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(publicado el 17 de enero de 2012)

Ando un tanto inquieto y desasosegado en estos días, sumido en la desazón ante el hecho evidente de que nuestra Liga ACB, por otro nombre Liga Endesa, habrá de verse obligada a buscarse la vida televisiva a partir de la próxima temporada, así lo quiera o no. Les supongo al cabo de la calle, lo mismo ya se habrán enterado de que el Consejo de Ministros aprobó hace un par de viernes un gran paquete (nunca mejor dicho) de medidas económicas de ajuste, una de las cuales resultaba ser el cierre parcial del grifo de dinero público que anualmente abastece al Ente Público, por otro nombre RTVE. Doscientos millones menos, euro arriba euro abajo. Ante lo cual los responsables del susodicho Ente andan haciendo cábalas a ver cómo podrán cuadrar sus cuentas, planteándose opciones tales como volver a emitir publicidad, deshacerse de derechos deportivos o suprimir alguno de sus canales siendo al parecer precisamente Teledeporte el primer candidato para ello, vaya por dios. Vamos que no van a pujar por renovar el contrato con la ACB ni aunque ésta así lo quisiera (que tampoco lo iba a querer), que en tales circunstancias la mudanza televisiva ya no va a ser un deseo, ni siquiera una opción; será sencillamente una necesidad.

Ya, pero… ¿a dónde? Antes de dejarnos llevar por nuestros bajos instintos y exclamar todos a voz en grito¡¡¡a LaSexta!!! (por aquello de que acostumbran a dar baloncesto de selección en los veranos, por aquello de que siempre se rumoreó su interés por la ACB) mantengamos por el momento nuestros pies en el suelo y démonos de bruces (una vez más) contra la cruda realidad: sabrán que hace algunas semanas LaSexta fue adquirida o absorbida o fusionada o abducida o devorada por Antena 3, y sabrán también (y si no lo supieran aquí estoy yo para contárselo) que lo primero que dijo el máximo responsable de esta última tras hacerse cargo de su nueva criatura es que habrían de revisar su política de derechos deportivos para deshacerse de todos aquellos que no fueran rentables. Y puso como ejemplo al más emblemático habido y por haber, el partido de fútbol en abierto de los sábados a las diez de la noche, argumentando que para que dicho encuentro fuera rentable tendría que darse un Madrid-Barça todas las semanas (cielo santo, se me abren las carnes sólo de pensarlo). [Acotación al margen: han repartido los ingresos televisivos en función de las audiencias, han engordado aún más que de costumbre a los dos grandes en detrimento de todos los demás, han generado una desigualdad sin precedentes, han partido su liga de fútbol creando dos ligas de hecho, una de dos equipos y la otra de dieciocho… ¿y ahora de repente se dan cuenta de que ya no les es rentable la de dieciocho, de que ya sólo les vale la de dos? Los clásicos llamarían a esto matar la gallina de los huevos de oro, fin de la acotación] En fin, que no me negarán que resulta cuanto menos utópico pensar que pudieran tener el menor interés en hacerse con el baloncesto justo cuando están pensando incluso en deshacerse del fútbol. Me temo que por este lado tampoco tendremos ya nada que rascar.

¿Qué alternativas quedan? Habría que ser sumamente ingenuo (aún más que yo, si cabe) para pensar siquiera en la posibilidad de que el grupo Tele5/Cuatro pudiera tener el menor interés por la ACB (es difícil que se interesen por algo que probablemente a estas alturas ya ni sepan que existe). Si alguno de estos macroimperios televisivos (el del 3 ó el del 5) tuviera a bien acordarse de nosotros lo haría sólo para insertarnos en alguno de esos canales minoritarios que de vez en cuando nos trae la TDT, qué sé yo, Nova, Nitro, Energy, esas cosas. Esa sería una opción, otra sería ir a parar a un canal marginal (aún más improbable, por aquello de la marginalidad) o bien a uno especializado. Especializado en deportes, a ser posible. Y de esos no hay muchos; una vez descartado Teledeporte (véase al respecto el párrafo primero) sólo quedarían los de pago (que no creo que se les ocurra ni planteárselo siquiera, después de llevar casi una década atribuyendo todos los males de nuestro deporte a aquellos cuatro años del Plus) y, cómo no, MarcaTV, en el supuesto de que ésta continúe siendo la televisión del deporte que tampoco acabo yo de estar seguro. O eso o cambiar dinero público por dinero público, y que las Autonómicas dejaran de llevarse una pequeña parte del pastel para quedarse definitivamente con el pastel entero.

¿Las Autonómicas, dije? Pues más de lo mismo. No hará falta que les recuerde las estrecheces presupuestarias que afligen en estos días a nuestras Comunidades Autónomas, la mayoría de las cuales no están precisamente para lujos (y una televisión con cargo al erario público no deja de ser un lujo, nos guste o no): algunos canales desaparecerán, otros serán privatizados y los que no sean ni lo uno ni lo otro deberán ajustarse drásticamente el cinturón. En tales circunstancias resultaría un tanto absurdo imaginar que pudieran servir de tabla de salvación para nadie, menos aún para la ACB, menos aún con las dificultades de comercialización a las que habrá de enfrentarse este producto a partir de la próxima temporada…

Porque si éramos pocos parió la abuela, como suele decirse. Por si todo lo anterior no fuera suficiente sólo faltaba que acudiera también la Euroliga a echar una mano. Una mano al cuello, más bien. Como sabrán la Euroliga ha anunciado que a partir de la próxima temporada ya no se jugará en miércoles y jueves sino en jueves y viernes, con el objetivo confesable de mejorar sus audiencias y el inconfesable de huir como de la peste de la competencia con la Champions futbolera (y sí, la utilización del término competencia, como si ambas compitieran de igual a igual, no deja de ser otro precioso eufemismo). Y qué, dirán ustedes. Pues es muy sencillo, los cuatro o cinco equipos ACB que disputen la máxima competición continental ya difícilmente podrán jugar nuestra liga doméstica los sábados y en el momento en que les toque Europa un viernes ya tampoco podrán jugar ACB el domingo por la mañana, es decir, la parte del pastel que habitualmente se come la FORTA. Previsiblemente el grueso de cada jornada (al menos en lo que a los principales equipos se refiere) irá a parar al domingo por la tarde, y estará por ver cuántas (y cuáles) televisiones estarían dispuestas a asumir ese horario. Puestos a arriesgar yo arriesgaría encantado y hasta montaría además cada domingo un programa doble (como acostumbran a hacer en USA, como hizo incluso Teledeporte aquella inolvidable noche de finales de diciembre); puestos a arriesgar yo hasta exploraría la posibilidad de llevarme el partido de la jornada al primetime del lunes (claro que si las competiciones europeas menoressiguieran siendo en martes estaríamos en las mismas). Puestos a hacer yo haría muchas cosas pero me temo que yo no soy nadie y que los que sí son alguien no están para riesgos especialmente cuando de arriesgar los dineros se trata, así sean éstos públicos o privados. Malos tiempos para la lírica éstos que nos ha tocado vivir, así en baloncesto como en tantas otras cosas. Veremos.

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Publicado noviembre 4, 2012 por zaid en medios, preHistoria

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