Estudiantes de la plata   Leave a comment

(publicado el 29 de septiembre de 2011)

 

Anda un tanto revuelto el personal en esta pretemporada (ya casi temporada a estas horas) con la cosa de las nuevas equipaciones que tendrán a bien lucir algunos equipos acebé o sea endesa por esas canchas de dios, con mención especial para las diseñadas por cierta marca china de cuyo nombre no quiero acordarme más que nada por no hacerle publicidad gratuita, que bastante le estamos haciendo ya. Nada nuevo bajo el sol, en realidad: los unos se empeñan en diseñar camisetas tanto mejor cuanto más novedosas sean con la dudosa finalidad de revolucionar el mercado e incrementar las ventas, los otros (o sea, nosotros) por lo general preferimos que nuestros equipos vistan más o menos como han vestido toda la vida de dios: que si estas rayas nos las han puesto demasiado anchas, que si estas otras demasiado estrechas, que a ver por qué nos ponen rayas donde tendría que haber franja, que a ver por qué ese color tan hortera, que si esto más bien parece un pijama, que… De todo esto y más hemos tenido en estos últimos meses, pero me van a permitir que al menos por el momento me limite a la que más cerca me pilla, lo que viene siendo el Estu, que para esta nueva temporada nos presentará un uniforme titular azul oscuro casi negro (hasta ahí todo normal) y un uniforme suplente gris clarito casi blanco… ¿¡¡¡blanco!!!?

A ver, no desparramemos, tampoco nos volvamos locos, no es blanco aunque pueda parecerlo, de hecho ni siquiera es gris stricto sensu (signifique eso lo que signifique) sino plateado, toma ya matiz. Es el problema que tenemos los aficionados del sexo masculino (salvo honrosas excepciones que confirman la regla), que por lo general no hemos sido educados para semejante nivel de discriminación cromática. Tome usted (si es como yo) por ejemplo algo azul y si le preguntan de qué color es dirá que es azul, punto, y si ya le piden que entre en detalles dirá tal vez que es azul claro u oscuro, o azul más claro que oscuro o azul más oscuro que claro, qué sé yo. Pero conozco en cambio otros seres humanos (generalmente del sexo femenino, aunque también en esto hay excepciones) plenamente capaces de diferenciar entre azul celeste, azul cielo, azul añil, azul eléctrico, azul marino, azul pavo, azul prusia, azul cobalto, azul tierra (¿?), azul azafata, azul carolina, azul… Y con el blanco tres cuartos de lo mismo, tú ves algo blanco y dices es blanco, ya está, cómo va a haber matices, cómo va a haber un blanco claro o un blanco oscuro, el siguiente escalón ya debería ser el gris… Hasta ese día en que vas con tu chica al Zara o al Mango o a cualesquiera otros antros de perversión y de repente te suelta que ese trapito que ha estado probándose es blanco roto, que tú le dices ¿blanco roto? pero qué dices de roto, pero míralo, si está perfecto, si no se le ha salido ni un pespunte siquiera… Y entonces va y te te lo explica y tú asientes resignado aunque en tu fuero interno lo sigas viendo blanco o gris muy pálido si acaso, pues vale, pues blanco roto, tonto estoy, cómo no me había dado cuenta. Somos así, qué le vamos a hacer, hay ciertas limitaciones contra las que no merece la pena luchar.

Y como somos así, algún significativo sector de la fanaticada estudiantil anda un tanto de los nervios en estos días sólo de pensar que sus criaturas puedan presentarse en (pongamos por caso) el Palau Blaugrana todos vestiditos de blanco; es decir, de lo que a ellos les parece blanco pero que no lo es, es plata, por ahí les dicen ya Estudiantes de la plata cada vez que se la enfundan cual si del futbolero equipo porteño (o de los alrededores) se tratara. Desdramaticemos, por favor, no nos rasguemos las vestiduras (nunca mejor dicho) por tan poca cosa que bastantes traumas nos trae ya la vida en estos días como para hacernos cruces por semejante nimiedad. Y ya puestos tengamos también en cuenta que el espectro cromático tampoco es que ofrezca muchas otras opciones sobre todo si nos atenemos a lo declarado por el responsable de marketing estudiantil (que haberlo haylo, aunque no siempre lo parezca); al parecer la ACB obliga a sus equipos a presentar dos uniformes (lógicamente) debiendo ser uno claro y otro oscuro, y ambos a su vez de diferente color. Es decir, quedaría así descartada la opción preferida por toda la parroquia, uno azul oscuro y el otro azul celeste, ya que se incumpliría lo del diferente color; y quedaría así descartada la opción de que el segundo uniforme fuera (por ejemplo) rojo ya que serían ambos oscuros. Si tu primer uniforme es azul celeste (como sucedió algún año) tendrás una amplia gama de oscuros para escoger el segundo, pero si tu primer uniforme es azul oscuro (como este año, como casi siempre, como debería serlo siempre) para escoger el segundo tienes un problema, sobre todo si tienes prohibido el blanco: o recurres al habitual amarillo (que ya está muy visto por estos pagos), o te tiras al rosa como al parecer ha hecho el Baskonia (y no quiero ni pensar la que se habría liado) o a ver qué haces. Reconozcámoslo, el gris plateado era una opción, y a mí (que no soy de hacerme cruces por casi nada, y menos a estas alturas de mi vida) no me parece que fuera en absoluto la peor opción.

A los más jóvenes aficionados estudiantiles les sorprenderá saber que el primer Estudiantes que yo conocí vestía camiseta azul y pantalón blanco. Sí, blanco. Que a mí particularmente no me gustaba por una mera cuestión estética, porque siempre he preferido los uniformes de un solo color pero que así era, busquen por ahí alguna imagen si no se lo creen. Es más, en aquellos tiempos (los sesenta, los setenta) el Barça de baloncesto vestía camiseta azulgrana y pantalón blanco (sí, blanco) y no me consta que nadie en la Rambla de Canaletas se cortara las venas por ello. Si hasta recuerdo haber llegado a ver al Barça de fútbol vistiendo camiseta blanca (sí, blanca) como segunda equipación… Eran otros tiempos evidentemente, hoy no podrían llevar blanco ni el dorsal, vamos que ni el logo del patrocinador siquiera. Somos todos más papistas que el papa (que también suele ir de blanco), a este paso cualquier año de estos el Atlético de Madrid acabará cambiando el rojiblanco por el rojigrís (gris tirando a oscuro) no vaya a ser que le confundan con el enemigo. No sé, yo creo que en esta como tantas otras circunstancias de la vida deberíamos tener un poco de sentido común, tampoco mucho, con una pizca sería más que suficiente. Todos tenemos más o menos claro cómo queremos que vistan nuestros equipos, todos sabemos que hay barreras que no se deberían traspasar pero una cosa es eso y otra crear más barreras, poner también barreras donde nunca las hubo. Tengámoslo claro, el color plata no es blanco, es plata. Aunque no todos estemos capacitados para distinguirlo.

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Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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