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(publicado el 18 de mayo de 2011)

 

1) Ya (dicen que) dijo Felipe II que no se puede luchar contra los elementos. Por increíble que resulte, un chubasco en Roma a media mañana puede echar por tierra una jornada televisiva de ACB a media tarde. Ahora entiendo yo lo del efecto mariposa.

2) Conversación real como la vida misma entre dos señoras ya entradas en años, escuchada ayer por la mañana en el Cercanías camino del trabajo:

– Ya ves, al final no jugó Nadal, por la lluvia y eso…
– Sí, sí que jugó, claro que jugó… 
– Ay chica pero qué me dices, pero cómo va a jugar, pero si no lo echaron… [entiéndase echaron en el sentido de televisaron]
– Sí que lo echaron pero luego, más tarde…
– Ay pero si yo no me enteré, pero no puede ser, pero cómo es posible… ¿y qué hizo?
– Perdió…
– Vamos no me digas, ay que lástima, no si ya verás tú, si al final le acabará quitando el número uno el tío ese…

Es decir: la decisión de TVE no sólo dejó sin baloncesto a unos cuantos miles de personas sino que también debió dejar sin tenis a unos cuantos cientos, asiduos espectadores de La1 que jamás se plantearían sintonizar Teledeporte (muchos ni siquiera sabrán que existe), si les ponen a Nadal se ilusionan con que gane, si se lo quitan tampoco se irán a buscarlo a cualquier otra parte. Igual que hay zapeadores compulsivos también hay seres humanos que apenas se atreven a cambiar de canal, no vaya a ser que luego quieran volver y ya no sepan dónde encontrarlo. En cualquier caso quiero creer (quiero imaginar) que en algún momento a lo largo de la tarde TVE informaría a sus sufridos espectadores de La 1 que a esa hora el tenis iba a empezar en Teledeporte, me gustaría pensar eso como me gustaría pensar que en algún momento se les hubiera ofrecido alguna puntual explicación a los aficionados al baloncesto, cómo no va a ofrecerse, seguro que se hizo y yo me lo perdí, también es casualidad, tonto estoy.

3) Si usted saca al mercado un producto y el intermediario o el minorista encargado de venderlo en lugar de lucirlo en el escaparate lo guarda arrinconado en un cajón, pues lo mismo usted va y le monta un pollo al susodicho. En cambio en este caso no nos consta que la ACB le haya montado ningún pollo a TVE, no digo que no lo haya hecho, que lo mismo lo ha hecho en un susurro para que no trascienda, sólo digo que no nos consta, al menos a mí no me consta. Claro que anda la ACB estos días como para montar pollos, instalada como está en esa especie de proceso de autofagia al que sólo le falta ya un mensaje como el de aquellas viejas películas de espías, esta asociación se autodestruirá en cinco segundos (o en cinco meses), si fuera un envase llevaría ya inscrita en el costado la fecha de caducidad. Vamos que hasta me parece estar oyendo la voz en off, ya ves, como para ocuparme de las televisiones estoy yo, como si no tuviera bastante con ocuparme de aquellos que me quieren mover la silla… O acaso pensarían que total qué más da, total a quién le importa que no se vea por la tele si para eso hemos montado nuestro ACB360, maravillosa aplicación donde las haya cuyo prodigioso funcionamiento despierta la envidia de todo el hemisferio occidental… En fin.

4) Así que en esas estamos, entre el Portela sí, el Portela no, el Portela hoy sí pero mañana no, el Portela ni sí ni no o el Portela qué sé yo; están los a favor, los en contra, los ni a favor ni en contra, los que no saben si a favor o en contra… Sabemos que Fulanito es de los nuestros, ahora ya sólo nos falta saber quiénes somos los nuestros, algo así. Interesante proceso sin duda, en el que un aspecto capital parece ser la pasta (casualmente) y un aspecto crucial de dicha pasta parece ser el pastel televisivo de los próximos años. Que está muy bien, pero que digo yo que a la hora de pensar qué hacer consigo mismos y su mismidad no estaría de más que se lo plantearan no ya en términos de pasta sino también en términos de presencia. O deno-ausencia, al menos. A día de hoy la ACB camina peligrosamente hacia la insignificancia, no pido ya que se invierta la tendencia, simplemente con que se detenga ya nos daríamos todos con un canto en los dientes.

5) O dicho de otra manera: hágase usted con un micrófono (o sucedáneo, que para el caso es lo mismo; un colador convenientemente tuneado podría bastar), échese a la calle y pregunte a (pongamos) cien conciudadanos suyos cuidadosamente escogidos al azar cuándo empiezan los playoffs (de la ACB, especifique, no vaya a ser que se confundan con alguna fase de ascenso de fútbol), qué emparejamientos hay o aún mejor, contra quien los juega el equipo de su ciudad (en su caso): si es usted de Fuenlabrada, Vitoria o Las Palmas aún tendrá cierto éxito, si es de Valencia, Málaga o Bilbao tal vez encontrará a alguien que se lo sepa, si es de Madrid o Barcelona no le contestará ni el tato (sea quien sea ese señor). Y si es de cualquier otra ciudad entonces ya no digamos, probablemente no habrá nadie que sepa de qué demonios les está usted hablando. Pero no desesperemos, que de todos es sabido que una situación por muy mal que esté siempre es susceptible de empeorar: de verdad se lo digo, si seguimos así llegará el día en que ni dios sepa que existe la ACB (de hecho ya hay muchos que tampoco lo saben a día de hoy), en que pregunte usted por los playoffs de baloncesto y le digan ah, sí, baloncesto, me acuerdo yo que antes había de eso por aquí pero luego lo quitaron, ahora ya sólo se juega en USA… A este paso acabaremos siendo una rareza como el béisbol o el fútbol americano, uno de esos típicos deportes yanquis que más allá de sus fronteras apenas los juegan cuatro friquis. ¿Exagero? Me gustaría pensar que sí…

6) En tales circunstancias ya sólo faltaba la aparición de uno de nuestros demonios familiares para echar todavía un poco más de leña al fuego. Sí, claro que en términos de audiencias no podemos competir contra Nadal, tan claro como que esos mismos dos millones de Teledeporte bien podrían haber sido el doble si el Nadal-Djokovic de esta semana se hubiese visto en La 1 como estaba previsto en un principio (y si aún le queda alguna duda, le invito a que lea nuevamente el punto 2 de este post). Pero claro, al final hay que llevar una vez más el tema al cambio del sistema de competición como si fuera esa la causa de todos los males, la madre de todos los corderos. Cambien el sistema de competición, precioso eufemismo para no tener que decir (una vez más) supriman ustedes los playoffs, limítense a una liga a doble vuelta como la fútbol, pasión de multitudes, y entonces ya verán como todo dios les hace caso… O no. ¿Se ha parado usted a pensar que si este año han tenido algo de emoción las últimas jornadas de la Regular ello ha sido precisamente porque después había playoffs, porque había equipos que aún podían pelear por meterse o por mejorar su posición de cara a las eliminatorias finales? ¿Se ha parado usted a pensar que si no existieran los playoffs todas estas últimas jornadas no habrían tenido ningún sentido, que la Liga habría estado completamente decidida desde hace un mes, completamente sentenciada desde hace dos meses? Opinar es gratis, opinar sin tener ni la menor idea de lo que se opina es aún más gratis (si lo sabré yo). Pero que encima te paguen (sospecho que bien) por ello debe ser ya la hostia, con perdón…

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Publicado noviembre 2, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

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