Archivo para noviembre 3, 2012

oscurantismo   Leave a comment

(publicado el 3 de octubre de 2011)

¿No les quedó una sensación como de que faltaba algo? La Supercopa, que durante algún tiempo nos fue ofrecida en el interior de un pretencioso envoltorio llamado Showtime ACB, tradicionalmente consistía en dos semifinales el viernes y una final el sábado, antes de la cual solían disputarse el concurso de triples y el de mates. En cambio esta vez no hubo más concurso de triples que el que se montó Navarro consigo mismo en pleno partido, no hubo más concurso de mates que esa especie de sucedáneo light con participantes amateur que se debieron inventar para el descanso (y que apenas pudimos intuir de refilón mientras se nos mostraban otros contenidos), tal vez para dar salida entre el público al remanente de dieces que les hubieran sobrado de ediciones anteriores. Y ya está, y pare usted de contar…

A ver, que tampoco es que me pillara por sorpresa (o no del todo, al menos), que algo ya venía yo intuyendo al constatar que en los días previos no había aparecido lista alguna de participantes: una de dos, o no va a haber concursos o los estarán preparando en secreto para que no nos los esperemos y nos hagan más ilusión… Ganó la opción A, evidentemente. Que a ver, entiéndanme, que tampoco es que los eche especialmente de menos, quien tenga la mala costumbre de leerme desde hace tiempo sabe que no suelo ser yo muy concursero que digamos, sabe que mis sensaciones ante (por ejemplo) el All Star Weekend de la NBA fueron evolucionando con el paso de los años del entusiasmo al hastío, del hastío a la más absoluta indiferencia. Que me dejan frío, vamos, salvo en momentos muy puntuales o en circunstancias excepcionales. No, nos los echo especialmente de menos… pero eso no significa que lo entienda.

Es decir, entiendo el fondo pero no la forma. Entiendo que la ACB, visto el decaimiento y la monotonía en que habían ido cayendo estos concursos año tras año, haya decidido finalmente dejar de organizarlos. Lo entiendo y hasta en buena medida lo comparto. Lo que ya no entiendo ni comparto es el oscurantismo. A finales de la década de los noventa la NBA decidió suprimir su concurso de mates y lo hizo con luz y taquígrafos, comunicaciones por doquier, ruedas de prensa, declaraciones públicas, miren señores esto es lo que hay, los concursos de mates ya no son lo que eran así que hemos decidido dejar de hacerlos, quién sabe, quizás en un futuro… Y dicho y hecho, y tal vez aquella supresión (y la eclosión de Vince Carter, también) fue la que le permitió volver con tanta fuerza en el 2000. Un paso atrás para luego dar dos adelante, como si dijéramos. En cambio la ACB ha eliminado los triples y los mates no diré que con premeditación y alevosía pero sí desde luego con una buena dosis de nocturnidad; chssss, calla, no digas nada, que no se enteren, a ver si no se dan cuenta… Ha suprimido los concursos como si se avergonzara de ello, como si dicha supresión supusiera una derrota (quizá porque fectivamente lo sientan así). Disimulando, haciéndose el loco, sin molestarse en dar ni tan siquiera una mínima explicación (o acaso sí y yo no me haya enterado, que también podría ser) entre otras cosas porque tampoco parece que nadie les haya pedido esa misma explicación.

No, yo no lo veo como una derrota pero sí en cierto modo como la constatación de un fracaso. Aquí en su día intentamos importar al cien por cien el modelo americano sin reparar en que el estilo lúdico-festivo de allí no siempre encaja con el estilo un tanto más competitivo que nos gastamos por aquí. Allí el All Star Weekend es el eje alrededor del cual gira toda la temporada, aquí el Partido de las Estrellas (una vez pasada la novedad) se convirtió muy pronto en un incordio, nunca acabamos de saber dónde, cuándo y cómo ponerlo, qué demonios hacer con él: que si norte contra sur, que si españoles contra extranjeros, que si equipo azul contra equipo naranja, que si ACB contra Lega (en aquel intento de organización conjunta hispano-italiana que tampoco prosperó). Un día se apagó, se murió de puro viejo pero al menos le sobrevivieron los triples y los mates, nos los llevamos a la pretemporada, los juntamos con la Supercopa y lo envolvemos todo de showtime para la ocasión… Pues tampoco. La Supercopa aún sigue (más o menos) viva, los concursos se fueron en silencio. No los echo de menos (o acaso sí al bigote de Walter Sczerbiak en la mesa de jueces, convertido ya a estas alturas en una verdadera institución) pero eso no es lo peor, lo peor es que nadie pareció echarlos de menos, nadie pareció percatarse de su ausencia, ni siquiera los más propensos a disfrutar con estas cabriolas y piruetas en cuanto se les presenta la ocasión. No es ya que no existieran sino que fue como si nunca hubieran existido, como si al borrarlos también se nos hubiera borrado su memoria. Todo un síntoma.

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

Estudiantes de la plata   Leave a comment

(publicado el 29 de septiembre de 2011)

 

Anda un tanto revuelto el personal en esta pretemporada (ya casi temporada a estas horas) con la cosa de las nuevas equipaciones que tendrán a bien lucir algunos equipos acebé o sea endesa por esas canchas de dios, con mención especial para las diseñadas por cierta marca china de cuyo nombre no quiero acordarme más que nada por no hacerle publicidad gratuita, que bastante le estamos haciendo ya. Nada nuevo bajo el sol, en realidad: los unos se empeñan en diseñar camisetas tanto mejor cuanto más novedosas sean con la dudosa finalidad de revolucionar el mercado e incrementar las ventas, los otros (o sea, nosotros) por lo general preferimos que nuestros equipos vistan más o menos como han vestido toda la vida de dios: que si estas rayas nos las han puesto demasiado anchas, que si estas otras demasiado estrechas, que a ver por qué nos ponen rayas donde tendría que haber franja, que a ver por qué ese color tan hortera, que si esto más bien parece un pijama, que… De todo esto y más hemos tenido en estos últimos meses, pero me van a permitir que al menos por el momento me limite a la que más cerca me pilla, lo que viene siendo el Estu, que para esta nueva temporada nos presentará un uniforme titular azul oscuro casi negro (hasta ahí todo normal) y un uniforme suplente gris clarito casi blanco… ¿¡¡¡blanco!!!?

