el beneficio de la duda   Leave a comment

(publicado el 24 de septiembre de 2012)

El madridismo ha dictado sentencia. (Entiéndase por madridismo a un amplio sector del madridismo, no necesariamente a todo el madridismo; pero me permitirán que tome la parte por el todo para una más fácil comprensión). El madridismo es muy de dictar sentencia, lo debe dar la propia grandeza de la entidad. El madridismo pertenece o cree pertenecer a la institución deportiva más grande sobre la faz de la tierra, razón por la cual tan sólo aquellos que son verdaderamente grandes pueden tener cabida en tan selecto club, mediocridades abstenerse. Lo vemos con el fútbol verano tras verano, no habrá una sola estrella de dicho deporte que no haya sonado al menos una vez para el Madrid, si usted cree serlo y no ha aparecido jamás en la portada del As o del Marca en un fotomontaje con la elástica blanca olvídese, no es usted una estrella sino un jugador del montón. Pero el baloncesto es otra cosa, en baloncesto la susodicha grandeza se les da de bruces con una cosa llamada NBA (excepto cuando les da el delirio de querer formar parte de ella), si a alguien se le ocurriera insinuar siquiera que LeBron o Durant suena para el Madrid se convertiría de inmediato en el hazmerreír del mundo entero. Y esto, ser el perejil de todas las salsas en fútbol y ser en cambio plato de segunda mesa en baloncesto, como que (un sector de) el madridismo nunca acaba de llevarlo demasiado bien.

Un ejemplo paradigmático podría ser Pablo Laso, aunque no sea jugador sino entrenador. A la grandeza del Madrid sólo le caben mourinhos messinas, todos los demás así se llamen Pellegrini, Plaza o Laso son considerados de inmediato sospechosos o como algunos dicen, indignos de una institución como el Madrid. Laso puede que no sea el mejor entrenador del mundo, de hecho no es ni de lejos mi entrenador preferido pero ello no quita para que no entienda la caza de brujas a la que se le ha sometido en esa casa desde el mismo momento de su llegada. Laso (lo he escrito ya demasiadas veces) jamás tuvo el beneficio de la duda, Laso tuvo ya una manifestación en contra al día siguiente de anunciarse su fichaje, Laso estaba a punto de ganar la Liga (que luego no ganó) y alguno en túiter decía que lo malo de ganar la Liga es tener que quedarnos con Laso, preferían perderla con tal de que les echaran al técnico, les salió el tiro por la culata porque la perdieron y aún así el técnico se quedó. Con Laso ganaron una Copa que hacía casi veinte años que no ganaban, con Laso rozaron una Liga que hacía ya un tiempo que ni la rozaban, con Laso (nadie es perfecto) la cagaron en Euroliga, sabemos que no es fácil ser sublime sin interrupción; con Laso acaban de ganar una Supercopa pero dará igual, es un torneo menor, si la hubiera perdido le lincharían pero como la ha ganado es un torneo menor. ¿El beneficio de la duda? A los técnicos se les empieza a cuestionar cuando empiezan a perder, incluso a los gobiernos se les suelen dar cien días de cortesía, a Pablo Laso no le dieron ni media hora siquiera.

Pablo Laso es sólo un ejemplo para ilustrar lo que viene a continuación, que poco tiene que ver con Laso. Pongámonos en antecedentes: el Madrid hace unos meses largó a Tomic, ese pívot tan sobrado de calidad como escaso de cuajo en quien parecían haber invertido como proyecto de futuro. El Madrid largó a Tomic, probablemente no lo habría hecho si hubiese sabido que semanas más tarde lo iba a fichar el Barça pero esa es otra historia, dejémosla por esta vez. El Madrid largó a Tomic y los más optimistas pensaron que tendría ya preparado el relevo, no se prescinde así como así de uno de los mejores talentos interiores de Europa si no tienes guardado algún as bajo la manga. Pero pasó el tiempo y quedó claro lo que muchos sospechábamos, el Madrid es tan grande que no necesita planificar, eso queda para los pobres, el Madrid con improvisar tiene más que suficiente. Sonaron toda clase de nombres de mayor o menor renombre, de más o menos postín pero al final no llegó a concretarse ninguno y el madridismo (a regañadientes) pareció resignarse a su suerte: una plantilla tan larga como desequilibrada, con un juego exterior del que no se ha ido nadie y al que han llegado Rudy y Draper, con un juego interior del que se han ido Velickovic y Tomic y al que sólo ha llegado Slaughter vaya usted a saber por qué. Arrojaron la toalla, dijeron que nada de lo que había en el mercado respondía a sus necesidades, que si acaso subirían a Hernangómez para ir dándole bola poco a poco… y cuando ya nadie lo esperaba saltó la noticia justo ayer del (presunto) fichaje de Rafael Hettsheimeir, algo que debería haber llenado de dicha y regocijo al madridismo y que sin embargo sólo parece haberles despertado llanto y crujir de dientes. Me temo que el madridismo ha dictado sentencia, una vez más.

