tiro al Pau   Leave a comment

(publicado el 11 de mayo de 2011)

Para empezar dejémoslo claro: Pau Gasol ha estado mal, ha jugado horriblemente durante estos playoffs. Acaso sea el peor Pau que hayamos conocido jamás, o al menos (para no pecar de exagerados, para no retrotraernos hasta sus años mozos) el peor Pau que hayamos conocido en estos siete u ocho últimos años, seguro. Ya no es (o no sólo es) una cuestión de blandura, esa obsesión que les suele entrar a los yanquis aún más en estas fechas, donde estén los pachulias que se quiten los gasoles, son así, qué le vamos a hacer. Yo lo veo más como una cuestión de juego, o de no-juego, o de nula incidencia en el juego. A veces por estos pagos nos hemos quejado de lo poco que tiraba Pau en comparación con sus compañeros (así en L.A. como antes en Memphis), quizá por no entender un par de detalles: uno, que su mentalidad colectiva le lleva a dársela al compañero si éste está en mejor posición (hecho sumamente infrecuente en la NBA); y dos, que para tirártela te la tienen que dar, y para que te la den tienen que verte, y para que te vean tú te tienes que ofrecer. En estos playoffs Pau apenas se ha ofrecido, apenas se ha dejado ver, apenas ha hecho trabajar a Nowitzki en defensa lo cual le permitía a éste llegar mucho más fresco a cada ataque, resultándole aún más fácil clavártela como acostumbra una y otra vez. Si encima juegas en un equipo con un base de mentira, en el que el mejor pasador es su estrella que muy rara vez la pasa y en el que su segundo mejor pasador es el propio Pau, pues aviados vamos: ni dios le encuentra, ni él mismo se encuentra entre otras cosas porque ya ni siquiera se busca. Movilidad cero, presencia cero, incidencia en el juego cero porque apenas tenía el balón y cuando lo tenía aún peor, manos blandas, pases al vacío, tiros que antes solían entrarle pero que ahora se le iban mayoritariamente al limbo… No sé, quizás me esté quedando un balance un poco catastrófico, quizás tampoco sea para tanto, quizás el problema no sea tanto lo mal que ha estado como lo bien que solía estar, se nos malacostumbra y luego pasa lo que pasa, que ya damos por hecho que siempre va a ser así como si no fuera un ser humano, como si no tuviera derecho a fallar.

Diría yo además que en la NBA (quizás más que en cualquier otro sitio, por la propia densidad de la competición) resulta muy conveniente respetar los tiempos. Miremos por ejemplo a los Spurs, casi todos los años empezaban flojitos, pegaban el arreón tras el All Star y al final acababan como un tiro; en cambio este año lo han hecho todo al revés, empezaron como un tiro, luego fueron de más a menos y al final acabaron pegándose la gran leche ante los Grizzlies. Pues algo muy parecido podríamos decir de los Lakers en general, y sobre todo de Pau en particular: tras su verano sabático llegó a la pretemporada sobradísimo, empezó a un nivel estratosférico, recibió reconocimientos semanales y hasta mensuales y luego poco a poco se fue amodorrando en la misma medida que el equipo para finalmente llegar a esta postemporada literalmente hecho unos zorros. No sé si es cansancio físico, cansancio físico o cansancio anímico, o si es un poco de todo o si es todo a la vez. Evidentemente no es una cuestión de aptitud (que esa ya nos la conocemos de sobra) sino de actitud. Ha pasado Pau por los playoffs como por la temporada regular, más o menos con el mismo nivel de desempeño, como si no supiera (que son ya unos cuantos años sabiéndolo) que son realidades distintas, dos mundos distintos que requieren intensidades completamente distintas. Pau Gasol ha entrado en los playoffs pero me temo que este año los playoffs no han entrado en Pau. Y ahora ya es demasiado tarde, evidentemente.