A ver, no desparramemos, tampoco nos volvamos locos, no es blanco aunque pueda parecerlo, de hecho ni siquiera es gris stricto sensu (signifique eso lo que signifique) sino plateado, toma ya matiz. Es el problema que tenemos los aficionados del sexo masculino (salvo honrosas excepciones que confirman la regla), que por lo general no hemos sido educados para semejante nivel de discriminación cromática. Tome usted (si es como yo) por ejemplo algo azul y si le preguntan de qué color es dirá que es azul, punto, y si ya le piden que entre en detalles dirá tal vez que es azul claro u oscuro, o azul más claro que oscuro o azul más oscuro que claro, qué sé yo. Pero conozco en cambio otros seres humanos (generalmente del sexo femenino, aunque también en esto hay excepciones) plenamente capaces de diferenciar entre azul celeste, azul cielo, azul añil, azul eléctrico, azul marino, azul pavo, azul prusia, azul cobalto, azul tierra (¿?), azul azafata, azul carolina, azul… Y con el blanco tres cuartos de lo mismo, tú ves algo blanco y dices es blanco, ya está, cómo va a haber matices, cómo va a haber un blanco claro o un blanco oscuro, el siguiente escalón ya debería ser el gris… Hasta ese día en que vas con tu chica al Zara o al Mango o a cualesquiera otros antros de perversión y de repente te suelta que ese trapito que ha estado probándose es blanco roto, que tú le dices ¿blanco roto? pero qué dices de roto, pero míralo, si está perfecto, si no se le ha salido ni un pespunte siquiera… Y entonces va y te te lo explica y tú asientes resignado aunque en tu fuero interno lo sigas viendo blanco o gris muy pálido si acaso, pues vale, pues blanco roto, tonto estoy, cómo no me había dado cuenta. Somos así, qué le vamos a hacer, hay ciertas limitaciones contra las que no merece la pena luchar.

Y como somos así, algún significativo sector de la fanaticada estudiantil anda un tanto de los nervios en estos días sólo de pensar que sus criaturas puedan presentarse en (pongamos por caso) el Palau Blaugrana todos vestiditos de blanco; es decir, de lo que a ellos les parece blanco pero que no lo es, es plata, por ahí les dicen ya Estudiantes de la plata cada vez que se la enfundan cual si del futbolero equipo porteño (o de los alrededores) se tratara. Desdramaticemos, por favor, no nos rasguemos las vestiduras (nunca mejor dicho) por tan poca cosa que bastantes traumas nos trae ya la vida en estos días como para hacernos cruces por semejante nimiedad. Y ya puestos tengamos también en cuenta que el espectro cromático tampoco es que ofrezca muchas otras opciones sobre todo si nos atenemos a lo declarado por el responsable de marketing estudiantil (que haberlo haylo, aunque no siempre lo parezca); al parecer la ACB obliga a sus equipos a presentar dos uniformes (lógicamente) debiendo ser uno claro y otro oscuro, y ambos a su vez de diferente color. Es decir, quedaría así descartada la opción preferida por toda la parroquia, uno azul oscuro y el otro azul celeste, ya que se incumpliría lo del diferente color; y quedaría así descartada la opción de que el segundo uniforme fuera (por ejemplo) rojo ya que serían ambos oscuros. Si tu primer uniforme es azul celeste (como sucedió algún año) tendrás una amplia gama de oscuros para escoger el segundo, pero si tu primer uniforme es azul oscuro (como este año, como casi siempre, como debería serlo siempre) para escoger el segundo tienes un problema, sobre todo si tienes prohibido el blanco: o recurres al habitual amarillo (que ya está muy visto por estos pagos), o te tiras al rosa como al parecer ha hecho el Baskonia (y no quiero ni pensar la que se habría liado) o a ver qué haces. Reconozcámoslo, el gris plateado era una opción, y a mí (que no soy de hacerme cruces por casi nada, y menos a estas alturas de mi vida) no me parece que fuera en absoluto la peor opción.

A los más jóvenes aficionados estudiantiles les sorprenderá saber que el primer Estudiantes que yo conocí vestía camiseta azul y pantalón blanco. Sí, blanco. Que a mí particularmente no me gustaba por una mera cuestión estética, porque siempre he preferido los uniformes de un solo color pero que así era, busquen por ahí alguna imagen si no se lo creen. Es más, en aquellos tiempos (los sesenta, los setenta) el Barça de baloncesto vestía camiseta azulgrana y pantalón blanco (sí, blanco) y no me consta que nadie en la Rambla de Canaletas se cortara las venas por ello. Si hasta recuerdo haber llegado a ver al Barça de fútbol vistiendo camiseta blanca (sí, blanca) como segunda equipación… Eran otros tiempos evidentemente, hoy no podrían llevar blanco ni el dorsal, vamos que ni el logo del patrocinador siquiera. Somos todos más papistas que el papa (que también suele ir de blanco), a este paso cualquier año de estos el Atlético de Madrid acabará cambiando el rojiblanco por el rojigrís (gris tirando a oscuro) no vaya a ser que le confundan con el enemigo. No sé, yo creo que en esta como tantas otras circunstancias de la vida deberíamos tener un poco de sentido común, tampoco mucho, con una pizca sería más que suficiente. Todos tenemos más o menos claro cómo queremos que vistan nuestros equipos, todos sabemos que hay barreras que no se deberían traspasar pero una cosa es eso y otra crear más barreras, poner también barreras donde nunca las hubo. Tengámoslo claro, el color plata no es blanco, es plata. Aunque no todos estemos capacitados para distinguirlo.

