Archivo para noviembre 2, 2012

demagogias   Leave a comment

(publicado el 4 de julio de 2011)

 

Supongo que hace falta ser muy buen periodista para empezar un artículo hablando de la situación que atraviesan Panathinaikos y Olympiacos y acabarlo demostrando que la culpa de todo la tienen Portela y/o Bertomeu, que han conducido a este deporte a una crisis de la que ya veremos cómo salimos. Acabáramos. Pensaba yo que no soy periodista (ni bueno ni malo), desde mi evidente ingenuidad, que acaso ambos equipos pudieran ser víctimas de una pésima gestión que les ha hecho vivir muchos años muy por encima de sus posibilidades (y en el caso de Olympiacos llovería sobre mojado, que ya una vez hubo de refundarse cambiando la K por la C); y pensaba yo incluso que ambos equipos pudieran ser víctimas de una cosa llamada crisis económica (no sé si les suena) que nos duele a todos en general pero que duele más a los griegos en particular. Vale que así en principio los hermanos Angelopoulos no creo yo que tengan muchos problemas para llegar a fin de mes, vale que los interminables ajustes les resbalen (o aún peor, les encanten), vale que no me los imagino yo entre los miles de desempleados y quinientoseuristas que andan a palos con la policía en la Plaza de Syntagma, pero con todo y con eso es bien sabido que en cuanto vienen mal dadas todos tendemos a prescindir de lo superfluo, que en su caso debe serlo el baloncesto por muy armadores griegos que sean. Todo esto pensaba yo, desde mis evidentes limitaciones, hasta que esta mente preclara ha acudido a sacarme del error y a explicarme de una vez por todas dónde está la verdadera raíz del problema.

Pues vale, reconozcámoslo, el baloncesto lo han llevado a la ruina y eso que tradicionalmente lo ha tenido todo a favor: contratos televisivos milmillonarios, cobertura mediática desmesurada, repercusión social incomparable, ingentes masas enfervorecidas y enfervorizadas que lo siguen a cada instante sin pensar jamás en otra cosa… No como el pobre fútbol, eternamente dejado de la mano de dios y que sin embargo ahí continúa gozando de excelente salud: total, a día de hoy sólo debe haber dos docenas de equipos balompédicos metidos hasta el tuétano en esa extraña cosa que llaman concurso de acreedores, que les sirve básicamente para escaquearse de que les desciendan por morosos y para de paso quitarse de pagar más/menos la mitad de lo que deben, todo ello con plenas bendiciones legales por supuesto (ahí tengo yo uno justo al ladito de casa, y bien que me duele por cierto). Y claro, yo ahora podría soltar aquí un artículo eximiendo de toda responsabilidad a los dirigentes de dichos clubes por su maravillosa gestión, y echándole todas las culpas al presidente de la LFP o al de la RFEF o a Platini o a Blatter o al padre de Domingo Ortega o al lucero del alba, qué sé yo, podría hacerlo pero no lo haré porque carezco del don de la retórica y probablemente me acusarían con razón de demagogo. Y es que para esto como para tantas otras cosas hay que valer, reconozcámoslo, una buena demagogia no está al alcance de cualquiera.

Así que aquí me tienen, de abogado de causas perdidas como decía mi madre. Si echan la vista atrás en este blog (traumática experiencia que no les recomiendo en absoluto) me encontrarán chiquicientas entradas despotricando de cómo se han gestionado tradicionalmente nuestros baloncestos, así el de aquí en particular como el europeo en general. Pero el que a estos señores (Portela y Bertomeu, me refiero) se les pueda acusar de muchas cosas no significa que se les tenga que acusar necesariamente de todas las cosas. Podemos culparles de la muerte de Manolete pero hasta donde yo sé a Manolete le mató un toro, y puede que ni ellos tuvieran aún uso de razón (sea eso lo que fuere) cuando sucedió semejante cosa. Ahora bien, ponga usted la muerte de Manolete o el hundimiento del Titanic en manos de algún brillante creador de opinión que yo me sé y no le quepa la menor duda de que en pocos instantes tendrá señalado y perfectamente razonado el culpable único e indiscutible con nombre y apellidos. Qué envidia, por favor, yo de (más) mayor quiero ser como él.

