten de más atrás que nunca, número 10, de entrada les espera nada menos que UCLA, si sobreviven probablemente les esperaría Florida, más allá tal vez BYU, Pittsburgh… Pero recuerden, ahora están en su elemento, la palabra imposible no existe para Tom Izzo a partir de la segunda quincena de marzo, por nada del mundo me los vayan a descartar.
North Carolina: una March Madness sin Tar Heels es como un jardín sin flores, que decía aquel: tras ganar en 2009 se nos cayeron con todo el equipo en 2010 (nada que no estuviera previsto de antemano) y bien que les echamos de menos. Ahora vuelven y lo hacen casi por la puerta grande, si a comienzos de temporada nos hubiesen dicho que entrarían como número 2 de su Región probablemente no nos lo habríamos creído. Y es que los comienzos fueron un tanto inciertos: ellos se las prometían muy felices con su freshman maravilla Harrison Barnes, unánimemente considerado (por aquel entonces) como número 1 del próximo draft, pero éste de entrada decepcionó y de alguna manera su decepción arrastró a los demás pupilos de Roy Williams. Cuestión de tiempo, en unas pocas semanas comenzaron a engrasarse, Barnes demostró ser casi tan bueno como se suponía que era, los bases Kendall Marshall (otro freshman) y Dexter Strickland y el (casi) pívot Henson se sumaron gustosos a la causa, no pudieron con Duke (mal que les pese) pero sí con casi todo lo demás que se les fue poniendo por delante en la ACC, veremos ahora cómo lidian con los siguientes marrones que les vayan cayendo, pongamos tal vez Syracuse, pongamos quién sabe si Kentucky, pongamos más probablemente Ohio State…
Purdue: hace un par de años descubrimos con la camiseta de estos Boilermakers (o como se diga) a un prodigioso trío de sophomores, de fuera a dentro E’tawn Moore, Robbie Hummel y JaJuan Johnson; entonces nos causaron una magnífica impresión, acabaron pagando la novatada pero pensamos legítimamente que 2010 podría ser su año. Y así habría sido de no haberse lesionado Hummel en el momento cumbre de la temporada, así que volvimos a lo mismo, otra vez pensamos que 2011 sería ya sí, legítimamente su año. Pues tampoco: esta vez Hummel no esperó a febrero para lesionarse, esta vez se rompió en octubre o noviembre pero ya para toda la temporada. En cierto modo quizá haya sido mejor así, puestos a tener contratiempos mejor tenerlos cuanto antes para que te te dé tiempo a hacerte a la idea: JaJuan Johnson (debilidad absoluta tengo yo por este chico) se ha salido, Moore tres cuartos de lo mismo, a su alrededor tampoco ha desentonado un supporting cast perfectamente ensamblado por ese pedazo de entrenador llamado Matt Painter. En la Big10 casi sólo se les ha resistido Ohio State (palabras mayores), en el Torneo quién sabe, a ver si al final sí que va a ser éste su año…
San Diego State: me pasa como con BYU, que no les he visto, no por falta de ganas sino porque no he tenido la oportunidad. ¿Qué les podria yo contar entonces? Pues por ejemplo que han hecho un temporadón, buena parte del año invictos, todo el año en los puestos altos del ranking aunque el formar parte de una Conferencia digamos media siempre hará que algunos pongan esos datos entre paréntesis. Por ejemplo que en total sólo han perdido dos partidos, dos en todo el año y curiosamente los dos ante el mismo rival, esos Cougars de BYU (y de Jimmer Fredette). Por ejemplo que su coach es un viejo conocido para todos aquellos que ya peinamos canas, Steve Fisher, el mismo Steve Fisher ya entrado en años que ganó un título para los Wolverines de Michigan (Glen Rice mediante) hace veintidós años, el mismo que en 1992 y 1993 metió otra vez a Michigan en Final Four (y en Final Two, podríamos decir) con aquellos maravillosos e inolvidables Fab Five, ya saben, Chris Webber, Jalen Rose, el incombustible Juwan Howard… Por ejemplo que este equipo tiene también su estrella, se llama Kawhi Leonard, no he tenido el placer de verle jugar (más allá de algún vídeo aislado) pero tiene muy buena pinta y mejores números. ¿Qué más? Pues que estoy deseando verlos, que entran con todos los honores en el número 2 de su Región, que en segunda ronda podría caerles Temple, luego tal vez UConn (o sea Kemba…) Veremos.
