el machaka   5 comments

(publicado el 31 de mayo de 2011)

Hará como treinta años que anduvo por estos pagos un legendario entrenador balompédico de origen balcánico, de nombre Vujadin y de apellido Boskov, un crack a quien se recuerda sobre todo por su florido verbo en las ruedas de prensa, todas aquellas prodigiosas afirmaciones de honda sabiduría y extraordinaria complejidad, fútbol es fútbol y gol es gol y gañar es gañar, cosas así. También por algún otro discurso un poco más elaborado (tampoco mucho, no crean); era un apasionado defensor del marcaje al hombre (en un tiempo en el que ya empezaban a ponerse de moda las zonas) y lo argumentaba más o menos del siguiente modo: si pongo al peor de los míos a anular al mejor de los suyos, entonces jugarán los diez mejores míos contra los diez peores suyos… [No, no teman, no se han confundido de blog, ahora se lo explico]

Por increíble que pueda parecer, hoy, casi tres décadas después, en una liga tan lejana y tan diferente (incluso de un deporte diferente) como es la NBA esa filosofía continúa aún de plena actualidad, es más, diría yo que nunca ha estado más vigente que ahora. Si pongo al peor de los míos a defender al mejor de los suyos, entonces conseguiré que juegen los cuatro mejores míos contra los cuatro peores suyos, argumento irreprochable donde los haya si no fuera por el pequeño detalle de que el entrenador rival acostumbra a hacer lo mismo, de tal manera que al final acaban jugando los tres regulares míos contra los tres regulares suyos. O dicho de otra manera, mírese usted casi cualquier quinteto titular NBA y comprobará que acostumbra a estar integrado por cuatro artistas y un currante, cuatro estilistas y un fajador, cuatro buenos y un machaka, permítame que lo escriba con k en flagrante atentado a las más elementales normas ortográficas que es que así queda como más rudo.

¿Cuál es la característica esencial del machaka? Pues que en contra de lo que pudiera parecer un buen machaka no nace sino que se hace; no hay niño alguno sobre la faz de la tierra que diga yo de mayor quiero ser machaka, de hecho los más reputados machakas de aquella Liga no fueron machakas siempre sino todo lo contrario, fueron tal vez un día finos estilistas, estrellas en su instituto y en su universidad, acaso soñaron también con serlo en la NBA justo antes de descubrir la cruda realidad: que eran buenos pero no tan buenos, que la cosa de las florituras se le daba mejor a otros, que si querían ganarse el sustento en la mejor Liga de baloncesto del mundo deberían reciclarse, olvidarse de filigranas, ponerse el mono de trabajo y acostumbrarse cuanto antes a manejar el cemento, tanto mejor cuanto más espeso. Y eso sí, ir creándose con el paso de los años un socorrido tirito exterior, asumir que su papel en ataque consistirá básicamente en no estorbar, en emboscarse en el lado débil (en la esquina débil, más bien) a la espera de que alguien se acuerde de él desde el atasco de la zona, recibir libre de marca (siempre estará libre de marca, por definición), levantarse y romperle los esquemas al coach rival todo a la misma vez, vaya por dios, hay que ver, con el factor machaka no había yo contado

¿Ejemplos? Pues miremos sin ir más lejos a los cuatro equipos que tuvieron a bien deleitarnos (bastante menos de lo que hubiéramos querido) en las pasadas finales de conferencia: Chicago tiene a Keith Bogans, Dallas a DeShawn Stevenson, Oklahoma a Thabo Sefolosha, Miami… No, Miami no tiene un machaka propiamente dicho, no por nada sino porque no le cabe, téngase en cuenta que el genuino machaka de libro acostumbra a bascular entre las posiciones de dos y de tres eso que aquí llamaríamos dos y medio y que allí llaman G/F, téngase en cuenta también que los Heat acostumbran a poner a Wade en el dos y a LeBron en eltres, luego no les cabe, lo más parecido vendrían a ser Joel Anthony y Udonis Haslem pero éstos son pívots, no responden al perfil habitual del machaka, son más bien otra cosa. No, no tienen machaka oficial los Heat, digamos que la cosa del machake se la reparten entre todos más o menos equitativamente y, a las pruebas me remito, parece que les va bien.

Pero vamos, que más allá de estos cuatro equipos también podemos encontrar múltiples y variopintos ejemplos de machaka en casi cualquier franquicia NBA. Por citar los que nos son más conocidos (por aquello del paisanaje), baste recordar que los Lakers tienen al ex psicópata Ron Artest (algo así como el machaka por antonomasia) y como se ve que les parecía poco este año incorporaron también a un machaka suplente, Rick Barnes, con los prodigiosos resultados que todos conocemos. Los Grizzlies cuentan con Tony Allen y hasta podrían incluir en el mismo saco a Shane Battier (si bien yo a éste lo englobaría más bien en otra subcategoría, algo así como machaka ilustrado). En cuanto a los Blazers, es bien sabido que Nate McMillan siempre busca ir un paso por delante y por eso lleva ya como dos o tres años intentando fabricarse un machaka a su imagen y semejanza en la persona de Nicolas Batum. Pero como los resultados no terminaban de convencerle (quizás porque el francés es demasiado jugador como para restringirlo a un papel tan oscuro, quizás porque puede hacer muchísimas más cosas) finalmente optó por buscarse un machaka mucho más genuino y fue a encontrarlo en la persona de Wesley Matthews, ex de los Jazz. Y así podríamos seguir hasta el infinito (y más allá) pero vamos, diría yo que con los ejemplos expuestos ya se hacen ustedes una somera idea del concepto en cuestión.

De hecho creo yo que la NBA, que ya elige un entrenador del año, un ejecutivo del año, un sexto hombre del año etc etc, debería instituir sin más dilación el premio al machaka del año. No, no me vengan con que ya existe un premio al mejor defensor porque no es lo mismo, ni de lejos, de hecho ese premio acostumbran ahora a dárselo a Dwight Howard como antes solían dárselo a Ben Wallace y aún antes a Mutombo, miran a ver quién es el que más tapones pone y le cuelgan el cartel de defensor del año sin entrar en otra consideración. Háganme el favor, oficialicen ustedes la figura del machaka, instituyan de una vez por todas ese premio al machaka del año que habrá de llevar el nombre de Trofeo Bruce Bowen en merecido homenaje al más grande machaka jamás conocido en todo el orbe planetario durante el transcurso de los siglos (y ya puestos hasta podrían crear un segundo premio al segundo mejor machaka de la temporada, éste denominado Trofeo Raja Bell otro que tal). Institucionalícenlo, den carta de naturaleza a lo que ya viene siendo una situación de hecho, asuman el machakismo como filosofía imperante, expórtenla de inmediato a media humanidad… No, a la otra media no, casi mejor no se molesten, si aquí ya vamos bastante machakados de serie, para qué más.

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Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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