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en ACB, Euroliga, preHistoria

tiro al Laso   1 comment

(publicado el 1 de julio de 2011)

Es bien sabido que el entrenador del Madrid, por el mero hecho de serlo, es susceptible de ser linchado en cuanto pierde un partido cualquiera por intrascendente que éste sea; lo que ya no nos constaba es que el entrenador del Madrid, por el mero hecho de serlo, pudiera ser linchado aún sin necesidad de perder, aún sin haber empezado a trabajar, sin haber dirigido ni un partido, ni un solo entrenamiento siquiera. En el entorno de la casa blanca ha quedado inaugurada la temporada de tiro al Laso, que no es disciplina olímpica pero como si lo fuera. Yo entiendo que disparen contra la superioridad, contra la reducción del presupuesto, contra el abandono hacia el que tiende la sección por parte de unos dirigentes que en cambio no parece que acostumbren a reparar en gastos (ni aún en estos tiempos) cuando de reforzar a su equipo de fútbol se trata. Es decir, yo entiendo que disparen contra la causa pero no contra la consecuencia. Laso no es causa sino consecuencia pero tanto da, a la hora de recibir palos le caen lo mismo. Es lo que tiene la desmesura de la institución, que son unos cuantos los que opinan de baloncesto con conocimiento de causa pero son muchos más (demasiados, tal vez) los que opinan de baloncesto sin saber muy bien de qué hablan, sin seguirlo siquiera, sin pararse jamás a ver un partido salvo que sea contra el Barça, eso en el mejor de los casos. No saben que Pablo Laso representó la excelencia en el puesto de base durante los noventa, no recuerdan que hasta llegó a vestir esa misma camiseta, no conocen su trayectoria reciente como técnico del GBC, de hecho no tienen ni la menor idea que exista siquiera un equipo llamado GBC. Pero claro, opinar es libre, sólo faltaría, y así en determinados foros puedes leer cosas como… ¿Pablo Laso? Por dios, qué será lo próximo, ¿Monsalve? ¿Brabender?… Opiniones que si no fuera por el desprecio que encierran hacia determinadas personas casi habría que tomárselas a risa, que no es ya que el sesudo comunicante no conociera a Pablo Laso sino que probablemente le estaría confundiendo con su padre (a quien tampoco habría conocido más allá de su actual faceta de articulista). A éste en su ignorancia le preocuparía la presunta edad (por exceso) pero a la mayoría lo que parece preocuparles es la experiencia (por defecto). Que es también curioso esto de la experiencia: diría yo que Laso tiene bastante más experiencia como entrenador-jefe que la que tenía su antecesor en el cargo Lele Molin (es decir, cero) cuando tomó las riendas; diría yo que tiene bastante más experiencia que la que tenía en su día el superdenostadísimo Joan Plaza (es decir, cero), quien dicho sea de paso les proporcionó sus últimos títulos así nacionales como continentales; es más, diría yo que tiene bastante más experiencia que la que atesoraba en su día el hoy laureado técnico de su eterno rival, Xavi Pascual (es decir, cero), alguien que si aquí se repartieran anillos ya no tendría dedos en las manos donde ponérselos; y como bien ha señalado el propio Laso, por tener tiene hasta más experiencia de la que tenía Zeljko Obradovic (es decir, cero) cuando ganó su primera Euroliga en 1992. Pero total qué más da, si el pueblo llano ha dictado ya sentencia, sentenciado está como igualmente lo estarían si ocuparan su lugar pues qué sé yo, Casimiro, Maldonado, Fisac, Martínez (éste aún más que los demás, tras la crucifixión internáutica a la que se vio sometido el pasado septiembre), hasta el mismísimo Pepu lo estaría como quedó ya bien demostrado en su momento. No sé, a lo mejor es sólo cuestión de nombre, si se llamara Lasovic o al menos Lasotti seguro que todo dios le tendría más respeto y le miraría de otra manera pero se llama Laso, Pablo Laso, y por no tener no va a tener ni tan siquiera el beneficio de la duda. Cada vez que pierda seráculpa de él (y de quien le puso), cada vez que gane será a pesar de él. Francamente no sé si (aún por todo el oro del mundo) sería yo capaz de aguantarlo.

