dislexia goda   Leave a comment

(publicado el 12 de septiembre de 2012)

 

Hace cuatro veranos estuve de vacaciones en la isla de La Palma. No se lo cuento para darles envidia ni para dármela a mí mismo siquiera (que ya echo de menos volver por allí), se lo cuento como ejemplo ilustrativo de lo que intentaré desarrollar a continuación. Y es que en los días previos a dichas vacaciones comprobé una realidad que acaso ya sospechara pero a la que nunca me había atrevido a mirar de frente: prácticamente ni dios, de entre mis convecinos y demás congéneres, sabía de qué le estaba hablando cuando le hablaba de La Palma. No me refiero a gente necesariamente iletrada, me refiero a compañeros de trabajo en labores administrativas o a cuñados con (presuntamente) dos dedos de frente, o más incluso, a quienes les decía que me iba a La Palma y supuestamente procesaban el dato pero luego al despedirnos soltaban un pues nada, que os lo paséis muy bien en Las Palmas, ¡¡¡Las Palmas!!!, en plural, y si tú se lo devolvías en singular y con la palabra Isla delante se te quedaban con los ojos a cuadros, con cara de no saber de qué extraño lugar ignoto les podría estar yo hablando. Y a la vuelta fue aún peor, a la vuelta hubo hasta una compañera (bastante leída e instruida por cierto) que se quedó alucinada al descubrir que había estado en Canarias porque siempre había creído que yo estaba en Baleares: ah, pues como dijiste La Palma yo pensé en la de Mallorca, a ver qué otra Palma va a ser si no… Tal cual. Les dices que vas a Tenerife, Lanzarote o Fuerteventura y por lo general saben ubicarlas sin problema, sólo faltaría (entre otras cosas porque hasta puede que ya hayan estado allí) pero si se te ocurre mentar otras islas u otros lugares se les descuajaringa por completo la neurona.

Va a ser que somos así en la villa y corte, qué le vamos a hacer. Nuestra mentalidad castellana está acostumbrada a esos nombres secos, recios, bisilábicos que nos gastamos por aquí, Soria, Cuenca, Huesca, Jaén, pero no está preparada en absoluto para esas otras denominaciones que se gastan en los territorios periféricos compuestas por múltiples palabras y trufadas además de preposiciones y artículos para liarlo más todavía, habrase visto tamaña desfachatez: canarias grandes y chicas, santacruces varias, palmaspor doquier y además todo ello entremezclado, a mí que siempre he sido muy de viajar y muy de geografía y muy de mirar mapas no me cuesta en absoluto pero a todos aquellos que que sólo salen de Madrid para ir a Gandía, a Benidorm o al pueblo de sus ancestros la nomenclatura insular les cuesta una barbaridad. Es triste pero es así, es un mal endémico que podríamos denominar dislexia canaria en atención al objeto o más biendislexia peninsular en atención al sujeto, dislexia goda dirían ellos con el consiguiente cabreo que se les pone cada vez que nos leen o nos escuchan meter la pata con tanta facilidad.

Viene todo esto a cuento (que lo mismo ya se lo estarían preguntando) de la denominación de los equipos canarios en nuestra Liga Endesa (o lo que quede de ella), antes Liga ACB. Me explico: el Club Baloncesto Gran Canaria, el Granca para los amigos, lleva años y más años en la Liga. En este tiempo le hemos visto disputar partidos y partidos, le hemos visto competir al más alto nivel, le hemos visto jugar copas y playoffs y competiciones europeas y todo ello sin embargo no ha servido para que hayamos acabado de saber cómo demonios se llama ese equipo. No hablo de usted o de mí que a lo mejor sí que lo sabemos aunque no nos paguen por saberlo, no hablo de tertulias de bar ni de charlas de café, sí hablo de sesudos periodistas, de presuntos especialistas en la materia, de insignes blogueros que acaso hubieran sido incluso jugadores no hace demasiado tiempo y que sin embargo llevan ya lustros enteros llamando a este equipo no Granca ni Gran Canaria sino Canarias, tal cual, como si no representara a su isla sino a cualquier otra o a todas juntas a la vez. El Canarias por aquí, el Canarias por allá, yo no sé ya cuántas veces habré leído o escuchado eso en estos años, lo cual no tendría nada de particular (más allá de la propia cagada que supone llamarle por un nombre que no es el suyo) si no fuera porque este verano ha ascendido finalmente a la ACB (tras múltiples y variopintas vicisitudes) el equipo de la isla de enfrente, llamado precisamente (casualidades de la vida) CB Canarias, qué les voy a contar que ustedes no sepan ya.