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

el más grande   Leave a comment

(publicado el 28 de septiembre de 2011)

Muy pocos jugadores habrá a los que yo haya admirado más que a Arvydas Sabonis. Y si lo restrinjo a su posición aún diría más, no habrá ni un solo cénter al que haya yo admirado más. Igual tal vez, igual puede que haya admirado a Hakeem Olajuwon y su prodigioso juego de pies, acaso a Pau por una mera cuestión de paisanaje… Igual tal vez pero más es imposible. Las nuevas generaciones, quienes jamás le conocieron o sólo le conocieron en su ocaso probablemente pensarán que exagero, supongo que por más que lo intentara difícilmente podría yo explicarles lo grande que fue este tío (más allá de la mera evidencia física), todo lo que en su día representó y aún hoy pueda representar para nuestro deporte. No sé, tal vez tendría yo que utilizar una fórmula como aquella que empleó Dino Radja cuando él llevaba ya años en Boston y Sabonis acababa de llegar a Portland, créanme, ustedes alucinan con lo que es pero no tienen ni la menor idea de lo que fue, si lo que ven ya les parece asombroso no podrían ni tan siquiera imaginarse lo que se perdieron. No, nunca sabrán lo que supuso aquella aparición a comienzos de los ochenta, un tipo del tamaño de Tkatchenko pero perfectamente coordinado, puro base en un cuerpo inmenso de pívot, tan dominador absoluto hacia dentro como de dentro hacia fuera, amo y señor de todo partido que jugara, así viniera de rojo URSS o de verde Kaunas tanto daba, daba gloria verle, bien supimos entonces que él sería el primero en romper el irrompible telón de acero, bien que lo habría hecho añicos si no se hubiera roto él antes. Del todo a la nada, de ser el zar a parecer casi acabado cuando aún era poco más que un crío, llegamos a pensar que ya no volveríamos a verle y casi no dimos crédito cuando renació de sus cenizas en Seúl 88, nunca antes ni después un oro olímpico dependió tan claramente de un solo nombre, de un solo apellido. Vuelta a romperse, vuelta a la convalecencia, vuelta a irse al garete todos aquellos planes de futuro, un día el Fórum Valladolid le rescató cuando ya nadie daba un duro por él y aquello fue como empezar una nueva vida, un nuevo Sabonis casi sin piernas pero con la misma o tal vez más inteligencia, con muchísima más madurez. Llevó a los pucelanos a cotas jamás imaginadas, llevó a los lituanos a aquella primera medalla olímpica que prefirió celebrar antes incluso de que se la pusieran, llevó al Madrid a soñar y por fin ganar la Euroliga y finalmente descubrió que aquella lejana puerta de la NBA que parecía estar cerrada en realidad no lo estaba, sólo estaba entornada, el pestillo no lo habían echado todavía. Miren que de entrada le metieron entre algodones pero a la larga dio igual, allá en Oregon no salían de su asombro, aquellos Jail Blazers parecían casi dos equipos diferentes en función de que él estuviera o no en cancha, le fueron rodeando de compañeros tan exuberantes como descerebrados pero tanto dio, él siguió empeñado en sentar cátedra año tras año, mes tras mes, noche tras noche. Créanme, en USA saben lo que vieron pero jamás sabrán lo que se perdieron, saben lo que fue pero jamás sabrán lo que pudo haber sido y no fue. Las nuevas generaciones tampoco, le verían hace unos días como le vimos todos, repartiendo premios, entregando a Nesterovic el testigo del Eurobasket, saben bien que fue grande pero nunca llegarán a saber cuán grande fue. Tenía buen aspecto, quién nos lo iba a decir entonces que en apenas nueve días su corazón se le iba a parar, tras cuarentaiséis años bombeando ininterrumpidamente sangre a un cuerpo tan enorme se ve que necesitaba tomarse un descanso. Sólo eso, un pequeño descanso, que como broma digo yo que ya está bien: que aún le queda mucho por disfrutar de su Zalgiris, que aún le habrán de quedar muchas piezas por cazar, muchas pachangas baloncesteras por jugar, muchos paseos por su playa de Torremolinos, mucho orgullo que sentir viendo jugar a sus hijos. Que aún le habrá de quedar mucha, muchísima vida por vivir. Fuerza, Sabas.

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en Euroliga, NBA, preHistoria, selecciones

Singler   Leave a comment

(publicado el 26 de septiembre de 2011)

 

No ha sido un (final de) verano fácil. Entre unas cosas y otras, entre el Eurobasket, el Preolímpico de las Américas, el interludio vacacional y el cuelgue que parece afectar a esta Comunidad desde hace algunas semanas, pues como que se me fueron quedando en el tintero (en el teclado) un montón de historias que acaso cuando las empecé tuvieran algo de sentido pero que ya a estas alturas ni siquiera eso tienen… pese a lo cual aún me aventuraré a darles la vara con alguna de ellas. Con algún fichaje de relumbrón, por ejemplo. Y es que no hice yo más que escribir aquello de que afortunadamente nuestros equipos ACB no estaban yendo a pescar al lockout NBA y de inmediato fue como si unos cuantos se dieran por aludidos, allá que se fueron a tirarse al barro a ver qué podían pescar en semejante lodo. Y de entre todos ellos reconozco me llamó particularmente la atención el caso del Lucentum (¿sigue siendo Meridiano?) Alicante, extraño equipo que pasó de la nada al todo, de estar casi al borde de la desaparición a ponerse a fichar que daba gloria verlo, concurso de acreedores mediante. Bueno, pues ahí donde le ven el susodicho Lucentum tuvo a bien epatarnos con la adquisición de un pedazo de jugador NBA que paradójicamente aún no ha jugado ni un sólo segundo en NBA pero que si usted es un asiduo lector de este blog (incluso de los posts dedicados a la NCAA, que ya tendría mérito) no le habría de resultar en absoluto desconocido: Kyle Singler.

