la mano de Manu   Leave a comment

(publicado el 5 de enero de 2012)

Los manumaníacos que en el mundo somos, y que somos legión aún más allá del sur del Cono Sur o del sur de Texas, andamos estos días un tanto contritos y cariacontecidos a la par. Nuestro Manu se nos ha roto una mano y no una mano cualquiera, pongamos por ejemplo la derecha, sino la izquierda, precisamente la izquierda, la mano que le da de comer, la mano que lleva década y media haciéndonos felices a todos los que amamos este juego, la mano que mece la cuna así en la Argentina como en los Spurs. Que hay manos y manos, que si otros hicieron profesión de fe de la mano de dios en un deporte que se juega con los pies a ver por qué aquellos que profesamos la manumanía no habríamos de rendir pleitesía precisamente a esta mano en un deporte que hoy todavía acostumbra a jugarse con las manos (y con la cabeza, que esa la tiene aún mejor que su mano). Que no entraré yo a comparar manos de dios, líbreme el cielo, no entraré a comparar a aquel 10 con este 20 que cada invierno austral suele trocarse en 5, no lo haré porque las comparaciones son odiosas, no lo haré porque son deportes distintos, tiempos distintos, vidas distintas, no lo haré no vaya a ser que me acusen de herejía, no lo haré no vaya a ser que en según qué aspectos saliéramos ganando… Pero hete aquí que Manu se nos ha roto la mano, la mano buena además, que si estas cosas te pasan con veintidós años, con veintiséis o con treinta son ya una putada pero si encima te pasan con treintaicuatro además de una putada son también un motivo de preocupación. Preocupante pero no alarmante, como dijo en lejanas circunstancias algún lejano ministro de cuyo nombre no quiero acordarme. Si al fin y al cabo la gran Amaya (le debo un post), casi la misma edad y el doble de manos rotas, está a punto de regresar a la alta competición, pues qué menos cabría esperar de alguien a quien en su día apodaron Contusiones, alguien que a estas alturas las lleva vistas ya de casi todos los colores. Qué duda cabe, el tiempo continuará su inexorable transcurso, el declive seguirá amenazando a la vuelta de la esquina pero por ahora aún tendrá que esperar, no lo habrá de precipitar un simple hueso roto por muy izquierdo que sea. Créanme, antes de que nos demos cuenta le tendremos otra vez de negro y plata o de albiceleste luego, aún a su mano izquierda le habrán de quedar unas cuantas cunas que mecer por esas canchas de dios. Fuerza Manu, hasta muy pronto.

Y ya puestos, y ya que hablamos de Manu Ginóbili y ya que estamos en el día en que estamos, me van a permitir que por una vez y sin que sirva de precedente les deje un regalo: una larga y magnífica entrevista que le realizó hace pocos meses el prestigioso periodista argentino Adrián Paenza. Está en dos entregas, aquí tienen la primera y aquí lógicamente la segunda, échenle un vistazo y podrán descubrir a la persona Manu Ginóbili que hay detrás del personaje Manu Ginóbili, y podrán disfrutar de paso de un muy buen rato de televisión. Absolutamente imprescindible para manumaníacos, absolutamente recomendable para todos los demás.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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