Durant vs LeBron   Leave a comment

(publicado el 13 de junio de 2012)

 

Aclaración previa: esto, siendo como es una especie de presunto pseudoprevio de la Final NBA, tendría que haber sido publicado ayer y no hoy; de hecho ayer por la tarde estaba ya acabado pero por alguna razón que aún no alcanzo a comprender la tecnología se me puso toda en contra, que es bien sabido que los designios del señor Gates y del señor Jobs (q.e.p.d.) y del señor Google (Chrome) son inescrutables. Lo publico tal cual más que nada porque ya no me siento con fuerzas para cambiarlo, aunque soy consciente de que algunas cosas que tenían sentido antes de que empezara la serie ya no tendrán ningún sentido hoy, habiéndose jugado ya ese primer partido cuyo resultado aún no sé ni quiero saber hasta que no lo pueda ver… En fin, que espero que ustedes me lo disculpen. Y en cualquier caso, allá va…

Calladito estoy más guapo, ya me lo decía mi madre (amor de madre, en realidad lo que estaba era menos feo). Calladito debería haberme estado hace exactamente 13 días, cuando ponderé aquí las virtudes de los Spurs más o menos de la misma manera que las había ponderado ya cinco años antes. Aquella vez, junio de 2007, San Antonio cumplió con creces el guión establecido y arroyó por 4-0 a unos incautos Cavs. Esta vez, vaya por dios, sucedió exactamente todo lo contrario: llevaban las criaturas un incomparable balance de 10-0 en playoffs pero decirlo y que empezaran a perder fue todo uno, fue como aquellos narradores que te cuentan que fulanito lleva un diez de diez en tiros libres y es decirlo y que el susodicho empiece a fallarlos, pues esto tres cuartos de lo mismo, si a aquello lo llaman el mal del comentarista a esto lo podría llamar yo el mal del bloguero, por ejemplo. De 10-0 a favor a 0-4 en contra, de tener medio arrollados a los Thunder a verse literalmente aplastados por ellos. Es mentira que no pesen los años sino los kilos, a los Spurs no les sobran kilos pero sí demasiados años por desgracia, tanto talento a espuertas de poco sirve cuando se te acumulan los partidos, de apenas nada sirve ante las piernas frescas (y tampoco exentas de talento precisamente) de estos jóvenes pero sobradamente preparados mocetones de Oklahoma. Mucho mejor que yo lo explica (tanto mejor siendo juez y parte) el insigne bloguero Manu Ginóbili, que todavía no escribe tan bien como juega (entre otras cosas porque eso sería científicamente imposible) pero que anda en ello: No tenemos nada para reprocharnos. Llega un momento en el que te enfrentás a un equipo que juega mejor que el tuyo y te gana, punto. Puede sonar simple, pero es así, es deporte. Oklahoma City tiene más talento que nosotros y nos ganó bien. No creo que la serie se haya definido por una cuestión de cruces y circulitos, como les dicen acá a las cuestiones tácticas. Ellos tienen un talento superior a la media y lo explotaron en el momento que más contaba. A ellos las cosas les salieron fáciles, con naturalidad, siempre encontraban buenos tiros. A nosotros todo nos costaba mucho más.. Pues eso mismo, ni cuatrocientas palabras más.

 

No les voy a engañar, yo no es ya que quisiera que pasaran los Spurs (creo que es evidente) sino que además quería que lo hicieran los Celtics. Es curioso, si me paro a pensarlo creo que a lo largo de mi vida siempre preferí que los equipos jóvenes ganaran a los viejos, que las estrellas emergentes se impusieran a las consolidadas, que los nuevos le fueran quitando el puesto a los antiguos… y sin embargo aquí me tienen (me tuvieron hasta hace cuatro días), deseando que sanantonianos y bostonianos jugaran la Final y con la consiguiente frustración tras haberme quedado con las ganas. Podría pensar que es sólo cosa de la edad, que como me estoy haciendo mayor ahora quiero que ganen los mayores por una mera cuestión desolidaridad geriátrica, pero más bien creo que es algo que tiene que ver sobre todo con esa extraña manera mía de entender el juego, ya saben, esa en la que prima más lo colectivo que lo individual y en la que los equipos son siempre más importantes que las personas. Qué les voy a contar que ustedes no sepan, Spurs y Celtics son dos extraordinarios EQUIPOS dirigidos además por dos no menos extraordinarios (cada uno a su manera) entrenadores. Lo cual no significa hacer de menos a los otros dos, que están aquí por méritos propios y muy bien ganado se lo tienen (y que también están bastante más trabajados de lo que pudiera parecer), pero qué quieren, en esto del juego de conjunto creo yo que todavía hay clases, aunque las edades ya no sean las mismas, aunque en el último momento ya no les acompañen las piernas. Que les quiten lo bailao, que en uno y otro caso fue mucho más de lo que cualquiera hubiera podido imaginar antes de empezar la temporada.

