Sullinger vs Robinson   Leave a comment

(publicado el 28 de marzo de 2012)

 

En USA, qué les voy a contar que ustedes no sepan, tienen mucha costumbre de tomar la parte por el todo (o el todo por la parte, no sé), de vender un partido no tanto en base a los equipos que lo juegan como al duelo entre las respectivas estrellas de esos mismos equipos. No me gusta ese planteamiento, en absoluto, pero reconozco que a veces resulta tentador: explicar por ejemplo la segunda semifinal de la próxima Final Four universitaria, Ohio State-Kansas, no en base a sus respectivas colectividades sino en base al apetecible enfrentamiento entre sus dos colosos en la pintura, don Jared Sullinger y don Thomas Robinson respectivamente, dos tipos que salvo insospechado cataclismo entrarán ambos en el Top5 del próximo draft.

Juguemos a ello, pues (con el atrevimiento que me caracteriza, es decir, les ruego que me disculpen si suelto alguna barbaridad). Ambos dos son muy buenos, ambos dos son también muy diferentes entre sí; en lo físico, para empezar: Robinson es un mazas espectacular, una especie de Karl Malone en potencia, todavía a medio hacer pero que si sigue criando cachas a este ritmo llegará el día en que nada tendrá que envidiar a aquella legendaria musculatura (a saber cómo estará ahora) del Cartero. Sullinger no; su look es (digámoslo así) más redondeado, mucho menos definido muscularmente. Corpulento, perfectamente proporcionado, no está gordo (ni aún menos delgado, claro) pero es de esos tíos que transmiten la impresión de que podrían empezar a engordar en cuanto se descuidaran un poquito. Por ahora no parece que le guste mucho la sala de pesas (ni los complejos vitamínicos, ni cualesquiera otros productos que su malévola fantasía pueda llegar a imaginar), mucho menos desde luego que a su kansero rival. Pero repito, por ahora: en la NBA (a la fuerza ahorcan) las pesas le van a tener que gustar.

Punto para Robinson en lo físico… y punto para Sullinger en lo técnico. También aquí hay que hilar muy fino, pero a mí particularmente el de Ohio me resulta más completo, más de movimientos de espaldas al aro de esos que ya casi no se estilan, más de toque suave de muñeca. Robinson también los tiene pero son (cómo diría) más previsibles, más amparados sobre todo en su (otra vez) imponente fortaleza física. Sullinger (siendo también fuerte, aunque de otra manera) es más de clase, más sutil como si dijéramos. Me gusta más, al menos en este aspecto.

¿Qué más? En intensidad, carácter, actitud y demás factores anímico-subjetivos no me atrevería a decretar un ganador. Es decir, si esto lo hubiera escrito hace quince días muy probablemente me habría decantado claramente por Robinson, cuya presencia en los partidos acostumbra a ser sencillamente apabullante. Sullinger también se hace presente pero no alcanza a resultar (digámoslo así) tan abrasivo como su interlocutor de Kansas… aunque esto también tiene truco, porque quizá la diferencia estribe no tanto en ellos mismos como en lo que tienen alrededor; es decir, a mí me da la sensación de que Kansas descansa más sobre los hombros de Robinson que Ohio State sobre los de Sullinger. Dicho lo cual, también les diré que Thomas Robinson ha emitido alguna señal ligeramente preocupante durante este Torneo Final, al menos en lo que he podido ver de Kansas (demasiado poco, gracias a los extraños designios de esa cosa llamada ESPNplayer): como si estuviera algo cansado, o acaso ligeramente desbordado por la situación. Nada grave en cualquier caso, si hubiera sido grave evidentemente los Jayhawks no estarían donde están. ¿Sullinger? Pudo tener también algún partido más flojo que de costumbre (y de hecho lo tuvo) pero emergió imponente en la segunda mitad de su Final Regional ante Syracuse para hacerse el amo de las zonas (amparado en la ausencia de Fab Melo, también) y acabar de meter a sus Buckeyes en Final Four. Empate técnico, dejémoslo así.

También es verdad que a Sullinger le esperábamos mientras que Robinson nos pilló ligeramente por sorpresa. Robinson tenía buena pinta ya el pasado año pero andaba un tanto oculto a la sombra de los gemelos Morris, y el repentino fallecimiento de su madre acabó de ponerle muy cuesta arriba la parte final de la temporada. Sullinger en cambio era ya por aquel entonces la principal estrella de Ohio State, usted y yo sabemos que se habría tirado en plancha al draft de no haber sido por la amenaza (finalmente cumplida) del lockout. No se fue y muy bien que hizo, que para mí resulta manifiestamente evidente que hoy es muchísimo más completo que hace doce meses. Pero claro, ese mejora no puede compararse, en lo que a impacto popular y mediático se refiere, con la tremenda eclosión del de Kansas. Robinson es (para mí y para mucha más gente) el jugador del año, Sullinger es simplemente uno de los mejores jugadores del año, entiéndase la sutil diferencia.

Ahora bien, tanta comparación por aquí y por allá y sin embargo habrá muchos ratos en los que no se enfrenten, en los que ni se rocen siquiera. A ver, ambos dos son (para mi gusto) cuatros, o cuatroymedios si así lo prefieren, pero hay una diferencia fundamental que viene marcada por el sujeto que tienen a su lado. Sullinger tiene a DeShawn Thomas, prototipo de cuatro abierto, que pelea por los rebotes, sí, no digo yo que no, pero que le gusta tirarse triples más que comer con los dedos (y que los mete, además). Robinson tiene a Withey, puro cinco de manual, otro que el pasado año casi ni sabíamos que existía y que esta temporada mejora por momentos, cada partido es más consistente que el anterior. Así las cosas Robinson acaba saliéndose a menudo al cuatro para no entorpecer el espacio de Withey, así las cosas Sullinger acaba a menudo jugando de espaldas al aro y reprimiendo su natural tendencia a salirse a tirar de fuera él también. Thomas y Sullinger vs Robinson y Withey, ese vendrá a ser el verdadero duelo (más o menos) interior, más allá de personalismos.

Pero es que sucede que además hay vida (y mucha vida) más allá del juego interior: a mí, puestos a gustarme, el base de Ohio State, ese Aaron Craft de mejillas coloradas que defiende que te cagas y reparte luego juego tras dividir la zona rival cual cuchillo en mantequilla (y que a veces tiene insospechados problemas con los tiros libres, también), me gusta bastante más (aunque habré de reconocer que mi gusto no es precisamente el mayoritario) que el base de Kansas, ese Tyshawn Taylor siempre a medio camino entre la creatividad y el descontrol (pero que está haciendo un grandísimo Torneo y fue fundamental en la victoria ante North Carolina, todo hay que decirlo); como me gusta más la pareja Buford-Smith que la pareja Releford-Johnson (pero ojo con este último, el freshman Elijah Johnson, mejor jugador cada día que pasa); como también me gusta más y me parece que tiene muchos más recursos el banquillo de Ohio State que el de Kansas… En resumidas cuentas, que yo particularmente puestos a escoger me quedaría antes con la propuesta de Ohio State que con la de Kansas, lo cual no creo que tenga ni la menor importancia pero ahí lo dejo caer.

Y un detalle más: ambos equipos ya han jugado este año, el uno contra el otro quiero decir. Sucedió en diciembre y acabó con victoria de Kansas (de hecho supuso la primera derrota en la temporada de Ohio St.), lo cual a efectos prácticos tampoco nos sirve para nada: porque cada partido es una historia (tanto más si comparamos un partido de temporada regular con uno de Final Four), porque no se disputó en cancha neutral sino en la fantástica atmósfera del Allen Fieldhouse y sobre todo porque Ohio State se presentó en el campo de Lawrence sin Jared Sullinger que andaba un tanto achacoso por aquellos días, por lo que acabó siendo presa relativamente fácil para los Jayhawks. Pero vamos, que ni los unos ni los otros se acordarán ya de aquello a estas alturas…

En resumidas cuentas: si me preguntaran quién ganará el duelo individual, Sullinger vs Robinson, yo apostaría (por ligerísima diferencia) por el de Kansas; pero si me preguntaran quién ganará el duelo colectivo entonces yo apostaría (también por ligerísima diferencia) por Ohio St. Y en cualquier caso ese presunto duelo individual no habría de ser más que el paso previo para otro duelo no menos presunto, el que cualquiera de ellos podría sostener en la madrugada del lunes al martes contra los interminables brazos del hombre de la ceja, Anthony Davis… lo cual está por ver, no demos nada por hecho, no adelantemos acontecimientos; disfrutémoslo, sin más.

Anuncios

Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en NCAA, preHistoria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: