otra batalla perdida   Leave a comment

(publicado el 29 de octubre de 2012)

 

Miren que hace ya unos cuantos años, pero recuerdo como si fuera ayer (o aún mejor incluso) aquella entrevista que le hicieron a un preboste malagueño en el descanso de sepa dios qué partido de Unicaja. La entrevista en realidad no trató de baloncesto sino de fútbol, de un partido amistoso que iba a disputar allí el Real Madrid y que había despertado una inusitada expectación en dicha ciudad, hasta el punto de que unos cuantos días antes de dicho evento estaban ya todas las localidades vendidas. Que hoy nos puede sorprender si tenemos en cuenta que el Madrid acostumbra a visitar Málaga al menos una vez al año como cualquier otro campo de Primera División, pero que entonces era todo un acontecimiento porque el equipo de fútbol malagueño andaba particularmente hundido en aquellos tiempos, puede que ni siquiera en Segunda sino en Segunda B, de hecho por conocer hasta había conocido los sinsabores de una desaparición y posterior refundación aunque me suena que eso había sucedido bastantes años antes. Así que allí estaba elpreboste en cuestión (supongo que sería el Concejal de Deportes o algo similar) dando pelos y señales de dicho evento, así hasta que el entrevistador (Nacho Calvo, creo recordar) decidió cerrar con una nota baloncestera, quizá para congraciarse con los telespectadores: ¿Pero Málaga sigue siendo una ciudad de baloncesto, verdad?, algo así le preguntó lleno de buena voluntad como en él solía ser costumbre (siempre tuvo más voluntad que acierto la criatura) pero la respuesta que se llevó fue de esas que hoy llamaríamoszas en toda la boca. Algo más o menos como esto: No, no se equivoque mi querido amigo, Málaga es futbolera, de eso no le quepa a usted la menor duda, es un sentimiento que hoy está un poco dormido porque el equipo está como está, pero que en el momento en que el Málaga vuelva a la máxima categoría ya verá usted como la ciudad entera vuelve a vibrar… Algo así.

A ver, entendámonos: Málaga es futbolera… pero es baloncestera, también; es una ciudad suficientemente grande como para que quepan en ella ambos sentimientos. Créanme (si son tan jóvenes como para no recordarlo) que hubo un tiempo en el que no es que hubiera uno sino que había dos equipos ACB en Málaga: hacia mediados/finales de los ochenta, pongamos incluso comienzos de los noventa, Caja de Ronda y Mayoral Maristas convivían apaciblemente en aquella ciudad y hasta gozaban de (aparente) buena salud, al menos en lo que a asistencia de público se refiere. Resultaba asombroso en una ciudad que no es pequeña, más bien todo lo contrario, pero que tampoco es que sea una megalópolis desmesurada precisamente. Que no es Madrid ni Barcelona, que Madrid y Barcelona aguantan perfectamente con dos equipos en la máxima categoría (ya sé que Badalona no es Barcelona pero no deja de ser su área metropolitana, por lo que para el caso que nos ocupa viene a ser lo mismo) y hasta tres o cuatro si fuera menester, pero que de ahí para abajo los mercados menguan, viene a ser como en USA (salvando las distancias), a nadie le chirría que haya dos franquicias en Nueva York o Los Ángeles pero difícilmente podríamos imaginar que las hubiera en Denver o Milwaukee pongamos por caso. Y sin embargo en Málaga las hubo hasta que (supongo) cuestiones de viabilidad o de sentido común o de mera supervivencia aconsejaron su fusión, una fusión que como en tantos otros casos fue más bien absorción, el resultado dio un Caja de Ronda que de inmediato se convirtió en Unicaja y el resto de la historia ya más o menos se la saben, lleno tras lleno en Ciudad Jardín hasta el punto de que se les quedó pequeño y hubieron de construir el Carpena, lleno tras lleno en el Carpena hasta el punto de que se les quedó pequeño y hubieron de ampliarlo… y justo entonces se les rompió el amor, no sé si de tanto usarlo. Hoy les sobra Carpena por todos lados.

¿Qué ha pasado? La tentación en estos casos suele ser buscar una única causa como si ésa ya por sí sola pudiera explicarlo todo, pero por desgracia la vida no suele ser tan fácil. Es decir, podríamos recurrir a esa socorrida frase tan habitual en los medios, la afición le ha dado la espalda al equipo por sus malos resultados de estas últimas temporadas; dicho así queda muy bien y además es cierto, no digo yo que no: algunos, quizá demasiado acostumbrados a lo bueno, empezaron a huir en cuanto vinieron mal dadas; dos temporadas de goteo constante de espectadores, un goteo que curiosamente parece continuar este año aunque por ahora el equipo no les está dando motivos ni parece que vaya a dárselos, más bien al contrario, el proyecto Repesa está un poco a medio construir pero tiene una pinta excelente. Es decir, que Unicaja ya no sea lo que era (aunque pueda volver a serlo) podría explicar algo, pero tampoco lo explica todo. Quizá deberíamos mirar un poco más allá.

