one and win   Leave a comment

(publicado el 2 de abril de 2011)

No les voy a engañar (entre otras cosas porque aquellos que tengan la insana costumbre de leerme lo sabrán ya de sobra), Kentucky no es santo de mi devoción o mejor dicho, Kentucky sí es santo de mi devoción, nada tengo en contra de dicha Universidad de tan rancia tradición y abolengo, líbreme el cielo, faltaría más; es el señor Calipari el que no es santo de mi devoción, ya demasiadas veces les he explicado el porqué. Dicho lo cual, tampoco me estará mal envainármela como de costumbre: una cosa es que no me gusten y otra muy distinta que no reconozca el buen baloncesto que han hecho en este Torneo Final. De entrada las pasaron canutas (o alguna otra cosa que también acaba en utas) ante los muy leídos e instruidos chavales de Princeton, ganándoles sobre la bocina gracias a un milagro (otro más) de Brandon Knight, susto de muerte en primera ronda (ahora llamada segunda) que de alguna manera les sirvió para espabilar. Y bien que espabilaron, que se lo pregunten a los superarchimegafavoritos Ohio State a quienes se comieron brillantemente desde la defensa, que se lo pregunten a esos insospechados mozalbetes de North Carolina a quienes también se comieron (aunque algo de autodeglución también hubo, que los Tar Heels pusieron mucho de su parte) en la mismísima Final Regional. Así que aquí tenemos a estos Wildcats de Kentucky, nada menos que en Final Four, a ver quién les pone pegas tras haberse cargado al 1 y al 2 de su Región, a ver quién les dice ahora que son una panda de arrogantes yogurines que no piensan más que en el one and done, a ver quién se atreve a poner ahora en cuestión el modelo de Calipari, vamos que ni yo mismo me atrevería (aunque siga sin gustarme). Claro que tiene truco, podrá tener a Terrence Jones (que me da la sensación de que ha ido un poco de más a menos) y a Brandon Knight (que está que se sale, pedazo de Torneo está haciendo), ambos ya con la NBA entre ceja y ceja (siempre y cuando el lockout se lo permita), pero tiene también a unos pocos (más o menos) veteranos que el año pasado nos parecían de medio pelo pero que este año en cierto modo ejercen de pegamento que da cohesión al equipo: pongamos Darius Miller, pongamos DeAndre Liggins, pongamos incluso al fornido mocetón Josh Harrellson, pedazo de armario a la manera de Ikea, que no es un prodigio de gracilidad ni aún menos de fundamentos pero que ha ido de menos a más a lo largo de la temporada hasta acabar resultando tremendamente eficaz en este Torneo Final, hasta acabar consiguiendo que a estas alturas ya casi nadie se acuerde de Enes Kanter. Aunque los focos, no les quepa la menor duda, se los llevarán siempre Terrence y Brandon, Jones y Knight, las dos estrellas emergentes que parecen haber cambiado (por unas semanas, al menos) el one and done por el one and win. En ello siguen.

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Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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