Yo soy muy de Hettsheimeir. Yo soy muy de Hettsheimeir porque siempre que le he visto me ha gustado, será que le he visto poco o que sólo le he pillado en los días buenos, vaya usted a saber. Me ha gustado siempre que le he visto con el CAI, me encantó aún más si cabe en aquel breve paso por el Obradoiro, cuando se les vino el mundo encima tras la lesión de Marc Jackson y llegó el brasileño para mostrarles que el remedio no tenía por qué ser necesariamente peor que la enfermedad. Y no digamos ya con su selección en aquel Torneo de las Américas o Preolímpico Americano o como se llamara aquello del verano de 2011, ahí hasta lo escribí incluso: …un tipo que ha causado auténtica sensación especialmente a todos aquellos que no le conocían, lo cual no es nuestro caso: don Rafael Hettsheimeir, que no es ya que le haya dado relevos de calidad a Splitter sino que en muchas ocasiones ha acabado siendo aún más importante que éste, hasta el punto de que muchas veces Magnano no encontraba la manera de sentarle para volver a poner al titular. De verdad se lo digo, cuídenmelo en Zaragoza que no saben ustedes bien qué pedazo de joya tienen entre manos… Tiene cuerpo, mano y velocidad, más de la que parece. Tiene muchísimo baloncesto en ese corpachón, así de espaldas como de frente. Tiene además una envidiable actitud en ambos lados de la cancha: difícilmente será el anti-Jawai pero pueden estar seguros de que jamás le perderá la cara. Y tiene, nadie es perfecto, un defecto (y no, no me refiero a su impronunciabilidad): está lesionado o, para ser más precisos, está saliendo de una lesión; de no ser así habría sido olímpico dando sus buenos relevos a Tiago y/o Nené; de no haber sido así probablemente hoy no estaría haciendo las maletas con destino Madrid sino con destino Dallas, vaya usted a saber.

Pero claro, pese a sus innegables virtudes resulta que Hettsheimeir no sobrepasa el listón de grandeza requerido para formar parte de tan magna institución. Vamos, que no es que no lo sobrepase sino que ni se aproxima siquiera, si nos atenemos a los comentarios leídos ayer en túiter o en otros foros a los que acostumbra a acudir el madridismo para desahogar su frustración; cosas como que si tan bueno es a ver por qué el CAI no ha intentado ni siquiera renovarle, verdad a medias porque el chico se quería ir, a lo más que podía aspirar el CAI era a ejercer un derecho de tanteo que no dejaría de ser un brindis al sol estando por medio la NBA… A ver, mantengamos la perspectiva, Hettsheimeir no es Olajuwon, eso está claro, pero es que nadie (salvo Olajuwon) es Olajuwon, ni Dwight Howard siquiera. Y no es que esté yo comparando a Howard con Hettsheimeir, líbreme el cielo, obviamente están a años luz (aunque ya le vendría bien a Howard tener alguno de los movimientos al poste del brasileño) pero es que da la casualidad de que el susodicho nuevo jugador de los Lakers se les pasaba un poquillo del presupuesto. Howard, Bynum, Bogut, los gasoles, hasta JaVale McGee si me apuran, hasta el mismísimo Ibaka aún siendo ex, todos ellos quedan fueran de su alcance porque en baloncesto existe la NBA, entiéndanlo, en fútbol son ustedes divinos de la muerte pero en baloncesto son simplemente humanos. Existe, bien es verdad, una delgada línea roja que separa lo divino de lo humano (¿pero cómo sabemos que Hettsheimeir no está también sobre esa línea, dado que nos hemos pasado todo el verano dando por hecho que ficharía por los Mavs?): una delgada línea roja por la que transitan seres como David Andersen (ya claramente de vuelta), Chris Andersen (habría sido divertido), Gustavo Ayón (de haber seguido en Fuenla no le querrían ni ver pero como pasó por Nueva Orleáns ya era objeto de deseo) y… sí, Darko Milicic.

Hace semanas se dio por hecho que Milicic podría ser el nuevo pívot del Madrid y de inmediato sus aficionados se pusieron a salivar. Mire usted por donde Milicic sí pasaba el listón, sí cumplía al parecer los requisitos de grandeza requeridos por tan magna institución. Bueno, pues ahora me voy a tirar yo al barro para que me humillen si ello les place: si a mí me dan a escoger entre Milicic y Hettsheimeir me quedo con Hettsheimeir, ya está, ya lo he dicho. Y no es que Milicic no tenga calidad, por supuesto que sí, por arrobas… pero llevamos ya casi diez años esperando a ver si es capaz de administrarla. En Minnesota vio como Pekovic le iba comiendo poco a poco el terreno hasta zampárselo casi por completo, en Boston (su próximo destino) difícilmente será algo más que el suplente del suplente del suplente (salvo que Rivers logre espabilarle, que tampoco me extrañaría). Milicic habría llegado a Madrid con sus ínfulas de estrella y su chulería innata, habría esperado ser el rey del mambo y en cuanto un día no le hubieran metido veinte pases dentro habría buscado desesperadamente un micrófono para largar todo lo que le pasara por la cabeza (o mejor dicho, todo lo que le saliera por la boca sin pasar por la cabeza previamente). Es una cuestión de relación calidad/precio: Milicic será mejor que Hettsheimeir, no digo yo que no (aunque tampoco es que haya puesto nunca mucho empeño en demostrarlo) pero esa diferencia de calidad no compensa en absoluto la diferencia de precio: y no lo digo sólo en términos económicos (que también) sino en términos de actitud, de integración en el equipo, de filosofía de juego, de entrenabilidad. Milicic sí habría tenido el beneficio de la duda (y bien largo además), ése que le fue negado por ejemplo a Laso, ése que ya desde ayer mismo (es decir, ya desde bastante antes de que se concrete su fichaje) le ha sido negado a Rafael Hettsheimeir. Ellos sabrán.

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Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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