Doctor Mateo   Leave a comment

(publicado el 27 de octubre de 2011)

Es muy posible que Chus Mateo tenga ante sí la tarea más ímproba que pueda corresponderle a entrenador alguno, a saber, dotar de cohesión y coherencia a una amalgama de jugadores cada uno de su padre y de su madre que prácticamente es como si se acabaran de conocer. Este pasado verano Unicaja dio la vuelta a su plantilla como a un calcetín, se le fue medio equipo (o más si cabe), fichó a otro medio, cuando nos lo volvimos a encontrar no lo reconocía ni la madre que lo parió. No había quedado allí más columna vertebral que Berni (siempre Berni) y Freeland junto con un trío de vértebras (digamos) auxiliares que vendrían a ser Saúl, Garbajosa y Sinanovic, todas las demás resultaron ser vértebras recién implantadas cuyo correcto funcionamiento era una pura incógnita. Y claro está que entre tanto recién llegado hubo de todo, como en botica (extraña expresión que solía utilizar mi abuela no sé a santo de qué, dado que llamaba botica a la farmacia y en la de mi barrio básicamente sólo había medicinas), están los que me gustan mucho, los que ni frío ni calor y los que no me gustan nada que ya sabe usted que yo acostumbro a ser muy raro para estas cosas, qué le vamos a hacer.

Puestos a escoger me llevaría yo a una isla desierta (si en ella pretendiera montar un equipo de baloncesto) con los ojos cerrados a Tremmell Darden y Luka Zoric, dos pedazo de joyas cada uno a su manera, dos jugadores de equipo, dos tipos capaces de hacer muchas cosas y todas bien. Puestos a escoger me pensaría muy mucho si llevarme a Rowland, un base que no me dice nada, pero lo que se dice nada, pero nada de nada (o a lo mejor sí me dice y yo no me entero, que también podría ser); como tampoco me dice nada Peric, si bien en este caso es de justicia reconocer que apenas hemos tenido oportunidad de entablar conversación. Y puestos a escoger no me llevaría en ningún caso a Gerald Fitch ni a Kris Valters (y antes de que me linchen por semejante afirmación déjenme que les explique), jugadores ambos que acostumbran a ir por libre, que van de jugones por la vida, que lo mismo te ganan un partido como que te lo destrozan y a veces ambas cosas en el mismo día, primero te lo ganan y luego te lo destrozan o viceversa, primero te lo estropean y al final te lo arreglan y se cuelgan la medalla sin que ya nadie recuerde el estropicio anterior. Ir por libre en el caso de Fitch tiene un pase porque no es un base (si bien muchos ya desde sus tiempos en Kentucky intentaron que lo fuera) pero en el caso de Valters tiene más delito porque él sí es un base o al menos dice serlo, no estaría de más reciclarlo como escolta igual que hicieron (más o menos) con su paisano Blums. Que sí, que ya lo sé, que talento por arrobas y muñeca prodigiosa así en Málaga como en Fuenlabrada, Badalona o Riga, todo lo que usted quiera, pero que cuánto mejor sería si pusiera un poco de su parte y mirara de vez en cuando a su alrededor.

Con semejante desbarajuste habremos de convenir en que la cosa a comienzos de temporada tenía muy mala pinta, el típico equipo descosido, descoyuntado, pidiendo a gritos una mano maestra que fuera capaz de juntar las piezas. Y habremos de convenir también en que Chus Mateo, con su escaso currículum y su incomparable cara de buena persona incapaz de dar una voz más alta que otra, tampoco parecía la persona más adecuada para tal fin. Y sin embargo, semanas después, bien podemos decir que los resultados superan ampliamente las expectativas. A ver, tampoco nos volvamos locos, tampoco es que hayan hecho nada todavía, han ganado a quien se suponía que tenían que ganar (Granca, Obra, GBC y CAI, y mención muy especial para ese prorrogazo ante un Zalgiris aún más descosido si cabe) y sólo han mordido el polvo (qué metáfora tan desagradable) ante el Panathinaikos en Atenas como cualquiera podía esperar. Nada del otro mundo pero sí suficiente al menos para ser líderes invictos de la ACB, que levanten la mano los que puedan decir lo mismo, que levanten la mano los que no crean que el doctor Mateo (como sabiamente le llamó Sergio García-Ronrás) haya tenido algo (más bien mucho) que ver. Próximo examen para el doctorado, el domingo en Valencia.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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