St. John’s: de entrada habré de confesarles que el técnico Steve Lavin nunca fue santo de mi devoción. No lo fue en su desastrosa época de UCLA pero de eso empieza a hacer ya demasiado tiempo; luego se llevó sus aires de playboy o de gigoló o de lo que ustedes prefieran a la cosa mediática, ejerció varios años de analista televisivo pero ahora ha vuelto a la acción: dicen que siempre hay un roto para un descosido y en este caso no puede ser más cierto; St. John’s, la universidad neoyorquina por antonomasia, llevaba en estado de shock casi desde los lejanos y victoriosos tiempos de Lou Carnesseca. Apostaron por Lavin, total ya nada tenían que perder, y éste de entrada tomó dos muy buenas decisiones: llevarse de su mano al legendario ex técnico de Purdue Gene Keady, y organizar el equipo alrededor de un puñado de séniors sumamente decentes, que a lo mejor sólo necesitaban que alguien les dijera lo buenos que podían llegar a ser. Habré de reconocerlo, el resultado ha sorprendido a la propia empresa, vamos que ni el rector en el mejor de sus sueños esperaría una temporada semejante; en su cancha (que en los partidos grandes suele ser el Madison) se han convertido en el matagigantes oficial de la Big East, allí han caído Georgetown, Notre Dame, Duke (que no es de la Big East pero pasaba por allí), Connecticut y hasta Pittsburgh gracias a una escalofriante obra de orfebrería de su base Dwight Hardy en el último segundo. Quédense sobre todo con ese nombre, añadan también a los escoltas (o así) Kennedy y Horne, a los aleros Burrell y Brownlee (todos ellos séniors, los cinco) y finalmente apuesten por ellos si así lo desean pero eso sí, con moderación: en el Torneo de su Conferencia (también en el Madison, por cierto) cayeron en Cuartos ante Syracuse después de haber eliminado con muchos apuros a Rutgers, y ello gracias a una cadena de errores arbitrales absolutamente delirante; ahora vuelven al Torneo Final después de tantos años, lo hacen con el número 6 de su Región que no está nada mal pero con el regalo envenenado de empezar (¿y acabar?) contra un número 11 que es ni más ni menos que Gonzaga, y ya no en el Madison sino en Denver. No apostaría yo mucho por ellos, qué le vamos a hacer.Temple: parece que fue ayer, pero han pasado ya más de tres años desde que el eterno John Chaney dejó el cargo, desde que se hizo cargo Fran Dunphy, completamente diferentes el uno del otro, tan buen entrenador el uno como el otro. Da gusto tener a los Owls otro año más por aquí, con sus estrellas Lavoy Allen y Ramone Moore y con ese base argentino del que ya hemos hablado algún que otro verano, Juan Manuel Fernández, en USA simplemente Juan Fernández (que lo de los nombres compuestos se ve que les cuesta), para los allegados el Lobito Fernández (recuérdese aquello que se decía de su no convocatoria para la absoluta, lo raro que habría sido ver a un lobito entrenado por una oveja), intentando perpetuar en Temple la huella que allí dejó el inolvidable Pepe Sánchez. Buen equipo estos Owls (o sea Búhos) pero no sé si tan bueno como para sobrevivir a los implacables Aztecs (esto no hará falta que se lo traduzca) de San Diego State (siempre y cuando hayan acabado antes con Penn State).

Texas A&M: ves a Matt Turgeon y te parece estar viendo la cara de Míster Bean, o de otro actor cómico británico cuyo nombre ahora mismo soy incapaz de recordar… Pero las apariencias engañan, porque el susodicho Turgeon está haciendo una magnífica labor al frente de estos Aggies, un equipo sólido como una roca, sin aparentes estrellas pero que no chirría por ningún lado; quédense si ello les place con Khris Middleton, con el base Holmes, con el pívot Walkup, apellidos que por si solos no les dirán nada de especial porque su verdadera fuerza es el bloque. Entran al Torneo con un número 7, nada del otro mundo, y si superan a Florida State (nada fácil) muy probablemente se las verán con Notre Dame, otro que tal, otro equipo (equipazo, más bien) que es mucho menos de ruido que de nueces. Digno de ver, sin duda.

Vanderbilt: Creo que ya se lo conté el pasado año, tienen probablemente la cancha más bonita y desde luego la más original de todo el baloncesto universitario (y casi de cualquier otro), con los banquillos no en un lateral sino en los fondos, cada uno en un fondo al pie de la respectiva canasta (y en consecuencia las animadoras no están en los fondos sino en un lateral, donde generalmente suelen estar los banquillos). Claro, esto como anécdota está muy bien para la temporada regular pero en el Torneo Final no sirve de nada, se juega en campos neutrales así que mejor será que tengan algo de baloncesto para enseñar. Y de baloncesto bien, gracias. No tienen un equipo para tirar cohetes pero bien puede decirse de ellos que han competido dignamente contra los principales poderes fácticos de la SEC, léase Kentucky, Florida o Tennessee por ejemplo. Quédense si les place con el magnífico anotador Jon Jenkins, añádanle tal vez al imponente pívot nigeriano Festus Ezeli y piensen que, si pasan la primera ronda (Richmond mediante) en la segunda se las verán muy probablemente con Louisville, lo cual puede ser una verdadera gozada.

Villanova: de más a menos, de muy arriba a caer muy abajo, de ganar a los mejores a perder casi con cualquiera, y es ya el segundo año consecutivo que les pasa. El año pasado lo explicaron en base a los malos rollos surgidos en el vestuario a partir de las disputas que tuvieron Corey Fisher y Scottie Reynolds por el amor de una mujer, que cantaba hace muchos años un tal Dani Daniel (y luego mucha más gente). Pero este año Reynolds ya no está así que las razones habrán sido otras, lo único cierto es que ese buen base que es Fisher, más el también base Wayns, más el triplista Stokes, más la magnífica presencia interior de Mouphtau Yarou y el sempiterno Antonio Peña, más lo que sale desde el banquillo todo ello junto se les ha ido viniendo abajo sin que Jay Wright (el Clooney de los banquillos, recuerden) haya podido hacer nada por evitarlo. Claro, aún no es demasiado tarde, aún está el Torneo Final para intentar arreglarlo pero es que entran con un número 9, si superan de entrada a la George Mason de Larrañaga luego les espera Ohio State, ahí es nada la pomada. De todas formas son muy buenos, son mucho mejores de lo que parecen así que no los descarten todavía, por si acaso.

West Virginia: ya se lo decía el año pasado, Bob Huggins parece un hombre nuevo, una vez olvidados los histrionismos y los ataques de nervios (y de otras cosas) padecidos en Cincinnati. Y estos montañeros bien que se lo agradecen: se les fue traumáticamente (en sentido literal: no por la forma en que se fue sino por el traumatismo que se le produjo en momento tan inoportuno) su estrella Butler, pero Higgins ha mantenido más o menos el nivel con los bases Bryant y Mazzulla, el alero Kevin Jones o el pívot Flowers, y por cierto que tampoco estaría de más añadir que el (también pívot) turco Kilicli cada día hace más y mejores cosas, aunque aún siga saliendo desde el banquillo. Dicho lo cual, es evidente que no tienen equipo para llegar a Final Four como hicieron el año pasado pero sí para completar un buen año haciendo un Torneo decente, siempre con permiso de Clemson en primeras nupcias y probablemente de Kentucky (posible repetición de aquella Final Regional de hace un año) un par de días después.

Wisconsin: No es un equipo al que suela ver mucho, pero en este caso no porque no pueda sino porque me cuesta: acostumbran a jugar con posesiones muy largas (lo cual en baloncesto universitario significa 35 segundos) asi que a la hora de escoger tiendo a buscarme otras propuestas que me entretengan más. Pero eso sí, escogí para verles el día en que se cargaron a los (hasta entonces) invictos Buckeyes de Ohio State, y habré de reconocer que me causaron una gratísima impresión. Saben a lo que juegan, lo que hacen lo hacen a las mil maravillas, Bo Ryan tiene a su entera disposición una especie de ejército de clones, como si los fabricaran con un molde, espigados, rubios, el pelo muy corto, el que mejor les salió fue sin duda Jon Leuer. Eso sí, al menos para hacer el base rompieron el molde, el base es de tez oscura y tiene el tamaño estándar de cualquier base, se llama Jordan Taylor y es una joya, la genuina prolongación del entrenador sobre la cancha, perfecto para marcar el tempo que conviene para cada ocasión, lento casi siempre pero también rápido cuando se necesita; y que las sabe meter también, y muy brillantemente por cierto. Tal vez uno de los mejores y más infravalorados bases de la Liga, de su mano Wisconsin (con el pedigrí que les da además el haber sido los primeros en desvirgar a Ohio State) aspira a (casi) todo en este Torneo Final. Aunque a veces (demasiadas veces) nos aburra.

Y esto es todo amigos, que mucho más habría para contar pero me temo que ya he abusado bastante de mi tiempo, y sobre todo de mi paciencia. A estas horas ya estarán jugando así que es ya hora de dejarnos de rollos y empezar a disfrutar.

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Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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