Como me da pereza explicarles de nuevo quién es Kyle Singler (cada vez son más las cosas que me dan pereza, debo estar envejeciendo), casi prefiero copiarles lo que fui escribiendo a lo largo de estos años acerca de un jugador a quien les presentaba en la temporada 2007/2008 como un (presunto) fenómeno recién llegado a la Universidad de Duke. ¿Cómo le fue? Mejor me remito a lo que les conté un par de años después, en marzo de 2010: …el alero Kyle Singler, que está llevando una carrera universitaria, digamos, paradójica, no de menos a más como sería lo lógico sino de más a menos, no evolucionando sino involucionando (o será que yo lo miro con malos ojos): en el primer año fue la repera, en el segundo estuvo bien y en este tercero ha ido perdiendo paulatinamente peso en el equipo, hasta el punto de que ahora el jugador de referencia de estos Blue Devils ya no parece él sino su base, el sénior Jon Scheyer… Unas semanas más tarde Duke se metió en la Final Four y yo seguí en mis trece: Kyle Singler se empeñó en confirmar los recelos que me despierta, cero de nosecuántos en tiros para un tío que tiene (o tenía) muchísima calidad (la mostró estos pasados años, puedo asegurárselo) pero sólo la saca a relucir con cuentagotas… Faltaría más, apenas unos días después Duke se proclamó campeón universitario (histórica final ante la no menos histórica Butler), Singler fue nombrado MVP y yo hube de envainármela discretamente:Ganó Duke (…) para reivindicar finalmente a Kyle Singler como verdadera estrella del Torneo (aún por encima del petardazo que pegó en su Final Regional)… Lo cual no me evitó volver con las mismas en este 2011: …Kyle Singler, con su fastuoso talento y con ese carácter que a mí sigue dejándome dudas, hay noches que te fascina y otras que te deja frío, tanto más cuanto más calienta el sol… Semanas más tarde Duke cayó en su semifinal regional ante Arizona, lo cual me evitó cualquier otra consideración ulterior.

Durante todos esos años las apuestas pre-draft situaron a Kyle Singler casi en puestos de lotería (y a veces hasta más arriba incluso) pero en llegando junio de 2011 no fueron uno ni dos sino treintaidós jugadores nada menos los que le pasaron por delante, así hasta que los Pistons se acordaron finalmente de él. Ahora bien, tampoco lo dramaticemos en exceso, tal vez en tan tardía elección pudieran influir un par de prejuicios firmemente asentados en la NBA, a saber: uno relativamente reciente, que hace que a los equipos les cueste escoger a aquellos jugadores que han completado el ciclo universitario, con el socorrido argumento de “pues tan bueno no será, si se ha tenido que tirar los cuatro años…” (sí, efectivamente, el mundo al revés); y el otro mucho más antiguo, yo vengo escuchándolo al menos desde los ochenta, según el cual los jugadores de Duke, aún por estrellas que sean, luego siempre rinden por debajo de sus expectativas cuando pasan al campo profesional. Da igual que a lo largo de estos años hayamos conocido ya unas cuantas excepciones (¿que confirman la regla?), qué sé yo, Grant Hill (lesiones al margen), Elton Brand, Carlos Boozer (también relegado en su día a la segunda ronda, por cierto), Luol Deng, ¿Shane Battier?, jugadores que aún con alguna irregularidad han logrado mantener un nivel más que decente a lo largo de sus carreras. Pero tanto da, el prejuicio está ahí firmemente asentado, te lo recuerdan a cada rato (mismamente a J.J. Redick se lo restregaron por la cara hace apenas unos meses, cuando falló aquel triple decisivo sobre la bocina en un Atlanta-Orlando de playoffs), a estas alturas ya no va a ser fácil quitárselo de la cabeza… aunque a veces se les olvide, aunque alguna vez te escojan como número 1 del draft a un jugador de Duke, acaso otra excepción que confirme la regla, dirán que al fin y al cabo Kyrie Irving sólo ha estado un año (y casi todo él lesionado, por cierto) así que no le habrá dado tiempo a empaparse del espíritu de Duke, va a ser eso…

Bien es verdad que el perfil de Singler puede recordar un poco al de algún otro Blue Devil paradigmático (en lo decepcionante, me refiero), pongamos Danny Ferry, pongamos Christian Laettner, ¿pongamos incluso a Battier? Pero a veces la decepción no viene tanto propiciada por un flojo rendimiento del jugador como por unas desmesuradas expectativas por nuestra parte. En ese sentido yo ya voy vacunado con Singler, ya me lo leyeron, clase por arrobas pero que a mí en demasiadas ocasiones me deja un poco frío… Dicho lo cual, también habré de reconocerles gustosamente que le veo mejor pinta para Alicante que para Detroit: aquí no hay prejuicios (expectativas sí, y demasiadas) y aquí se va a encontrar un juego colectivo muy parecido al que estaba acostumbrado (nada que ver con lo que luego se encontrará en la NBA) e incluso un ambiente relativamente (sólo relativamente) similar al que acostumbraba a vivir hace apenas unos meses: ciertamente es imposible igualar lo del Cameron Indoor (si alguna vez se les pone a tiro no dejen de verlo, háganme el favor), pero digo yo que algo más se le parecerá lo del Centro de Tecnificación que lo que más tarde le tocará vivir en el Palace de Auburn Hills, aún siendo éste uno de los escenarios más calientes (es decir, menos fríos) de la Liga. Su futuro allá por Michigan se me antoja relativamente complicado, su futuro (ya presente) en la Costa Blanca se me antoja un poco mejor, tanto más cuanto que parece estar integrándose a la perfección: que cuando fichas a alguien que lleva ya diez años por esos mundos de dios la cosa de la adaptación digamos que la das por hecha pero cuando fichas a una criaturilla que jamás ha salido de casa (de USA) siempre se te queda alguna duda, duda que (al menos por ahora) parece estar despejándola plenamente; digo yo que algo habrá influido también su sólida formación.