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

la pachangaza   Leave a comment

(publicado el 27 de junio de 2011)

 

No pretendía yo sacar de nuevo a colación aquellas declaraciones de Salva Guardia en las que minusvaloraba los logros de su (aún entonces) compañero Biyombo en el Nike Hoop Summit, ya saben, todo aquello de la pachanguita, no tenía yo ni la menor intención de volver a meter otra vez el dedo en el ojo con este tema pero es que me lo han puesto a güevo y claro, así no hay manera…

Resulta que el susodicho Bismack Biyombo fue escogido por los Charlotte Bobcats con el número 7 de este pasado draft, qué les voy a contar que ustedes no sepan. Y claro, podríamos seguir haciéndonos los ingenuos y pensar que todo se lo debe a su efímera trayectoria (lo bueno si breve dos veces bueno) en Fuenlabrada y antes en Illescas y aún antes en el África Subsahariana etc etc. Podríamos, pero usted y yo (y hasta Guardia, si se parara a pensarlo) sabemos perfectamente que en realidad todo se gestó en el Rose Garden de Portland, en aquella fría (supongo) noche de comienzos de abril. No nos engañemos, aquel triple doble jamás visto (ni de lejos) en dicha competición (o sea pachanguita) le abrió de par en par las puertas de la gloria. Porque si no fue por lo de antes aún menos será por lo que vino después: después Biyombo ya no volvió a jugar ni un solo encuentro oficial (recordémoslo, si te vas aquí no vuelvas), tan solo se bajó al Eurocamp de Treviso, cuentan los que allí le vieron que la cagó bien cagada si bien luego fue arreglándolo más o menos en entrenamientos privados franquicia por franquicia; en el de Charlotte debió acabar de cautivar al mismísimo Michael Jordan, que se tiró a por él en plancha en cuanto se le presentó la ocasión (o mejor dicho, ni siquiera esperó a que se le presentara la ocasión, que hasta forzó un traspaso para asegurarse de que no se le escapara). Número 7, por delante de Brandon Knight, de (su futuro compañero) Kemba Walker, de Fredette, de Burks, de los gemelos Morris, de otros muchos nombres que tal vez a usted (si no siguió la NCAA) no le dirán absolutamente nada pero que son (o eran, hasta hace apenas unos días) infinitamente más reconocidos y valorados en USA que este chaval (o algo así) de Lubumbashi, República Democrática del Congo. ¿Seguimos engañándonos? ¿Jugamos a pensar qué podría haber pasado si Biyombo hubiera obedecido la prohibición de su club (renunciando a un derecho que tenía reconocido por contrato) y no hubiera acudido a jugar aquel partido? Pues que habría acabado la temporada sin pena ni gloria en Fuenlabrada, que de ninguna manera habría sido drafteado (y a saber si llegaría a serlo algún día), que ahora se dispondría a disputar otra temporada muy similar si bien ya probablemente con un contrato un poco mejor… pero que en nada se parecería, ni de lejos, a esas relucientes siete cifras que en unos meses pondrá la NBA a su entera disposición. Esta vida no acostumbra a ser pródiga en oportunidades, cuando alguna se te cruza en tu camino es muy conveniente no dejarla pasar. Biyombo se agarró con fuerza al Nike Hoop Summit y hoy el rédito de esa supuesta pachanguita se mide en millones de dólares. Como para pararse a mirar atrás.

