tantos años después   Leave a comment

(publicado el 8 de abril de 2011)

 

Más allá de titulares grandilocuentes, ya saben, el Madrid recupera su sitioel Madrid vuelve a estar donde le corresponde y demás zarandajas triunfalistas, no estará de más que valoremos en su justa medida el logro de ver al equipo blanco de nuevo en la Final Four, tantos años después. No estará de más que ponderemos lo que es este Madrid, un equipo que en circunstancias normales (es decir, sin lesiones ni contratiempos varios de por medio) te puede poner perfectamente en cancha un quinteto formado por Sergio Rodríguez, Sergio Llull, Carlos Suárez, Nikola Mirotic y Ante Tomic, es decir, un quinteto sub25 que aún podría ser sexteto si incluyéramos también a Velickovic. Vale que en estos equipos grandes creados sistemáticamente a golpes de talonario no existen los proyectos de futuro, por definición, sólo existe el hoy, el aquí y el ahora pero con todo y con eso esta vez parecía haber cierto consenso en que este era un proyecto a dos o tres años vista; urgencias sí, las de siempre, cómo no… pero con matices: de tanto repetirlo Messina, quien más quien menos había acabado por creerse que este era un proyecto a medio/largo plazo y sin embargo ahí les tienen, ahí donde no estarán el Olympiacos, el Barça, el Baskonia, el CSKA o el Efes por poner unos pocos ejemplos elegidos (casi) al azar. Más allá de cualquier otra consideración, habremos de convenir en que este Madrid (casi) yeyé (a la manera del apodo que se le puso a aquel otro de fútbol, hace sólo cuarenta y cinco años) tiene mérito, mucho mérito.

Y a la hora de repartir méritos (y aunque no resulte muy popular a estas alturas) no estará de más darle al césar lo que es del césar, y al Ettore lo que es del Ettore. Sin que ello suponga en absoluto menospreciar a Lele (véase el párrafo siguiente) me reconocerán que un invento así no se hace en un día ni en un mes. Han podido variar las actitudes pero quedan las estructuras, los sistemas, las inercias de media temporada que difícilmente pueden cambiarse (ni falta que hace) en apenas un mes. De alguna manera esta Final Four también es suya, por acción… y por omisión: nunca sabremos qué habría pasado sin aquella derrota (tan ignominiosa como intrascendente) ante los chicos de Siena (quién se lo iba a decir entonces, a unos y a otros), nunca sabremos qué habría pasado sin toda aquella catarsis posterior, la dimisión de Messina, la crisis institucional, la de dios. Dicen que del caos nace el orden, dijo entonces Messina que dimitía para ayudar así al equipo, que estaba convencido de que su marcha podía ser beneficiosa para la entidad… A la vista de los resultados, habrá que concluir que es muy probable que tuviera razón.
Que es lo que decíamos antes, las ideas y las estructuras podrán ser las mismas pero la actitud parece otra muy distinta. Es como si con Lele los jugadores hubieran descubierto el derecho al error, la incomparable sensación de no tener que mirar de reojo al banquillo tras cada cagada, no buscar esos ojos inyectados en sangre y saber de antemano que tu suerte está echada, que eres carne de banquillo y de bronca además. En un equipo están los que tienen la confianza del técnico y los que la buscan, y esos cambios de castigo (así se lleven diez minutos o dos sobre la cancha) nunca son la mejor manera de encontrarla. Sea porque en otras latitudes Messina estaba demasiado acostumbrado a fichar a la carta, sea porque ya no se acordaba de cómo era trabajar con jóvenes, sea por lo que fuere lo cierto es que con Molin todo se ve muy distinto, todo fluye, las rotaciones resultan naturales, las relaciones humanas parecen incluso humanas. Tanto cacarear con que Suárez había bajado su rendimiento desde el Messinazo y mire usted cómo rindió ayer, y mire también cómo está rindiendo Felipe estas últimas semanas por si aún le queda alguna duda…
Pues eso, que el Madrid está por fin en Final Four, bienvenido sea (y malvenido sea por lo que le toca al Power, qué lástima). No diré que está en Final Four cuando menos se esperaba, sí diré que en todos estos años el Madrid ha tenido plantillas de mucha más enjundia y experiencia que han terminado pegándose el batacazo y en cambio a éstos ahí los tienen, lo que no te da la veteranía te lo puede dar (corregido y aumentado) la ilusión, mejor estar aún de ida que estar ya de vuelta. El Madrid está por fin en Final Four pero no nos engañemos (aunque el autoengaño es libre, tanto más cuanto más forofo se sea), en Barcelona no será favorito, en absoluto. No lo será ni ante ese Maccabi que ha movido Roma con Santiago (o más bienJerusalén con Galilea) para conseguir que le pongan la Final a la hora de la digestión como si tuviera ya la certeza de que la va a jugar, que esperemos que luego no la empiecen con retraso (o haya tres o cuatro prórrogas) porque entonces lo mismo hasta se retiran las criaturas… Qué quieren que les diga, particularmente me encantaría una Final Madrid-Siena pero veo mucho más clara una Final Maccabi-Panathinaikos, mantenga pues el madridismo la fe intacta dada mi contumacia en el error. Y varias historias recientes nos han demostrado que el concepto favorito está en desuso, y es bien sabido (y no por tópico menos cierto) que a un solo partido cualquier cosa puede pasar. Sueñen pues si así les place, quién sería yo para quitarles la ilusión a estas alturas, pero si me permiten un consejo háganlo con moderación; y en todo caso intenten siempre mantener un ojo abierto, no vayan a perder de vista la realidad…
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Publicado noviembre 1, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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