Que uno ante semejante circunstancia se imagina a los susodichos columnistas y analistas con los esquemas hechos trizas, que alguno diría pero cómo que ha ascendido si ya estaba, si lleva media vida ahí, que algún otro hasta diría pero cómo es posible, pero cómo va a haber dos equipos ACB que se llamen igual, a ver ahora qué hacemos… Pues lo que están haciendo desde hace un par de meses, confundir al uno con el otro en cuanto se les presenta la ocasión, que va a ser que la dicotomía Gran Canaria / Canarias es demasiado compleja como para poder ser procesada por una mente simple. Ha habido fichajes como el de Jon Scheyer que los hemos visto asignados a un equipo o al otro según dónde lo leyéramos, a veces incluso a ambos dos equipos en el mismo artículo según qué párrafo leyéramos; ha habido tablas de mercado en las que hemos visto a un equipo con la ficha del otro y al otro consiguientemente con la ficha del uno… Vamos que ya sólo faltaba que además sus respectivos entrenadores se apellidaran igual, Martínez & Martínez, parece como si lo hicieran aposta. Coincidirán conmigo, todavía no hemos visto nada, esto sólo es el principio, casi mejor no imaginar lo que nos espera.

Reconozcámoslo, el fútbol tampoco ayuda; ni el fútbol ni nuestra tendencia casi patológica a simplificar las cosas. Les pondré un ejemplo, que nada tiene que ver con el deporte canario sino con una institución bastante alejada geográficamente y que lleva por nombre Athletic Club de Bilbao. El Athletic de Bilbao es el Athletic para todo dios y en casi todas partes excepto en Madrid, en Madrid es simplemente el Bilbao, supongo que porque aquí el Atleti propiamente dicho es el otro, el de Madrid. A mis convecinos por lo general no les cuesta nada decir el Racingel Sportingel Dépor o el Recre (no digamos ya la Real o el Osasuna) en lugar de el Santanderel Gijónel Coruña o el Huelva (aunque nunca falta algún rancio que todavía les sigue llamando por el nombre de su ciudad) pero decir el Athletic ni se lo plantean, vamos que ni lo conciben siquiera; haga usted la prueba si anda por Madrid, yo ya la he hecho, pruebe a decir el Athletic y aún por mucho énfasis que ponga en la pronunciación para que se escuche bien esa última letra pensarán que se refiere al de aquí; o aún peor, pruebe a decir el Athletic de Bilbao y verá como le miran con condescendencia y hasta con un punto de desprecio incluso, mira tú el redicho éste, pues no va y dice Athletic de Bilbao en lugar de decir el Bilbao como todo el mundo, será repipi el tío. El fútbol es lo que tiene, nombres simples, concretos, elementales, en cambio estos otros nombres nuestros en los que cabe la denominación comercial del patrocinador (compuesta de varias palabras a veces), la del equipo y la de ciudad a ellos sencillamente les descomponen; el fútbol canario lo tiene bien fácil, a un lado Las Palmas y al otro el Tenerife, no puede ser más sencillo; pero el baloncesto, ay amigo, en el baloncesto a veces hay que pensar, y a eso nunca acabamos de acostumbrarnos.

Dentro de siete semanas y media, alla por el 4 de noviembre poco más o menos tendrá lugar el derby canario, algo que hace muchísimos años que no sucede en la máxima categoría de nuestro baloncesto.Canarias-Gran Canaria, dicho así suena bien pero mucho me temo que su mera enunciación provocará retortijones, descomposición intestinal y puede que hasta brotes esquizofrénicos en algún presunto especialista peninsular, habrá hasta quien piense que es un único equipo jugando contra sí mismo… o no, o tal vez recurran al viejo y socorrido truco de no llamarlos por su nombre sino por el nombre de su patrocinador, Iberostar-Herbalife pongamos por caso (aunque reconozco no tener ninguna certeza de que Iberostar siga patrocinando al CB Canarias a día de hoy, de hecho ya no lo veo por casi ningún sitio). Claro está, eso si no los bailan, si no les da por poner al uno con el otro y al otro con el uno. O aún peor, tampoco descarten que a alguno de los susodichos patrocinadores no le dé por hacer un lagunaro y cambiarse de isla, que en apenas un año no estemos hablando del Herbalife Canarias por ejemplo, cosas aún más raras habremos visto ya… Reconozcámoslo (a la manera de Murphy), cualquier cosa, aún por muy complicada que esté, siempre es susceptible de complicarse más todavía.

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Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en ACB, medios, preHistoria

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