¿Aún más? Pues me van a permitir que les hable también un poco de Enes Kanter, emergente pívot turco que un día se marchó precipitadamente a hacer las américas. Jugó el Hoop Summit de 2010 y se salió, 34 puntos (superando el record histórico de anotación en dicho encuentro, establecido trece años antes por un tal Dirk Nowitzki) y 13 rebotes en apenas veintipocos minutos sobre la cancha del Rose Garden. Pero claro, aún no estaba entonces en edad de ser drafteado, el sentido común debería haberle hecho volver de inmediato a Turquía pero es bien sabido que el sentido común suele ser el menos común de los sentidos. Prefirió quedarse en USA, ponerse a disposición de Calipari (quién mejor), pasar un año en Kentucky y luego apuntarse de inmediato a la moda del one and done, plan perfecto donde los haya si no fuera por el pequeño detalle de que la NCAA acostumbra a ser muy mirada para sus cosas, en cuanto hueles aún de lejos a profesionalismo ya no te deja jugar en la universidad. Kanter ya había cobrado de Fenerbahçe en sus años mozos luego fue declarado inelegible o lo que es lo mismo, Kanter se ha pasado toda esta temporada 2010/2011 sin jugar ni un solo minuto, algo que en estas edades debería considerarse pecado mortal. Además para acabar de arreglarlo se ve que el chico acostumbra a ir de sobrado por la vida: pasó de hacerworkouts con la mayoría de franquicias en los días previos al draft, y no contento con ello declaró que él erasin ninguna duda el mejor jugador de esta promoción, número 1 indiscutible sería de haber tenido la oportunidad de jugar, ya ven que la humildad no debe ser su fuerte. Y el resultado de todo ello ya lo saben, Kanter fue elegido por los Utah Jazz con el número 3, por delante de otros interesantísimos prospectos(terrible anglicismo, que a mí siempre me recuerda al papel que viene con las medicinas) europeos como Valanciunas (5) o Vesely (6). Es decir, un tío que se ha tirado un año y pico sin dar un palo al agua, elegido muy por delante de dos tíos que han cuajado una excelente temporada en Lietuvos y Partizan respectivamente, con todo el escaparate de la Euroliga puesto a su entera disposición. En resumidas cuentas, que a los americanos (de USA) les vale más lo visto con sus propios ojos en un solo partido que lo que les cuenten (o les llegue por vídeos) de Europa, tanto da que se trate de la competición de más alto nivel fuera de la NBA. Son así, qué le vamos a hacer, y ese ser así es lo que les ha valido a Kanter y a Biyombo, lo que hace años les abrió todas las puertas a Parker o a Nowitzki por encima de cualquier otra consideración. Podemos no compartirlo pero en ningún caso deberíamos despreciarlo, lo podemos calificar de pachanguitapero para ellos es más bien pachangaza, la piedra de toque de la que más se fían cuando se trata de incorporar jugadores desde las colonias de ultramar. Bien haríamos en asumirlo cuanto antes, ya que no lo podemos cambiar…

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

deporte nacional   Leave a comment

(publicado el 24 de junio de 2011)

 

Rudy, al campeón de la NBA y apunta a titular, titulaba (valga la repugnancia) en su página web el principal diario deportivo de este país. Claro que sí, Rudy apunta a titular y a máximo anotador y a olestar y hasta aemvipí si me apuran, y por supuesto a jugador franquicia, de hecho a estas horas Nowitzki ya le habrá pedido a Cuban que le traspase, o él o yo, no caben dos gallos en este corral le habrá dicho. Diga usted que sí, Rudy apunta a titular y yo apunto a premio Pulitzer por este blog, no te jode.