En todo caso yo no me preocuparía, no vaya a ser que al final no acabe de adaptarse simplemente porque no le dé tiempo; no vaya a ser que antes de conocer siquiera el Postiguet o Sant Joan reciba esa llamada de Joe Dumars, ¿qué pasa macho, que no te has enterado de que se ha acabado ya el lockout?, anda, anda, deja ya la playita y tira para acá que estamos esperándote como agua de mayo… Más pronto o más tarde pero todo se andará, no les quepa la menor duda, mejor será que vayan haciéndose a la idea.

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en ACB, NCAA, preHistoria

un sueño   Leave a comment

(publicado el 26 de septiembre de 2011)

 

Anoche tuve un sueño. No, no teman, no me voy a poner en plan Martin Luther King, no se trata de eso sino de un hecho meramente objetivo (todo lo objetivo que pueda ser un sueño). Anoche tuve un sueño, y no me refiero a un sueño del tipo vamos a ganar el oro en Londres 2012 (que eso lo podría soñar también de día) sino a un sueño sueño, de esos que se sueñan dormido, que tienen vida propia, que no los puedes controlar. No soy yo mucho de soñar en sueños o mejor dicho, soñar supongo que soñaré como todo dios pero casi nunca recuerdo lo que sueño. Esta vez sí (quizás el hecho de haberme despertado sobresaltado a las cuatro de la mañana haya tenido algo que ver), y por una vez y sin que sirva de precedente me temo que voy a compartirlo con ustedes. Si su primera reacción tras leer esto ha sido y a mí qué coño me importa lo que este tío sueñe no se preocupe, no hace falta que siga leyendo, no se lo tendré en cuenta, de hecho creo que yo tampoco seguiría si fuera usted.

Anoche soñé que jugábamos (nuestra selección, me refiero) contra Serbia y que Bodiroga nos estaba cosiendo a canastas, nos las estaba clavando de todos los colores. Lo cual no tendría nada de particular si no fuera por dos pequeños detalles: que Bodiroga hace ya unos cuantos años que se retiró y que se trataba de un partido de baloncesto femenino. No, no era que Bodiroga se hubiera cambiado de sexo, era un tío entre tías allí plantificado en medio de la zona, haciendo valer su estatura, metiéndonoslas todas desde debajo. Vamos, como si de repente y sin previo aviso la FIBA hubiera autorizado excepcionalmente un único varón (previamente retirado, eso sí) en cada equipo de mujeres, cual si de nacionalizados se tratara. Mi señora, viéndolo a mi lado en el sofá (hecho aún más improbable que el que Bodiroga juegue un partido femenino), tampoco daba crédito, que cómo era posible me decía. Pero yo tampoco sabía qué contestar, yo estaba alucinando, si es que llevan toda la vida haciendo controles de sexo a las jugadoras para asegurarse de que no se les cuele un jugador y ahora en cambio permiten que haya un tío por equipo, a ver qué sentido tiene. Pero no era eso lo peor, lo peor era que mientras yo veía el partido y contestaba a mi señora estaba ya empezando a redactar mentalmente el post que luego escribiría aquí, en este mismo blog, algo así como: si ésta es la nueva reglamentación habrá que plantearse algunos cambios, si Bodiroga puede jugar con la selección femenina de Serbia no deberíamos nosotros quedarnos atrás; empecemos desde ya a sondear a Gasol para cuando se retire, eso siempre y cuando la norma de la FIBA no sea aún más restrictiva y permita sólo la participación de jugadores cuyo apellido acabe por la letra A (lo cual explicaría la elección de Bodiroga) para así mantener la homogeneidad y la femineidad de las alineaciones, en cuyo caso tal vez no podríamos contar con Pau (salvo que le convenciéramos para cambiarse de nombre) pero sí que podríamos recurrir casi de inmediato a Garbajosa… En éstas andaba yo, no sé si aún redactando mentalmente o ya tecleándolo, cuando semejante esfuerzo neurológico me forzó finalmente a abrir los ojos.

Segundos más tarde echaba yo la correspondiente meada, me iba espabilando (poco) y mientras intentaba a duras penas separar el sueño de la realidad el sopor iba poco a poco dejando espacio a la preocupación: ¿estará yendo mi afición/adicción al baloncesto demasiado lejos? ¿estará llegando demasiado lejos mi vinculación con este blog? ¿me estaré enajenando? (lo mismo usted ya se había dado cuenta) ¿habré de tomar medidas profilácticas y/o terapéuticas para preservar mi delicado equilibrio psicológico (o lo que quede de él)? Ya les iré informando si aparecen nuevos síntomas…

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en preHistoria, varios

eurodelirios   Leave a comment

(publicado el 22 de septiembre de 2011)

 

Una sucesión de chorradas varias para ir plegando las velas de este Eurobasket, que creo yo que por este año ya está bien:

– Allá por las semifinales elaboré yo ya mentalmente mi quinteto ideal del Torneo, compuesto por Parker, McCalebb, Navarro, Kirilenko y Pau Gasol. Ya, no es que tenga mucho mérito, de hecho la FIBA me lo copio enterito… así que ya puestos elaboré también el que sería mi segundo mejor quinteto del Torneo (que ese no me consta que la FIBA me lo haya copiado aún), compuesto por Shved (¿soy el único al que le encanta este chaval?), Kalnietis, Batum (otra debilidad), Pero Antic y por supuesto Marc Gasol. Está bien, ya lo sé, sobredosis de bases así en este quinteto como en el otro pero es que no he encontrado otra manera de encajarlos, qué le vamos a hacer.