Y claro está, a partir de ahí se ha levantado la veda, en USA y sus colonias de ultramar (mismamente la nuestra) ha comenzado el tiro al Pau, caza mayor como si dijéramos. Si ya le crujieron en 2008 (aún habiendo servido su llegada para meter en la final a un equipo que cuatro meses antes no había ni por dónde cogerlo), si incluso le crujieron en 2009 (en plena ruta hacia el anillo) cómo no habrían de crujirle aún mucho más en esta nefasta postemporada de 2011. Además para acabar de arreglarlo resulta que su hermano aún está, y que no es ya que aún esté sino que encima está que se sale, cuanto más avanzan los pleitos más se sale, y como quiera que los americanos (los de USA, concretamente) no deben conocer ese bello refrán español de que las comparaciones son odiosas, pues en cada partido de uno u otro se entregan a la noble tarea de ponernos la estadística comparada de ambos dos brothers, a mayor gloria del uno, a mayor escarnio del otro, que esto casi más parece aquello que cuando éramos niños solían decir nuestros abuelos, ellos van p’arriba y nosotros p’abajo, aquí más bien sería Marc va p’arriba y Pau p’abajo… ¿Pau p’abajo? A ver, señores, un poquito de por favor, que son sólo treinta años, que aún le faltarán casi dos meses para cumplir los treinta y uno, tampoco nos precipitemos, a ver si por diez partidos medio malos ya le vamos a enterrar, entiendo que para algunos la tentación debe ser muy fuerte pero sospecho que aún tendrán que aguantársela, déjenle al menos tres o cuatro años más…
Se ha llevado Pau casi todos los palos, los suyos y los de los demás que digo yo que lo mismo algún que otro palo también se merecerían: un simple vistazo al juego de los Lakers nos muestra (nos mostraba, habrá que empezar a acostumbrarse a utilizar el pasado) a un equipo adocenado que transmitía una sensación deacabamiento tanto más difícil de entender cuanto que parecían estar jugando ante algo parecido a la versión texana del IMSERSO: Kidd, Terry, Marion, Stojakovic, el propio Nowitzki tampoco es que sea ya precisamente un niño pero daba igual, los del geriátrico de Dallas parecían yogurines al lado de los de Los Ángeles. Un equipo (los Lakers, me refiero, aunque en este caso el término equipo no deje de ser un mero eufemismo) cuya indolencia defensiva resultaría ya escandalosa en temporada regular, no digamos ya en tiempo de playoffs. Y en ataque pues cómo no, entregados en cuerpo y alma al Kobesistema que ahora además la criatura tiene coartada, si Pau y los demás están como si no estuvieran pues a ver quién se atreve a decirle Kobe comparte el balón que él te contestará muy digno, total para dársela y que no la metan para eso me la juego yo que al fin y al cabo soy el bueno. Y una vez te puede sacar las castañas del fuego, y dos y hasta tres, pero llega un momento en que se agotan las castañas. Me temo que esta vez se habían agotado ya en la anterior ronda, en Nueva Orleáns.
Tiro al Pau, linchamiento mediático e internáutico y tuitero y todo lo que ustedes quieran, allá y acá y acullá… Pero no sería yo fiel a mí mismo si no les dijera que a veces es peor el remedio que la enfermedad. Cómo era aquello que decían, defiéndeme de mis amigos que de mis enemigos ya me cuido yo, algo así. Durante el tercer partido su técnico osó regañarle, por dios cómo se atreve, habrase visto tamaña aberración, y de inmediato emergió el coro patriotero (patrioterismo españolista y/o catalanista, lo mismo me da que me da lo mismo) a proclamar que Phil Jackson había perdido los papeles. Ya me chirrió (pero tampoco me sorprendió en exceso, viniendo de quien venía) el titular del Marca, a Phil Jackson le entra el pánico, pierde los papeles y descarga su frustración en Pau Gasol, pero lo que ya me dejó definitivamente los ojos a cuadros fue el titular de un medio infinitamente más serio como es La Vanguardia: Phil Jackson pierde los papeles y agrede a Pau Gasol. ¿Agrede? O sea, simplemente le pone la mano en el pecho como diciéndolevenga macho espabila de una puta vez… ¿y a eso lo llamamos agresión? Coño, pues entonces habrá que concluir que Zeljko Obradovic (por poner un ejemplo que tenemos muy reciente) agrede sistemáticamente a varios de sus jugadores en cada partido, así desde hace casi veinte años, así en Serbia, España, Italia o Grecia sin que nos conste que en ninguno de esos países se le haya puesto una sola denuncia por agresión, vamos que ni por acoso laboral siquiera. Vamos, que estos te ven agarrar a tu hijo de la mano para sacarlo del parque y lo mismo te denuncian al defensor del menor, habrá que andarse con ojo… Parece que confundimos la velocidad con el tocino, o más bien la agresión con la motivación; o dicho de otra manera, que nos la cogemos con papel de fumar, en éste como en otros órdenes de la vida. Con amigos así no me hacen falta enemigos, podría decir Pau. No sé, digo yo que entre el linchamiento mediático (incluso con peligrosas incursiones en su vida privada, en algún caso concreto) y el lameculismo mediático tendría que haber tal vez una tercera vía: elogiarle tanto como se quiera cuando lo haga bien, criticarle tanto como se quiera cuando lo haga mal y luego a ser posible dejarle en paz, no echarle la culpa al empedrao pero tampoco culparle del hundimiento del Titanic ni de la muerte de Manolete, que aún no nos consta que hubiera nacido cuando acaecieron tan trágicos eventos. Dejémosle ya en paz (me incluyo aunque afortunadamente él no sabrá de mi existencia, ni puñetera falta que le hace), dejemos que las aguas vayan volviendo poco a poco a su cauce, que me imagino que ya bastante tendrá él con lo suyo como para que aún sigamos calentándole la cabeza los demás.
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Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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