sin remedio   Leave a comment

(publicado el 26 de julio de 2012)

No tenemos remedio, es nuestra idiosincrasia (signifique lo que signifique idiosincrasia) como país, ir de chulos por la vida, ir de sobraos que nos fuéramos a comer el mundo para luego llevárnoslas todas en el mismo carrillo sin darnos tiempo siquiera a poner el otro. Somos así, lo somos en todos los órdenes de la vida, podría aplicar esto a muchísimas circunstancias (demasiadas) en estos tiempos oscuros que nos ha tocado vivir pero por ahora hablo sólo de deporte y de baloncesto, para variar. Nos creemos el ombligo del universo, tenemos un gran equipo y a partir de ahí ya inferimos que tenemos el mejor equipo y que por el mero hecho de serlo todo dios tendría que rendirnos pleitesía a nuestro paso, incluidos también por cierto todos aquellos que casi nunca tuvieron que rendir pleitesía ante casi nadie. No es que yo lo diga, es que basta con abrir con ojos, echarnos por ejemplo a la cara algún ejemplar del periódico ese que lleva una eme muy grande en su portada, ese mismo que cuando USA anunció su convocatoria definitiva osó titular que estos son los que tendrán el reto de superar a nuestra eñebeá (poniéndolo así con todas las letras como que me da menos rabia escribirlo), con dos razones; es decir, supuestamente el reto ya no sería nuestro sino suyo, los favoritos habríamos pasado a ser nosotros y no los otros. Si a algunos ya nos chirriaba que nos pusieran casi al mismo nivel, como para aguantar ahora que nos pongan incluso por encima de su nivel.

Pero claro, luego llega el tío paco (o el tío Mike, Coach K para los amigos) con las rebajas y a la que te descuidas te pone en tu sitio, para que nos vayamos enterando. Te da cuartelillo durante un cuarto, por disfrutar que no quede, pero a la que empiecen las rotaciones, a la que empiece a parecer que los suyos son los mismos y los nuestros ya son otros distintos pues como que se te habrá empezado a acabar el partido. Tanto más si encima se ponen a defender, habrase visto, les tenemos aquí cuatro días a mesa y mantel, les damos el pan y la sal y así nos lo pagan, defender en un amistoso, sólo eso nos faltaba, así no hay manera de demostrarle al mundo nuestra inmensa superioridad. Claro está que algunos, torpes e ingenuos de nosotros, tendemos a pensar que esa vendría a ser más o menos la verdadera diferencia entre ambos baloncestos, por eso nunca está de más que de nuevo aparezcan los iluminados de la caverna a explicarnos que no, que esa no es la realidad por más que nos empeñemos en verla, que la verdadera razón de nuestra derrota es que nos hemos guardado cosas, un lince el amigo Scariolo escondiendo todas esas estratagemas con las que al parecer les daremos sopas con onda en los Juegos. ¿Nos hemos guardado cosas? Vale, no les hemos enseñado nuestra supuesta zona tres-dos ni la uno-tres-uno (sí la dos-tres, y la caja y uno), no les hemos presionado por toda la pista (como si pudiéramos), no les hemos sacado la lengua ni hecho burla ni pellizcado los huevos (que yo viera, al menos). Nos habremos guardado cosas, no digo yo que no, pero ¿no resulta un tanto pretencioso pensar que nosotros no enseñamos todas nuestras cartas y en cambio dar por hecho que el amigo Krzyzewski puso al descubierto todas las suyas? ¿No resulta un tanto pretencioso pensar que nosotros nos dejamos ir y en cambio dar por hecho que los norteamericanos echaron el resto, que ellos sí pusieron toda la carne en el asador y nosotros a lo sumo un par de chuletas? ¿A quién queremos engañar (además de a nosotros mismos)? Una vez más el roncerismo (que éste no es de esa eme sino más bien de otra pero vamos, como si lo fuera) como filosofía de vida, causando estragos entre la población civil. Ya se lo decía yo, no tenemos remedio.

Porque además hablamos de ese enfrentamiento olímpico contra USA como si ya lo tuviéramos fijado en el calendario, domingo doce de agosto a las cuatro de la tarde nada más y nada menos, como si no existiera otra final posible, como si no nos lo tuviéramos previamente que ganar. Que yo sepa tenemos por delante a China, a Australia que nos complicó la vida casi más que cualquier otra en la fase de preparación, al Reino Unido de la Gran Bretaña que es el anfitrión y tendrá que demostrarlo (aunque tampoco es que eso signifique gran cosa, dada la escasa tradición baloncestera de aquellas islas), a Rusia que fue casi la reina del Preolímpico y a Brasil, muito cuidadinho con Brasil. Y en un hipotético cruce de cuartos podríamos encontrarnos en condiciones normales a Argentina, Francia o Lituania, en condiciones menos normales tampoco me extrañaría que se nos apareciera incluso Nigeria, en condiciones paranormales podría aparecérsenos hasta USA y no me ponga esa cara que cosas bastante más raras habremos visto en la vida, en 2004 sin ir más lejos. Pongamos que sobrevivimos, pongamos que nos metemos en semis, tres cuartos de medalla como si dijéramos, otra vez que nos podría tocar USA a poco que cualquiera de los dos no hubiera hecho correctamente sus deberes en la fase de grupos pero tampoco nos engañemos, toque lo que toque será un marrón espectacular. Vale, sigamos con nuestro optimismo, pongamos que pasamos, pongamos que efectivamente juguemos la Final contra quien siempre pensamos que la jugaríamos, pongamos que en similares circunstancias muchos de nosotros (mediocres y pobres de espíritu por lo general) consideraremos ya el mero hecho de haber llegado hasta allí como un gran éxito, otro más de esta maravillosa generación… y que luego podremos ganar o no, claro está, nadie dice que no podamos sino que no será en absoluto probable que ganemos. Ahora bien, si como es de temer nos cae esa derrota no les quepa la menor duda de que el patrioterismo triunfalista (o triunfalismo patrioterista, no sé) perderá el culo por desempolvar la palabra fracaso, lógica consecuencia de haberse pasado meses y aún años enteros vendiéndonos que la verdadera sorpresa no sería ya que ganemos nosotros sino que nos ganen los otros. Sólo hay algo peor que el pesimismo y es ese optimismo a la española; absurdo, desmesurado, descabellado, irracional. Somos así, qué le vamos a hacer, definitivamente no tenemos remedio.

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Publicado noviembre 5, 2012 por zaid en preHistoria, selecciones

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