oscurantismo   Leave a comment

(publicado el 3 de octubre de 2011)

¿No les quedó una sensación como de que faltaba algo? La Supercopa, que durante algún tiempo nos fue ofrecida en el interior de un pretencioso envoltorio llamado Showtime ACB, tradicionalmente consistía en dos semifinales el viernes y una final el sábado, antes de la cual solían disputarse el concurso de triples y el de mates. En cambio esta vez no hubo más concurso de triples que el que se montó Navarro consigo mismo en pleno partido, no hubo más concurso de mates que esa especie de sucedáneo light con participantes amateur que se debieron inventar para el descanso (y que apenas pudimos intuir de refilón mientras se nos mostraban otros contenidos), tal vez para dar salida entre el público al remanente de dieces que les hubieran sobrado de ediciones anteriores. Y ya está, y pare usted de contar…

A ver, que tampoco es que me pillara por sorpresa (o no del todo, al menos), que algo ya venía yo intuyendo al constatar que en los días previos no había aparecido lista alguna de participantes: una de dos, o no va a haber concursos o los estarán preparando en secreto para que no nos los esperemos y nos hagan más ilusión… Ganó la opción A, evidentemente. Que a ver, entiéndanme, que tampoco es que los eche especialmente de menos, quien tenga la mala costumbre de leerme desde hace tiempo sabe que no suelo ser yo muy concursero que digamos, sabe que mis sensaciones ante (por ejemplo) el All Star Weekend de la NBA fueron evolucionando con el paso de los años del entusiasmo al hastío, del hastío a la más absoluta indiferencia. Que me dejan frío, vamos, salvo en momentos muy puntuales o en circunstancias excepcionales. No, nos los echo especialmente de menos… pero eso no significa que lo entienda.

Es decir, entiendo el fondo pero no la forma. Entiendo que la ACB, visto el decaimiento y la monotonía en que habían ido cayendo estos concursos año tras año, haya decidido finalmente dejar de organizarlos. Lo entiendo y hasta en buena medida lo comparto. Lo que ya no entiendo ni comparto es el oscurantismo. A finales de la década de los noventa la NBA decidió suprimir su concurso de mates y lo hizo con luz y taquígrafos, comunicaciones por doquier, ruedas de prensa, declaraciones públicas, miren señores esto es lo que hay, los concursos de mates ya no son lo que eran así que hemos decidido dejar de hacerlos, quién sabe, quizás en un futuro… Y dicho y hecho, y tal vez aquella supresión (y la eclosión de Vince Carter, también) fue la que le permitió volver con tanta fuerza en el 2000. Un paso atrás para luego dar dos adelante, como si dijéramos. En cambio la ACB ha eliminado los triples y los mates no diré que con premeditación y alevosía pero sí desde luego con una buena dosis de nocturnidad; chssss, calla, no digas nada, que no se enteren, a ver si no se dan cuenta… Ha suprimido los concursos como si se avergonzara de ello, como si dicha supresión supusiera una derrota (quizá porque fectivamente lo sientan así). Disimulando, haciéndose el loco, sin molestarse en dar ni tan siquiera una mínima explicación (o acaso sí y yo no me haya enterado, que también podría ser) entre otras cosas porque tampoco parece que nadie les haya pedido esa misma explicación.

No, yo no lo veo como una derrota pero sí en cierto modo como la constatación de un fracaso. Aquí en su día intentamos importar al cien por cien el modelo americano sin reparar en que el estilo lúdico-festivo de allí no siempre encaja con el estilo un tanto más competitivo que nos gastamos por aquí. Allí el All Star Weekend es el eje alrededor del cual gira toda la temporada, aquí el Partido de las Estrellas (una vez pasada la novedad) se convirtió muy pronto en un incordio, nunca acabamos de saber dónde, cuándo y cómo ponerlo, qué demonios hacer con él: que si norte contra sur, que si españoles contra extranjeros, que si equipo azul contra equipo naranja, que si ACB contra Lega (en aquel intento de organización conjunta hispano-italiana que tampoco prosperó). Un día se apagó, se murió de puro viejo pero al menos le sobrevivieron los triples y los mates, nos los llevamos a la pretemporada, los juntamos con la Supercopa y lo envolvemos todo de showtime para la ocasión… Pues tampoco. La Supercopa aún sigue (más o menos) viva, los concursos se fueron en silencio. No los echo de menos (o acaso sí al bigote de Walter Sczerbiak en la mesa de jueces, convertido ya a estas alturas en una verdadera institución) pero eso no es lo peor, lo peor es que nadie pareció echarlos de menos, nadie pareció percatarse de su ausencia, ni siquiera los más propensos a disfrutar con estas cabriolas y piruetas en cuanto se les presenta la ocasión. No es ya que no existieran sino que fue como si nunca hubieran existido, como si al borrarlos también se nos hubiera borrado su memoria. Todo un síntoma.

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Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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