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(publicado el 11 de agosto de 2011)

 

Lo importante es tener salud, ya lo decía mi madre cada 23 de diciembre (tras consultar la lista de la lotería y comprobar que como de costumbre no nos había tocado ni un puto reintegro), ya lo repetía cada 31 de diciembre al desear feliz salida y entrada de año, y que tengamos salud que es lo principal… Que tengamos salud que es lo principal, allá por mi infancia y mi adolescencia me hacía mucha gracia aquella fórmula pero luego fui cumpliendo años por esas cosas de la vida y finalmente comprendí que sí, que mi madre estaba en lo cierto, que la salud es lo principal, nada hay más principal que la salud…

Hablo (también) de baloncesto, aunque no lo parezca. Lo importante es tener salud, pensaba yo el pasado martes mientras veía cómo los nuestros abrumaban a los desidiosos franceses. Lo pensaba sobre todo cada vez que veía desplazarse a Calderón, no por dios, que no se nos rompa, esta vez no, por favor. No sabemos lo que es disfrutar de Calde en partido oficial (repito, oficial) desde ¿las semifinales? de Pekín 2008, ahí se nos rompió y dejó justo el hueco para un soplo de aire fresco llamado Ricky; luego en 2009 nos bajó ya averiado desde USA, en 2010 pensamos que podríamos recuperarlo pero se nos fue a romper justo a las puertas del evento (y aquel soplo de aire llamado Ricky ya no resultó fresco, en absoluto), en 2011… Cruzo los dedos, toco madera, me encomiendo a todos los santos habidos y por haber y eso que no soy religioso ni supersticioso pero tanto da, la ocasión bien lo merece. Que no se rompa nadie, pero si alguien tiene que romperse (porque sí, por puro cálculo de probabilidades o simplemente por jodernos la vida) que no sea Calde, Calde no, por favor.

No, no me he vuelto loco (creo): me preocupa más la salud de Calde que la de Pau, incluso. Si Pau nos faltara (zeus no lo quiera) quedaría Marc, quedaría Ibaka, quedaría Felipe, siempre podría recuperarse a Xavi Rey y hasta Fran Vázquez llamaría de inmediato desde su lugar de vacaciones, oye Seryio que me lo he pensado mejor y ahora ya sí que quiero ir a la selección, fíjate tú qué casualidad. En cambio si nos faltara Calde… digo yo que no hará falta que les explique, les bastará con echar la vista atrás, un año tan solo, hagan memoria, Mundobasket, Turquía 2010, fue aquello como si de repente nos quedáramos huérfanos. Y no me vengan ahora con que en 2009 tampoco estuvo, no me lo comparen, en 2009 siempre estuvimos hechos a la idea, siempre supimos que no iba a estar, en 2010 fue como si nos lo arrancaran de cuajo, como si se nos rompieran de repente todos los esquemas. Vale que este año la presencia de Sada atenuaría un poco el golpe, algo es algo pero con todo y con eso no creo yo que estemos preparados para soportar de nuevo semejante impacto. Que no se rompa mi Calde, por favor que no se rompa, cantaría Julio Iglesias si supiera de qué demonios estoy hablando.

Todo equipo que se precie acostumbra a tener un líder, por definición, supongo que hasta ahí estaremos de acuerdo. Pero hay líderes y líderes, hay liderazgos nominales y luego hay otros simplemente reales, que no se publicitan (mala cosa tener que publicitarlo, mala cosa que tengas que andar reivindicando tu liderazgo a cada rato), que se ejercen y se asumen desde la discreción. Miremos sin ir más lejos los Toronto Raptors, que hasta hace un año tuvieron un presunto líder nominal llamado Chris Bosh y tuvieron y aún hoy tienen (lockout mediante) un verdadero líder natural llamado Jose (el Manuel se lo comen, que allí les cuestan los nombres compuestos) Calderón. No hace falta ir allí ni estar en plantilla para averiguarlo, es algo que se desprende de la mera observación, cualquiera que haya visto un partido de los Raptors habrá podido comprobar el ascendiente de Calde, la atención que le prestan sus compañeros, así los jóvenes como los no tan jóvenes. Se tiene o no se tiene y Calde lo tiene aunque no haga nada por tenerlo; no da una voz más alta que otra, no se lleva mal con nadie, no se impone desde la autoridad sino desde el convencimiento, le sale ser líder sin querer y puede que hasta a su pesar, no hace nada por tenerlo pero lo tiene, vaya que si lo tiene, quizá precisamente por no querer tenerlo lo tiene.

Y en la selección (salvando las inmensas distancias) pues diría yo que tres cuartos de lo mismo. Hay consenso en que el líder es Pau, llevamos años diciéndolo, él mismo parece haber asumido con agrado ese papel, de hecho está muy bien que así sea… Pero fíjense también en los pequeños detalles, fíjense en las conversaciones, en las asambleas espontáneas en medio de la cancha, en los tiempos muertos, fíjense sobre todo en los tiempos muertos y en los segundos de antes y en los de después, presten atención a la dinámica de grupo y a poco que se descuiden acabarán de acuerdo conmigo (por extraño que ello les resulte), Calde es un base extraordinario pero es también algo más que eso, de alguna manera es el alma de este grupo. Un alma frágil y quebradiza que se nos ha escurrido ya de entre las manos demasiadas veces, un alma que de ninguna manera podemos permitirmos el lujo de perder, esta vez ya no. Que tengamos salud que es lo principal, acaso lo único que debería de importarnos (en lo que respecta a nuestra selección, entiéndase) a día de hoy. Por la cuenta que nos tiene.

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Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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