– Más allá de Serbia, más allá de Turquía, más allá de la Alemania de Nowitzki, más allá incluso de Italia (que por mucho nombre que tuviera, digo yo que viniendo de donde venía tampoco cabía esperar mucho más), el gran fracaso de este Torneo se llama Croacia. Con todo su Tomic, su Barac, su Andric, su Bogdanovic, su Popovic, su sempiterno Marko Tomas, su… Venían por (el que parecía) el lado fácil del cuadro, cayeron con todo el equipo ante Macedonia y luego ya ni olieron la posibilidad de clasificarse para la segunda fase siquiera. Al menos su futuro tiene muy buena pinta, con brillantes herederos como Dario Saric y Mario Herzonja… que a este paso no se van a encontrar nada para heredar.

– Dicen (y suele ser verdad) que para ganar finales tienes que perderlas primero. En cierto modo Francia el domingo dio ese primer paso, pagó un tributo que muchos otros también tuvieron que pagar. Los nuestros sin ir más lejos, esta misma generación que hoy tan felices nos hace fue convenientemente apalizada por Lituania en la Final del Eurobasket de Suecia 2003, aunque a estas alturas ya casi nadie lo recuerde. Entonces se nos cayó el alma a los pies, hoy sabemos que aquello sólo fue un peaje, que de alguna manera estaba escrito, que tal vez tuviera que suceder así.

– Una compañera de trabajo me comentaba la incomprensión de su hija mientras escuchaba la narración televisiva de la Final: ¿De Colo? ¿Pero cómo que De Coló? Pero vamos a ver, si son todos negros… ¿y justo el único que no es negro es de coló? Están locos estos franceses

– Le quitas a Papaloukas, Diamantidis, Spanoulis y Schortsanitis y la selección griega se nos queda casi como el país, en quiebra; viviendo aún de Fotsis, Bourousis o Zisis, confiando a duras penas en Calathes e incorporando estrellas de segundo nivel (me lo perdonen en Bilbao) como Vasileiadis o Mavroeidis. Al menos tienen un clavo ardiendo al que agarrarse para el futuro, ese Papanikolaou que nos viene fascinando ya desde categorías inferiores. Poca cosa pero al menos les dio para arañar el Preolímpico, no parece que todos pueden decir lo mismo.

– Los serbios, por ejemplo. Pero esta vez no pretendo yo hacer leña del árbol caído (ni aunque se llame Teodosic) sino ofrecerles una coartada: ¿cómo es posible que un equipo que pierde su eliminatoria de cuartos de final a las diez de la noche tenga que jugarse su ser o no ser olímpico a las dos de la tarde del día siguiente? Lo diré una vez más, cuando hay un día de por medio no pasa nada pero cuando juegas de un día para otro es muy diferente haber jugado por la tarde a haberlo hecho por la noche (tanto más si al día siguiente juegas a mediodía), es la diferencia entre descansar o no, entre dormir más o menos plácidamente o tirarte casi toda la noche en vela. A los lituanos ya les pasó, ya confesaron que apenas pudieron pegar ojo aquella noche (al agotamiento físico y psíquico súmese además en este caso el agotamiento anímico por aquello de haber fallado a su gente), sólo su determinación y el apoyo de su público (y la habitual desidia eslovena, también) les permitió salvar los muebles. Los serbios en cambio llegaron tarde, no pude ver el Serbia-Grecia pero por lo que parece concedieron todo el primer cuarto; cuando por fin se despertaron ya fue demasiado tarde.

– Dokuzovski. Marin Dokuzovski. Nos hemos pasado varios días glosando las virtudes de McCalebb, Ilievski o Antic como si eso fuera todo, como si un equipo como el macedonio que juega tan bien y que optimiza de esa manera sus escasos y atípicos recursos no hubiera de tener un pedazo de entrenador detrás. Marin Dokuzovski, no tenía yo el placer, procuraré no olvidarlo a partir de ahora.

– Lo crean o no, hubo en este Eurobasket un equipo que ni siquiera se clasificó para Cuartos pero que a mí me habría dado un pánico terrible encontrármelo en Cuartos: Georgia. Sí, no me ponga esa cara, Georgia. Vi a comienzos del Campeonato un Georgia-Rusia y hasta estuve tentado de escribir un post al respecto: jugó Georgia aquel partido como si fuera algo más que un partido, posiblemente porque para ellos jugar contra Rusia sea efectivamente algo más que un partido. Con su grancanario Marquez Haynes y con su Skita y todo lo que ustedes quieran, pero con un juego interior que aquello más que un equipo parecía el club de la lucha, capitaneado por un tipo del que ya les he hablado alguna que otra vez y cuyo estilo de juego (llamémoslo así) merecería no ya un post sino casi un libro entero: Zaza Pachulia. No digo yo que en un supuesto cruce no les hubiéramos ganado, probablemente sí porque en baloncesto estamos a años luz, lo de éstos es más bien otra cosa. Pero nos habría quedado de recuerdo tal repertorio de hematomas y magulladuras que no sé yo cómo habríamos afrontado luego la semifinal…