Quizá deberíamos volver al primer párrafo: Málaga es futbolera, dijo aquel señor, y aunque me duela no me queda otra que darle la razón. Tampoco es que sea nada excepcional, Málaga es futbolera como lo es Murcia, Cuenca, Lanzarote o Madrigal de las Altas Torres, Málaga es futbolera porque el país entero es futbolero, sólo necesita que le den la oportunidad de demostrarlo. Ese futbolerismo malagueño, tanto tiempo latente, rebrotó en todo su esplendor con el retorno a Primera y no digamos ya cuando tras años de penurias pasó de clase baja a clase media-alta, jeque mediante. Y no descarten que el día menos pensado ese mismo jeque se les vaya y les deje un pufo de mil demonios (de hecho creo recordar que ya hizo un amague este pasado verano), ojalá no suceda porque no les deseo ningún mal (más bien al contrario) pero es que suele ser algo consustancial a los jeques y demás magnates de Oriente (de todos los Orientes), pregunten en Santander si les queda alguna duda. Ojalá no suceda pero mientras tanto que les quiten lo bailao, que en la vida se han visto en otra, que están en Champions y además van como un tiro, ahí les tienen, procurando no pellizcarse no vaya a ser que se despierten. Málaga es futbolera por definición y porque en circunstancias como éstas se hace futbolero cualquiera, hasta Badalona, Kaunas o Bahía Blanca se harían futboleras de la muerte si les pusieran en bandeja una situación así.

Esta entrada que tienen ante sus ojos empezó a cocerse hace algunas semanas, justo el día aquel que Unicaja debutó en Euroliga ante el Maccabi (nada menos) con el Carpena medio vacío (o medio lleno, todo depende de cómo queramos ver el vaso). Y acabó de cuajar este pasado viernes tras un Unicaja-MontePaschi con el Carpena aún más medio vacío (o aún menos medio lleno) si cabe (claro que en el pecado llevaron la penitencia los que no fueron, menudo partidazo que se perdieron). Pero en todo ese proceso de cocción sucedió algo que alteró por completo el resultado del guiso, como fue toparme el pasado miércoles con la imagen de La Rosaleda a reventar, llena hasta la bandera para recibir al Milan en Champions. Que no era para menos, ya lo sé, que la ocasión bien lo merecía, pero que tampoco era para menos la visita euroliguera del Maccabi y no fue a verles ni el tato, será que a éstos los tienen más vistos.Málaga es futbolera, cómo no, y me parece perfecto que lo sea. Lo que ya no me parece tan perfecto es que esté dejando de ser baloncestera por el camino.

Me dirán que Málaga es lo suficientemente grande como para poder mantener un equipo de fútbol y otro de baloncesto al más alto nivel. Y es bien cierto, lo que ya no sé es si el bolsillo de una amplia mayoría de malagueños está suficientemente lleno como para poder permitirse ambos espectáculos. En otro tiempo tal vez sí pero no en éste, hoy al que no mandan al paro le bajan el sueldo o le quitan una paga o le va mal el negocio, qué le voy a contar que usted no sepa. En otro tiempo podíamos estar al plato y a las tajadas, en estos tiempos no nos queda más remedio que escoger (y eso quien pueda escoger). Y mucho me temo que la tentación de un Málaga en Champions resulta demasiado fuerte como para que un Unicaja en Euroliga (que llevan viéndolo en Euroliga media vida) pueda competir con ella. No estoy diciendo que todos los que huyeron del Carpena se hayan sacado abono para La Rosaleda, no lo digo porque no creo que sea así, ya dije más arriba que hay otras causas. Pero que hay un trasvase baloncesto-fútbol parece evidente. E insisto, me cae francamente bien el Málaga, me encantaría que en Liga ganase todos sus partidos excepto el próximo (contra el Rayo) y que llegase en Champions lo más arriba posible, de verdad se lo digo. Pero aún más encantaría que el baloncesto no tuviera que pagar un precio a cambio, que el crecimiento del fútbol no supusiera descapitalizar (de capital humano, por ahora) a la institución deportiva más laureada y emblemática de esa ciudad. Contra el fútbol hace ya muchos años que perdimos la guerra, todas las guerras, pero al menos aún podíamos refugiarnos en algún pequeño territorio todavía por conquistar. Quisimos creer que Málaga era uno de ellos, lo creímos firmemente aún a pesar de aquellas lejanas palabras del preboste aquel. Hoy ya no, hoy más bien empezamos a intuir que también hemos perdido esta batalla. Otra más.

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Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en ACB, preHistoria

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