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(publicado el 15 de diciembre de 2011)

La Universidad de Xavier tiene su sede en Cincinnati, Ohio. La Universidad de Cincinnati obviamente también tiene su sede en Cincinnati, Ohio. Ambas universidades, aunque militan en conferencias distintas (la de Xavier en la Atlantic 10, la de Cincinnati en la Big East), mantienen como era de esperar una enconada rivalidad, la normal tratándose de dos centros separados por apenas tres millas y media como dicen por allí, que supongo que vendrían a ser algo menos de seis kilómetros si lo midiéramos por aquí. Para poner a prueba dicha rivalidad acostumbran a verse las caras una vez al año, enfrentamiento que llaman Crosstown Shootout y que como ya imaginarán despierta una inusitada expectación en la ciudad, hasta el punto de que en los días previos mucha gente (estudiantes en su mayor parte) acampa en tiendas de campaña a las puertas del pabellón para así no correr el riesgo de quedarse sin su localidad. El duelo de esta temporada se disputó este pasado sábado, y Xavier cumpliendo el pronóstico lo ganó con claridad. O casi. Casi porque en realidad el partido no acabó, casi porque cuando apenas quedaban nueve segundos, Xavier veintitrés arriba regodeándose en su victoria, Cinci veintitrés abajo reconcomiéndose en su derrota, justo entonces se montó allí la mundial: una tangana descomunal, una trifulca barriobajera de todos contra todos (jugadores, me refiero), una pelea apocalíptica que de haber sucedido en la NBA nos la habrían puesto en los telediarios unas doscientas veintiocho mil millones de veces pero que como resulta que fue a suceder en la NCAA pues por aquí apenas parece haberse enterado ni dios, excepción hecha de alguna reseña muy puntual. Y afortunadamente, casi me atrevería a añadir.

¿Por qué les cuento esto? Este iba a ser un post dedicado a la Universidad de Xavier (pronúnciese xéivier), un college que sin hacer apenas ruido lleva años y años funcionando francamente bien; primero fue Thad Matta, cuando éste se fue a Ohio State le sucedió Sean Miller, cuando éste se fue a Arizona le sucedió Chris Mack, para cuando Mack sea abducido por alguna otra grande (ya anduvo cerca de suceder este verano) seguro que tendrán ya preparado otro conejo para sacarse de la chistera. Un college que este año además está que se sale, número ocho de la nación hasta hace apenas unos días, puede que ahora ya más arriba incluso tras su victoria (o lo que fuera aquello) de este pasado sábado. Un college que presenta en sociedad a un base todoterreno de nombre exiguo y juego excelso (será por equis), Tu Holloway, a día de hoy considerado ya uno de los mejores jugadores (universitarios, entiéndase) de toda la nación. Que a su lado nos muestra a otro imponente socio para el juego exterior como es Mark Lyons, al esperanzador freshman Dezmine Wells, al sólido cuatro Andre Walker y cómo no, a esa especie de oso polar llamado Kenny Frease, pedazo de armario ropero de siete pies de alto y casi otros tantos de perímetro, pero que las apariencias engañan porque el tío se las apaña mucho mejor de lo que pudiera parecer: tiene clase, sabe moverse aunque le cueste, suele darle a la bola el toque justo para colarla suavemente por el aro y por si todo ello fuera poco ve bien el juego y pasa bastante mejor que la media de jugadores en su posición; lástima de ese físico que no le permite grandes esfuerzos y le obliga a frecuentes descansos en los que suele darle el relevo Travis Taylor, principal exponente de un más que aceptable banquillo, guinda final de una más que estupenda plantilla.

Dicho todo lo cual, habremos de convenir en que la bronca del pasado sábado de alguna manera les habrá de suponer un antes y un después. La estrella Holloway estuvo en el lío que lo empezó todo, su socio Lyons permaneció en medio del pastel hasta el final, el freshman Wells fue el primero que soltó la mano, y Frease… Frease se las llevó todas el hombre: primero Yancy Gates, ala pívot y principal estrella de Cincinnati, le noqueó de un tremendo puñetazo en el ojo; y luego, por si con eso aún no hubiera tenido suficiente, el pívot suplente Mbodj aprovechó que estaba en el suelo para patearle la cabeza más o menos en el mismo punto en que se había llevado el golpe anterior. Ver la inmensa humanidad de Frease escapando casi a gatas del tumulto mientras le chorreaba la sangre alrededor de su ojo izquierdo es de esas imágenes que creo que no se me borrarán en la vida. Entre la sanción impuesta por la NCAA y la sanción complementaria impuesta por la propia universidad, para así encauzar disciplinariamente la correcta educación de sus criaturas (y para estar a buenas con la propia NCAA, también), la suma de todo ello es que Wells se perderá cuatro partidos, Lyons dos y Tu Holloway sólo uno, tal vez estos dos últimos harían bien en darse con un canto en los dientes porque les podría haber ido mucho peor (y obviamente los de enfrente tampoco se han ido de rositas, por ejemplo los dos matones de Cinci arriba mencionados se habrán de comer su media docena de partidos de sanción cada uno). Los Musketeers (o sea mosqueteros, que así se les llama) de Xavier acusarán el golpe, nunca mejor dicho, pero tiempo tendrán de sobra para reponerse porque esto al fin y al cabo no ha hecho sino comenzar. Acuérdense de estos chicos de la equis allá por marzo, porque ésta no será ni la última ni la penúltima vez que les tengamos que mencionar.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

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