Tello   1 comment

(publicado el 26 de julio de 2011)

 

Esta manía mía de seguir casi obsesivamente la NCAA tiene estas cosas, que hay nombres que se te quedan grabados y luego ya no puedes ni quieres sacártelos de la cabeza, procuras seguirlos allá donde estén y si un finalmente un buen día aterrizan en la ACB digamos que ello te hace especial ilusión, que es como si de repente te volviera ese hijo pródigo al que pariste (en lo que a la contemplación de sus inicios baloncesteros se refiere, no desparramemos) años atrás… ¿Ejemplos? Pues haberlos los hay a docenas, mire usted, pero casi mejor se lo ilustro con uno de hace apenas unas pocas horas.

Hacia mediados de la pasada década los Cardinals de Louisville (y de Pitino) solían presentar en sus filas un marcado carácter latino, primero de la mano de un espigado y prodigioso alero dominicano llamado Francisco García, más tarde de la mano de un iluminado (para bien y para mal) base puertorriqueño llamado Edgar Sosa. Con ambos compartió equipo (los últimos años del primero, los primeros del segundo) un ala-pívot colombiano no exento de talento, más bien escaso de centímetros y sobrado de pundonor que pareció que sería más de lo que fue, que empezó su carrera universitaria engolosinado con la NBA y la acabó cuatro años después sin que su nombre apareciera ni de lejos en la larga lista del draft. Pues nada, a buscarse la vida como tantos otros pero hete aquí que el destino quiso que un buen día dicha búsqueda pasara por Canarias que otra cosa no tendrán pero el talento lo ven a la legua, va a ser cosa de la insularidad. El Granca le vio la clase, le vio también que aún estaba lejos de su grado óptimo de maduración y lo cedió gustoso al que viene siendo mi equipo de LEB, el UB La Palma, a ver cómo evolucionaba el proceso…

Huelga decir que el proceso evolucionó a las mil maravillas, huelga decir que en su primer año pasó del bien al notable y en el segundo del notable al sobresaliente, huelga decir que el Granca no le quitó el ojo de encima en todo este periodo y finalmente hoy ha decidido incorporarle con todos los honores a su primerísimo equipo ACB. Huelga decir que les estoy hablando de un señor llamado Juan Diego Tello Palacios si bien su segundo nombre y su primer apellido se le fueron quedando por el camino (por razones meramente prácticas, supongo), hoy es simplemente Juan Palacios aunque a mí me siga gustando llamarle simplemente Tello. Por supuesto ustedes llámenle como quieran, faltaría más, pero de paso vayan apuntándome su nombre (largo o corto, como lo prefieran) en la lista de candidatos para el premio al jugador revelación 2011-2012, tengan la bondad. Y (si acierto, por una vez) luego no me digan que no se lo avisé…

Publicado noviembre 3, 2012 por zaid en ACB, NCAA, preHistoria

Una respuesta a “Tello

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