el símbolo   Leave a comment

(publicado el 12 de julio de 2011)

Dejad que China duerma, que cuando China despierte el mundo temblará, dicen que dijo hace muchísimos años un señor muy principal. En lo tocante a baloncesto China empezó a despertar en los albores del tercer milenio por culpa sobre todo de un espigadísimo mocetón sobrado de talento, actitud y estatura (si bien un tanto escaso de envergadura) que un buen día decidió irse a hacer las américas (o acaso fueran las américas las que decidieron llevárselo, no sé). Lo logró no sin dificultades, no sin tener que superar las peculiares contradicciones de un inmenso país que no para de abrirse en lo económico mientras no acaba de saber cómo abrirse en lo político. Pero lo logró, vaya si lo logró (tampoco podía ser de otra manera) y ello le convirtió de inmediato en un símbolo, todo un pedazo de símbolo a uno y otro lado del Pacífico.

Claro que de los símbolos tampoco conviene abusar, no vaya a acabar siendo peor el remedio que la enfermedad. Parafraseando a una legendaria tonadillera bien cabría decir que a los chinos (y a los Rockets)se les rompió Yao Ming, de tanto usarlo. Probablemente aquella avería de la primavera de 2008 habría requerido meses y meses de recuperación, probablemente nadie en su sano juicio habría recomendado su reaparición prematura, probablemente nadie en su sano juicio habría apostado por que no acabara jugando aquellos Juegos Olímpicos pekineses sí o sí, aunque fuera con los cartílagos al bies. Aquello fue el principio del fin. Acaso no hubiera relación causa-efecto entre aquella lesión y las posteriores, soy demasiado lego en la materia como para afirmarlo, pero habremos de convenir en que a partir de entonces ya nada volvió a ser igual en la carrera de Yao Ming. Tal ven pensaran que tenían en sus manos una roca firme y sólida cuando lo que en realidad tenían era un frágil jarrón chino de la dinastía Ming (como su propio nombre indica), que una vez que se te hace añicos ya no hay forma de recomponerlo ni aún por más loctite que le pongas.
Habré de confesárselo, a mí este tío siempre me cayó bien. Un tío a quien le preguntan (tras su segundo año en la Liga) “tú qué música americana sueles escuchar” y contesta “el himno, lo escucho al menos ochenta y dos veces al año” te tiene que caer bien, por definición. Le convirtieron en símbolo pero al final se les fue de las manos, le elevaron a los altares sin que apenas nada le sustentara bajo sus pies. Reconozcámoslo, ya nada será igual en la NBA, sin Phil Jackson, sin Shaq y sin Yao ya no la va a reconocer ni la madre que la parió, ya por no saber ni siquiera sabremos quién va a ser por definición el pívot del Oeste en el próximo All Star… claro que por no saber ni siquiera sabemos si habrá All Star. Pero esa es otra historia…
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Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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