Si la generación de expectativas desmesuradas fuera deporte olímpico jamás nos bajaríamos del podio. Mandan a Rudy a Dallas, Donnie Nelson declara que podría ser titular (típica declaración de compromiso, la misma que habría hecho si el recién llegado fuera Chiquito de la Calzada pongamos por caso, si bien esta hipótesis se me antoja sumamente improbable) y a partir de ahí ya nos lanzamos a situarle en el cinco inicial del que a día de hoy resulta ser el mejor equipo sobre la faz de la tierra, que tiemblen Terry, Barea o Stevenson, que tiemble incluso Kidd por lo que le pueda salpicar, que tiemble Butler cuando se recupere, que asuman todos que el día de hoy marcará un antes y un después en la historia de los Mavs. Rudy apunta a titular, lo soltamos y nos quedamos tan anchos, y cuando se lleven tres partidos de temporada regular y aún no lo sea ya tendremos tiempo de crucificar a Carlisle como antes crucificamos a McMillan, otro indocumentado, eso es lo que es. No está mal, Rudy apunta a titular en estos Mavs campeones cuando no lo era siquiera en un equipo que cayó en primera ronda de playoffs, serie que por cierto a Rudy le salió bastante horrible… precisamente contra los Mavs. Rudy apunta a titular, ojalá lo fuera, ojalá que por una vez tuvieran razón, ojalá tuviera yo que tragarme todo esto, pero por qué será que no logro evitar la sensación de que estamos asistiendo a una nueva demostración de nuestro deporte nacional, que en contra de lo que se suele pensar no es el fútbol sino la venta de humo. Definitivamente, no tenemos remedio.

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en medios, NBA, preHistoria

los mundos de Ricky   Leave a comment

(publicado el 21 de junio de 2011)

 

Ustedes me permitirán que comience describiendo una obviedad: no es ya que este año Sada se haya hecho con el puesto de base titular en detrimento de Ricky (que eso a este lado del Atlántico sería lo de menos), no es ya que Sada haya jugado más minutos (y más consistentes) que Ricky, ni siquiera es ya que Sada haya jugado manifiestamente mejor que Ricky; es que incluso el Barça ha sido mucho mejor equipo con Sada que con Ricky. Todo lo cual me llena de orgullo y satisfacción en lo que respecta a Sada, que al fin y al cabo yo era de los que pedían su inclusión en la selección cuando todavía no estaba de moda pedir su inclusión en la selección. Pero es que no era de Sada de quien yo pretendía hablarles hoy…

Ricky Rubio anunció el pasado viernes su marcha a los Wolves, qué les voy a contar que ustedes no sepan, de hecho a estas horas ya ha sido recibido por aquellas tierras en loor (y en olor) de multitud, y lo mismo ustedes esperarán que yo ahora me rasgue las vestiduras y reitere aquel discurso que todos solíamos repetir por activa y por pasiva hace apenas dos veranos, qué horror, dónde va, es demasiado joven, no está preparado, se la va a pegar, que se quede y vaya rodándose otro par de años, total dónde va a estar mejor que aquí, etc etc. Pues no, ni de coña, con una vez ya fue más que suficiente. Es más, es que creo sinceramente que a día de hoy lo mejor que puede hacer Ricky es exactamente lo que ha hecho, es decir, marcharse de una vez por todas a la NBA.

Y es que hace ahora exactamente dos veranos Ricky Rubio, recordémoslo, se encontró sumido en una peculiar encrucijada: quería irse a la NBA pero no podía irse a la NBA; es más, quería irse a la NBA pero no aesa NBA. Quería Ricky una NBA a la carta, que le escogieran en el puesto 2 ó el 3 y no en el 5, que le pusieran vistas al mar y no a la montaña, que tuviera clima mediterráneo y no ese frío polar que acostumbran a gastarse por allí. De un plumazo aprendió Ricky que las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran, y semejante aprendizaje le sumió en un estado de estupor en el que ha continuado (casi) hasta el día de hoy. Él que siempre lo había tenido todo tan claro se vio de repente sin saber qué hacer, y teniendo que escuchar además cientos y cientos de opiniones divergentes a su alrededor: que si aquellos no van a poder pagar mi clásula (y además allí hay mucha nieve), que si estos otros sí que pueden pagarla pero para irme ahí pues total casi mejor me quedo aquí… Ricky firmó con el Barça un contrato de cinco años con ventajosísima cláusula de escape a la NBA a los dos años; es decir, Ricky firmó con el Barça un contrato que en sí mismo llevaba implícita su condición de provisionalidad. Lo que ya no imaginábamos es que el propio Ricky se instalara también en esa provisionalidad: su cuerpo vestía de azulgrana y transitaba por el Palau, demasiadas veces su mente parecía estar ya demasiado lejos de allí.