Así que yo quería una Final Spurs-Celtics… que es exactamente lo contrario de lo que quería la NBA. No estoy descubriendo la pólvora, de toda la vida de dios aquella Liga ha personalizado en duelos individuales sus enfrentamientos colectivos siempre que ha podido, Russell vs Chamberlain, Magic vs Bird, Jordan vs Dominique, Robinson vs Olajuwon, Kobe vs Shaq (éstos solían ser del mismo equipo, pero como si no), tantos y tantos otros… Durant vs LeBron, el máximo anotador contra el más valioso, la estrella emergente (ya cada vez más emergida) contra la consagrada, los dos mejores jugadores del momento frente a frente dicho sea con todos los respetos al señor Bryant no vaya a ser que los kobistas vengan y me linchen. Sí, la NBA bebía los vientos por el duelo Durant vs LeBron, lo sabíamos todos de sobra pero ellos por si acaso tampoco pusieron el menor interés en disimularlo; el pasado sábado por la tarde, pocas horas antes de que se jugara el séptimo Heat-Celtics, podíamos leer en la portada de su web la siguiente frase a modo de pie de foto:Sorry, Boston, but a Heat-Thunder clash in the NBA Finals would be heaven for many hoops fans. ¿Se imaginan que aquí la ACB, en vísperas del quinto Madrid-Baskonia, hubiera escrito algo así como lo sentimos mucho alaveses, pero que sepáis que el planeta entero suspira por una Final Madrid-Barça? Se habría líado la de dios (de hecho ya acostumbra a liarse la de dios por cosas infinitamente menores); en cambio en USA no diré que les da igual pero casi, alguno hubo en Boston a quien no le hizo demasiada gracia pero en líneas generales estas cosas acostumbran a parecerles de lo más normal. Es otro mundo, no sé si para bien o para mal; no dan tanta trascendencia a cosas que en realidad no la tienen, no ven fantasmas por todas partes, no piensan que se acabe la vida a cada rato, tienen un sentido lúdico que (al menos en pequeñas dosis) no nos vendría nada mal a los que estamos por aquí.

Y por la misma razón soy más de Thunder que de Heat, prefiero que ganen los Thunder a los Heat. Por Durant, sí, pero también (y sobre todo) por Ibaka y hasta por ese sujeto peludo llamado James Harden, acaso lo más ginobiliano que hayamos conocido desde Ginóbili (nos lo comparaban ya con él cuando aún estaba en Arizona State, y no nos lo queríamos creer), acaso el segundo jugador más importante de este equipo… con permiso, claro está, de ese inmenso ego disfrazado de jugador de baloncesto llamado Russell Westbrook. En esta Final del Oeste pareció entender por fin que su verdadero trabajo consistía en hacer ganar al equipo, no en ganar él; si sigue entendiéndolo así la victoria debería caer por su propio peso entre otras cosas porque tienen algo de lo que los Heat (casi) carecen: clase media, llámese Ibaka, Sefolosha, Perkins, Fisher… En Miami en cambio la estructura se asienta sobre tres inmensas patas (una de ellas aún un poco renqueante, por cierto) no hay apenas nada más: sí, vale, Chalmers, Haslem, Battier, el sempiterno Mike Miller, no me pida que siga con Cole o con Joel. Unos cuantos parches por fuera, un inmenso vacío (alrededor de Bosh) por dentro, muy poca cosa en circunstancias normales, aún menos en circunstanciassobrenaturales como las que viviremos a partir de esta noche. Si ganan los Heat tendrá que ser gracias a otro esfuerzo sobrehumano de LeBron, de Wade y (tal vez en menor medida) de Bosh. Puede suceder una noche, dos, tres me parece difícil, cuatro me resulta ya imposible sobre todo si lo comparamos con lo que tendrán enfrente. Lo siento por Miami pero quiero que ganen los Thunder y además creo que ganarán los Thunder, por una vez mi deseo y mi pronóstico van de la mano, ahora sólo falta que también les acompañe la realidad.

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Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en NBA, preHistoria

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