a orillas del Mississippi (State)   Leave a comment

(publicado el 22 de noviembre de 2011)

Puestos a ponerles la cabeza mala con mis habituales historias de la NCAA, permítanme al menos que esta vez empiece por un equipo atípico, uno de esos que no figuraba en ninguna quiniela ni en ninguno de los Top25 que acostumbran a hacer los medios yanquis pero que ahora, y gracias a sus dos últimas victorias, es muy probable que empiece a escalar posiciones en el escalafón. Permítanme pues que les lleve hasta las mismísimas orillas del Mississippi para hablarles siquiera someramente de los Bulldogs o lo que viene siendo lo mismo, la Universidad de Mississippi State.

Tiene la Universidad de Mississippi State dos referencias fundamentales, un base y un pívot como está mandado toda la vida de dios. El base se llama Dee Bost y es magnífico, de verdad se lo digo. Magnífico en el juego individual y en el colectivo, magnífico metiéndolas pero también pasándolas, magnífico jugando él y haciendo jugar al equipo, perfecta prolongación sobre la cancha de todo un pedazo de entrenador como es Rick Stansbury. Y el pívot se llama Renardo Sidney y requiere por sí solo, si no un capítulo aparte, sí al menos un punto y aparte.

Renardo Sidney de entrada te recuerda a esos típicos pívots USA que miden poco más de dos metros de alto y casi otro tanto de perímetro, de esos que la sabiduría popular acostumbra a decir que es más fácil saltarlos que rodearlos. Recuerda por ejemplo a aquel Glen Big Baby Davis (no tanto al actual alero de los Celtics como al pívot puro de sus años mozos en LSU), recuerda incluso al tristemente desaparecido Tractor Traylor si bien tampoco llega a alcanzar semejante grado de humanidad. Tiene clase, sabe moverse, impone su físico en la pintura, si su inmensa cabezota le acompañara ya sería la de dios pero me temo que por ahora las neuronas no acaba de tenerlas convenientemente ajustadas en su interior. Se tiró en blanco el primer año entero y los nueve primeros partidos del segundo por sendas sanciones de la NCAA, supuestamente por aceptar no sé qué pagos durante su etapa en high school, ya saben, esas cosas de que le dan para el pan, le regalan una gorra o le compran un billete de avión para que su abuela vaya a verle jugar, no sé cuál sería su caso exactamente pero se ve que le pillaron y es bien sabido que la NCAA acostumbra a ser implacable con estos profesionalismos encubiertos (manda webos). Cumplida la sanción todo debería haberle ido ya como la seda pero ahí volvió a salir otra vez su neurona a relucir, otras dos sanciones más (y ya van cuatro) por buscarse pendencias y hasta llegar a las manos con compañeros y/o demás miembros de la institución académica. Ahora está ya en su tercer año (por ahora sin sanciones, que yo sepa) y basta verle unos minutos sobre la cancha para comprobar lo importante que es en este equipo pero también (y sobre todo) lo mucho más importante que podría llegar a ser. Entre su propensión a las faltas y sus condicionantes físicos acaba tirándose más tiempo en el banquillo que sobre el parquet, siendo su buen suplente Wendell Lewis el que acaba la mayoría de las veces por comerse ese marrón. Tiene Renardo Sidney todas las posibilidades y capacidades para acabar convirtiéndose en un jugador importante, no sé si en USA o si al menos en Europa, el tiempo dirá si logra serlo o si se queda lastimosamente en el camino; dependerá, sobre todo, de él mismo.

El tercero en discordia (y casi más importante que los dos primeros en este comienzo de temporada) es el estupendo alero Arnett Moultrie, aterrizado en Mississippi State desde la Universidad de Texas-El Paso (UTEP para los amigos) tras pedir el transfer y comerse el correspondiente año de red shirt que impone la NCAA a los que hacen traslado de expediente. No sé cómo le irían las cosas en aquella otra universidad fronteriza pero en esta otra se está saliendo, por ahora al menos. Añádase al guiso el interesante freshman Rodney Hood y el redundante Brian Bryant (caprichositos los padres a la hora de ponerle nombre a la criatura) y ya tendremos el quinteto titular completo. Ah, y no me perdonaría dejar de mencionarles a otro freshman, el base suplente Deville Smith, todo un soplo de aire fresco aunque su manifiesta inexperiencia aún le juegue a menudo malas pasadas, algo que muy probablemente se le curará con los años…

Tuvieron un comienzo raro de temporada, cayeron ante una universidad menor como Akron pero luego llegaron al Madison neoyorquino para disputar la fase final del prestigioso torneo Coaches vs Cancer y se lo llevaron de calle tras cargarse sucesivamente a dos equipos (éstos sí) de ese selecto Top25 como Texas A&M y Arizona, en ambos casos con inusitada claridad. Claro está que esto no ha hecho sino comenzar (casi ni eso siquiera), resulta difícil pronosticar qué será de estos Bulldogs a partir de ahora tanto más en una Conferencia como la SEC en la que habrán de encontrarse a potencias como Kentucky, Florida, Vanderbilt o Alabama más otras un tanto venidas a menos (pero no necesariamente menos peligrosas) como Tennessee o Arkansas por ejemplo. Es sólo el comienzo pero es un buen comienzo, suficiente por ahora para haberse ganado el derecho a soñar.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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