Y el resultado de todo ello ya lo saben, que este no es nuestro Ricky que nos lo han cambiado (o que se habrá cambiado él solo, no sé). Bien podría decirse que hubo un Ricky verdinegre y un Ricky blaugrana, como si cumplir los dieciocho (y pasar por aquel verano de 2009) le hubiese arrebatado para siempre la edad de la inocencia, como si toda aquella frescura y desinhibición de que hizo gala en sus años mozos se hubiese convertido en (exceso de) responsabilidad al alcanzar la mayoría de edad. Como si todo aquel desparrame de energía hubiese devenido en un discurso casi funcionarial, como si hubiese pasado de jugar por placer a jugar por obligación. ¿Dónde quedó aquel Ricard Rubio que un día conocimos con apenas trece años cumplidos, en aquella Minicopa de Sevilla? ¿Dónde aquel Ricky que ganó la Lliga Catalana con la Penya y una semana más tarde debutó en la ACB, cuando aún no había cumplido los quince? ¿Dónde aquel efervescente Ricky que cuando jugaba con los de su edad podía hacer hasta cúadruples dobles, aquel que epató al mundo desde Linares en el Eurobasket cadete de 2006? ¿Dónde aquel Ricky que sembraba el pánico en los rivales, el que acostumbraba a desquiciar al más pintado incluso aunque se tratara de una Final olímpica, incluso aunque el de enfrente se llamara Chris Paul o Jason Kidd? ¿Fue todo un bello espejismo (cuatro años de espejismo) o fue acaso una maravillosa realidad? ¿Estaríamos hablando de todo esto si Ricky hubiera podido continuar en la Penya? ¿Estaríamos hablando de todo esto si Ricky hubiera podido continuar (en donde fuera) a las órdenes de Aíto y/o de Sito? ¿Podemos explicarlo todo en base al sistema del juego del Barça, ese sobrio ataque estático carente de excesos, tal vez escaso de alegrías ofensivas? ¿O podemos pensar legítimamente que hubo algo más?

Qué quieren que les diga, yo creo que Ricky necesita como el comer cambiar de mundo: salir de ese entorno suyo del que nunca jamás ha salido, dejar atrás su Mar Mediterráneo, la casa de sus padres, la mesa camilla de su abuela, a sus colegas de El Masnou; irse poco a poco acostumbrando a esos inviernos de veinte bajo cero, a esa ciudad sin mar (pero con miles de lagos a su alrededor) por la que no puedes pasear porque te hielas, en la que la vida la hacen subterránea cual si de topos se tratara porque resulta absolutamente impensable asomarse al exterior; vivir en una casa (todavía no un hogar) impersonal, ver a su gente sólo por Internet, procurar hacerse amigo de Kevin Love, del macarra Beasley, de Nikola Pekovic o Darko Milicic (dios santo, esto último tiene que ser terrible); acostumbrarse a un idioma que por muy bien que lo sepa no va a dejar de resultarle extraño (sobre todo en estos primeros meses), a unos compañeros que se expresen en el inglés de las calles y no en el de las academias, a un entrenador que no le entienda y a quien muchas veces él tampoco va a entender. Procesar las malas caras de Luke Ridnour o de aquel otro ex prodigio escolar venido a menos llamado Sebastian Telfair (si es que ambos siguen allí, claro), asumir que no serán tanto compañeros como competidores capaces de morder por defender su puesto, nada que ver con lo que haya representado Sada por aquí. Entender de una vez por todas que nada le vendrá dado, que el nombre te vale mientras dure la presentación y poco más, que allí impera la ley de la selva, que nada se consigue sin esfuerzo, que (como decía aquella profesora de aquella legendaria serie televisiva) la fama cuesta, y aquí es donde te la tienes que empezar a ganar. Con sudor.

