pelotas nuevas   Leave a comment

(publicado el 1 de diciembre de 2011)

 

Ayer Zalgiris y Unicaja jugaron probablemente el peor partido de la historia de la humanidad. O al menos ayer Zalgiris y Unicaja jugaron probablemente el peor partido de la historia de la Euroliga. Tres primeros cuartos a los que la palabra despropósito se les quedó muy corta, treinta minutos de correcalles (creo que es la primera vez que uso este término fuera del nombre del blog) en los que el concepto posesión acabó careciendo por completo de sentido, aquello no es que fueran robos, casi tampoco pérdidas sino más bien intercambios, ahí la llevas, no casi mejor llévala tú, que no tonto que la lleves tú, que he dicho que no que la lleves tú que a mí me da la risa. Semejante desbarajuste requería una explicación plausible, pues qué sé yo, será que el balón es nuevo, apuntó en un momento dado Sergio García-Ronrás (una vez más lo mejor del partido, muy por encima de los equipos, de los jugadores, de los árbitros o de cualesquiera otros seres humanos que tuvieran algo que ver con semejante engendro). Quién sabe, a lo mejor fuera eso, que igual que en tenis los jugadores cada equis juegos se enseñan las bolas (las de tenis, me refiero) para que sepa el de enfrente que se acaban de estrenar, pues lo mismo aquí alguien también tendría que habérselo advertido a los protagonistas (y a nosotros, antes de sentarnos a verlo). Si en las finales europeas de otro tiempo explicábamos los reiterados fallos de nuestros jugadores en base a la dureza de los aros instalados por la FIBA (un problema que curiosamente jamás solía afectar a los equipos rivales), a ver por qué ahora no vamos a poder explicar un mal partido en base a la dureza de las pelotas. Por ejemplo.

Pero nadie nos advirtió, incautos de nosotros, cómo sería el tema que hasta García-Ronrás y Esteban Gómez tuvieron que acabar reconociendo públicamente el mérito que teníamos los espectadores (unos héroes, vamos) por estar ahí aguantando semejante espectáculo hasta tan altas horas de la madrugada. Ligera exageración por su parte, tampoco era tan tarde, serían más o menos las doce y pico, sospecho que los rectores de Teledeporte con la eficacia que les caracteriza les habrían dicho que su diferido iba a ir tras el diferido del Bilbao Basket y claro, ellos fueron y se lo creyeron, a ver qué iban a hacer las criaturas. No fue para tanto pero sí es verdad que algo de sueño nos dejamos y de algún que otro placer sí que nos quitamos en el empeño. Yo mismo sin ir más lejos me dejé aparcado el Duke-Ohio State que acababa de descargarme y que se presumía maravilloso por ver este Zalgiris-Unicaja que obviamente también se presumía maravilloso, ingenuo de mí. Craso error.

Y luego claro, llegó el último cuarto (suele pasar) y la cosa cambió, o sería tal vez que a esas alturas ya nos conformábamos con poco. Cambió poco por la parte del Zalgiris que como iba ganando debió pensar que con aquello ya le valía, cambió radicalmente por la parte de Unicaja que hizo como mi hijo (o como hacía yo cuando tenía la edad de mi hijo), dejarse todos los deberes para el último instante, para cuando ya casi nada tenía remedio. Pudo tenerlo, remontó Unicaja y hasta pudo ganar, no ganó porque Unicaja en estos días (más allá del prodigioso desempeño defensivo de Berni, más allá del insospechado renacimiento de Garbajosa) se debe sobre todo a sus egos, esos egos desmedidos y desmesurados que llevan por nombre Gerald Fitch y Kris Valters, dos que igual te ganan un partido como te lo pierden. Ayer a Fitch le tocó ser elego bueno, no ya chupándoselas todas una tras otra como de costumbre sino incluso poniéndole un par de mágicas asistencias a Freeland, sí, créanselo por increíble que les resulte, lo vi yo con mis propios ojos, puedo jurárselo. Fitch casi les ganó el partido y luego Valters se ocupó de acabar de perderlo, tanto da que elDoctor Mateo se desgañite un minuto entero diseñando estrategias si luego va el letón y según cruza el medio campo se levanta desde nueve metros, porque yo lo valgo, si otras me han entrado a ver por qué no va a entrar ésta. Sí, ayer Zalgiris y Unicaja jugaron tal vez el peor partido de la historia pero si al menos los de Málaga se hubieran traído la victoria quién sabe si hasta lo habríamos dado por bien empleado. O no, porque no sé yo si aún a pesar del resultado esas buenas gentes de Kaunas, tan amantes de este juego por encima de (casi) todas las cosas, darían por bien empleado el frío que pasaron y el precio que pagaron, a la vista de lo que hubieron de tragarse a continuación.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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