superLópez   Leave a comment

(publicado el 23 de febrero de 2012)

Probablemente ha llegado a ese punto en el que ya no tiene nada que perder. Precisamente él, que tuvo que ver cómo sus compañeros de generación iban pasándole por la derecha o por la izquierda, iban acumulando logro tras logro mientras él bastante tenía con poder vestirse de corto siquiera otro día más. Él, que un día estuvo predestinado a convertirse en el mejor base de Europa, que bien podría haberlo sido si aquella aciaga tarde aquella rodilla no se le hubiera puesto del revés. Él, que se lesionó sin contrato alguno, que se comió años enteros de rehabilitación y soledad absoluta en Salt Lake City, que sobrevivió a tantos prejuicios, que intentó triunfar primero y simplemente jugar después en aquella Liga hasta mucho más allá de lo razonable. Él, que finalmente un día hubo de volverse, hubo de reanudar otra vez ese interminable recorrido, Badalona-Madrid-Utah-Girona-Madrid-Moscú-Bilbao… Él, que apenas fue ya otra cosa más que un mero plato de segunda mesa en la selección, que vivió éxitos suyos como si sólo fueran de otros, que vió de lejos tantos éxitos de otros que bien podrían haber sido suyos. Él, que se llevó más hostias en sus primeros años de carrera que las que muchos otros se llevarán en toda su vida (hostias muy bien pagadas, ya lo sé, pero hostias al fin y al cabo), que las vio de todos los colores, que de alguna manera acabó convirtiéndose (le convirtieron, más bien) en un resistidor nato… ¿Y a él le van a venir a hablar ahora de presiónPresión la que tiene el parado sin subsidio con toda una familia que mantener, presión al que le van a embargar el piso por no poder pagar su hipoteca… (son tópicos, ya lo sé, pero en estos tiempos no está de más recordarlos). No, lo de Raül no puede compararse a nada de esto, ya lo sé, lo suyo es otro nivel pero a ese nivel también vio el abismo ante sus ojos, también sintió abrirse el suelo bajo sus pies. ¿Presión, dice usted? Si esto es sólo baloncesto, sólo un partido decisivo, sólo un último segundo, sólo gloria deportiva, nada que ver con la vida, aquí que va a haber presión… ¿O tal vez sí? Claro está, nunca sabremos qué habría pasado si el aspa de Stonerook no hubiese ido a aparcar en el ojo de A-Jax, nunca sabremos si habría jugado o no esos últimos instantes, sólo sabemos exactamente lo que pasó: que se encontró con el marrón, que no pudo pasarla, que en ese segundo donde tantos otros se encebollan él tuvo la sangre fría de fintar a Stonerook en un quiebro imposible, de mirar al aro, de tirar sesgado, de escuchar el sonido de la bocina a la vez que el chof… Raül fue a meter una canasta de esas que marcan para siempre la carrera de un jugador, Raül fue más que nuncaSuperLópez (ya sé que no es muy original pero qué conste que la chorrada se me ocurrió nada más acabar el partido, no es mi culpa que se les haya ocurrido a otros también), lo fue más que nunca aunque acaso lo haya sido siempre, acaso lo fuera ya cuando metía tiros libres decisivos en Lisboa 99; esa dureza escondida tras su aparente fragilidad, ese carácter tanto más curtido luego por tantos años, por tantos palos, ese que hoy le permite no tener ya apenas nada que perder, no pensar en otra cosa, no pararse ni un segundo a agobiarse en la presión.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en Euroliga, preHistoria

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