O dicho de otra manera, que lo que no te mata te hace más fuerte. Tengo para mí (parezco Paniagua) que una de las claves del éxito de nuestras selecciones (de baloncesto y de fútbol, me refiero) en estos últimos años es que nuestro deporte dejó de ser endogámico, que algunos de nuestros mejores jugadores tuvieron que salir a ganarse las lentejas al exterior, a la NBA (o a Italia, en el ya lejano caso de Garbajosa), a la Premier o a donde fuera. A unos les fue bien, a otros regular y a algunos mal pero en todos y cada uno de los casos la experiencia supuso una etapa muy importante en su proceso de maduración, de la que se benefició nuestro deporte en general y cada uno de ellos en particular. Yo no sé si Ricky jugará mucho, poco o nada en Minnesota (con el lockout a la vuelta de la esquina el comienzo no puede ser más desalentador), no sé si dará con un técnico que le entienda y que le exija o con uno que simplemente le exija (no sé si seguirá Rambis ni sé quién podría ocupar su lugar), no sé si el Ricky que nos volvamos a encontrar por aquí a la vuelta de cada verano será mejor jugador (me gustaría pensar que sí) pero de lo que sí estoy completamente seguro es de que será infinitamente más maduro como persona. Ese ya habrá sido el primer paso, tal vez un pequeño paso para Ricky pero un grandísimo paso para nuestro baloncesto (que algo así habría dicho Neil Armstrong, el de la luna, de haberse encontrado en esta misma situación…) Ojalá nos puedan devolver el espejismo.

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

será casualidad   Leave a comment

(publicado el 20 de junio de 2011)

 

Lo reconozco, me declaro total y absolutamente incapaz de entender los procesos de pensamiento de Fran Vázquez, supongo que será cosa de la edad (de la mía, me refiero). Hace dos años, o tres, o los que fueran, dijo aquello de los motivos personales y supongo que se coscó de que la cosa no satisfizo mucho al personal. Así que este año, para compensar, en vez de no dar ninguna razón ha decidido dar demasiadas: que sinecesito reposo, que si ando fastidiado de la rodilla, que si me duele esto o aquello, que si se me acaba el contrato, que si me pica el culo, que si… (no, esto último aún no lo ha dicho, pero todo se andará). Excusatio non petita, acusatio manifiesta, solía decirnos (con escaso éxito) un profesor de latín allá por nuestra más tierna infancia (tan tierna era que aún dábamos latín…)

