Nik   Leave a comment

(publicado el 14 de abril de 2011)

 

Allá por el pasado verano (éramos más jóvenes), una noche cualquiera me puse a ver un partido cualquiera de la Liga de Verano de Las Vegas (no me miren así, uno en sus momentos de enajenación mental es capaz de hacer hasta cosas peores), y no contento con ello hasta me puse a contárselo a ustedes en este mismo sitio. Les hablaba yo por aquel entonces de (entre otros) un chico ataviado para la ocasión con la sudadera de los Clippers nada menos, alguien cuyo nombre les habría de resultar muy familiar: el mejor de los (ampliamente derrotados) Clippers no resulta ser Bledsoe ni Jordan ni ningún otro que nos pille demasiado lejos, sino más bien uno que últimamente acostumbra a vivir aquí al ladito de casa: Nik Caner-Medley, desempeñándose con su intensa desinhibición (o con su desinhibida intensidad, no sé) de siempre, con la desenvoltura de quien ya a estas alturas tampoco tiene nada que perder, si les gusto a estos Clippers (o a cualquier otro) pues miel sobre hojuelas, si no tanto da, en Europa se me rifan, oportunidades no me habrán de faltar, así en el Estu como en cualquier otro sitio. Partidazo, así reboteando y ayudando en ambos lados como ensartando alguno de esos triples imposibles suyos con el defensor casi colgándole del cuello. Ellos sabrán, si no le quieren tanto mejor, eso que aquí saldremos ganando: pero vamos, que cuántos no habrá manifiestamente peores que él, y aún así disputando sus buenos minutos de rotación en aquella Liga

Ese (simulacro de) partido debió disputarse hacia comienzos o mediados del mes de julio, pero hete aquí que luego acabó dicho mes (suele pasar), acabó también agosto, casi acabó hasta septiembre y al bueno de Nik no parecía rifársele ni dios. Sí, sería impagable como sexto hombre (por ejemplo) en cualquier franquicia NBA, sería impagable como jugador principal en cualquier equipo de Euroliga… sería tan impagable que nadie parecía estar dispuesto a pagarle lo que verdaderamente merecía. Es bien sabido que los designios del mercado son inescrutables pero aún así yo no cesaba de preguntarme el porqué: ¿le habrían colgado algún sambenito, alguna etiqueta de jugador conflictivo (por ejemplo), tal vez a partir de aquella pelea de Sevilla? ¿sería demasiado alto su caché, estaría acaso desequilibrada la relación calidad-precio? ¿Tendría algún defecto que yo no viera, dada mi natural propensión a la ignorancia, y que en cambio sí vieran casi todos los demás? ¿Sería acaso por su apellido compuesto, que no sabrían cómo incrustarlo entero en el dorso de las camisetas? Fuera por lo que fuese, lo cierto es que al final al Estu y al Nik no les quedó más remedio que volver a entenderse, como el mixto y la mixta parecen estar hechos el uno para el otro. Si el tema era el caché está claro que se lo debió de tragar, que al fin y al cabo el Estu no está para excesos (ni para defectossiquiera); si existe ese defecto oculto está claro que el Estu lo debió de asumir, y con mucho gusto además; y si en verdad había algún sambenito, pues cómo se lo diría, bendito sambenito.

Legítimo sería preguntarse dónde estaría Estudiantes a estas horas si no hubiera regresado el hijo pródigo Caner-Medley. Un Estudiantes que acababa de vender (un verano más) su joya de la corona al eterno rival para así garantizarse su supervivencia, un Estudiantes al que de entrada le salieron rana sus tres fichajes de campanillas, su Ellis, su Asselin y su Yirigüé, luego alguno se convirtió muy levemente en sapo (dicho sea con todos los respetos y en un sentido meramente metafórico), aún hoy seguimos esperando que cualquiera de ellos se convierta en príncipe aunque sea sólo por casualidad. Y mientras tanto ahí tenemos a nuestro Nik,emeuvepé de febrero, emeuvepé de marzo, no lo será también de abril porque les dará vergüenza dárselo, no habrá otro candidato mejor situado para ser nombrado emeuvepé de toda la temporada regular de laAcebé. Y seguidamente se irá, no nos engañemos: intentará de nuevo jugar en la Liga de Verano de Las Vegas (otra cosa ya será que lo consiga, por aquello del lockout), volverá a entrar en las agendas de todos los grandes clubes de este y del otro lado del charco (aunque los de allá probablemente tendrán que cortarse, por aquello del lockout), otra vez nos veremos los del Estu diciéndole adiós con el corazón que con el alma no puedo, que seas feliz, feliz, feliz… pero pondremos buen cuidado en dejar abiertas todas nuestras puertas no vaya a ser que la ceguera se extienda, no vaya a ser que aún se arrepienta, no vaya a ser que al final se decida a (o no le quede más remedio que) volver, a nuestros brazos otra vez, y no con la frente marchita precisamente.

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Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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