martes de reflexión   Leave a comment

(publicado el 6 de septiembre de 2011)

 

No tenemos término medio. Estaba claro que tendríamos resaca, estaba claro que pagaríamos los excesos de la juerga del domingo pero joder, se nos fue la mano. Una cosa es estar de resaca y otra ya echarnos la siesta, tres cuartos apañaditos hasta que de repente se nos apareció el tío del mazo (que diría Perico Delgado) dejándonos sumidos en ese pajarón sin igual. Los turcos podrían haberse ido, podrían haberse sentado sobre el parquet a ver cómo deambulábamos, podrían habernos aumentado metro y medio el diámetro del aro que todo habría dado lo mismo. Dos puntos en todo el último cuarto (¿nuevo récord de los campeonatos?), del 57-49 al 57-65 sin que ni los propios turcos supieran ni cómo ni por qué, pedazo de berza de proporciones bíblicas, vamos que ni los más viejos del lugar podríamos recordar otra semejante, ni aquella remontada lituana del pasado año siquiera. Jugaron con nosotros, nos durmieron el partido, pensamos que con ir al trantrán ya tendríamos bastante y cuando finalmente ellos acertaron a meter otra marcha más, sólo una, ahí ya nos quedamos de piedra sin saber cómo reaccionar, ya no nos quedaban más cambios, ya nos habíamos rendido definitivamente. Temíamos un cierto bajón, jamás ni en nuestras peores pesadillas podríamos haber imaginado semejante hundimiento.

No pretendo buscar coartadas pero sí me permitirán esbozar una cierta disculpa: puestos a jugar partidos en días consecutivos, tampoco es lo mismo haber tenido veintidós horas de margen que tener dieciocho. Puestos a jugar a las 16:45, tampoco es lo mismo haber acabado el día anterior pasadas las seis de la tarde que haberlo hecho pasadas las diez de la noche. Parecerá una tontería pero la diferencia puede ser tan sencilla como dormir o no dormir, llegar a tu descanso reparador convenientemente masajeado y con elpoloniazo ya procesado o hacerlo con la cabeza y los músculos aún en tensión, con la sobreexcitación propia del festín lituano recién terminado. Los turcos probablemente durmieron, mal que bien y con la cagada aún en sus conciencias pero durmieron; los nuestros (me temo) difícilmente pudieron hacerlo. Y para acabar de arreglarlo los turcos debieron llegar al pabellón con la tranquilidad del ignorante (que decíamos en nuestros años mozos cuando nos presentábamos a un examen sin tener ni idea), sabiendo que su destino no estaba ya en sus manos sino en las británicas, las cuales de alguna manera les acabaron dando ese último empujón. Repito, no se entienda todo esto como coartada pero como ligera disculpa sí que les puede valer. Eso sí, que no se acostumbren que ya no habrá más partidos en días consecutivos, a la próxima cagada tendrán que buscarse otra.

Reconozcámoslo, nuestro cuerpo técnico también ha tenido días (e incluso años) mejores, también debió andar sobreexcitado la noche de autos, también debió llegar al partido más p’allá que p’acá: ahora meto a Ricky y le mantengo aunque la cague, ahora paso de Sada, ahora le pongo de titular en el tercer cuarto sin saber muy bien por qué, ahora vuelvo a meter a Ricky y me olvido de Calde, ahora meto a Calde cuando ya nada tiene remedio, ahora castigo a SanEme tras un error puntual, ahora le mando al rincón y si te he visto no me acuerdo, ahora insisto con Navarro cuando es manifiestamente evidente que hoy no está para nada, ahora con Ibaka tres cuartos de lo mismo, ahora prescindo de Felipe cuando hace un rato era el único que me estaba sacando las castañas del fuego… Nula capacidad de reacción, nula capacidad de apreciar las trampas del rival y aún más nula capacidad para plantear trampas propias, vamos que ni para pedir tiempos muertos a su debido tiempo (valga la repugnancia) parecía estar ayer el amigo Scariolo. Mis cuitas no se limitan a este partido sino que vienen de más atrás (y me permitirán que por esta vez no toque el asunto Claver, que me enciendo) pero ayer alcanzaron su punto máximo, sólo espero (y deseo) que en los próximos días los acontecimientos me obliguen a cambiar de opinión.

Total que ahora se nos vienen encima los serbios (sólo de pensar en Teodosic me entran náuseas), los franceses (que no han vuelto a perder desde que les barrimos a comienzos de agosto) y para empezar los alemanes, casi da tanto pavor mirar este lado del cuadro como envidia da mirar el otro, Macedonia, Georgia, Finlandia, qué cosas. Para empezar los alemanes es decir Nowitzki, si bien no estará de más recordar por allí andan también un tal Chris Kaman (cada vez con menos pelo, por cierto) y algún que otro espigado mozalbete sumamente prometedor, pongan sus ojos en Benzing si jamás lo vieron antes. No son sóloNowitzki pero siguen siendo sobre todo Nowitzki, si temíamos cuatros abiertos pues aquí tenemos al cuatro abierto por antonomasia, desconfíe de imitaciones. ¿Quién le habrá de (intentar) defender? Pues de primeras Pau (como tantas otras veces, a este o al otro lado del charco) a poco que le funcione el tobillo, de segundas témome que Ibaka… Lo siento, no lo puedo evitar, no es por amargarles el día pero pude ver algún que otro partido de la serie de playoffs entre los Mavs y los Thunder, allá por mayo, y no es ya que Ibaka lo pasara fatal (y quién no) defendiendo a Nowitzki sino que aquel emparejamiento a la larga resultó casi pavoroso, devastador: cada balón que recibía el alemán se saldaba con canasta o con falta (o con ambas cosas) del congoleño. No es culpa de éste, que al fin y al cabo es aún demasiado joven (y demasiado interior) como para comerse ya marrones de semejante calibre, pero es así. Añádase para completar el cuadro que llegarán los alemanes cual animales heridos, a un solo paso de su eliminación, de la evaporación de sus sueños olímpicos y del final de la carrera internacional de Nowitzki (todo a la misma vez), y me reconocerán que nuestra perspectiva a corto plazo no es que se nos presente demasiado halagüeña que digamos… pero tampoco nos preocupemos demasiado, al menos esta vez sí que habremos dormido (espero), dos noches presumiblemente a pierna suelta, con semejante reposo no habrá ya nada que temer.

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Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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