Lo diré una vez más para que quede claro, aún a sabiendas de que el común de los mortales no compartirá mi opinión: yo considero que Fran Vázquez (o quien fuere) tiene perfecto derecho a no acudir a la selección. Esto no es un sacerdocio, o al menos yo no lo entiendo como un sacerdocio. Ahora bien, dicho lo cual también habremos de reconocer que el amigo Fran tiene una forma, digamos, peculiar de bajarse del barco, de esas que siempre dan que pensar. Y puestos a pensar el ser humano es capaz de pensar las cosas más peregrinas que imaginarse puedan, miren sin ir más lejos mi caso: yo hoy me parado a pensar (ya lo sé, no debería) y he pensado que, desde que está en el candelabro (que diría aquella), Fran Vázquez sólo ha acudido dos veces a la selección, a saber, en 2005 y en 2010; y he seguido pensando (que esto es como aquello otro, que una vez que empiezas ya no puedes parar) y he llegado a la conclusión de que en toda esta década prodigiosa de nuestro baloncesto Pau Gasol sólo ha faltado en dos ocasiones a su cita con la selección, casualmente en 2005 y en 2010. Fran ha jugado con todos los miembros de esta maravillosa generación excepto con Pau, Pau ha coincidido cientos de veces con todo dios excepto con Fran. Es decir Pau que va y caerse Fran, es caerse Pau y que a Fran le vuelvan las ganas de ir. Que yo recuerde sólo estuvieron juntos bajo el mismo techo en el inicio de la concentración previa al Mundial de 2006, aquella que Fran abandonó abruptamente pocos días más tarde pretextando una presunta lesión. Y hasta la fecha. Que será casualidad, no digo yo que no, que de casualidades está el mundo lleno, el azar es lo que tiene… pero llegados a este punto no sé yo si esto no empieza a ser ya demasiada casualidad.

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

insustancialidad   1 comment

(publicado el 16 de junio de 2011)

Cuentan (yo no lo escuché) que LeBron James, tras la derrota del pasado domingo, dijo que esos aficionados que tanto le critican tienen una vida anodina e insustancial (cielo santo, jamás pensé que pudiera manejar conceptos tan complejos): ellos se levantarán mañana y se darán cuenta de que tienen exactamente la misma vida que ayer, seguirán con sus problemas personales… Al menos en lo que a mí respecta, tiene razón: mi vida es anodina e insustancial. Tengo una familia normal y corriente, me levanto poco antes de las siete cada mañana, viajo hacinado en el transporte público para llegar a un trabajo de cuarenta horas semanales por el que gano al año menos de lo que gana él en un día, hago tareas domésticas varias, ceno (demasiado), duermo (poco), pago resignadamente mis impuestos y dedico mi escaso tiempo libre (entre otras cosas) a verle a él y a otros como él hacer cabriolas en pantalón corto, y no contento con ello a veces hasta me vengo aquí a contarlo por el mero placer de escribir. Sí, una vida completamente anodina e insustancial por la que me doy con un canto en los dientes (flojo, que no están los presupuestos como para dilapidarlos en dentistas), que digo yo que cuántos no habrá por ahí que estarían encantados si pudieran tener una insustancialidad como la mía en estos duros tiempos que nos ha tocado vivir.

Y no, por desgracia a mí de niño no me decían que fuera yo el Rey ni el Elegido ni ninguna de esas zarandajas (supongo que tampoco les di motivos para ello), a mí me decían que bien que se notaba que yo no había pasado una guerra, que algún día tendría que ganarme el pan con el sudor de mi frente, que debería labrarme un porvenir y estudiar para ser un hombre de provecho el día de mañana y demás lindezas varias que solían contarnos a las criaturas de los sesenta y/o setenta y que nosotros generalmente escuchábamos como quien oye llover. No, no me prepararon para ser rey ni elegido sino para ser un pringao (un pringao de provecho, eso sí), razón por la cual tengo la fea costumbre de vivir con los pies pegados al suelo. Por eso, desde mi condición de humilde mortal, me gustaría sugerir a su (presunta) deidad que de vez en cuando nos hiciera la caridad de bajarse un poquito a la Tierra, siquiera fuera para descubrir que hay otros mundos muy terrenales más allá (más acá) de sus mundos de yupi. Que se diera un baño de realidad (aunque le escociera), que intentara tratar a sus (casi) semejantes no como inferiores sino como iguales, que probara a tratar como iguales incluso a sus rivales y a sus compañeros de equipo y entonces, quién sabe, lo mismo sin apenas darse cuenta estaría dando ya el primer paso para llegar a ajustarse algún día ese preciado anillo… Claro que no sé yo si ciertos dioses estarán capacitados para soportar semejante sobredosis de insustancialidad.

Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

A %d blogueros les gusta esto: