Claverito   3 comments

(publicado el 19 de junio de 2012)

Parece que hoy es el día, parece que hoy Scariolo hará pública (puede que ya sea pública cuando usted lea esto) su lista de elegidos para la gloria (un suponer) de Londres 2012; suceso éste (el de la publicación de la lista, me refiero) que debería suscitar una enorme expectación si no fuera por el pequeño detalle de que ayer ya se ocuparon de filtrarla de tal manera que hoy ya está al cabo de la calle todo dios. Hoy todo dios sabe ya que Scariolo ha elegido para defender nuestro pabellón en Londres 2012 exactamente a los mismos que eligió para defender nuestro pabellón en Lituania 2011, exceptuando a Ricky que últimamente no está para estos trotes e incluyendo en su lugar a Sergio Rodríguez que bien que se lo ha ganado la criatura en estos playoffs. Lo demás todo igual, lo cual en el noventaytantos por ciento de los casos me parece perfecto pero en uno sólo de ellos me chirría, me tira para atrás. Adivinen cual…

Efectivamente, premio para el caballero (o para la señora, según), aunque si usted es de los que me leen de vez en cuando tampoco le habrá resultado muy difícil adivinarlo y hasta puede que el título le haya dado alguna pista. Llevo horas (en realidad llevo años, pero estas últimas horas con mayor intensidad aún si cabe) preguntándome qué méritos habrá contraído Víctor Claver para ser llamado una vez tras otra a presencia del Seleccionador. Es decir, qué méritos más allá de los meramente baloncestísticos, esos que le presuponemos porque sabemos que una vez los tuvo pero que últimamente (y cada vez más) se empeña en esconderlos, no se le vayan a notar. De vez en cuando eclosiona, de cuando en vez (más o menos coincidiendo con el aterrizaje en Valencia de algún afamado entrenador de apellido acabado en ic) renace de sus cenizas cual ave fénix… para retornar de inmediato a sus cenizas pocas semanas después, solo o en compañía de inoportunas lesiones de las que casi siempre suele volver mucho peor que cuando las pilló. Y así llevamos qué sé yo cuántos años esperando a un jugador que nunca llega, cuyos partidos siempre van de más a menos, cuyas temporadas siempre van de más a menos, cuya carrera siempre va de más a menos, de seguir así acabará en nada si los Blazers no lo remedian. Sí, los Blazers, que poseen sus derechos y por alguna razón que se me escapa siguen emperrichados en su fichaje (o eso nos cuentan al menos, también habría que saber cuál es en realidad su verdadero nivel de emperrichamiento). Ellos sabrán, en el pecado podrían llevar la penitencia o a lo mejor no, quién sabe, lo mismo al cambiar los aires del Mediterráneo por los del Pacífico acaba de espabilar.

Y sin embargo Scariolo parece tenerle una fe infinita, inquebrantable. Una fe extraña además, una fe que le lleva a convocarle año tras año como si fuera imprescindible, una fe que luego se le quita de inmediato en cuanto le tiene a sus órdenes dado que no acostumbra a darle ni minutos de la basura siquiera. Si le preguntan (que le preguntarán) argumentará una vez más que se trata de un tipo de jugador que no abunda precisamente en nuestro país, un tres alto, casi un tresymedio que te da también la posibilidad de utilizarlo de cuatro en caso de emergencia, retirado Jiménez y presuntamente retirado de la selección Mumbrú no queda apenas nada parecido, si acaso Suárez pero luego se me enfada, si acaso Mirotic pero todavía no me lo puedo llevar… Dirá más o menos esto Scariolo y probablemente se creerá a sí mismo mientras lo diga, y hasta puede que nosotros también nos lo creamos y digamos hostia macho, pues es verdad, qué razón tiene, cómo vamos a ir a jugar unos juegos olímpicos sin un tres puro, total para que luego lleguemos y juguemos casi todo el rato con tres pequeños, con Rudy o SanEme o incluso Llull en el papel de tres de mentira, y hasta nos salga bien además. Para este viaje no hacen falta alforjas, si no te quieres llevar a Suárez (que tampoco es que haya hecho muchos méritos este año, la verdad), si no te puedes llevar a Mirotic, si no sabes si te puedes llevar a Mumbrú llévate al menos a Sergi Vidal que te lo está pidiendo a gritos, gritos metafóricos entiéndase, él no es de gritar pero su juego lleva gritándolo por él toda la temporada. ¿Que no es un puro tres? Ya, ¿y qué? ¿y a quién demonios le importa que sea un puro tres si al único puro tres que te llevas año tras año luego no te atreves a darle bola ni un segundo siquiera, no la vayamos a liar? Como diría un sabio, a esto de los Juegos Olímpicos si hay que ir se va, pero ir pa na es tontería.

Tiene que haber algo más. Tiene que tener Víctor Claver alguna cualidad oculta que nosotros no sepamos, dado que sus (cada vez más presuntas) cualidades baloncestísticas carecen por completo de importancia una vez llega a la selección. No sé, acaso su culo tenga las dimensiones exactas y precisas, las que mejor se adapten al tamaño del banquillo para permanecer ahí perfectamente aposentado durante dos horas sin que por ello se resienta su anatomía (ni la del jugador ni la del banquillo); o acaso juegue mejor que nadie a la pocha y ello que le convierta en imprescindible; o acaso juegue peor que nadie a la pocha y ello le convierta en aún más imprescindible al contribuir sus sucesivas derrotas a elevar la moral victoriosa del resto de la tropa; o acaso sea su apacibilidad, su pachorra, esa entrañable pinta de no quejarse nunca y de que si lo hiciera lo haría con tal incomparable cara de buena persona que más que contrariado parecería complacido por el mero hecho de no jugar; o acaso, quién sabe, a ver si va a resultar que en Italia los pelirrojos den buena suerte, vaya usted a saber: aquí dicen que es al revés, tuve yo una compañera de trabajo hace muchos años que cada vez que veía a un pelirrojo se tocaba compulsivamente un botón de la camisa o de la blusa porque se suponía que ésa era la única manera de conjurar el mal fario (si un día venía con un suéter y se le aparecía uno teníamos un problema) pero a saber, lo mismo en Pésaro, Brecia, Módena o Pescara estas cosas son diferentes, las supersticiones son así, cada país (cada ser humano, casi) tiene las suyas; y en todo caso habremos de reconocer que en lo que a suerte se refiere, a nuestra selección en estos últimos tiempos tampoco le ha ido del todo mal…

No sé, puestos a buscar explicaciones a lo inexplicable he llegado a pensar incluso que acaso don Seryio pudiera estar subyugado por la musicalidad de su apellido (del de Víctor, me refiero): Scariolo tráeme a Claver, dime Claver de tu boca, que pa eso no hay que tener mucha vergüenza, ni poca… Ya lo sé, no me miren así, estoy desbarrando (llevo ya desbarrando un rato, de hecho), intento dar sentido a lo que no lo tiene pero sólo se me ocurren sinsentidos, por ejemplo que el técnico transalpino tras sus abundantes años en nuestro país haya acabado por aficionarse a la tuna (hay gustos pa tó) acaso contagiado por el buenrollismo que genera y que le parece imprescindible implementar en el equipo nacional, a ver si va a ser eso, si así fuera no lo duden, canten conmigo, Claverito, Claverito de mi corazón, yo te traigo, Claverito, y que juegues me importa un cojón; si algún día, Claverito, no lograra poderte traer, no te creas que ya no te quiero, es que no me dejó Pepe Sáez; chimpún.

 

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Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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