Ere   Leave a comment

(publicado el 24 de octubre de 2011)

Hace ya casi diez años que el equipo de la Universidad de Oklahoma (los Sooners, como si dijéramos) se clasificó por última vez para la Final Four, no fue ello gracias a Blake Griffin que aún quedaban unas cuantas temporadas para que aterrizase por allí sino gracias a (entre otros) un espigado y fornido mocetón que jugaba de alero y las enchufaba desde fuera que daba gloria verle, uno de esos tipos que no acaban de tener pinta de NBA pero que parecen estar pidiendo a gritos que les llamen desde Europa. Con todo y con eso les reconozco que si el sujeto en cuestión se hubiera apellidado (por ejemplo) Smith probablemente no lo habría recordado, no doy para tanto, pero es que el susodicho se apellidaba ni más ni menos (menos habría sido difícil) que Ere, simplemente Ere cual si de un expediente de regulación de empleo se tratara, digamos que con apellidos así los mecanismos de la memoria tienden a activarse con mucha mayor facilidad. Ebi Ere, minimalismo en estado puro, los narradores pluseros no acababan de saber cómo pronunciarlo, recuerdo que el gran Antonio Rodríguez (¿dónde andas, Antonio?) comentó que en USA lo pronunciaban algo así como Ará, el acento en la última sílaba, las vocales cambiadas, la erre central no marcada sino apenas insinuada, casi muda, ahrhá… Ya no volvimos a encontrárnoslo (al menos yo) hasta Japón 2006 vestido en aquel entonces de verde nigeriano para la ocasión, justo ahí empezamos a entender la razón de tan extraño nombre, supimos finalmente de dónde provenían sus raíces. Trotamundos como tantos otros, este pasado verano nos llegó por fin a la ACB, aterrizó en tierras compostelanas no para acabar el Camino ni para hacer una ofrenda al Apóstol (al menos que yo sepa) sino para ofrecer al Obradoiro lo que mejor sabe hacer, trabajo sobrio, eficacia garantizada, un buen puñado de triples que puedan contribuir a esa ansiada permanencia en la ACB; sin excesos, sin alharacas, sin ruido (sólo nueces), muy lejos de la efervescencia (no necesariamente menos eficaz) de por ejemplo un Deron Washington, dejando esas filigranas para otros, teniendo él siempre bien presente lo que cabe esperar de él. Bienvenido (con cierto retraso) amigo Ebi, un gusto verle de nuevo, esperemos que se quede aún mucho tiempo por aquí.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en ACB, NCAA, preHistoria

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