– Con las cosas turbias (llámese corrupción, llámese dopaje, llámese lo que se quiera) me pasa como con los icebergs: probablemente sólo vemos el diez por ciento de lo que hay en realidad, el noventa por ciento restante permanece sumergido bajo las aguas. No me gusta un pelo esa historia que medio nos contaron entre dientes (entre otras cosas gracias a los profundos esfuerzos de la FIBA por mantenerla entre tinieblas), de un presunto agente griego con presuntos vínculos con la Federación de su país, que presuntamentehabría intentado sobornar a un par de árbitros, uno alemán y otro nuestro, en momentos puntuales del Eurobasket. Cuentan además que el presunto lince se confundió, creyendo llamar a Pérez Pérez llamópresuntamente a Pérez Niz (que no figuraba entre los árbitros del Torneo, razón por la cual a estas horas aún no habrá salido de su asombro), cuentan que hasta llamó presuntamente a la señora de Pérez Pérez (¿de dónde sacaría el teléfono?) ofreciéndole presuntas vacaciones pagadas a la par que otras presuntas dádivas y estipendios, todo un presunto crack el colega, todo muy presunto por supuesto (por cierto, presunto esjamón en portugués, no viene a cuento pero me apetecía escribirlo, será que tengo hambre) pero insisto, qué quieren que les diga, a mí tanta presunción no me gusta un pelo.

– Se quejaba Messina hace un año (cuando aún tenía responsabilidades como entrenador en este continente) de que los Campeonatos Europeos y Mundiales fueran ya todos en septiembre, reivindicaba que se volviera a aquella vieja costumbre (que imperó hasta finales del siglo pasado) de hacerlos en junio. Por lo que parece la FIBA está dispuesta a darle la razón. El próximo Eurobasket de Eslovenia será… aún más tarde, del 4 al 22 de septiembre de 2013. Vamos que de seguir así el próximo será en octubre, el siguiente en noviembre, a este paso acabarán llegando a junio pero por el otro lado, todo se andará…

– Y ya nada más… Bueno, sí: que espero que ahora que ya ha acabado el Eurobasket le arreglen por fin a Marc esa gotera del salón que le está estropeando el techo y el parquet. Y espero también (ya puestos) que a estas alturas el pavo del Galaxy haya recogido ya los pétalos, que ya le vale (anda que si le monto yo una así a mi señora por nuestro aniversario, ya es que hasta me parece estar oyéndola: ¿Pero tú estás tonto? ¿Pero tú has visto cómo lo has puesto todo? ¡Pues luego te va a tocar a ti barrerlo, que lo sepas!). Con mi agradecimiento infinito a los patrocinadores por haber confiado en el baloncesto, me atrevería humildemente a solicitarles para la próxima vez un poquito más de variedad: que se gasten lo mismo si así lo quieren, pero que en vez de hacer un solo anuncio caro hagan cuatro o cinco mucho más baratos (un poco a la manera de Bankia) con el fin de que no tengamos que ver necesariamente la misma publicidad en todos y cada uno de los tiempos muertos de todos y cada uno de los partidos, no vaya a ser que al final acabemos enfermando (de hecho hasta puede que hayamos enfermado ya). Gracias anticipadas.

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

a propósito de Scariolo   Leave a comment

(publicado el 20 de septiembre de 2011)

Durante buena parte del Eurobasket he intentado (y a ratos hasta lo he conseguido) desmarcarme un poco del linchamiento al que entre todos hemos sometido al seleccionador. No les voy a engañar, tampoco es que sea santo de mi devoción, hay por ahí unos cuantos técnicos que me gustan más (incluso mucho más) que Sergio Scariolo. Pero reconozco que no acabo de sentirme a gusto en medio de toda esta crucifixión pública, como si todo lo malo que le sucede a nuestra selección fuera por culpa de Scariolo, como si todo lo (mucho) bueno fuera a pesar de Scariolo. Me molestan los radicalismos, los blancos o negros, me molestan sobre todo esas críticas que empiezan siempre con la frase “con la de buenos entrenadores que tenemos en España…“, o bien aquella otra de “anda que no habrá entrenadores en este país como para tener que…” Francamente no sé qué demonios tiene que ver la nacionalidad en todo esto: en Rusia o Brasil (por poner dos señalados ejemplos) también habrá buenos entrenadores y no creo yo que a Blatt o a Magnano (o antes a Monsalve) se los estén tirando a la cara a cada rato. Los ingleses inventaron el fútbol y ello no les impide tener un seleccionador italiano (y antes otro sueco) para dicha disciplina, a ver por qué nosotros que no inventamos nada no vamos a poder tener un seleccionador italiano también en baloncesto. Ya hace casi treinta años se linchó aquí a un seleccionador español de fútbol (tras un Mundial pavoroso), de repente convertido en sospechoso porque pese a tener la nacionalidad española había nacido en Uruguay. Vamos a ver, Scariolo lleva entrenando en este país desde antes de que acabara el siglo pasado, su mujer y sus hijos son de aquí, habla castellano mejor que usted y que yo, no mezclemos churras con merinas, no utilicemos argumentos (con perdón) ligeramente fascistoides como si con los argumentos meramente baloncestísticos no tuviéramos ya más que suficiente. ¿Cómo era aquello de que no se es de donde se nace sino de donde se pace? Para mí al menos Scariolo es ya uno más de los nuestros. Y aunque no lo fuera.

Supongo que a poco que fuéramos capaces de destrascendentalizar (pedazo de verbo) el tema llegaríamos a la conclusión de que Scariolo es al fin y al cabo un ser humano/entrenador normal, con sus defectos pero también con sus virtudes. A mí por ejemplo me molesta que sea a veces tan rígido, tan estructurado, tan cuadriculado incluso (ya entré en detalles el pasado año por estas fechas, permítaseme que esta vez no me extienda demasiado al respecto) pero si escribo esto igualmente habré de reconocer que también supo tener la inteligencia necesaria para quitarse del medio y dar un paso al costado cuando la situación así lo requería. Nunca conoceremos del todo la intrahistoria de cómo se gestó el título europeo de 2009, un Eurobasket que comenzó peor que ningún otro conocido (al borde de la eliminación en primera ronda ante Gran Bretaña, incluso) y que apenas unos días más tarde se ganó por aplastamiento, con la mayor superioridad que seamos capaces de recordar. ¿Qué sucedió entre lo uno y lo otro, entre el cero y el infinito? Supimos que los jugadores se reunieron en asamblea (es decir, al margen del cuerpo técnico), supimos que se dijeron las cosas a la cara, que se conjuraron, todo eso. Lo que no supimos ni jamás sabremos (pero siempre supondremos) es que allí tal vez debió de suceder algo más, algo como un mira Sergio, no nos cuadricules que no somos tu Khimki, ni siquiera tu Unicaja, déjate de rigideces que nosotros ya traemos la mili hecha, ya somos campeones del mundo y cuasicampeones olímpicos, danos unas directrices, danos jugadas si quieres pero no nos constriñas, no nos encasilles que no somos piezas de ajedrez, déjanos por favor un poquito más de libertad… Los jugadores serían los mismos, vestirían tal vez la misma camiseta pero fueron dos selecciones diferentes, dos equipos distintos como la noche y el día. Un paso al costado, tal vez.

En este tipo de artículos siempre recurro a aquella mítica frase de Del Bosque cuando le preguntaron por el secreto de su éxito al frente del Madrid de los galácticos (por contraposición a tantos como se habían estrellado y se estrellarían luego en semejante empeño): hoy en día, con que un entrenador no estropee a un equipo, ese equipo tendrá ya mucho ganado… Ya saben, lo de la madre de aquel cantautor argentino cuando el presidente de la nación le preguntó señora, qué puedo hacer por usted“¿Hacer? Mire, con que no me joda es suficiente…”. Scariolo tardó en entenderlo, le costó ver que Pepu y en menor medida Aíto le habían dejado un camino más o menos trillado por el que seguir (algo que por ejemplo sí entendió el susodicho Del Bosque al llegar a su selección, continuando con mínimos retoques el trabajo iniciado por Luis Aragonés). Los yanquis también lo tienen claro, si funciona no lo toques, en cambio Scariolo que no es yanqui ni argentino ni nada que se le parezca intentó dejar su sello desde el principio. Afortunadamente dejó de intentarlo antes de llegar al final.

Pero si ponemos verde a Scariolo por lo malo también habrá que elogiarle cumplidamente por lo bueno, por lo menos malo al menos. Del mismo modo que la selección ha ido de menos a más también el seleccionador ha ido de menos a más durante todo el Torneo, o al menos esa impresión he tenido yo viéndolo desde fuera. Tocó fondo ante Turquía (aunque ahí el calendario se lo puso bastante difícil) y Alemania, y ya se sabe que lo bueno de tocar fondo es que a partir de ese momento ya sólo cabe ir hacia arriba. Contra Serbia, Eslovenia, Macedonia y Francia no tengo ya nada que reprocharle (aunque siempre haya alguna rotación que no acabe de convencerme, por una mera cuestión de gustos) y bastante que reconocerle: en ataque con una circulación de balón que daba gusto verla, todo un seguro de vida ante rivales de físico prodigioso como los franceses; en defensa con algún que otro cambio táctico (quizá no tantos como a mí me gustaría), muy buena presión en momentos puntuales y sobre todo aquella decisión de poner a Ricky y Llull sobre McCalebb e Ilievski en el momento clave de la semifinal, que de haber seguido dejándoles campar a sus anchas sabe dios dónde andaríamos ahora. Repito, nos puede gustar más o menos, nos puede poner más o menos de los nervios el eterno Suarez no Claver sí, total para luego tener una vez más al presunto tres/cuatro abiertopintando la mona y mirándose arrobado sus zapas verdes en el banquillo. Pero eso no debería impedirnos reconocer que en los momentos decisivos del campeonato ha estado realmente bien, diría yo incluso que muy bien. Aunque no sea políticamente correcto decirlo.

Pese a lo cual se siguen escuchando (leyendo, más bien) voces que piden su destitución de cara a los Juegos Olímpicos. A ver, desengáñense, Sáez no va a cesar en ningún caso a un entrenador que presenta ya dos títulos europeos en su palmarés. Es decir, no lo va a cesar por razones deportivas, podría tal vez cesarlo por cualesquiera otras, pongamos por ejemplo por una cuestión de celos si en un momento dado el seleccionador le quitara protagonismo (¿en quién estaré yo pensando?), lo cual por ahora no parece que sea el caso. Es más, me da la sensación de que el ínclito Sáez se siente muy a gusto con un seleccionador que aunque gana títulos parece haberse convertido en el pimpampún de la afición, que él se lleve los palos que así no me caen a mí pensará él. No, Sáez no va a cesar a Scariolo ni creo que deba hacerlo, francamente. Porque además: ¿para poner a quién? Espere, no se lance a dar nombres, asegúrese que ése en quien está pensando no ocupe a día de hoy plaza de entrenador en la Liga ACB, digo Endesa. Recuerde nuestra particular ley de incompatibilidades, ésa que impide ser seleccionador al entrenador del Granca, el Blancos de Rueda o el Lagun Aro pongamos por caso pero que en cambio sí se lo permite al técnico del Khimki, el Armani Jeans Milán, los Trotamundos de Carabobo o los Piratas de Quebradillas si se diera el caso. Pero ésa ya es otra historia, y habrá de ser abordada en otra ocasión.

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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